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miércoles, junio 11, 2025

Unicidad/individualidad/identificación. Psicología de las profundidades.

 Como continuación del  artículo "Criatura humana", publicado en el Blog del autor "Elimperiodelaverdad", amplío la visión de lo establecido en relación a la "durée" de Bergson.

En este artículo hago hincapié en dos visones/sensaciones distintas, una desde fuera de la criatura en sí, y la otra desde dentro.

Resumiendo y atañéndonos al propio fenómeno vital de la psiquis, la mente de la propia criatura humana, es curiosa la diferencia entre las dos sensaciones: totalmente distintas, según el observador externo al fenómeno, y la sensación interna, mental, psíquica del sujeto en cuestión.

Todo tiene que ver con lo que llamo la "responsabilidad" inherente al sujeto. ¿Quién en su sano juicio "no se hace responsable", es decir, no se considera, en el recuerdo, el artífice de su pasado?

En el pasado somos nosotros claramente quienes "balbuceamos" en nuestras acciones, siendo protagonistas de lo que consideramos nuestras acciones, es decir, la expresión de nuestro libre albedrío en aquellos momentos... Y es indiferente que tal "libre albedrío" sea real o fruto de una ilusión... Para nosotros la sensación es la misma. Ello significa que aún cuando los recuerdos no son exactamente un reflejo del verdadero pasado que ocurrió en su momento (numerosas causas tienen que ver con tal circunstancia), en el recuerdo se vive como si existió realmente como ahora lo imaginamos. Y es que claramente, el cuerpo, sus células componentes no son las mismas ahora que en esos momentos del pasado... es más, se produjo una renovación completa de ellas, lo que sucede cada cierto tiempo, lo que incluye a las neuronas, causantes y protagonistas de tales recuerdos. Y, como dije, es sumamente curioso que aunque aquel verdadero agente de la acción en el pasado, es materialmente distinto al de ahora, nosotros en el presente, no obstante, nos consideramos el mismo sujeto, es decir, en cierta forma y muy vivamente, nos identificamos con el mismo. Y todo este proceso es el que asegura la unicidad, la individualidad de cada criatura viva a lo largo del tiempo: el sustento de la "durée" de Bergson.

Y ahora, mirando, observando todos estos sucesos o comportamientos desde fuera, la extrañeza es mucho mayor, pues los cambios físicos de la criatura son más evidentes: a veces no parece la misma persona al cabo de los suficientes años.

Y para más inri, si queremos expresar más nítidamente el proceso, imaginemos que en cada una de las etapas vitales, la indumentaria exterior del sujeto la cambiamos radicalmente... El resultado es que el individuo en apariencia tan distinto, en el fondo es el mismo individuo, tiene su propia individualidad, es único.

Volviendo al sentimiento interno de permanencia, está claro que la criatura se considera la misma a lo largo del tiempo, tiene su propio yo: existe una identificación de su yo a lo largo de todos sus pasados... Y aunque, como he dicho, materialmente su composición material es distinta (células diferentes), su cuerpo es distinto, hay un hilo conductor básico que hace que se produzca tal identificación.



Todo esto forma parte de lo que se llamaba antes "Psicología de las profundidades", los tres conceptos básicos freudianos: yo (ego), ello y superego... Y las consecuencias ya establecidas por los psicólogos clásicos sobre las neurosis, etcétera, etcétera. Este tipo de enfermedades mentales corroboran esa identificación del sujeto consigo mismo en las diferentes etapas temporales.

El añadido que propongo en todo este estado de la cuestión es que ese "hilo conductor" que acompaña a la unicidad, la individualidad, y que produce una  cierta identificación entre todos los teóricos sujetos va a caballo de la propiedad cuántica del entrelazamiento. Esta sería la base material (física) que haría posible el proceso al que llamamos mente (psiquis).

La "durée" de Bergson tendría una base muy sólida, y el individuo establecería así su prominencia sobre el tiempo físico, transformado ya en tiempo vital.

domingo, abril 07, 2024

Hecho consumado e idealismo analítico (Final)

 III. Materia y consciencia: las dos manifestaciones del universo

Las críticas al materialismo en la obra de Kastrup ("Pensando la ciencia"), aunque duras y agrias en ocasiones, tienen bastante parte de verdad teniendo en cuenta el movimiento claramente pendular de la cultura occidental que ha existido a través de los siglos, precisamente en estos temas que atañen a la dicotomía cuerpo-mente, desde los tiempos del medioevo con los escritos de San Agustín, de Tomás de Aquino, la revolución de Descartes y los siguientes embates del marxismo más atroz, y el más reciente asentamiento de un marxismo práctico que situó al materialismo en los mismos frontispicios de la ciencia, a lo largo de los siglos XX y XXI. Es por eso, plausible en cierto modo que los amigos del idealismo, en este último movimiento pendular, exageren ahora en algunos casos la preponderancia del idealismo de la consciencia sobre la materia.

Yo me sitúo casi en el centro de tales especulaciones, pues sin volver a la filosofía "descartiana", sí introduzco en mis planteamientos, no faltaba más, los conceptos cuánticos más recientes, intentando resolver así, una vez más, el "problema difícil de la consciencia".

De esta forma, adopto algunos de los planteamientos del idealismo analítico de Bernardo Kastrup, aunque rebajando un tanto sus pretensiones globalistas; aún así, considero que la mente seguramente configura en gran medida la realidad, pero no del todo. Creo que no se identifica exactamente la materia con las cualidades  de la experiencia, es decir, el mundo material no es en su totalidad el contenido de la percepción, porque lo material es necesario e imprescindible para evocar lo que siente el cerebro, o sea, para que se manifiesten las cualidades en el cerebro. Y es que la evolución en lo material, hace manifestarse al mundo cualitativo en el cerebro.

El idealismo, no obstante, considera que hay "algo ahí fuera", a lo que llama la naturaleza experiencial, una actitud mental transpersonal que sería el universo inanimado, que no posee un estado definitivo antes de ser observado. Por la disociación la consciencia global formaría múltiples alters (como tú y como yo).

No estoy de acuerdo en la afirmación absoluta de que las propiedades físicas resultarían de una interacción entre nuestros propios procesos mentales y los procesos transpersonales dentro de los cuales vivimos, al menos no completamente. Sí considero que tales interacciones constituyen el proceso de observación o medición, que en mi opinión decanta una de las posibilidades superpuestas "de ahí fuera", lo que constituye un "hecho consumado" (para mí, una creación de realidad, llamada suceso o acontecimiento). Traigo a colación aquí la importancia de este "hecho consumado" que avalaría mi propia teoría del tiempo creativo -leer al respecto lo apuntado a lo largo de Simbiotica´s Blog).

Esta última modulación o punto de vista se aparta de la teoría del idealismo analítico, y su consecuencia es que de la forma descrita se va construyendo el mundo físico de realidades que observamos a nuestro alrededor, partiendo de una base inicial, sí física, que habría que estudiar a fondo y que representa el meollo de la creación inicial del universo que desconocemos hoy por hoy, por más esfuerzos que la ciencia actual aplica a su discernimiento.

Quiero creer también, al igual que el idealismo analítico, que cada ser vivo, junto con el universo inanimado como un todo, es una entidad consciente. Adopto, como ya he expresado, la idea de la existencia de los procesos mentales transpersonales que fundamentan en parte al universo inanimado y que no implican necesariamente metacognición (la capacidad "humana" para evaluar explícitamente nuestra actividad mental). El sujeto o criatura que la tiene, además de tener la experiencia, sabe que la tiene, lo que permite, como en el caso humano, la deliberación, el pensamiento y la planificación. Por ejemplo, los procesos mentales puramente instintivos, pese a ser conscientes, carecen de metacognición. Por eso considero, también que, dado que las leyes de la naturaleza se antojan estables y predecibles, la actividad mental transpersonal que subyace en el universo inanimado (materia) es instintiva, no metacognitiva. En mi opinión, aquí intervendría el azar, pues parece que la consciencia universal no tendría necesariamente un plan, sino que puede estar haciendo lo que está haciendo sólo porque tiene la disposición innata a ello.

Estoy de acuerdo con el aserto, también de la MCR (Mecánica Cuántica Relacional), de que las cantidades son útiles para describir diferencias relativas entre cualidades ya conocidas de manera experiencial, pero que fallan rotundamente si se ocupan de las cualidades mismas.

La materia, según el idealismo analítico son los estados experienciales transpersonales (la apariencia extrínseca -imagen- de la experiencia interna en el caso de los seres vivos).

En cierto modo sí me acerco a la idea (salvando las apreciaciones anteriormente expuestas) de que el universo es una construcción mental desplegada en la pantalla de la percepción.

Una vez reflejadas todas mis objeciones respecto al idealismo analítico de Kastrup, y subsiguientemente, a partes de la interpretación cuántica de la MCR, las  que, por otra parte, me han sido útiles para la construcción de mi propia teoría, es hora de exponer esta última, al menos de forma concisa, aquello que constituye, a mi modo de ver, una visión global del universo en su totalidad, una verdadera cosmovisión.

No es corta mi pequeña historia en busca de la aclaración de temas tan peliagudos, como la resolución de las paradojas cuánticas o la incógnita del significado y naturaleza de la consciencia (conciencia), por eso escribí, precisamente, una pequeña obra, "Consciencia y sensación", que curiosamente, aunque los "efectos" serían los mismos, el planteamiento parece opuesto al que asumo ahora; en ella me decantaba por el poder de la materia, todo poderosa, en la que además de las propiedades físicas conocidas de la misma, poseía otras propiedades tildadas de cualitativas, como el sabor, las sensaciones, la psiquis, etcétera. Pues bien, fruto de todo el replanteamiento expuesto en este artículo, y en otros que aparecen en Blogs de mi autoría, como "Simbiotica" o "El Imperio de la verdad", vuelvo a dar un paso más allá en mis especulaciones y, subsiguientemente, vuelvo a construir una teoría que, como movimiento pendular, se decanta por la prevalencia del idealismo de la mente sobre el mundo de la materia, pero en realidad no es tan así, simplemente he trasladado  el mundo de cualidades (mente, sensación) fuera de la frontera material, constituyendo un mundo aparte, que no chocaría con el problema filosófico de envergadura que representa la transmutación de las propiedades físicas en las cualidades que son en sí, mente, sensación, etcétera. (Algo que sí barruntaba en la teoría defendida en la obra "Consciencia y sensación".)



De este modo y con carácter definitivo (irónicamente, por ahora) esta nueva teoría establece que el universo global posee dos tipos de manifestaciones: la primera, o material (mundo físico); y la segunda o mundo de cualidades (mente, sensación, etcétera).

Las características de los dos tipos de manifestaciones aludidas constituyen el meollo de la serie de artículos que publiqué recientemente en este mismo Blog y en los citados anteriormente, que llevan por títulos, por ejemplo: "Las dos claves del universo", "Psiquis, mente y consciencia", y un largo etcétera. Realmente se engloban en mi obra: "Confesiones", aparecida en Simbiotica´s Blog.

Sin más pormenores y como resumen, diría que la cosmovisión que propongo, basada en la existencia de la primera y segunda manifestación del universo, afirma que el Cosmos, provendría de un estado inescrutable, anterior al universo que conocemos y que algunos filósofos orientales asignaban a una Nada metafísica a la que llamaban Tao, mas este no es el objeto de este artículo, sino el intento de explicación del universo en el que nos encontramos y en el que cotidianamente vivimos. Para no extenderme más, recomiendo al respecto el artículo: "Cosmovisión, el sentido del universo", que aparece en mi obra "El Desprendimiento".

Pues bien, partiendo del inicio del universo (Big Bang), la subsiguiente formación de estrellas y galaxias, la aparición de la vida y la psiquis de las criaturas vivas, la evolución consiguió crear en su seno criaturas conscientes como el ser humano que, claramente, son observadores privilegiados del "cuadro general de la Creación" (y no entro en la cuestión de la naturaleza de la criatura creadora, o del agente creador del universo, llamemos como lo llamemos -vuelvo a recomendar el artículo citado antes-, o si el universo tiene la potencia suficiente para existir eternamente).

Opino que la mente de esos observadores han sido y son capaces de "crear realidad" a través de la decantación de las "posibilidades superpuestas del ahí fuera", o  el sustrato de los "procesos mentales transpersonales que patrocina el idealismo analítico, y que no posee un estado definitivo antes de ser observado.

De esta forma, la evolución en lo material en la que participan parcialmente (a partir del azar y la necesidad) las consciencias de los observadores (seres vivos), va configurando estructuras materiales, entre ellas los cuerpos de los seres vivos conscientes (primera manifestación), "necesarios e imprescindibles" para que en ellos (en sus cerebros) pueda manifestarse el mundo de cualidades de la segunda manifestación. En otras palabras, la evolución en lo material hace manifestarse el mundo cualitativo en el cerebro. Esto último produce paralelamente la aparición de nuevos elementos de la segunda manifestación, que al igual que en el idealismo analítico constituyen esos "alters" que propone.

Así que, en cierto modo la evolución darwiniana (biológica), ha sido y es "necesaria e imprescindible" para el nacimiento de nuevos elementos de la segunda manifestación, aunque conviene aclarar rotundamente que de estos razonamientos no se deduce, en ningún modo, que las cantidades reflejadas en el materialismo, producen o sean capaces de dar a luz cualidades, un problema filosófico irresoluble: al contrario, la potencia de la actividad mental transpersonal, en su disociación como producto de la interacción entre nuestros propios procesos mentales y los procesos mentales transpersonales, el agente de tales, si queremos llamarlo así, emergencias, claramente está dentro del mundo de cualidades (segunda manifestación). Existe, pues, una "continuidad" dentro de este mundo, tan natural como pensamientos o sensaciones, ambas cualitativas, que no es la infranqueable brecha entre mente y no mente.

Así, la aparición de estos nuevos elementos de la segunda manifestación (cualidades) equivale a una verdadera creación. Existirían, por consiguiente, globalmente, dos tipos de creaciones: la de la materia-energía del inicio del Big Bang, y las de cada ser vivo como elemento de la segunda generación ("alters"). Lo que no impide que tales "alters" puedan, dentro de su "unicidad" como individuos, estar compuestos del conjunto de cualidades que lo constituyen, y que son a su vez elementos de la segunda manifestación.

Hay implicaciones metafísicas al respecto, por ejemplo en cuanto al devenir de esos elementos de la segunda manifestación, como las criaturas o seres vivos, que se "apoyan" en el elemento material que constituye su cuerpo (primera manifestación); al óbito, fuera ya del andamiaje espaciotemporal que promovió la evolución material darwiniana, ¿su pertenencia a la segunda manifestación le asegura una existencia "ad eterno" (fuera del tiempo?); seguramente sí, pero elucubrar sobre ello nos haría adentrarnos en los terrenos un tanto movedizos de la religión.

Hasta aquí la teoría; las consecuencias habría que analizarlas, un vez asentada la misma, en un próximo futuro.

¡Si lo escrito amplía el horizonte de nuestros pensamientos, mi principal deseo, que sea para el lector lo más provechoso posible!

jueves, abril 04, 2024

Hecho consumado e Idealismo Analítico (Continuación)

 II. El Idealismo Analítico de Bernardo Kastrup

Un resumen de los planteamientos de Bernardo Kastrup expuestos en su obra "Pensando la ciencia".

El idealismo analítico postula un campo transpersonal de la actividad mental más allá de nuestras psiques personales.

Hay un mundo mental ahí fuera, igual que nosotros somos intrínsecamente mentales. Ver las cosas de esta manera sortea por completo el problema difícil de la consciencia, puesto que ya no necesitas salvar la infranqueable brecha entre la mente y la no mente, entre la cualidad y la cantidad, ahora todo es mental, cualitativo, y la percepción no consiste más que en modular un conjunto (personal) de cualidades para ajustarlo a otro (transpersonal).

Al no ser capaces de reconocer la naturaleza (los materialistas) de su propia consciencia a través de la introspección autorreflexiva, mezclan la materia con las cualidades de la experiencia. Piensan que el mundo material es el contenido de la percepción. (No es así, pero lo material es necesario, imprescindible para evocar lo que siente el cerebro).

* Notas propias al respecto: Esta es la conexión que elimina el problema difícil de la consciencia. La materia es necesaria e imprescindible para que se manifiesten las cualidades en el cerebro. La evolución en lo material, pues, "atrae" o hace manifestarse al mundo cualitativo - en el cerebro, por supuesto. El mundo cualitativo puede llegar al Omega -Dios-, gracias a la evolución en lo material -la evolución de la vida.

 Continúan las afirmaciones de Kastrup:

Para un idealista, sólo hay mente, siendo la materia nada más que el aspecto de ciertos procesos mentales desde un punto de vista determinado.

El fundamento de la existencia es la consciencia fenoménica.

En mi opinión, ese "algo ahí fuera" es la naturaleza experencial, esto es, consiste en actividad mental transpersonal. Dicha actividad mental sólo se nos presenta como el universo inanimado.

Lo que hay ahí fuera, sea lo que sea, no tiene, más allá de la actividad mental individual un estado definitivo antes de ser observado.

El entorno en sí mismo no comprende objetos con posición, forma, etc. precisos, sino que consiste en posibilidades o tendencias superpuestas.

Por disociación, la consciencia animal formaría múltiples alters desunidos como tú y como yo; esto es, la vida es la apariencia de un proceso disociativo a un nivel universal cuando se observa desde el otro lado de su límite disociativo.

Las propiedades físicas resultan de una interacción entre nuestros propios procesos mentales y los procesos mentales transpersonales dentro de los cuales vivimos. Esta interacción es lo que los físicos llaman observación o medición, lo que amplifica cognitivamente una de las posibilidades superpuestas de ahí afuera y conduce a la impresión de que habitamos un mundo físico determinado. Así pues, el mundo físico no es más que una imagen en la mente individual del observador, cada uno de nosotros percibe su propio mundo físico, definido por el contexto de sus propias observaciones.

Mantengo que sólo hay una consciencia animal.

Desde el interior (1ª persona) cada ser vivo, junto con el universo inanimado como un todo, es una entidad consciente.

Desde el exterior (2ª o 3ª persona) nuestras respectivas vidas interiores se presentan con la forma de aquello a lo que llamamos "materia" o "cualidad física".

La "materia" -toda materia- es simplemente el nombre que atribuimos a la apariencia de la vida interior consciente desde el otro lado de su límite disociativo. Éste es el motivo que hya correlaciones tan estrechas entre la experiencia interior y las pautas mensurables de la actividad cerebral.

Los procesos mentales transpersonales, que sustentan y sirven de fundamento al universo inanimado, no implican necesariamente metacognición. La metacognición es nuestra capacidad humana para evaluar explícitamente nuestra propia actividad mental, lo cual requiere algo más que la pura consciencia fenoménica. Una experiencia es metacognitiva si, además de tener la experiencia, el sujeto sabe que la tiene. La metacognición permite la deliberación, el razonamiento y la planificación. Los procesos mentales puramente instintivos, por otra parte, son aquellos que, pese a ser conscientes, carecen de metacognición. Dado que las leyes de la naturaleza se antojan estables y predecibles, la actividad mental transpersonal que subyace en el universo inanimado es instintiva, no metacognitiva.

En opinión del autor, la consciencia universal no tiene necesariamente un plan; puede estar haciendo lo que está haciendo sólo porque tiene la disposición inmanente a ello.

La "materia" es la etiqueta útil que ponemos a los contenidos de una modalidad particular de la experiencia: la percepción.

Pienso que los contenidos de la percepción -me refiero a las disposiciones particulares de las cualidades perceptibles, como el color, el sabor, el olor, etcétera- no son más que representaciones o fenómenos del mundo tal cual es en sí mismo. Lo que he estado llamando "apariencias extrínsecas" son equivalentes, al menos en gran parte, a las "representaciones" de Schopenhauer y de los "fenómenos" de Kant.

De acuerdo con el idealismo analítico, el andamiaje del espacio-tiempo y las percepciones básicas que lo pueblan son mecanismos cognitivos que hemos desarrollado como especie, no existencias independientes, por eso están integrados en el organismo.

A diferencia de las percepciones básicas (píxeles), esta narrativa interior se transmite por la cultura y la educación. Es precisamente una de esas historias vinculadas a la cultura la que conduce hoy a la mayoría de las personas a mirar al mundo exterior y ver objetos discretos hechos de materia fuera de la mente.

Las cantidades son útiles para describir diferencias relativas entre cualidades ya conocidas de manera experencial, pero falla por completo al ocuparse de las cualidades mismas.

Sostengo que el mundo exterior está construido por estados experienciales transpersonales que se presentan a nosotros en forma de lo que llamamos "materia". La materia, por tanto, no es sino la apariencia extrínseca -la imagen- de la experiencia interna. En los seres vivos, la "materia" que constituye su cuerpo es la apariencia extrínseca de sus estados experienciales individuales (siendo esta la razón por lo que las partes mensurables de la actividad cerebral se correlacionan con la experiencia interna). En el caso del universo inanimado, la "materia" es la apariencia extrínseca de los estados experienciales transpersonales.



Para Zeilinger "no tiene sentido suponer que lo que medimos [esto es, observamos] en un sistema posee realidad [independiente].

A continuación Kastrup expone diferentes opiniones al respecto.

"La física cuántica se despide de la realidad" (Cartwrigt, 2007).

"Algunas predicciones de la MC son incompatibles con la no contextualidad (independencia respecto a la observación), incluso para una amplia e importante clase de teorías no locales" (Leggett, 2003).

Resultados experimentales de los que se informó en el 2007 (Gröblacher) y el 2010 (Romero) han confirmado estas predicciones. Reconciliar estos resultados con el actual paradigma requeriría una redefinición profundamente contraintuitiva de lo que llamamos objetividad (¿realidad?). (¿Hay que ignorar estas anomalías?).

Tomados en conjunto estos experimentos, indican que el mundo cotidiano que percibimos no existe hasta que es observado, lo que a su vez sugiere que la mente desempeña un papel fundamental en la naturaleza.

Y recientes experimentos parecen haber demostrado el aspecto central y definitorio de la MCR (Mecánica Cuántica Relacional) de Carlo Rovelli (1996), que el mundo físico, en efecto, depende del observador de manera análoga al movimiento (Proietti et al, 2019; Emerging Technology from de arXiv, 2019).

El mundo consiste en una superposición unitaria de potencialidades (en la medida en que las personas pueden saber, antes de ser representado a través de la percepción consciente). Esta superposición -indivisible, puesto que el entrelazamiento cuántico impide que los elementos de la superposición sean describibles separadamente unos de otros- es incompatible con la existencia de objetos individuales separados y de eventos con propiedades determinadas.

* (Nota propia: ¿Explicaría esto la unicidad del ser vivo, de la segunda manifestación del universo? - Ver la parte III de este artículo).

La decoherencia no obvia ni excluye la posibilidad de que la consciencia sea la agencia que hay detrás del colapso de la función de onda.

Aunque no hay duda de que cada organismo -de acuerdo con la MCR- pueda habitar su propio mundo de percepciones, "los organismos están rodeados por un entorno común de pensamientos, lo que evita el solipsismo, al menos en esencia". (Afirmación de Richard Corn Henry de que "el universo es por entero mental". Revista Nature 2005).

El problema es que la teoría cuántica contradice nuestra comprensión intuitiva de lo que significa real. De acuerdo con la teoría, si dos partículas reales A y B son preparadas de una manera especial (se supone entrelazadas, en mi opinión), lo que Alicia ve cuando observa la partícula A depende de cómo Bob observa al mismo tiempo la partícula B, aunque ambas partículas -así como Alicia y Bob- están separadas por una distancia arbitraria (para mí, esto es normal, considerando que A y B  tienen una realidad compartida debido a su entrelazamiento). Según el razonamiento expuesto por Kastrup, esta "acción fantasmal a distancia" (Einstein) contradice o bien la causación local, o bien la misma noción de que las partículas A y B son "reales", en el sentido de existir con independencia de la observación.

Pero resulta que ciertas propiedades estadísticas de las observaciones (Leggett, 2003) -confirmadas experimentalmente (Cartwrigt, 2007)- indican lo último: que las partículas no existen con independencia de la observación. Y puesto que la observación consiste en última instancia en lo que se aprehende en la pantalla mental de la percepción, la consecuencia puede ser que "el universo es por entero mental".

La raíz de todas estas incertidumbres filosóficas es la suposición no examinada de que sólo existen las cantidades físicas.

Según Andrei Linde "nuestro conocimiento del mundo no comienza con la materia, sino con las percepciones".

En ausencia de un absoluto, de un sustrato independiente del observador, el mundo físico de la MCR sólo puede ser los contenidos de la percepción. Pero para Bernardo Kastrup, junto con los contenidos de la percepción también hay, desde luego, categorías mentales no perceptivas, como los pensamientos.

La mecánica cuántica no predice pensamientos, sino sólo el despliegue de la percepción. En opinión de Kastrup, todas las cantidades físicas que se despliegan en la pantalla de la percepción pueden surgir como relaciones entre pensamientos. Esta línea apunta a la mente como el sustrato primario de la naturaleza, cuyos estados discernibles constituyen la información.

Entonces, el pensamiento -cuyas características ambigüedades tal vez sean lo que los estados de superposición cuántica representan en última instancia- subyace en toda la naturaleza, no sólo en los organismos vivos.

El mundo físico de un organismo observador puede surgir de una interacción -una pauta de interferencia- entre los pensamientos de este organismo y los pensamientos transpersonales que subyacen en el universo inanimado que lo rodea.

Una de las implicaciones teóricas más extrañas de la mecánica cuántica es que observadores diferentes pueden dar cuenta de manera diferente -aunque con idéntica validez- de la misma secuencia de eventos.

Para Kastrup las cantidades físicas se limitan a describir nuestras percepciones y, por tanto, depende de cada uno de nosotros como observadores.

En los últimos años, el grupo de Donald Hoffman en la Universidad de California, en Irvine, ha mostrado que nuestro aparato perceptor no ha evolucionado para representar al mundo verídico, como es en sí. (Pero sí para la supervivencia). Si viviéramos el mundo tal y como realmente es, estaríamos abocados a una rápida extinción (Hoffman, 2009; Hoffman y Singh, 2012).

El universo es una construcción mental desplegada en la pantalla de la percepción. Es a este universo mental al que nos está conduciendo la Física, no a los aspavientos ni a los juegos de palabra del realismo de la información.

Solo hay una salida razonable: considerar nuestras percepciones como un panel de indicadores que proporcionan la información más importante, aunque sea de manera indirecta, sobre el universo mental de ahí fuera.

El futuro de la física -y de toda la Ciencia- es la mente; no solo la individual, la del lector o la mía, sino la mente como la esencia transpersonal que confiere a la materia su realidad interna. Ahí radican las soluciones a los enigmas de la mecánica cuántica, al problema mente-cuerpo y a las, por lo demás, extrañas conexiones entre las matemáticas y la física. ("Universo matemático" de Max Tegmark).


lunes, abril 01, 2024

Hecho consumado e Idealismo Analítico

 Una nueva teoría que afecta a la Cuántica y la globalidad del hecho científico es el objeto de este artículo que se desarrollará en tres partes, siguiendo el siguiente esquema:

I.   El observador HC

II.  El Idealismo Analítico de Bernardo Kastrup

III. Materia y consciencia: las dos manifestaciones del universo


I. El observador HC

Parece mentira que con tanta alusión en la Física al observador, no se haya producido el estudio en profundidad de este agente principal de la Cuántica... Se afirma y se niega continuamente el papel de la consciencia en relación a la realidad (es un problema, ni mucho menos resuelto de la MC). Un tema peliagudo que se une a la irresoluble cuestión de la propia esencia de la consciencia... Un quebradero de cabeza para los científicos ("el problema difícil de la consciencia").

Si tanta importancia tiene la cuestión, a favor o en contra, ¿no es hora de abordar seriamente el significado y el papel de este observador, al que aludimos siempre en los experimentos de la MC?

Pero, en primer lugar, ¿a qué tipo de observador nos estamos refiriendo? ¿Quién es realmente el protagonista o el agente de la observación, la medida?

¿Es lo mismo un observador humano que un instrumento mecánico o físico al que se le atribuyen las mismas aptitudes prácticas?

Pues bien, en mi opinión, hay un enorme error en el que inciden continuamente los investigadores que proyectan experimentos cuánticos, y es que confunden e igualan los anteriores... Rotundamente niego la mayor: el experimentador humano y su medidor instrumental no son lo mismo... Al final de la cadena, un humano levanta el "acta notarial" que ¡certifica la medida!

Desde tal punto de vista, pues, el problema del observador (de la medida) se reduce al de la consciencia, su significado, su esencial naturaleza.

Y tan así lo veo, que afirmo que el observador consciente posee un estado único que es su "interioridad", que no está sometida al vaivén de estados que supone la llamada "superposición de estados", tal como presupone en general el propio mundo cuántico en todo "objeto" material , de acuerdo con la función de onda cuántica de Schrödinger. Esta "interioridad" es un estado único que no mide el propio sujeto o individuo: ¡no hay medición, porque es un estado único basado en la "intuición" y la "sensación" interna! Precisamente, esta anulación de la supuesta "superposición de estados", sería el elemento claramente definitorio de la consciencia.

Yo llamo a este observador humano (extensible a otros seres vivos, quizás no a todos) "el sometido a la propiedad del Hecho Consumado", resumiendo HC, es decir: Observador HC.

Nuevamente y como gran simplificación, el observador HC es el dotado de consciencia, y de igual forma, la consciencia, al menos en lo que se refiere a la medida, solo "habita" en el observador HC.

¡Aquí tiene el científico la posibilidad de avanzar en el esclarecimiento y explicación de lo que es y supone ese fenómeno tan extraordinario de la consciencia!

Asignar a cualquier instrumento de medida construido por el hombre la propiedad esencial de la observación es un absurdo... El instrumento, como tal materia inanimada, sí está sometido a la "superposición de estados" (los suyos), y es necesaria la participación de una consciencia para la "decantación" de un estado (o un colapso de la función de onda como predice la clásica interpretación de Copenhague de la Cuántica).

De un plumazo, la paradoja del gato de Schrödinger, y su derivada "el amigo de Wigner", dejan de serlo: "Una consciencia (el observador humano) decanta un estado que se hace realidad por su intercesión, cosa que un observador teórico instrumental (aparato) será incapaz de realizar, ¡si una mente humana no da constancia de tal medida!"... Un observador humano exterior a tal hecho, no puede incluir en el sistema conjunto, objeto de medición e instrumento, al observador humano interior (el sistema inicial).



Con referencia al problema del observador y lo observado conviene traer ahora a colación, lo que nos dice la propia Wikipedia dentro de la conocida interpretación de la Mecánica Cuántica Relacional (MCR).

Consideremos el observador O, midiendo el estado del sistema cuántico S. Se asume que O tiene información completa sobre el sistema, y que O puede anotar la función de onda,          l ψ>, describiéndolo. Al mismo tiempo, hay otro observador O´ que está interesado en el estado de todo el sistema O-S, y O´ tendría también información completa.

Para analizar este sistema formalmente, consideremos un sistema S que puede tomar uno de los estados designados por I ↑> y l ↓>, ketvectores en el espacio de Hilbert Hs. El observador O desea realizar una medición en el sistema. En el momento t1, este observador puede caracterizar el sistema de la siguiente manera:

|Ψ>= ∝|↑>+β|↓>,

donde |∝> al cuadrado y | β > al cuadrado son probilidades de encontrar el sistema en los estados respectivos, que obviamente suman 1. Para nuestros propósitos, podemos suponer que en un solo experimento, el resultado es el estado propio | ↑ >. Entonces, podemos representar la secuencia de eventos en este experimento, con el observador O haciendo la observación de la siguiente manera:

t1               →          t2

∝ | ↑ > + β | ↓ > → |↑ >

Este sería el caso A. Y sería la descripción del observador O del evento de la medición. Ahora bien, cualquier medición es también una interacción física entre dos o más sistemas. En consecuencia, podemos considerar el producto tensorial del espacio de Hilbert Hs⛒Ho, donde Ho es el espacio de Hilbert habitado por vectores de estado que describen O. Si el estado inicial de O es |init>, algunos grados de libertad en O se correlacionan con el estado de S después de la medición, y esta correlación puede tener dos valores: | O↑> o | O↓>, donde la dirección de las flechas en los subíndices corresponde al resultado de la medición que O ha hecho en S. Si ahora consideramos la descripción del evento de medición por el otro observador, O´, quien describe el sistema combinado S+O, pero que no interactúa con él, a continuación se da la descripción del evento de medición de acuerdo con O, de la linealidad inherente al formalismo cuántico:

t1                                        ⟶                                        t2

(∝ | ↑ > + β | ↓ >) ⛒ | init>   →  ∝ | ↑ > ⛒ | O↑> + β | ↓ > Ⓧ | O↓ >

Este sería el caso B.

Así que si no hay variables ocultas u otros factores, los dos observadores O y O´ darían relatos diferentes de los eventos t1 y t2.

Una opción para solucionar esto sería otorgar un estatus preferido a un observador o tipo de observador en particular, lo que intentaremos a continuación al introducir los observadores citados anteriormente, HC.

Hay una clara diferencia entre la medición (interacción física) que realizan directamente sobre S los observadores HC, y la pseudomedición (sin interacción) que realiza O´ sobre la medición verdadera de O.

No puede haber una medición simultánea verdadera de O y O´. Si HC está en O, su medición es verdadera. Si HC está en O´ sería una pseudomedición (por no haber interacción según lo observado en la medición de O, por la propia definición de MCR). Pero si hay interacción de HC en O´, no puede aplicarse el caso B.

En el caso de la existencia simultánea de HC en O y O´, solo vale la medida de O, caso A.  O´ realizará una medida verdadera de del sistema O-S, sin que perciba ninguna correlación entre O y S, es decir no aparecerán | O↑> y | O↓>.

De ahí los resultados tan paradójicos de muchos experimentos cuánticos, al tomar como válidos observadores puramente materiales como electrones y sobre todo cuantos de luz, fotones, que no son en absoluto HC.

En conclusión, la MCR sería válida si introducimos el concepto de observador HC, lo que permitiría o se asemejaría a la interpretación cuántica clásica de Copenhague.

En consecuencia, consciencia y HC (observador) son indisolubles, mejor, son lo mismo: ¡Este salto conceptual, en mi opinión, es trascendente! Viene a cuento, siguiendo con mis apreciaciones, la valentía intelectual de Albert Einstein, salvando por supuesto las distancias, de erigir y aceptar de forma rotunda las nociones de espacio y tiempo relativos que aparecían en sus fórmulas de la relatividad especial... Se requiere mucha valentía intelectual para asumir ese trascendental cambio en el mundo newtoniano, ese salto abismal en las concepciones más básicas, obra de un genio adornado de las convicciones más profundas en sus propias capacidades intelectuales... De igual forma, esas convicciones tan fuertes le apartaron del posterior desarrollo de la Mecánica Cuántica, en su suposición de la existencia de variables ocultas y la "acción fantasmal".

viernes, febrero 03, 2023

El Inconsciente, lo inaccesible, motor de la vida (y II)

Esta es la segunda parte del artículo anterior . Seguimos con las notas:

"La individualidad de la criatura viva está relacionada mucho más que con la voluntad del "yo", con el Inconsciente... Son clásicos en el psicoanálisis los estudios de Freud y Jung sobre el Inconsciente y que dan suma importancia a la psiquis de de la criatura: el Inconsciente es (metafóricamente) el inmenso "cuerpo del iceberg sumergido en el agua": lo consciente y lo subconsciente solo entran en la pequeña parte de ese iceberg expuesto al aire."

"Yo y sí-mismo, bajo la misma naturaleza no son exactamente lo mismo: lo segundo se refiere a la parte reflejada del yo en su interior. El yo, su consciencia, presenta muchos "altibajos", desde los episodios de vigilia al sueño, pasando por escasos momentos de clarividencia, y hasta de casi su supresión en la criatura anestesiada... Sin embargo, no ocurre lo mismo con el Inconsciente. En él existen modulaciones, sí, pero no tan pronunciadas como en los diversos presentes del yo, al albur de la momentaneidad temporal (presente) de la realidad... y es que, como Freud opinaba, el Inconsciente no está sometido a las coordenadas espaciotemporales en las que de ordinario nos desenvolvemos. Es por ello, por lo que la "individualidad" queda mucho mejor reflejada en dicho Inconsciente: ¡Existe un paralelismo entre "individualidad" e inconsciente!"

"El ser no "graba" su existencia en la globalidad mundo a través de su Inconsciente. ¡La frontera del Inconsciente con el universo es la "impronta" de una vida, el espejo del Inconsciente (individuo) sobre el mundo, sin la sensación interna que solo le compete a dicho Inconsciente!"

"El yo del presente construye la realidad del tiempo (pasado-presente-futuro, flecha del tiempo) al decantar con sus acciones las "posibilidades" que se advierten hacia el futuro.

¡El Inconsciente, fuera de la causalidad temporal, no ajeno a la cuántica en su comportamiento, escribe con letras de oro y para siempre, en la globalidad universal, las vivencias de la criatura viva!"

(El yo y la inconsciencia. 12-01-2023. Blog El Imperio)



"Estamos ante la tremenda incógnita del surgimiento de la psiquis en las criaturas vivas, que parece solaparse con la misma raíz de la vida."

"El contacto entre el Inconsciente con el universo primordial origina, en particular en la criatura humana, la aparición y "diferenciación" en ese Inconsciente del "Ego" o "yo", que se comporta como una nueva "figura" distinta ya del mismo Inconsciente... Y ello a través de una dinámica que consiste en la reflexión del Inconsciente sobre el metafórico espejo de la naturaleza (universo), un "narcisismo" creador del Ego."

"El Inconsciente se va nutriendo de nuevos contenidos que alimentan el llamado inconsciente individual de la criatura, también el inconsciente colectivo, etcétera... Curioso: El proceso conlleva la sucesiva y progresiva "individualización" del propio Inconsciente (transformación final del Inconsciente en individuo). Otra consecuencia trascendental de tal dinámica es la "apropiación" de cualidades o propiedades propias del Inconsciente, por parte del universo físico (entorno): ¡El "mundo de cualidades" propio del Inconsciente hace aparición en el entorno de nuestro universo físico!"

(Esencia y dinámica del Mundo I. 17-01 2023. Blog El Imperio)

"El lema que se erige como clave de la psiquis es:

El observador está siempre fuera; nunca dentro."

"Nunca podemos observarnos a nosotros mismos, nuestra interioridad, por eso es tan difícil la práctica de la "introversión"; solo podemos "conocernos" relativamente, es decir, observando lo que se ve "a través de la ventana", que comprende también nuestras acciones sobre el entorno, lo que aporta un cierto conocimiento de nuestra interioridad. Pero, no hay un observador "puro" como requiere la Ciencia, de ahí la "inaccesibilidad".

"Vuelvo a recalcar que, en mi opinión, la raíz del misterio de la psiquis radica en el observador (en el fondo el propio Inconsciente, que es pero no está), ausente para su interioridad, y sin él no es posible el pensamiento puramente científico."

"¡El Inconsciente contiene ya en sí la individualización completa, que se ha ido modulando a lo largo de la vida de la criatura en base a las acciones históricas del Ego (yo)! ¡El Mundo es el entorno necesario que permite la autocreación del ser!"

(Esencia y dinámica del Mundo II. 19-01-2023. Blog El Imperio)

"El Inconsciente empodera al Ego por medio de su voluntad, energía psíquica (libido), pulsiones, instintos, etcétera, para que pueda "actuar" en el universo físico (entorno, naturaleza), revistiendo al Ego de cualidades como la sensibilidad, o el reconocimiento de la belleza, en suma, además de las de las llamadas virtudes morales, guiado por su especializado Superego."

"El Ego se dota, en su contacto con el universo físico, de la consciencia necesaria para su presencia en el mismo: ¡Esa parte del Inconsciente trasladado a la luz de la consciencia! ¡Y esa consciencia (en mi opinión, con raíces en el fondo asentadas en la Cuántica) es capaz, entonces, de acrecentar el universo físico por "decantación" de potenciales posibilidades, y así "crear" nuevo mundo! Y ese contacto, o "colisión" de los mundos de la inconsciencia y la materialidad física, hace posible el reinado de las "consciencias" creadoras de vida, de la misma totalidad del universo."

"De igual forma, cuando la carga psicológica de un acontecimiento histórico, posee la suficiente magnitud, puede producirse el "salto" del mismo en cualquier dirección del tiempo (aún cuando el Inconsciente "puro" es ajeno al tiempo), abriéndose un abanico de posibilidades (parapsicología) entre las que estarían la adivinación, y las propias regresiones."

"Lo que está claro es que la materia no crea la psiquis, es la psiquis quien se "acopla" a la materia.

¡El Ego es caduco, el Inconsciente perdura!"

Una vez finalizadas las notas que me interesaba subrayar, una mínima parte de todos los artículos que se expusieron en el artículo Inconsciente (Mundo), advertir que los pensamientos contenidos en los mismos no son, por supuesto, rigurosamente científicos. Si pretendiese lo contrario debería haber remitido los mismos a especialistas que hubieran realizado una revisión por pares. Con todo ello pretendo, más bien, abrir un horizonte en el que la originalidad y la apertura de la mente sean lo principal, pues, seguramente muchas de tales ideas puedan germinar y ser valiosas para quienes deseen proseguir esta labor. ¡Que os sirvan de acicate!

jueves, febrero 02, 2023

El Inconsciente, lo inaccesible, motor de la vida (I)

 El reciente artículo El Inconsciente (Mundo) encierra en sí la evolución del pensamiento del autor, de acuerdo con su Filosofía abierta  hasta llegar, en fecha febrero de 2023, a la conclusión reflejada en el título de este artículo: "El Inconsciente, lo inaccesible, motor de la vida".

Un ligero resumen de tal evolución se expresa en los apuntes siguientes:

"El entrelazamiento cuántico permite el "paso" del mundo físico clásico de las dimensiones espaciotemporales, al mundo cuántico que regula en lo más íntimo el comportamiento de los cerebros y que hace posible la mente y la consciencia." 

(El entrelazamiento cuántico clave de la mente. 09-02-2021. Blog "El Imperio de la verdad")

"Esa suposición de que en ese mundo (el del fenómeno cuántico) existe una "indiferencia", mejor, una situación fuera de las dimensiones espaciotemporales conocidas, explicaría muchas de las paradojas que parecen existir en tal mundo, dando cuenta o soporte a aquellos fenómenos tan extraños para el mundo material que estudiaba la Física Clásica, como el campo mental y el "mundo de cualidades" (sensibilidad, entendimiento, etcétera) cuya evidencia, por otra parte, es incuestionable."

"La pista que nos lleva a tal suposición, en mi opinión, se encuentra con facilidad en la sorprendente propiedad del entrelazamiento cuántico, sobre todo en su implicación biológica con el llamado incipiente "cerebro cuántico", basado en la acción conjunta de los elementos que lo componen, relacionado, también, con el condensado Bose-Einstein: ¡Un conjunto de átomos, moléculas o neuronas se mueven al unísono a resultas de su entrelazamiento cuántico! El resultado: las propiedades observadas en los cerebros, como el cambio físico instantáneo y su inteligencia reflejada en el aprendizaje autónomo.

Dentro de tales sistemas o entidades no puede definirse un punto o centro desde el que se inicie actividad alguna (es el conjunto completo quien realiza las mismas -indiferencia respecto al espacio), ni puede establecerse una causalidad en el sentido de anterioridad y posterioridad (indiferencia temporal)."

Con la hipótesis expuesta, se ve "la necesidad de elaborar o desarrollar una "nueva" teoría cuántica, pero, esta vez, pasando el foco, no a la visión exterior al sistema sino, algo radical en la ciencia física, desde el propio "interior" de la entidad, de ese "mundo adimensional"... entonces, ¡ no me sorprendería que una lógica totalmente ausente de paradojas, y tan intuitiva como la RG del macrocosmos, apareciera en todo su esplendor! La actual MQ seguiría siendo la "aparición" en el mundo observado de los visibles "salientes" del inmenso iceberg que sería el mundo esencial del fenómeno cuántico."

(Visión "radical" del fenómeno cuántico. 11-02-2021. Blog "Foro Esencia")

"La incorporación de las ideas (imágenes, conceptos, etcétera) a la realidad (de la memoria).¡Este es el procedimiento que buscábamos, las ideas hechas realidad, hechas "representación"... Y este es el tipo de ideas que "mueve" el cuerpo, que acciona el cuerpo, al estar en el "psiquismo" de las criaturas vivientes."

Así que "el mirar por la ventana" construye la realidad de las ideas hechas representación. A partir de ahí las ideas tienen "entidad", es como si tuviesen vida propia en los cerebros de las criaturas en que viven. La idea "empieza a sentir" y al mismo tiempo a "tener entendimiento": como todos los los seres que "se hacen reales" (el propio "sujeto")."

"Pero como siempre, las ideas obtienen entidad o su energía a partir del cerebro de la criatura viva, como "representaciones" ya."

(El mundo de lo inaccesible. Las ideas representación gobiernan el cuerpo. 14-04-2021. Blog Imperio)



"La materia-energía no solo posee las propiedades que hasta ahora se le suponían (Física Clásica), incluida la portentosa Mecánica Cuántica con sus paradójicas propiedades, sino que contiene, a saber, un estado que posee la extraordinaria propiedad de la "sensación" (materia sentiente) y su complementaria consciencia (voluntad, libre albedrío, etcétera)."

(Recapitulación y conclusiones I. Consciencia y sensación. 30-11-2021. Blog Foro)

"La sensación-consciencia no es más que un estado de la materia-energía que se presenta cuando la misma se adorna de las siguientes características:

1. Existe un campo electromagnético craneal cuya expresión son las ondas cerebrales.

2. Existe una continua realimentación (feedback) entre estradas y salidas (inputs y outputs).

3. El mundo cuántico es en último extremo, con sus propiedades más significativas (entrelazamiento y efecto túnel), el verdadero motor de la consciencia."

(Recapitulación y conclusiones II. Consciencia y sensación. 02-12-2021. Blog Foro)

"Recientemente se nos ha recordado que el conocimiento y la misma consciencia tiene su origen en impulsos del Inconsciente, en resumen de las sensaciones internas del organismo. Estas sensaciones son los móviles internos que permiten toda consciencia del entorno y de la misma interioridad de la criatura."

"De cualquier forma, sin esa sensación interna personal que sentimos, no seríamos conscientes de nuestro estado interno, ni percibiríamos las "qualitas" tan variadas que acompañan a la consciencia: colores, sensación de miedo, alegría, etcétera.

(Sensación personal, conocimiento holístico. 18-01 2022. Blog Imperio)

"La semejanza con la transmutación de las propiedades de la física clásica a las del mundo cuántico, sobre todo y en particular la propiedad del "entrelazamiento cuántico" que pasa de múltiples sistemas (partículas) a un solo sistema (el que significa las partículas entrelazadas) es obvia, sería muy parecida a la "transformación" de la materia cantidad-multiplicidad en mente-cualidad-unicidad."

"Esa especie de bifurcación o transmisión de la materia-información en la mente va acompañada, también, de la aparición de la sensación como proa de la aparición del mundo de cualidades que supone la consciencia, la voluntad, el libre albedrío y un largo etcétera."

(La "aparición" de la mente. 05-04-2022. Blog Foro)

"Considero el sí-mismo como la raíz del Ser como individuo, con lo que el "yo" consciente y el inconsciente estarían en su seno."

"En fin, para mí, el sí-mismo es lo más sustancial del hombre, pero lo que me gusta transmitir es que tal sí-mismo habitaría en un espacio "metafórico" que iría desde el nacimiento hasta la defunción,; un espacio donde el tiempo no tendría significado, al igual que la durée de Bergson, y sin embargo, si se dan modulaciones: hay un movimiento interno."

(Sí-mismo y tiempo. 14-09-2022. Blog Foro)

"La diferencia básica entre la realidad del "espejo" y la nuestra: ¡La consciencia!"

(Sobre la realidad. 22-09-2022. Blog Imperio)

"Significa que, en mi opinión, lo último es lo que mejor refleja mi pensamiento; pero toda la evolución anterior es muy importante puesto que refleja la clave de la posición actual, explicando por sí misma su desarrollo."

(Filosofía de límite abierto. 09-12-2022. Blog Imperio)

"La excepcionalidad de la mente lo es de la propia vida, con ella lo que brotó inconscientemente de la materia, llega a "adueñarse" de esta última, al llegar a ser "consciente" de su propia existencia, y por ende de dominar sobre ella."

(La excepcionalidad de la mente. 24-09-2022. Blog Foro)

"Imaginemos que en vez de ver a otra criatura a su través (de la ventana), sea un espejo el que nos refleja a nosotros mismos... Las neuronas espejo realizan igualmente su labor: ¡Sentiremos lo que siente la criatura del espejo que, por cierto, en este caso somos nosotros mismos! ¿Qué ocurrió entonces?... Curioso: se produce una identificación por reflexión "desde tal espejo". Una identificación que no solo supone un reconocimiento de la imagen, sino de la propia sensación, de nuestros sentimientos: ¡Un reencuentro con nuestra propia esencia! Aquí se hace evidente, aún de forma inconsciente, el nacimiento de la mente. En mi opinión, el misterio de la mente tiene sus tentáculos en esa "reflexión empática" que proviene de la identificación de uno mismo, y el solape esencial en esa "empatía propia". ¿Es ese el camino para ir desvelando el misterio de la mente?"

(El misterio de la mente. 28-09-2022. Blog Foro)

"Consciencia y sensación están "alambicadas" en la propia materia: la materia animada las "rezuma"... Y dando la vuelta al razonamiento: Sin la materia, su alambique, consciencia y sensación, se difuminan, ¡no existe! La muerte sentenciaría tanto a la consciencia como a la sensación, que deberían ser cualidades del presente de la materia animada... Pero, ¿y si, aún cuando la acción se circunscribe al presente, consciencia y sensación, como binomio sobre el que se edifica el espíritu humano. se hiciesen atemporales?"

(El universo: sustancia divina y ¡humana! 15-10-2022. Blog Imperio)

"La traza vital de cada criatura permea el universo."

(Un universo de consciencias. 25-10-2022. Blog Imperio)


Continuará en la siguiente entrega.

martes, enero 31, 2023

Inconsciente (Mundo)

 Enumeración de artículos del autor (Alejandro Álvarez Silva) publicados en el Blog Foro Esencia con la Etiqueta "Inconsciente (Mundo)":

Causalidad                                                                                   4-01-2023 

El misterio de la mente                                                              28-10-2022

La excepcionalidad de la mente                                                 24-10-2022

"Sí-mismo" y tiempo                                                                  14-10-2022 

El presente lo es todo, pero casi...                                              07-07-2022

La "aparición" de la mente                                                         05-04-2022

Recapitulación y conclusiones II (Consciencia y sensación)     02-12-2021

Recapitulación y conclusiones I  (Consciencia y sensación)      30-11-2021

Materia sensible                                                                          22-11-2021

Sensación                                                                                    12-11-2021

La consciencia y la sensación como "propiedades"

de la materia: ¡Un nuevo estado!                                                01-11-2021

La conciencia como agente moldeador y creador

del universo                                                                                 07-07-2021

Las claves del fenómeno cuántico (y X)                                     25-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (IX)                                       24-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (VIII)                                    23-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (VII)                                     22-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (VI)                                       20-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (V)                                        19-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (IV)                                       18-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (III)                                       17-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico  (II)                                       16-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico  (I)                                        15-02-2021

Visión "radical" del fenómeno cuántico                                     11-02-2021



Enumeración de artículos del autor publicados en el Blog El Imperio de la Verdad con la Etiqueta "Inconsciente (Mundo)":

Vida: Colisión entre dos mundos                                                23-01-2023

Esencia y dinámica del Mundo (II)                                             19-01 2023

Esencia y dinámica del Mundo (I)                                              17-01-2023

El yo y la inconsciencia                                                              10-01-2023

Sintiencia                                                                                     29-11-2022

Un universo de consciencias                                                       22-10-2022

El universo: sustancia divina... y ¡humana!                                15-10-2022

Más allá de la vida                                                                      12-12-2021

Cuántica y mente                                                                         26-11-2021

Condiciones necesarias para la materia sensible                         16-11-2021

Consciencia y sensación (Antecedentes)                                     14-11-2021

Introducción a la obra "Consciencia y sensación"                      04-11-2021

Materia "animada"                                                                      10-03-2021

Reflexión, tiempo, sensación                                                      08-03-2021

El entrelazamiento cuántico clave de la mente                           08-02-2021

"Interioridad" del Ser y el origen de su libertad                         22-01-2021


Todos son accesibles para el lector acudiendo a los dos Blogs citados, haciendo la salvedad de que el primer bloque presenta más planteamientos científicos, y el segundo posee tintes algo más metafísicos.

miércoles, enero 04, 2023

Causalidad

 Según el físico David Bohm se podría mantener la causalidad y la realidad misma (algo en suspenso dentro de la mecánica cuántica) a través de la no-localidad. En su teoría se salva la causalidad del universo a través del entrelazamiento cuántico o una interconexión de los fenómenos a distancia, apelando a una especie de variables ocultas, o sea, el extraño comportamiento a nivel cuántico podría explicarse como efectos visibles de una "totalidad implicada", en la que cada átomo estaría de alguna manera conectado a los otros átomos del universo.

Y bien, aunque las teorías de Bohm no fueron muy bien recibidas por la física contemporánea, recientemente han sido revividas por la escuela apellidada "mecánica cuántica emergente", donde las partículas son entendidas más bien como fenómenos resonantes entrelazados con un campo de punto cero. La aparente aleatoriedad de los fenómenos se debería a que cada fenómeno es modificado por otros fenómenos distantes que lo causan, como si fuere a través de variables ocultas. Y a fin de cuentas, la teoría de Bohm implica que cada fenómeno existe en una red de total interdependencia con todos los otros fenómenos.



En la teoría de la vacuidad, la realidad física es posible solamente por que no existen partículas determinadas de manera local y sí una "interconectividad cuántica". El campo vacío o campo cero es un especie de mar de infinita energía potencial, con una infinita "creatividad" y de ésta emergen todos los fenómenos que surgen y desaparecen a cada instante.

Así que la "mecánica cuántica emergente" explica la causalidad en términos del mundo que observamos y, sin embargo, existe un plano en el cual no hay causalidad, en lo que Bohm llamaba "totalidad implicada", la profunda unidad de todos los fenómenos en su potencial infinito.

Y todo ello viene a colación porque la mecánica cuántica debe lidiar con la paradoja de que en la realidad última no puede haber causalidad y, sin embargo, debe defender la existencia de la causalidad en un plano relativo, en el que ciertas acciones producen efectos que conducen hacia la misma. De alguna forma, lo relativo y lo absoluto deben convivir.

Todo esto debería tener profundas implicaciones en la misma creación el universo y sus instantes iniciales: su conexión íntima en su totalidad sin necesidad de otras hipótesis ad hoc, mucho mas extendidas. ¡Una nueva física quizás se vislumbra!


Artículo de referencia: "El extraño hecho de que la causalidad no existe a nivel cuántico, pero sí en la realidad ordinaria", por Luis Alberto Hara.

jueves, diciembre 02, 2021

Recapitulación y conclusiones II (Consciencia y sensación)

He traído a colación la teoría del filósofo José Díez Faixat por una razón principal: el aunar en una dualidad la energía y la consciencia, entre otras dualidades (aunque en el fondo exista una realidad absoluta no-dual). He de confesar que en un primer momento y con mi mentalidad de físico, se me hacía muy difícil imaginar que energía y consciencia, conceptos tan distintos, pudieran formar parte de algo común a las dos (no se me había ocurrido la hipótesis que ahora sostengo). El ¡eureka! que ha supuesto en mi pensamiento abrazar la hipótesis de consciencia y sensación como cualidades de la materia en un estado característico, me ha hecho reconsiderar la teoría de Faixat como un referente, muy arriesgado sí, pero dotado de indudable belleza y armonía... La considero, pues, como una fuente de la que puedan beber los investigadores que pretendan adentrarse en el extraordinario y complejo fenómeno de la consciencia.

He dedicado un capítulo a la empatía y las neuronas espejo, porque junto a la intersubjetividad y los "mapas cerebrales" hacen posible la "reflexión" que integra no ya el entendimiento, sino la sensación y la emoción, que si no imprescindibles para la "toma de conciencia", si son necesarias y suficientes para, "nada menos" que la "construcción del yo".


En el capítulo 8 expuse un somero análisis del movimiento llamado "Pansiquismo", sin que necesariamente sea seguidor de tal corriente, que por cierto, va añadiendo cada vez más adeptos. Lo expongo  por la "posibilidad" de que la materia, aún en su nivel más bajo de complejidad, pudiera poseer un hálito, una conciencia mínima que, curiosamente, también figura en los planteamientos de la teoría entrópica-sintrópica de Faixat.

Como creo que ya existen propuestas de explicación de la consciencia, o más bien, de las características que deben cumplir un grupo de partículas materiales para poderlas considerar un sistema consciente, he citado algunas de ellas que, en mi opinión, pueden aportar bastante al respecto. El capítulo 7 las contempla. Ahora bien, ninguna resuelve el problema de fondo de la "emergencia" de la consciencia, lo que a mi entender, sí sucede en la hipótesis propuesta en este trabajo, al defender el monismo que representa en sí la propiedad intrínseca de la materia llamada sensación.

En el capítulo 6 expongo algunos experimentos que avalan la tesis de que la Teoría Cuántica tiene mucho que ver con el tema de la consciencia. La teoría de Penrose-Hameroff ya es un clásico sobre ello, y los recientes experimentos de laboratorio en China son un indudable apoyo a su teoría.

Solo me queda aclarar que no trato de descubrir ni presentar una teoría elaborada que pueda explicar la sensación y la consciencia (el problema "difícil" de Chalmers), simplemente quiero convencer a mis colegas, y hasta a mí mismo de que poseemos el nivel científico suficiente para poder afirmar, y por ello seguir en esta misma senda en nuestras investigaciones, que la sensación-consciencia no es más que un estado de la materia-energía que se presenta cuando la misma se adorna de las siguientes características:

1) Existe un campo electromagnético craneal cuya expresión son las ondas cerebrales.

2) Existe una continua retroalimentación (feedback) entre entradas y salidas (inputs y outputs).

3) El mundo cuántico es en último extremo, con sus propiedades más significativas (entrelazamiento y efecto túnel), el verdadero motor de la consciencia.

Mucho se ha avanzado en cuanto a las teorías del caos, la complejidad y los estados estables fuera del equilibrio apuntados por Onsanger y Prigogine, y muchos otros descubrimientos referentes al metabolismo de los seres vivos, pero aquí solo me he ceñido, y es mucho, créanme, al difícil problema de la consciencia-sensación.

Por último, he de advertir que la hipótesis que promulgo en modo alguno restringe a la sensación-consciencia, las cualidades ordinarias conocidas de pensamiento, voluntad, libre albedrío, etcétera. ¿Quién nos dice que por encima de la consciencia tal como la conocemos, no existan otros estados de la materia que encierren en sí la expansión de esa consciencia a otros ámbitos apenas imaginados?... La materia-energía aún podría encerrar muchos más misterios, pues su evolución futura es una incógnita.

                                                              Alejandro Álvarez Silva

(Final del ensayo del autor, Consciencia y sensación)

martes, noviembre 30, 2021

Recapitulación y conclusiones I (Consciencia y sensación)

 En este pequeño trabajo he tratado de presentar la evidencia del monismo en un tema tan comprometido como el presente, que a mi modo de ver no es más que el fruto de una inevitable evolución que desde los tiempos de Descartes se ha ido produciendo hasta nuestros días. Descartes expuso claramente, en su momento histórico, una hipótesis revolucionaria en el campo de las ciencias y la filosofía, la del dualismo alma-cuerpo, zanjando una cuestión que permanecía en el ambiente y que era lo que podía permitir el grado de conocimiento científico de aquel momento (no se podía ir más allá), ante la evidencia de cualidades tan distantes y hasta contrapuestas, que se adivinaban en la materia (inerte y sentiente por un lado; cuerpo y alma por otro). Era inimaginable, entonces, que ambas cosas fueran simplemente dos estados distintos de la materia, obviamente porque la ciencia estaba en su desarrollo a años-luz del que disfrutamos en la actualidad.


El mundo clásico del espacio y el tiempo absolutos de la física newtoniana, no podía siquiera imaginar que ese tiempo y espacio formaban conjuntamente un nuevo elemento llamado "línea del universo", que se mantenía incólume ante el relativismo de aquellos otros, y que solo se modificaba por los efectos gravitatorios del tensor masa-energía. Ni por asomo podía imaginar que la masa adornada de la propiedad de la inercia no era más que energía muy concentrada, de acuerdo con la magistral fórmula e Einstein, E= mc²... Y en esa época pensarían que no estamos en nuestro sano juicio, al establecer en nuestra vida cotidiana los extraordinarios eventos que suponen asumir las sorprendentes propiedades (acción "fantasmal de Einstein" debida al "entrelazamiento cuántico", la superación de barreras del "efecto túnel", etcétera) de la teoría Cuántica.

Indudablemente, ha habido una formidable evolución de la ciencia en todos los campos: informática, neurociencia, física fundamental, etcétera, etcétera. En mi opinión, esta evolución ha podido, ahora sí, disolver, como esfumándose, aquel dualismo cartesiano, ante el monismo que promulgo y que parece despuntar cada vez más claramente en el ambiente científico... Sí, ahora sí, la materia puede explicar cuantos fenómenos observamos, para ser exactos, la materia-energía... Las diferentes cualidades (qualias) que se observan, no proceden de mundos diferentes, sino de uno solo, el de la Física, el de la materia-energía, que está "empoderada" con todas estas cualidades o propiedades referidas. Dicha materia-energía no solo posee las propiedades que hasta ahora se le suponían (Física clásica), incluida la portentosa Mecánica Cuántica con sus paradójicas propiedades, sino que contiene, a saber, un estado que posee la extraordinaria propiedad de la "sensación" (materia sentiente) y su complementaria consciencia (voluntad, libre albedrío, etcétera).

(Continuará en la última entrega del ensayo Consciencia y sensación)

martes, noviembre 09, 2021

Los límites del reduccionismo

 Aplicar el reduccionismo a situaciones o entornos donde no es apropiado, conlleva errores que en bastantes ocasiones pueden llegar a trastocar en gran medida el asunto de que se trata.

Una de las situaciones se refiere a la "qualia", sobre todo cuando se aborda desde la orilla de la pura materia (inerte), y se quiere reducir a ella todos los aspectos de la "qualia" (sensación, consciencia, etcétera).

Y es que hay cosas "irreducibles", pues su esencia es completamente diferente a la primera... Entiéndaseme bien, aunque la "qualia" pudiera ser una propiedad (cualidad) de la materia-energía, tal propiedad es "irreducible" a otras como la inercia, el espín o cualquier otra de las bien establecidas por la Ciencia hasta ahora.

Y no vale hablar de "isomorfismos"(Max Tegmark), lenguaje matemático, a aplicar por semejanza, por ejemplo en la psicofísica de la ley de Weber-Fechner.

Sabemos que dicha ley es una relación cuantitativa entre la magnitud del estímulo físico y su percepción subjetiva. Esta ley fue emitida por Ernst Heinrich Weber en 1860 a través de su libro Elemente der Psychophysik y elaborada en su forma actual por Gustav Theodor Fechner. En esencia nos dice que "si un estímulo crece en progresión geométrica, la percepción evoluciona en progresión aritmética". Así que la relación entre el estímulo y la percepción corresponde a una escala logarítmica. O sea, existe una relación entre la magnitud objetiva de un estímulo físico y la percepción cognitiva de dicho estímulo. Nuestra capacidad de apreciación de un cambio se basa en el "valor relativo de la variación respecto al valor de partida".

También, hay que distinguir entre percepción y sensación. Una sensación no implica necesariamente que la persona se dé cuenta de lo que la estimula, sensorialmente.

la sensación se transforma en percepción cuando tiene algún significado para el individuo. La percepción aumenta o se fortalece conforme se enriquece la experiencia  y la cultura del sujeto.


Aunque existe una relación entre el estímulo y la percepción-sensación, como dije, no puede aventurarse una especie de isomorfismo que los "iguale" en su esencia. El estímulo es "esencialmente físico", y la sensación, aunque ampliamente modulada de acuerdo con la ley psicofísica de Weber-Fechner, posee una esencia "irreducible" a cualquier otra propiedad o cualidad material.

Su irreducibilidad se ve claramente reflejada en la teoría de Tononi sobre la consciencia -Teoría de la Información Integrada o IIT.

A saber, la medida de la irreducibilidad del repertorio de estados del sistema, o cantidad de consciencia, según IIT, se denomina Φ (phi) y se mide en bits, usando herramientas matemáticas como la divergencia Kullback- Leibler o la distancia del movedor de tierra (EMD), aunque resulte computacionalmente intratable para sistemas suficientemente complejos como el cerebro humano. Y es que para IIT la experiencia subjetiva es un hecho fundamental e inapelable.

-La divergencia de la información es una medida no simétrica de la similitud o diferencia entre dos funciones de distribución de probabilidad.

-La EMD es la medida de la distancia entre dos distribuciones de probabilidad sobre una región D o métrica de Wasserstein (coste mínimo de convertir una pila de arena en otra).

El antirreduccionismo de IIT guarda paralelismo con el monismo de doble aspecto y el dualismo de propiedades, ya que asevera que la subjetividad es un propiedad abstracta fundamental como la carga o el espín -inherente en mayor o menor medida en todas las cosa propiamente dichas.

No busquemos la explicación de la consciencia en un reduccionismo a partir de las propiedades físicas conocidas de la materia. La "qualia" tiene entidad propia: ¡es la propiedad que hace que la materia-energía "sienta", se centre en sí misma!

lunes, noviembre 01, 2021

La consciencia y la sensación como "propiedades" de la materia: ¡Un nuevo estado!

 Conocemos como estados de la materia al sólido, al líquido y al gaseoso, a los que habría que añadir el plasma, el condensado de Bose-Einstein, el condensado de Fermi, el supersólido (Helio-4) y los estados de alta energía.

Ahora bien, la materia-energía, en términos relativistas del tensor debido a Einstein,  podemos considerar  también que posee otros "estados más básicos" aún: la energía como tal, y la materia que es energía sumamente concentrada, base de la energía nuclear, de acuerdo con la conocida fórmula, E=mc². Desde tal punto de vista, hay que considerar otro tipo de estado básico de la energía-materia, la "materia sentiente" que constituye el sistema de partículas que constituye el "cuerpo" de los seres vivos.

Es una forma o estado de la materia-energía que se presenta cuando se dan ciertas condiciones mínimas necesarias.


 Tales condiciones, a saber, 1) la existencia de un campo electromagnético intracraneal (en seres craneados), 2) profusas retroalimentaciones, y 3) dominio cuántico en los niveles más básicos, hacen posible la existencia de la "sensación" en un sistema de partículas, y con ello la "vida".

Hasta ahora las cualidades que se definían a partir de la consciencia y la sensación, parecían distinguirse con facilidad de la que poseía lo que denominamos "materia inerte" (la materia estudiada hasta ahora por la Física, adornada de la propiedad característica de la "inercia"). Se construían así dos mundos aparentemente distintos, casi opuestos, base del cartesianismo de Descartes: mundo material (cuerpo) y mundo espiritual (alma, qualitas). Pues bien, la Ciencia es ya suficientemente madura para establecer el "monismo" de considerar solo la existencia de un solo ente, la materia-energía y no los dos del dualismo cartesiano.

La materia es única, pero posee tres formas o estados básicos: energía que podríamos considerar simple; materia a secas; y "materia sentiente". ¡Consciencia y sensación, y todas las "qualias" definidas no son más que propiedades de la materia-energía, cuales la inercia, la temperatura, etcétera!

Una descripción de tal hipótesis aparece en la nueva obra de este autor: "Consciencia y sensación", publicada en la plataforma de Bubok. Consciencia y sensación