lunes, febrero 05, 2024

La vida es sagrada y su preservación debe de ser nuestro "Evangelio" (II)

 Globalismo sí, siempre que nos conduzca a este fin prioritario, pero no en otras cuestiones como la abolición o decaimiento de la riqueza idiosincrática de los diversos pueblos, naciones y culturas que están provocando una fuerte oposición in crescendo en nuestras sociedades.

Claro que debemos encontrar un método eficaz para producir la estigmatización de las fuerzas opresoras con matices de autocracia que pululan por doquier.

Hay que hacer que sea imposible que cualquier nación o poder fáctico o de cualquier índole pueda imponerse a los demás. Aquí la la globalización es necesaria (por parte de la ONU, o cualquier otro organismo supranacional elegido al respecto) para establecer el modelo más eficaz para conseguirlo, que a mi entender debe de ser una aplicación de la IA, donde la Criptografía cuántica en el orden mundial sería capaz de advertir de los peligros que acechan y de forma inmediata, haciendo posible su eliminación preventiva: "la manipulación de cualquier elemento individual sería advertida por los demás", si se cumplen las expectativas de encriptación a partir del "entrelazamiento cuántico".



Bueno y ya puedo dar rienda suelta a la serie de artículos que propongo como base de la "incipiente fe" del futuro.

Me refiero a los siguientes artículos aparecidos en dos de mis Blogs; "Foro Esencia" y "El Imperio de la verdad":

-¿Entendemos el universo?: ¡La clave"! (*)

-Las claves del universo. (*)

-El Know-how de la segunda manifestación del universo. (*)

-¿Qué es la segunda manifestación del universo o de la naturaleza? (*)

-La esencial soledad del ser humano. (*)

-Correcciones a la obra "Consciencia y sensación". (*)

-La punta de lanza en la creación del ser. (*)

-Psiquis, mente y consciencia. (*)

-La segunda manifestación de la naturaleza/universo (Know-how). (*)

-Cosmovisión (1ª parte). (*)

-Cosmovisión (2ª parte). (*)

-Más allá de nuestra vida: ¿Cómo sería el cielo? (*)

-No hay infierno, mas el cielo es un gran desconocido (1ª parte). (*)

-No hay infierno, más el cielo es un gran desconocido (2ª parte). (*)

-El papel de la "sacrosanta" Ciencia. (*)

-El gran simio "feliz". (*)

-La palabra es "sublimar". (*)

Todo ello realmente surgió a partir del artículo clave publicado en Simbiotica´s Blog allá por el año 2016, de título: "Cosmovisión: El sentido del universo".

Como colofón a lo expuesto, y para completar el artículo "Más allá de nuestra vida: ¿Cómo sería el cielo?", permítaseme añadir una píldora a toda esta visión. Opino que el óbito que precede a nuestro alumbramiento en la nueva dimensión por-mortem no supone la disolución de nuestro "elemento vital de la segunda manifestación construido a lo largo de nuestra vida", y sí su ingreso como "acompañante" de aquel Ser citado origen y fin de todo (desde el Alfa al Omega), en eso que algunos llamaron cielo: ¡No es una "unificación" con el mismo, sino un "acompañamiento" en el que se conserva la "individualidad"! Y en mi opinión, esa especie de "amalgama" celestial se sustenta en la libertad, la voluntad y el amor.

¿Es la "incipiente" fe del futuro?

(*) Anexo. (Los enlaces a los artículos citados aparecerán en la parte III del artículo)

sábado, febrero 03, 2024

La vida es sagrada y su preservación debe de ser nuestro "Evangelio" (I)

 Un resumen de los planteamientos que asumo en su integridad, viene reflejado en el artículo de la Vanguardia de 29/09/2023 de Joaquín Callabel, titulado "Las claves del respeto a los animales". No es cuestión de repetirme, así que invito a los lectores a acudir al mismo.

Muchas religiones en sus preceptos incluyen ese amor por la vida en general, y en especial la vida animal. No obstante resalta en su defensa la religión Jain debida a Mahavira, que tiene sus inicios en el siglo VI antes de Cristo, adoptando ideas que provienen de la misma época védica. El budismo también hace referencia a los "seres sintientes", pertenecientes a uno de los "seis reinos". Todo ello procede del concepto de Ahinsa, "respeto hacia los seres capaces de sentir", y la no violencia, especialmente defendida por Gandhi, desde el punto de vista de que "la empatía con todo lo vivo es una condición necesaria de moralidad".



Contemporáneamente muchos autores han defendido ese respeto por la vida desde diferentes posiciones, como Peter Singer, desde el "vegetarismo". E igualmente la poesía de Rabindranath Tagore está imbuida de toda esta sensibilidad.

Otros autores (Russell y Burd) hacen unas recomendaciones en dirección a la preservación del bienestar animal, en la acción del hombre sobre el animal con la aplicación de la regla de las tres erres: Reducir, Reemplazar y Refinar.

Podríamos definir el "bienestar animal" como "el estado de armonía física y psíquica entre el organismo y el ambiente que le rodea".

Y es que la opinión más generalizada es que "el hombre moralmente es responsable del mantenimiento del sistema ecológico".

Una vez hecha esta presentación, voy a introducirme en conceptos más metafísicos que, como no, atañen a aspectos de las creencias humanas que, en mi opinión, constituirán el verdadero sanctasanctórum de una "incipiente" fe, más acorde con los tiempos presentes y el más probable inmediato futuro.

La religión, mejor, las ideas religiosas habrán de irse configurando alrededor de una idea base que debe ser común, no solo para el hombre como estirpe, sino para la indudable vida extraterrestre, extrasolar y extragaláctica.

Considero fuera de toda duda, la existencia de un formidable Poder cósmico, por encima de toda consideración de orden ideológico y hasta científico que de razón de la enormidad del Cosmos en que vivimos, de sus leyes reconocidas y por conocer, con la suficiente potencia para poder explicar tamaño hecho creativo y presencial.

Y sigo creyendo que eso, "Él y su obra", para nuestro corto entendimiento (relativo a la grandiosidad de tal obra) requiere un descenso de "lo puramente abstracto a lo concreto"...

Y eso, en mi opinión, nos responsabiliza a los que nos consideramos sus hijos (no los únicos, por supuesto).

Y particularizando en la humanidad, ante la sombría perspectiva de los acontecimientos actuales (peligro atómico, calamidades climáticas provocadas, etcétera), ¿queremos ser precursores de un futuro espléndido que nos conduzca al summum de una vida en confluencia con el Omega de tal Ser, o por el contrario, precipitarnos en una extinción, muy posible a mi parecer y el de muchos pensadores -reloj del fin del mundo-?

(Continuará en la parte II)

viernes, diciembre 22, 2023

El gran simio "feliz"

 ¡Hablamos del hombre!, un primate homínido con casi los mismos genes que chimpancés y orangutanes (alrededor del 99%).

El proyecto gran simio abordó, a grandes rasgos, la casuística de los grandes simios, primos hermanos del propio hombre, dotándoles de ciertos derechos, en cierta forma a imagen del humano.



Y hago esta referencia en el sentido de poder abordar la verdadera naturaleza del hombre, evidentemente muy alejada de lo que subyace tras los recientes hallazgos sobre robótica e inteligencia artificial (IA). Ciertamente el humano no es un robot, no es nada artificial en cuanto a ser un producto o criatura creada por la tecnología humana. El hombre es pura naturaleza, al igual que todos los otros seres pertenecientes al Reino animal. Para ser exactos, pertenece al filo de los cordados, al subfilo de los vertebrados, a la clase de los mamíferos, al orden de los primates, a la familia de los homínidos, al género Homo y a la especie Sapiens.

Para muchos representa la cima de la naturaleza, de la evolución. Esa ascendencia, en realidad supone, pues, el origen de toda su evidente sensibilidad, proveniente de tal naturaleza animal y su historia evolutiva. Otras posibles especies, terrestres o no, artificiales o naturales, lógicamente dispondrán de otras sensibilidades que no son las nuestras.

Por consiguiente, ese gran simio que somos solo será "feliz", cuando se satisfagan sus necesidades de todo tipo, que estén íntimamente relacionadas con tal sensibilidad.

Entonces, podemos aquí, solo con carácter descriptivo y no limitativo, citar la famosa y clásica Pirámide del psicólogo Abraham Maslow sobre las motivaciones humanas, tan relacionadas con la sensibilidad animal, al menos en cuanto a la Fisiología, la Seguridad y la Afiliación (aceptación social), en especial del Primate y el Simio. Los dos niveles superiores, el Reconocimiento y Autorrealización, serían más propios del hombre (Homo) en su evolución histórica.

En la jerarquía de tal Pirámide, las fuerzas de crecimiento lo representa el movimiento ascendente, y las fuerzas represivas empujan las necesidades prepotentes hacia abajo.

El humano, pues, será tanto más feliz cuanto más se "afilie" al movimiento ascendente de las fuerzas de crecimiento en la Pirámide: ¡Ahí se encuentra su felicidad!

Desde el inicial mantenimiento de la homeostasis que asegura la supervivencia (respiración, digestión, descanso, etcétera), su búsqueda de seguridad (familia, salud, etcétera) conducirá a la llamada necesidad de Afiliación (amistad, afecto, etcétera), y de Reconocimiento (confianza, respeto, éxito, etcétera).

Y, evidentemente, su mayor felicidad la encuentra en su Autorrealización, que el mismo Maslow la definía como moralidad, creatividad, espontaneidad, falta de prejuicios, aceptación de hechos y resolución de problemas.

El gran simio (el hombre) es feliz así, pues su sensibilidad nacida de su naturaleza queda de esta forma satisfecha. El mundo de cualidades de la segunda manifestación del universo, propuesta en artículos anteriores, queda de tal modo perfilada para el ser humano. Su felicidad intemporal, su esencia, queda entonces definitivamente colmada.

¡Vivir es llegar, morir es volver!

sábado, diciembre 16, 2023

¿Eres Tú, o soy yo? Naturaleza prodigiosa

 El Arnoya y Allariz: la ribera fluvial más bucólica y hermosa de la sempiterna Galicia.



El lago "verde" portugués, el río Cávado y Villarinno da Furna.

Lobios, Riocaldo y el Parque Peneda-Gerês, la raya mágica galaico-portuguesa.

La "Festa da Historia" de la tierra del ribeiro: Ribadavia.

Las sierras de Peneda, Basteiro y Laboreiro, Melgado, Celanova y el "pulpo a feira".

El romántico palacio portugués de Pena, la Serra de Sintra, el Monte de la Luna: el entorno de Sintra.

Puertollano, Alcalá de Calatrava y los conos de los volcanes extinguidos.

El puente de la Mocha, Valdemaqueda, Robledo de Chavela y las tierras bañadas por el río Cofio.

El bosque encantado de Cañada Mojada (Peguerinos).

Los pazos de Lobios -casa do Curro- (Ourense), el río Limia, el antiguo poblamiento romano bajo el embalse de Las Conchas y la antigua tribu de los Galegos.

Compostela (Ourense) en los años gloriosos, y Aceredo, el pueblo que reaparece sobre las aguas del pantano.


(Entresacado de Simbiotica´s Blog)

lunes, diciembre 11, 2023

El papel de la "sacrosanta" Ciencia

 Importante sí, trascendental no tanto.

Con Clarke y sus leyes futuristas se aseguraría que su futuro es verdadera magia: "el sustituto futuro de la Religión".

No es magia, aunque nos maravillen los adelantos técnicos que trae consigo... Por ejemplo, ¿cómo medir longitudes más pequeñas que un milímetro, si nuestro propio pulso nos equivoca mucho más allá, aunque usemos la más sofisticada y perfecta cinta métrica existente?... Simplemente cambiando el método: haciendo  intervenir dos hitos científicos como la longitud de onda de la radiación y el proceso de interferencia, que no tiene nada que ver con lo anterior. Claro, y tales cambios nos producen asombro, que es la antesala de la creencia en la magia; pues igual ocurre con muchas y muchas aplicaciones de la Ciencia que de forma práctica suponen los adelantos técnicos obtenidos con su aplicación.



Pero no desvirtuemos los hechos, la Ciencia descubre cosas a veces insospechadas, pero que en verdad eran preexistentes: "no crea nada nuevo, solo descubre lo que existe ya". Yo diría que el método científico es enormemente eficaz, pero no "alumbra" nada que no existiera ya en la naturaleza.

El verdadero asombro llega al percibirse las maravillas que se ocultan en la propia naturaleza (universo), y que la Ciencia trata de desvelar. Llamémoslas leyes, hitos asombrosos, pero "la Ciencia no los crea"; la afirmación contraria es totalmente errónea... y no es que ya alguien los hubiese creado o descubierto antes, sino que existen en sí, por sí, y no necesitan de la mano del hombre, de su inteligencia, ahora bien, sí para su conocimiento, y por consiguiente su utilización en beneficio de aquel.

Repito, la maravilla no es el avance científico y técnico, por más que ordinariamente se confunda con nuevas creaciones de realidad... La maravilla es que tales hitos existen y existieron desde siempre, con lo que la eterna cuestión sigue vigente: ¿de dónde proceden?

No obstante lo dicho, el papel de la Ciencia no desmerece en absoluto, dada su "eficacia", aunque no "alumbre" nada.

domingo, diciembre 03, 2023

¡Solo quiero una democracia de verdad!

 ¡Nada más y nada menos!... ¿Dónde está el progresismo de este Gobierno?... Cierto es que algunos/as han progresado ¡ostentosamente!... ¿Y los más?




Nos habíamos acercado a una democracia europea que no desmerecía de las de otros países cercanos y aliados. ¡Qué curioso!... aquella "terrible" dictadura hizo posible el desembarco en una democracia plena.

Nuestra pretendida democracia progresista ¿nos va a dar una mayor calidad democrática, o conducirá a una tiranía autocrática?... Tenemos todas las papeletas para lo segundo.

El hacer casi imposible la alternancia política, representada por el levantamiento de muros para aislar a otras políticas ajenas a la propia, el hacer indistinguible la separación de poderes, la elevación a "popular" de las mayorías simples existentes en el Congreso, rechazando las mayorías cualificadas (3/5, etcétera) -democracia representativa-, el ataque sistemático al poder judicial, juzgando a jueces por parte de congresistas (parecería que el pueblo solo es de ellos), indica claramente el deterioro democrático del que difícilmente se sale, según las enseñanzas históricas.

¿Europa no toma en seria consideración tales ataques en su vertiente sur, que no es más que el "caballo de Troya" que pretende llevarla a un mundo sin retorno?... ¡O toma medidas contundentes, o la marea nos arrastrará a todos!

Mi grito de libertad: ¡Una democracia de verdad!

martes, noviembre 28, 2023

Más allá de nuestra vida: ¿Cómo sería el cielo?

 Continúo con la Cosmovisión propuesta recientemente en este mismo Blog.

Me gusta  calificar (por más novedoso) al Caos inicial, la Nada o el Tao como "lo que hubiere", una acepción propia que trata de soslayar los conceptos existentes al respecto por demasiado maníos dentro de las distintas corrientes filosófico-científicas.



Mi nuevo estudio se refiere al "mundo" de la segunda manifestación del universo. Dije en los artículos referidos a la Cosmovisión citada, que los elementos del mundo de la segunda manifestación, inmediatamente después del Big Bang son escasos, puesto que casi solo existen "potencialidades" (posibilidades) de los elementos que aparecerán más tarde a lo largo de la evolución, o sea, pasamos de la potencia al acto, cual sugerían los antiguos sabios griegos. Sucesivamente, pues, se crean nuevos elementos "inseminados" por las distintas estirpes de seres vivos. Pero la segunda manifestación solo se expresa en los "Kuerpos" (extensión sui generis del cuerpo de los seres vivos)´

Expuse que el tiempo y el espacio que rigen en el mundo de la primera manifestación (movimiento), no son válidos en la segunda, y continuaba diciendo que los elementos de esta segunda manifestación son "imperturbables", o sea, se sitúan fuera del tiempo, puesto que el cambio aquí no es posible.

Ahora, respecto a lo escrito con anterioridad, quiero expresar un matiz, para mí ciertamente importante: el "ser", la "esencia" de la criatura viva, es un compuesto de las dos manifestaciones: de la primera el "Kuerpo"; de la segunda el correspondiente "elemento" perteneciente al mundo de cualidades. Es cierto que la "incisión" de tal elemento de la segunda manifestación en el "Kuerpo", entre otros efectos, añade la "individualidad/unidad" al "compuesto esencial" que es el ser vivo, y aquí está el importante matiz. Tal "individualidad/unidad" cabalga sobre la primera y segunda manifestación, en particular, es ya independiente de la segunda manifestación... ¿Qué ocurre, por consiguiente, al óbito?... Una pregunta que nos habíamos planteado desde el principio.

El "Kuerpo", la parte material que lo constituye, es "utilizado" por múltiples criaturas vivas, consecuencia del ciclo vida-muerte de los seres, "la muerte de unos hace renacer a otros", pero cada ser vivo tuvo durante cierto tiempo tal "Kuerpo" (complejo sistema material que acompaña a cada criatura viva), y a la vez forma un "compuesto único" con el correspondiente elemento de la segunda manifestación.

Es una evidencia la descomposición de tal compuesto en el óbito; el "Kuerpo" vuelve a incorporarse a la materia (¿inerte?) de la que procede, y el elemento cualitativo correspondiente de la segunda manifestación, aún cuando es "imperturbable" deja de manifestarse en cualquier otro "Kuerpo" diferente.

Pero, ¿qué ocurre con aquella "esencialidad" del ser vivo, caracterizada sobre todo por la individualidad/unidad?... Ya no es, exclusivamente, un elemento (cualitativo) de la segunda manifestación, pues supera toda limitación en lo espacial y lo temporal (ya no es su mundo). Ocurre lo que aconteció en la primera y prístina transformación de "lo que hubiere"; después de la propia desaparición del universo de las coordenadas espacio-temporales, tras su destrucción, con la paralela desaparición del mundo cualitativo de la segunda manifestación, vuelven a diluirse esa primera y segunda manifestación en la misma esencia que constituía aquello que definí como "lo que hubiere"... ¿Cuál sería, entonces, verdaderamente, la consecuencia global? Sencillamente, el proceso evolutivo de la creación de los seres producido en el universo que conocemos, cotidiano, "transformaría" la indiferenciación absoluta del prístino "lo que hubiere", en un nuevo "lo que hubiere" dotado de "esencias" individuales/únicas: ¡Se han creado los seres, si queremos expresarlo así, los espíritus, en el críptico mundo del futuro absoluto de nuestra existencia!... ¿El mismo Dios sería una de las criaturas creadas en tal proceso?

Como la danza de la vida no es una "emergencia" de la materia, la disolución del cuerpo material, no hace fenecer al ser. Así que podemos afirmar con Lao-Tse que "vivir es llegar (en una creación continua) y que morir es volver (al Tronco-raíz del Todo)".

lunes, noviembre 06, 2023

Cosmovisión (2ª parte)

 El "mundo de cualidades" que define la segunda manifestación de la naturaleza, posee el mismo "prístino" origen que el material de la primera manifestación. Desde el presumible Big Bang, vigente en la primera manifestación, con la creación del espacio y el tiempo, también aparece la segunda manifestación del universo, dotada de pocos elementos aún, entre los que se supone estaría la sensación/sentimiento de "pertenencia" de las primeras agrupaciones materiales y que desembocaría en la vida que ahora conocemos. Y así fue posible la evolución en el mundo material de la primera manifestación que fue acompañada por un incremento parejo de los elementos de la segunda manifestación.

Resultado, el mundo de cualidades con, únicamente, "potencialidades" (posibilidades) de elementos que podrían a aparecer, se fue completando con nuevos elementos, desde la potencia al acto, que "alumbrarían" las sucesivas estirpes de de seres vivos que irían a apareciendo en el mundo de la primera manifestación en su complejidad creciente, impulsada por la evolución.

Este es el cuadro global completo. Y lo más especulativo acompaña al origen y al posible final de todo ello. El origen o Alfa se refiere, y así prefiero expresarlo, a "lo  que hubiere" antes del Big Bang descrito por la ciencia: nuevos ciclos, ad eterno, que desembocasen el los llamados Big Crunch, todo ello en lo que se refiere a la primera manifestación; o ciclo único, desde un Alfa a un Omega; y aún más, simplemente un Alfa extendido hasta el infinito temporal.

Particularmente, me inclino más por un Alfa y un Omega, definidos en cada período o ciclo del mundo, pero el "eterno retorno" no es descartable.



Lo importante es que esos Alfa y Omega tienen una correspondencia en la segunda manifestación. Al principio del tiempo (Big Bang) los elementos del mundo de la segunda manifestación son escasos, y sucesivamente son creados nuevos elementos que lo van llenando... Ahora, tal manifestación solo se expresa en los "Kuerpos", o complejos sistemas materiales que acompañan a los seres vivos (vida en el sentido más amplio posible).

Así que en el Alfa, espacio y tiempo (energía) son creados. En el Omega, el mundo de la primera manifestación se diluye por autodestrucción, según el Big Crunch o el Big Rip (gran desgarramiento), y el fin paralelo de la segunda manifestación le acompaña. Igual que en el Alfa, "lo que hubiere", que según el Oriente sería el Tao, para otros la Nada, o también el Caos, se transforma en los dos mundos de la primera y segunda manifestación, en el Omega vuelven a "diluirse" en la "indiferenciación", similar a lo que he definido como "lo que hubiere".

El tiempo (igual el espacio) rige en el mundo de la primera manifestación (movimiento), no en el de la segunda. Quiero decir que los "elementos" de la segunda manifestación son "imperturbables" (fuera del tiempo), pues aquí el cambio no es posible, naturaleza "ad eterno", así que el elemento de la segunda manifestación que representa la individualidad/unidad es imperecedero, hasta el expresado Omega, hito sobre el que tenemos un desconocimiento completo, terreno propio de las creencias religiosas.

El especulativo Dios de las mismas se "escondería" detrás de las leyes existentes (en ambos mundos) en el universo.

¡Eso es todo!

viernes, noviembre 03, 2023

Cosmovisión (1ª parte)

 Estamos tan lejos de tener una explicación satisfactoria de los principales misterios que rodean a la andadura humana, como lo ha sido siempre desde tiempos de antaño.

¿Qué hay de nuestro papel en el universo, el mundo?

Demasiadas hipótesis y casi ninguna certeza. La soberbia de la ciencia actual es paradigmática... No entra en profundidad en asuntos trascendentales: la "anterioridad" al origen material del universo; la formación o aparición de la vida; la misma emergencia de la psiquis, la mente, y sobre todo la consciencia/conciencia humana.

Tenemos que basarnos, una vez más, en suposiciones que presumiblemente atañen, singularmente, a lo más básico y también trascendente.

Si en tales temas queremos dar forma a una explicación mínimamente coherente, sobre todo desde el punto de vista de un apaciguamiento de la angustia trascendental que nos acompaña al abordar tales misterios, nuevamente debemos de aportar algunas ideas que puedan acompañar o apuntalar nuestras creencias.

Sobre esto no puede expresarse la ciencia, pues no puede asirse a ninguna objetividad manifiesta, seguramente por lo irrepetible de tales fenómenos que rebasan en mucho nuestra capacidad; tampoco las creencias religiosas en uso, basadas en dogmas o ciertos libros o escrituras "sagradas" aportan la necesaria base empírica.

Así que, después de años de sucesivas elucubraciones que han incidido de forma notable en la misma raíz de mi  propia consideración acerca del especulativo espíritu que creo que poseemos, o del mismo significado de lo que denominamos "el estar en el mundo" de la criatura humana, al igual que el de otras criaturas de su entorno tan dignas de su vivencia, como lo somos nosotros, no puedo por más que volver a emitir las hipótesis que aún cuando ya han sido expresadas en bastantes de mis escritos, conviene recordar o al menos concretar desde el punto de vista de la cosmovisión que proponen.



Primera y segunda manifestación en el universo de la criatura viva han sido descritas profusamente en variados de tales escritos, por lo que no voy a hacerlo una vez más, solo decir que la primera se inscribe en lo que conocemos como el mundo material que describe nuestra ciencia física, y la segunda se enmarca en ese "mundo de cualidades" al que se referían muchos filósofos. La interface de ambos mundos sería el origen de la psiquis, el mundo de lo mental. Expuse anteriormente que en ese mundo material, lo importante en relación a la vida son los cuerpos (Kuerpos en la ampliación propuesta) que acompañan a las criaturas: una forma de agrupación de moléculas unificadas en base a las funciones que realizan, y gracias a las propiedades básicas de la segunda manifestación, en particular la "individuación".

El mundo cuántico, o teoría cuántica tiene mucho que ver en tales procesos, con sus sorprendentes propiedades de entrelazamiento, superposición, efecto túnel, etcétera.

Pues bien, la realidad, en mi opinión, no está dada de antemano en su totalidad, ya que las consciencias de los observadores (medidas), en su papel de concreción de estados (decoherencia), "incrementa" esa realidad, en particular en la formación de los sistemas materiales (Kuerpos) sobre los que se asienta la vida. Precisamente, cada sistema complejo (Kuerpo) se ve inmerso, paralelamente, en un elemento de la segunda manifestación de la naturaleza llamada, globalmente, "sensación". Sin tal "sensación" la vida no es posible, pues esta última, como defendí muchas veces, es un "aglomerado de información (DNA) y sensación". Y es tal "sensación" la que da el carácter o la propiedad de unicidad/individualidad a la criatura viva.

(Continúa en un segundo artículo)

domingo, octubre 22, 2023

Psiquis, mente y consciencia

 Yo diría que la interface entre la primera manifestación de la naturaleza y la segunda constituiría la psiquis/consciencia. Pero esto serían trazos mayores que requieren una mayor aproximación.

La psiquis, la mente es la interface entre lo que "asciende" desde la materialidad (primera manifestación) -unicidad-,  y lo que "desciende" de la segunda manifestación -sensibilidad-.



Sería una amalgama de ambas, unicidad/sensibilidad, lo que constituye la psiquis/mente: tiene esta doble naturaleza. Por ello la sensación (segunda manifestación), a través de ella (psiquis/consciencia) influye sobre la materia por medio de la unicidad, unicidad que se refiere a dar unidad a los sistemas materiales (primera manifestación). Seguramente, mecanismo relacionado con las propiedades del mundo cuántico como el entrelazamiento, la superposición o el condensado Bose-Einstein. Un artículo reciente al respecto de la revista Esquire, escrito por Susan Lahey, puede leerse aquí.

De igual forma, la materia a través de esa adquirida sensibilidad influye sobre la segunda manifestación: sensaciones, emociones y hasta pensamientos. Los pensamientos (que siempre hemos concebido dentro de la segunda manifestación) son influidos y  hasta construidos, entonces, por la primera manifestación (materialidad). Así que estas serían las vías sobre las que la consciencia puede conectar con todo el universo, tal como supone el artículo se Susan Lahey antes citado, y cómo el soma (Kuerpo) es influido por el pensamiento y al revés... De ahí procede la mente y hasta la consciencia.

Pero dentro de los pensamientos hay una Jerarquía, como expuse cumplidamente en mi antigua obra Superego.

Sin ir más lejos por ahora, decir que existen diferentes niveles en las conexiones cuánticas referidas a la unicidad, de acuerdo con el ámbito en el que nos movamos: la mente en el cerebro (pensamientos); la intersubjetividad en el universo.

¡Un nuevo mundo, nuevas capacidades se abren ante nuestros ojos!

miércoles, octubre 18, 2023

La punta de lanza en la creación del ser

 "No hay emergencia, pero sí prioridad".

La proa de la construcción del "barco" (el ser) lo representa la primera manifestación (la estructura material- Kuerpo), consecuencia de la evolución que sería la "fuerza" original. Mas el "baño" (la forma) proviene de la segunda manifestación: "como un traje hecho a su medida, aportando la importantísima propiedad de la individualidad/unicidad". Todas esas propiedades que en conjunto denominamos "mundo de cualidades" beben de esa fuente. Se asemejaría, salvando las indudables diferencias, a la construcción de un objeto por el hombre: la última fase es la pintura que le da su aspecto último... claro que aquí la "pintura" es lo mas  esencial.

Y la fuerza que "tira" desde el interior de esa estructura material es la de "pertenencia", un sentimiento interno de su unicidad, de ser único: un "impulso" interno como ser/criatura.

Así que la creación de un ser tiene por origen varias causas. La principal, las propiedades globales inscritas en el propio universo de las que emanan todo lo demás. Moldea esa primera manifestación, el Kuerpo, la evolución; y remata la obra la segunda manifestación. La primera es pura objetividad, común para todos los seres y dominio de la Ciencia; la segunda es la que da su verdadera esencia al ser, el conjunto de sensaciones que percibe y le conduce a la consciencia y en el hombre a la conciencia... Es hora de citar que también contribuye a la creación la propia psiquis, mente del observador, quien da fe de existencia y con ello construye la propia realidad base del entorno donde "trabaja" la evolución: círculos que comprenden acciones y retroacciones "rodeando" a una sensación interna, lo que propuse o definí en una de mis obras como "el cierre del círculo".



Desde todo este sistema de cosas ya sugerí que el mundo en realidad es una creación de las consciencias/conciencias.

Todo cuanto acabo de expresar es el resumen de todo lo propuesto en mis últimos artículos aparecidos en los dos blogs: "El imperio de la verdad" y este mismo Blog, "Foro Esencia".

Que estamos ante una cosmovisión, una metafísica... no me parece mal la idea, aunque en estos tiempos parece una anacronía. No es cuestión de endulzar la píldora: las cosas son como son, llamémoslo como queramos.

¡El mundo es tan maravilloso como imaginamos, aunque tiempos turbulentos enmarañen nuestro entendimiento!

viernes, octubre 13, 2023

La esencial soledad del ser humano

 El Nuevo Testamento (Biblia) pone en boca de Jesús las siguientes palabras: "Ama a Dios sobre todas las cosas, y a tu prójimo como a ti mismo". "Ambos mandamientos son el mismo".

A mi entender, ello equivale a una "identidad" o "equivalencia" entre Dios y el prójimo, lo que supone elevar el nivel del prójimo, nuestros semejantes, la sociedad, al del mismo Dios, lo que a mi juicio es excesivo... Además, en mi opinión, paradójicamente y en cierta forma, el hombre, la sociedad actuando como tal, que para mí sería no más que pura masa o número, y hasta la misma oración en sociedad ("Religio") en el caso religioso, adoptarían el mismo papel que el proletariado del marxismo: ¡Curioso, "comunismo", "marxismo", desde lo más básico equivaldrían a la comunidad cristiana que sigue los preceptos del Nuevo Testamento...! Yo diría, salvando los matices, que estamos ante una visión del cristianismo parecida a la defendida por el filósofo Nietzsche.



Sin embargo, el sino del hombre es su tremenda individualidad en su esencia más fundamental, pues "nace solo... y acaba feneciendo solo". Y es que el sentimiento más profundo del hombre ante la infinitud de Dios es su sí-mismo, su presencia inapelable ante el críptico, misterioso y formidable Ser divino: ¡él solo, sin sociedad que le valga con el único equipaje de su ser interno!

Mucho hemos valorado, filosóficamente hablando, la comunidad, la sociedad, hasta el punto de que algunos han asegurado que el hombre lo es en cuanto a la sociedad en la que vive, minusvalorando su propio valor interno, su sí-mismo... Yo creo que es un gran error. Diría mejor que desde una funcionalidad básica, el hombre es el resultado de una evolución, finalmente biológica, que creó la especie y cada uno de los individuos que la componen pero, además, y para estos propósitos, yo definiría también una especie de "evolución transversal"; quiero decir que el tiempo fue moldeando las agrupaciones que al individuo hombre le dotaron de mayor protección ante la naturaleza, en un principio hostil, hasta formar las sociedades actuales, pero eso no cambia lo fundamental que es el significado de cada individuo como tal ante el juicio de Dios. La evolución biológica le creó hombre, y así nació; desarrolló su vivencia apoyado en los diversos adelantos que procuró tal "evolución transversal", de la que hablo ( escritura, técnica, grupos sociales, etcétera), pero sigue siendo genuinamente un ser que acaba (acompañado o no) tan solo como nació, y este es su único bagaje ante la presencia divina; "un único diálogo entre tú y el Creador".

¡No una religión gobernada por sacerdotes o gurús; no una agrupación; no un primera persona del plural, sino simplemente la primera persona del singular que eres tú, tu sí-mimo!

Así cabe preguntarse: ¿Cómo una dictadura comunista como lo es China, ha sabido enfundarse los beneficios del capitalismo?... Capitalismo nacido de la evolución de las sociedades cristianas (protestantes, católicas, etcétera). Precisamente por la importancia que ambos regímenes (comunismo, cristianismo) le han dado al número, a la masa, a la sociedad, ante la paradoja de que el hombre es esencialmente individualista, al menos ante la presencia de Dios.

Se me ocurre que una derivación de todo lo anterior podría resolver en cierto modo el sempiterno problema del mal. Si nos damos cuenta, el mal (también el bien) solo queda claramente definido dentro de la sociedad, de las comunidades (así lo reflejan los códigos de justicia humanos). La individualidad esencial del hombre parece "diluir" tal concepto: ¡Ante Dios tal concepto se antoja superfluo!... La "evolución transversal" creó las sociedades, por consiguiente, su imperfección (definida como tal) no es atribuible a Dios. En resumen, no existe el trascendental problema del mal "aireado por tantas confesiones religiosas".

Este artículo pertenece al trabajo del autor (Alejandro Álvarez Silva) titulado "El Desprendimiento: Testamento para el buen morir". Dicha obra puede copiarse gratis desde el siguiente enlace: Desprendimiento.

viernes, octubre 06, 2023

El Know-how de la segunda manifestación del universo

 Este artículo es continuación de los artículos: "¿Entendemos el universo?: ¡La clave!" (Foro Esencia); "Las claves del universo" (El Imperio de la verdad); y el trabajo "El Desprendimiento: Testamento para el buen morir" (Editorial Bubok). Yo diría que una "concreción" sobre distintos aspectos de los mismos.

¿A qué viene la traslación del concepto mercantilista "Know-how" a estos ámbitos?... Simplemente para no confundir el tratamiento clásico de la primera manifestación (lo material) que se refiere, lógicamente, a la Ciencia, a este otro mundo caracterizado por su "inaccesibilidad" tomada como lo significativamente poco abordable por la ciencia pura (ver mi obra "Accesible e inaccesible"); su subjetivismo requiere una inmersión en el sí- mismo... Entonces, para no hablar de ciencia (evitar equívocos) me he inclinado por el "Know-how", desde el punto de vista del "conocimiento práctico", la "habilidad" de realizar un estudio serio sobre la segunda manifestación.

Resulta que si ponemos dos barreras (no del todo infranqueables), metafóricamente, en ambos extremos de la segunda manifestación -que serían: el "velado manto de la brujería" (vmb), por un lado, para no introducirnos más allá de la metafísica; y, por otro, el materialismo puro de la físico-química clásica-, aparece un nítido e intercalado mundo que puede ser estudiado mediante un cierto "Know-how" de conocimiento práctico y técnicas habilitadoras.



Para mí, y con este enfoque, se incluirían dentro de la segunda manifestación, muchas especialidades médicas, como la Psicología, la Psiquiatría, la clínica del dolor, etcétera. Y hasta podría explicarse (lo explicitaré en un nuevo artículo) la "sincronicidad" de Jung y Pauli -simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal-.

En cierto modo todas estas ideas nos hacen retomar el pensamiento de Aristóteles sobre la materia y la forma (serían la primera y segunda manifestación, respectivamente). O, salvando las distancias, la res cogitans y la res extensa de René Descartes.

Una antigua forma práctica de abordar la conexión entre ambas manifestaciones, la representa, a mi forma de ver, la Ley de Weber-Fechner que estable una relación cuantitativa entre la magnitud de un estímulo físico (primera manifestación) y el cómo es percibido (segunda manifestación), lo que permitió en su día considerar a la Psicología y más particularmente a la Psicofísica como probables ciencias incipientes (para mi, más que ciencia, el Know-how de esta segunda manifestación).

En esencia, dicha ley establece que "si un estímulo crece en progresión geométrica, la percepción evoluciona en progresión aritmética", por ejemplo, un estímulo 10 con una percepción 110, si se incrementa a 20, la percepción crece hasta 120. En otras palabras: Nuestra capacidad de apreciación ante un cambio se basa en el "valor relativo de la variación respecto al valor de partida". El porcentaje aproximado es totalmente subjetivo dependiendo de la sensibilidad de cada individuo.

Generalmente la ley se aplica a estímulos sensoriales que podríamos denominar primitivos como la luz, el ruido, el olor, etcétera, o compuestos (que se derivan al combinarse en un sexto sentido alguno de los anteriores) como el peso, la velocidad, la presión, el calor, el dolor, etcétera.

Matemáticamente la ley se escribe así: dp=k dS/S (p estímulo; S sensación), cuya integración produce p=k ln S+C.

Siempre pareció extraño ese cierto paralelismo entre estímulo y sensación, lo que para algunos (materialistas) se zanjó tildando de puramente materialista a la sensación (mero neurotransmisor, una sustancia química). Pero si aplicáramos este mismo razonamiento a todo, el materialismo subyacente elimina, simplemente "extirpa" toda explicación satisfactoria de la "conciencia"... Del abuso de estas prácticas se ha llegado a la situación actual sobre el tema: ¡el problema "difícil" de la conciencia, en estimación del filósofo David Chalmers, y su "inescrutabilidad"! (Ver mi obra "Consciencia y sensación" de la editorial Bubok)

¡Se abre una ventana, aprovechémosla!

viernes, septiembre 29, 2023

¿Entendemos el universo?: ¡La clave!

 Cualquier "proceso" en un organismo vivo (al menos en el hombre) tiene dos manifestaciones básicas: la que se ve (materialidad, sujeta a las leyes físicas y biológicas conocidas); y la que se "siente" (todo aquello que se define como el "mundo de cualidades": la sensación rojo (color), los diferentes niveles de dolor, etcétera).

Ambas manifestaciones son una dualidad que no puede separar una aspecto de otro, están ineludiblemente unidas, cual la dualidad física entre onda y partícula. Pero, precisamente, la Ciencia se caracteriza por negar la segunda manifestación. Por otro lado, al espiritismo, el alma religiosa, etcétera, establecen la independencia de esta segunda manifestación respecto a la primera (materialidad).

Ambas actitudes son un craso error. En el organismo vivo (en el hombre y el animal, por supuesto) no puede darse una de esas manifestaciones, sin la otra. Y es que ambas, han de evolucionar hacia el punto de confluencia.

Y estoy en el convencimiento de que esa doble manifestación es la "característica" de la vida... Ahora bien, ¿la simple complejidad de un sistema o cuerpo material, produce la segunda manifestación (sensación)?... Es algo que hay que estudiar y definir.



Yo diría que tal es la más amplia definición de vida que pueda existir. En mis repetidas alusiones de mis escritos: "El aglomerado información- sensación". El humanoide  no solo debe ser muy sofisticado e inteligente, sino debe de ser sensitivo.

Y recalco: ¡No estoy diciendo nada nuevo! Estimo que la única virtud de lo trascrito anteriormente, radica en la claridad con que se presenta algo que instintivamente sabemos, pero que aún para mí ha representado un verdadero ¡Eureka!

martes, septiembre 12, 2023

viernes, mayo 19, 2023

La durée, o el "repliegue presencial" de la circunstancia vital

 Con Henri Bergson, el presente es un compendio de la presencia del pasado, como también del futuro... Si esto es así, sería algo como el "repliegue" de todas las circunstancias personales habidas en el tiempo sobre los instantes del presente: "un repliegue de la vida completa de la criatura sobre la bola del instante presencial (presente)".

¿Podríamos ampliar eso mismo a todos los intervalos temporales que comprenden toda la vida de los entes?... A saber, ¿el tiempo del universo todo (su existencia) se replegaría sobre sí mismo (si fuera posible, que no lo es, un observador externo al universo lo vería como una inmensa bola replegada sobre sí mismo)?... De igual forma ocurriría con todas las criaturas, seres o entes del mundo.

Si imaginamos el tiempo del universo representado como una recta sin límites definidos a uno y otro lado de sus bordes, la bola de nuestro "presente reconfigurado" engranaría sucesivamente en los instantes temporales correspondientes de esa recta.

Y si ahora representamos el tiempo como una bola universal resultado del repliegue de dicha recta sobre sí misma.



Ello equivaldría a un círculo donde el inicio y el final concuerdan en un punto. Dentro del círculo las distintas bolas personales de los diversos seres de su interior, se irían moviendo, tangencial pero internamente en el sentido del reloj, haciendo coincidir entre sí, y en su giro, los distintos presentes.

Esta forma de concebir el tiempo tiene el sentido profundo descrito en mi obra "El cierre del círculo", es decir, cada círculo encierra en sí un ser, una criatura cuya existencia se ve reflejada en un "sentimiento interior". ¡La presencia (existencia) de cada ser en el mundo es equiparable al círculo (bola) que repliega el tiempo (edad) de su vida, al unir nacimiento y muerte!

¡El presente de cada ser no lo es todo; sí lo es la bola (repliegue) temporal de toda su "circunstancia vital"!

viernes, mayo 05, 2023

Relativismo y entropía

 "Un defecto de la mente humana: la dicotomía (bien y mal)".

La sobreabundancia de mal ante los pocos reconocibles efectos del bien*. (Aquí se incluye el verdadero escollo de todas las confesiones religiosas acerca de la justificación del mal, en su relación con la supuesta "permisividad" del dios poderoso y "bueno".)

Pero, ¿no nos damos cuenta de la evidencia de que estamos ante un dilema falso, pues no se basa en la cantidad (número, dimensión), sino, característicamente, en lo estrictamente cualitativo?... Y ahí está el quid de la cuestión.

Precisamente el relativismo de los tiempos modernos se caracteriza, también, por esa caída en los aspectos cuantitativos del comportamiento; no en los logros evolutivos alcanzados, cualitativamente superiores... si no, no se necesitarían evos y evos de evolución para que dicha evolución, desde la simple materia, diera a luz al primer ser vivo: una enorme acumulación temporal de transformaciones azarosas , sin fin predeterminado, pero que al final fue capaz de alumbrar la vida: ¡una ínfima vida inicial, un balbuceo que condujo al hecho cierto de que la propia materia (la mente en particular) llegó a apropiarse, a percibirse de su propia existencia! ¡La abrumadora cantidad de hitos evolutivos ante la minúscula e incipiente criatura viva!... El relativismo lo verá como azar o casualidad: ¡En sus diatribas "el océano del mal en el que flota la barquichuela del náufrago a punto de perecer"!

Ya en su pequeña obra "¿Qué es la vida?", Schrödinger estableció que la vida representaba un entropía negativa, que en un sistema abierto se diluía en el crecimiento de la entropía general que predice el Segundo Principio de la Termodinámica... y aquí entra el relativismo: si todos los caminos son, además de posibles, iguales en su oportunidad (no habría diferencia entre ellos), ello equivale a un auge absoluto de la entropía sobre esa incipiente vida (con su entropía negativa). Mas, ¡el relativismo es falso!...¡No todos los caminos son equivalentes al respecto!: "La evolución que condujo a la vida, a la mente humana, demuestra la falsedad del relativismo": ¡Hay caminos evolutivos, por encima de retrocesos no infrecuentes, que prevalecen sobre los demás!: ¡Uno en particular, el que condujo a la mente a ser lo que es, cualitativamente muy superior a los demás, y que se dirige hacia un futurible aún más excelso!



Ahora bien, aquí interviene la "voluntad" (Schopenhauer): ese futuro, ahora, no está sometido únicamente a las fuerzas del azar o la contingencia, lo es también al "empeño" que pongamos los actores que intervenimos en el evento.

No hay una equiparación entre bien y mal, como afirmaron desde el inicio las corrientes religiosas mesopotámicas... Yo lo considero un reflejo de la mente humana: ¡la continua creación de dicotomías excluyentes: blanco y negro, bueno y malo, etcétera!

Tenemos que ser luchadores, guerreros en el desbroce de lo superfluo, para dejar expedito el camino que conduce a lo sublime, si queremos, lo divino: ¡Ese es nuestro papel!

¡Querer es poder!: ¡Tu voluntad es adalid del camino que lleva a la divinidad!


(*)  Salvando el indudable problema de la misma descripción o definición de lo que conceptuamos como "bien".

jueves, abril 13, 2023

Acerca de la realidad

 "Universo de hechos (sucesos, acontecimientos)".

Después de la lectura de la obra de Sean Carroll, "El gran cuadro", en particular el apéndice titulado "La ecuación subyacente a todos nosotros", se me ocurren algunas consideraciones acerca de la realidad. Primero, hacerme eco del reciente e interesante artículo de Charlie Wrol en Quanta Magazine (Cuaderno de Cultura Científica) titulado: "Cómo nuestra realidad puede ser la suma de todas las realidades posibles".

Pues bien, nos dice Sean Carroll que "el mundo de nuestra expresión cotidiana se basa en la teoría del núcleo: una teoría cuántica de campos que describe la dinámica e interacciones de cierto conjunto de partículas de materia (fermiones) y partículas de fuerza (bosones), incluyendo tanto el modelo estándar de física de partículas, como la teoría general de la relatividad de Einstein (en el régimen de gravedad débil)".


Continúa diciendo que "la piedra angular de nuestra discusión será una única fórmula, la integral de caminos de Feynman para la teoría del núcleo. Resume todo lo que hay que saber sobre la dinámica cuántica de este modelo: empezando con una configuración de campos, ¿qué probabilidad hay de que esos campos acaben en una configuración distinta más tarde?".

Es: "Un ecuación que indica la amplitud cuántica para que el conjunto entero de campos pase de una configuración inicial (parte de una superposición dentro de una función de onda) a una final".

La "amplitud" para ir de una configuración de campo a otra "la determina una integral de caminos de Feynman, sobre todas las formas en que podrían evolucionar los campos entremedias". Como sabemos, una integral "es una forma de sumar un número infinito de cosas infinitamente pequeñas, y aquí se suman las contribuciones de de cada posible cosa que puedan hacer los campos entre el punto de partida y el de llegada, que llamaríamos simplemente camino que la configuración de campos puede seguir".

Para Feynman, un sistema cuántico sigue todos los caminos, no solo el clásicamente permitido. Y para cada posible camino, se calcula el valor llamado acción (S), en particular un cierto factor de fase, exp (iS).

"Cuando un grupo de caminos próximos tiene valores muy similares para la acción, sus factores de fase serán muy similares, y sumados supondrá su acumulación, en lugar de anularse. Esto sucede exactamente cuando la acción se halla cerca de un valor mínimo que corresponde al camino permitido clásicamente. Así pues, la mayor probabilidad cuántica queda asociada a una evolución de apariencia casi clásica. Por eso es por lo que nuestro mundo cotidiano está bien modelizado por la mecánica clásica; es el comportamiento clásico el que aporta las mayores contribuciones a la probabilidad de las transiciones cuánticas."

Y hasta aquí las referencias a la obra de Sean Carroll. En resumen, un número infinito de caminos configura una sola línea recta, es decir, el clásico camino único de mínima acción emerge de opciones cuánticas interminables. Pero lo más importante de lo relatado es la consideración de que el comportamiento clásico, las trayectorias nítidas definidas en el mecánica clásica, son, en primera aproximación, el resultado del propio comportamiento que subyace en toda la Física. Mas, cada camino anteriormente expresado, no tiene realidad por sí, solo son "probabilidades de existencia", por ello yo las tacharía de virtuales, ya que la verdadera realidad es la de la ecuación de ondas completa de Schrödinger (que equivale, según el propio Feynman, a su propia integral de caminos).

Es decir, la realidad es la que posee la probabilidad completa, cierta, 1. O sea, para que cualquier camino de los expresados tenga esa misma probabilidad (1), ha de decantarse (decoherencia o colapso de la función de onda); ello equivale a la anulación de los demás caminos, haciéndose realidad solo uno, es decir, pasando de una probabilidad parcial menor que 1, a la certeza (1). De esta forma, esos "puntos" o "hechos" (medidas) obtenidos después del colapso, construyen la historia o trayectoria clásica, las curvas o intervalos de universo de la relatividad general  (curvaturas en el  espacio y el tiempo), edificada por el genio alemán, Einstein.

¡La realidad no está constituida por realidades parciales (como afirma el artículo citado inicialmente) o caminos, sino que la realidad final (ordinaria) es la expresada en las líneas de universo del espaciotiempo einsteniano!

¡Emerge del caótico universo cuántico nuestro cotidiano universo, un universo de hechos (sucesos, acontecimientos) que constituyen en conjunto nuestra propias historias!

miércoles, marzo 15, 2023

De lo colectivo falso a la comunidad

 Bueno, como anticipo de  lo que escribiré, citar la consabida idea de que la realidad es construida en gran manera por nuestro propio pensamiento. Pero ahora no voy a referirme a ello, sino a algo para mí novedoso.

Y es que observamos un colectivo de criaturas como número de individuos por separado, sin discriminar si son comunidad o no. En una segunda fase podemos ya fijarnos si forman algún tipo de comunidad, es decir, en cierto modo una sociedad, pero... igual que con la realidad (ver el artículo anterior de este mismo Blog ¿Qué me dijo mi mascota?), ¿no será nuestra consciencia, nuestro pensamiento, nuestra propia mirada los que de alguna forma establezcan el vínculo para que esos elementos formen una comunidad?... Para cada uno de tales individuos, unos pueden ser ajenos a los otros, pero nuestra mente parece como si "construyera" el vínculo que los une o los hace ser "comunidad".

Muchas veces consideramos una agrupación  de seres, al menos en su calificación como colectivos comunitarios, sin embargo en sí (para ellos) puede ser un colectivo "falso". Los vínculos, a fe cierta, los crea nuestro pensamiento, nuestra mente, pues así aparecen en nuestro interior adjunto a un "sentimiento" que avala esa comunidad... y ese sentimiento interno propio, ¿no pudiéramos transmitirlo a los teóricos componentes de tal colectivo...? La conexión más elemental y profunda entre todas las consciencias del universo (creencia oriental) obra a favor de tal hipótesis. ¿Cómo podría ello ser posible?

Imaginemos que en el colectivo que estamos analizando exista alguno de esos elementos que está en la misma situación antedicha, es decir, que mentalicen de igual forma y sientan en su interior que nosotros mismos pertenecemos a una comunidad: ¡Una acción reflexiva amparada por el símil de las neuronas espejo, por ejemplo! ¿Se produciría ese cierto empoderamiento de "dar vida comunitaria" a nuestro colectivo?... Y dando la vuelta al razonamiento: ¡También nosotros podríamos ser capaces de hacer comunitario (una sociedad) un colectivo ajeno de individuos!

Parece como si las sociedades necesitasen de un cierto reconocimiento por nuestra parte "para que lo pudieran ser"... Si el colectivo apuntado fuésemos nosotros mismos en el reflejo de un espejo, el "sentimiento interno" señalado anteriormente sería el "pegamento" necesario que nos definiría como sociedad: ¡De lo colectivo falso a la comunidad!


P.D. El reconocimiento de las sociedades de insectos, aves, etcétera, de la naturaleza ¿sería la prueba de lo expuesto respecto al paso de individuos (colectivo) a comunidades o sociedades superiores al de la suma de sus partes (individuos)?

El deseo, nuestra voluntad, ¿puede incidir en la potenciación del nivel vital y mental de otras consciencias? ¡Una sugerencia asombrosa, a la vez que intrigante y misteriosa!

martes, marzo 14, 2023

¿Qué me dijo mi mascota?

 "El mundo adquiere su auténtico valor tras su paso por el tamiz de la conciencia humana".

¿Qué puedo extraer de mi relación con mi querida mascota?

No sé por qué, pero siento que dicha relación en cierto modo puede extrapolarse a mi relación con otros seres, no sólo con la criatura con la que estoy en ese momento estableciendo la relación: ¡Es como si esa relación se extendiese más allá, hacia prototipos más generales, a la totalidad de los otros perros o gatos, no sólo al mío!

Pienso que igual se presenta ante otras criaturas, otros seres. Por ejemplo, mi relación con ese pobre de la esquina: ¡Creo que me dirijo de forma un tanto abstracta o metafórica, a los otros pobres! ¡La pobreza en general!

La admiración por una rosa en particular, puede extenderse a mi relación con otras flores, a la belleza en general: ¡Al menos mi espíritu se eleva en tal dirección!

Cada caso particular me permite dirigirme a tales casos generales, a conceptos más amplios... El lenguaje, al poner nombres a las cosas en origen, ¿no seguiría tal correlato?

Yo hablo, me entiendo con mi mascota, le miro a los ojos y no sólo lo veo a él, sino a otros perros, a otros gatos, y mis sensaciones, creo, serían aplicables a los mismos...



No tengo que conocer, visitar, a otras mascotas, la mía es como si representase a todas ellas... por lo menos en algún sentido: su "alegría", su "dolor"... Y lo mismo puede aplicarse a otras circunstancias del entorno, y fuera de él: al pobre que está al otro lado del mundo, al dolor que sienten las criaturas ante la tragedia de la guerra, ante la enfermedad, etcétera... Un caso particular, una sensación determinada, hace elevarnos a tales casos generales, a la totalidad del mundo en sí... Cada una de esas partes nos lleva, o nos puede llevar a lo común, a lo general: ¡el conocimiento de un parte del universo, puede hacernos conocer su globalidad!

Cuando actúo en bien de solventar alguna deficiencia, creo que ello me lleva a resolver algo más global.

No sé tampoco por qué imagino que mi relación con mi mascota, el cariño que le tengo, es el cariño que desparramo alrededor de otros animales, y lo mismo con los humanos... Y de igual forma su reflexión sobre mí, e decir, esa "reacción" del mundo sobre mí, fruto de tales acciones, también serán generales, no la simple reacción de la criatura/agente con la que me estoy relacionando... Así, y ahondando más en la idea, la relación con un "colectivo" de individuos, o elementos vivos, en mi consideración sobre su sociabilidad, en la relación mutua que se constituye entre ellos, ¿es capaz de "aumentar" el grado de sociabilidad, de acuerdo con mis deseos?: ¿Son un conjunto de elementos totalmente individuales, o mi sensación de la existencia de una comunidad en ellos es capaz de de "dirigirlos" en tal dirección?... ¿Simples figuraciones mías o reconocimiento por parte de esos elementos de la posibilidad cierta de poder llegar a esa sociedad/comunidad?... Creo que de alguna forma, aquella extensión de lo particular a lo general puede incidir en la transmisión de ese deseo dentro de la colectividad, en su implantación.

¡Ya hace mucho tiempo que el sabio indio sentenció que las consciencias pertenecen a una misma Consciencia Universal!