viernes, noviembre 25, 2022

La responsabilidad de los políticos

 En cualquier ámbito de la sociedad existen las responsabilidades en cuanto a gestión, y cualquier otra cuestión relevante.

¿Por qué los políticos no tienen esas responsabilidades?... ¿Los votos suponen un "blanqueo" de cualquier actuación nefasta? ¿La labor del Ejecutivo y el Legislativo no es suficientemente importante para que el pueblo no pueda exigirles responsabilidades?... ¡Y más cuando se abordan temas de lo más peliagudo para una nación como son su integridad territorial, o el cambio de sistema político, no meramente nominativo sino de evidente calado!... ¿Se puede acceder a un sistema político autocrático desde una democracia?... El Tercer Reich es un ejemplo que no debemos olvidar; Venezuela otro; los países iberoamericanos caminan hacia el mismo fin.



No quiero juzgar "en caliente" los últimos acontecimientos políticos de nuestro país... habrá tiempo. Ni quiero extenderme en asuntos de sobra conocidos por todos nosotros. Diagnóstico: "Una democracia débil al gusto de sus enemigos": "Una ligera turbación podría acabar con ella".

¡España, mi triste España!

domingo, noviembre 13, 2022

Involución mortecina

 "Hacia la tricolor".

Cinismo, hipocresía, autocracia: son signos de un "nuevo orden".

La doblez de las palabras, los significados contrapuestos, la perversión del lenguaje, son índices de la maldad de dirigentes que solo buscan el provecho propio.

Así, "progresismo" en realidad esconde una "involución" que nos retrotrae a períodos anteriores a aquellos en los que dominaba la clase media por fin, en una sociedad previamente antigua, retrasada y preindustrial. ¡Con lo que costó llegar a construir tal clase media, con los únicos medios del país, sin ayuda exterior, elevando la potencialidad industrial hasta llegar a ser la octava potencia industrial del mundo!



Ahora, no solo no se reconoce, sino que se persigue cualquier expresión que simplemente reconozca la verdad de tales logros.

Ese cinismo hipócrita que expresé al principio se ha impuesto a las sempiternas "virtudes" que así fueron reconocidas en la sociedad de todos los tiempos, de ahí los "aires mortecinos" que "adornan" a la sociedad actual: "nuestras virtudes mueren" barridas por un sinsentido de defectos que se esconden en una sociedad viciada donde la hipocresía, la mentira y el odio son la base de las relaciones sociales, tan falsas como lo son las clases opresoras que, ahora sí, no provienen de la derecha.

La mejor definición, por consiguiente, de tal estado de la cuestión se resume en el encabezamiento del artículo, una sociedad atacada por un virus fatal, una regresión a nuestros peores momentos históricos, lo que significa el "progresismo" absurdo de una "evolución mortecina".