sábado, febrero 03, 2024

La vida es sagrada y su preservación debe de ser nuestro "Evangelio" (I)

 Un resumen de los planteamientos que asumo en su integridad, viene reflejado en el artículo de la Vanguardia de 29/09/2023 de Joaquín Callabel, titulado "Las claves del respeto a los animales". No es cuestión de repetirme, así que invito a los lectores a acudir al mismo.

Muchas religiones en sus preceptos incluyen ese amor por la vida en general, y en especial la vida animal. No obstante resalta en su defensa la religión Jain debida a Mahavira, que tiene sus inicios en el siglo VI antes de Cristo, adoptando ideas que provienen de la misma época védica. El budismo también hace referencia a los "seres sintientes", pertenecientes a uno de los "seis reinos". Todo ello procede del concepto de Ahinsa, "respeto hacia los seres capaces de sentir", y la no violencia, especialmente defendida por Gandhi, desde el punto de vista de que "la empatía con todo lo vivo es una condición necesaria de moralidad".



Contemporáneamente muchos autores han defendido ese respeto por la vida desde diferentes posiciones, como Peter Singer, desde el "vegetarismo". E igualmente la poesía de Rabindranath Tagore está imbuida de toda esta sensibilidad.

Otros autores (Russell y Burd) hacen unas recomendaciones en dirección a la preservación del bienestar animal, en la acción del hombre sobre el animal con la aplicación de la regla de las tres erres: Reducir, Reemplazar y Refinar.

Podríamos definir el "bienestar animal" como "el estado de armonía física y psíquica entre el organismo y el ambiente que le rodea".

Y es que la opinión más generalizada es que "el hombre moralmente es responsable del mantenimiento del sistema ecológico".

Una vez hecha esta presentación, voy a introducirme en conceptos más metafísicos que, como no, atañen a aspectos de las creencias humanas que, en mi opinión, constituirán el verdadero sanctasanctórum de una "incipiente" fe, más acorde con los tiempos presentes y el más probable inmediato futuro.

La religión, mejor, las ideas religiosas habrán de irse configurando alrededor de una idea base que debe ser común, no solo para el hombre como estirpe, sino para la indudable vida extraterrestre, extrasolar y extragaláctica.

Considero fuera de toda duda, la existencia de un formidable Poder cósmico, por encima de toda consideración de orden ideológico y hasta científico que de razón de la enormidad del Cosmos en que vivimos, de sus leyes reconocidas y por conocer, con la suficiente potencia para poder explicar tamaño hecho creativo y presencial.

Y sigo creyendo que eso, "Él y su obra", para nuestro corto entendimiento (relativo a la grandiosidad de tal obra) requiere un descenso de "lo puramente abstracto a lo concreto"...

Y eso, en mi opinión, nos responsabiliza a los que nos consideramos sus hijos (no los únicos, por supuesto).

Y particularizando en la humanidad, ante la sombría perspectiva de los acontecimientos actuales (peligro atómico, calamidades climáticas provocadas, etcétera), ¿queremos ser precursores de un futuro espléndido que nos conduzca al summum de una vida en confluencia con el Omega de tal Ser, o por el contrario, precipitarnos en una extinción, muy posible a mi parecer y el de muchos pensadores -reloj del fin del mundo-?

(Continuará en la parte II)