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lunes, diciembre 29, 2025

Evolución, misterio y creación. (Parte 1)

 "Lo que yo creo".

A la hora de proceder al análisis de la percepción y la sensibilidad en el humano y por extensión a todos los seres vivos, una forma fácil de establecer lo que verdaderamente les diferencia al respecto de otras máquinas o robots es, precisamente, partir de las condiciones de los autómatas más o menos complementados con la llamada Inteligencia Artificial (IA), haciendo uso de lo que establecimos con los conceptos de primera y segunda manifestación del universo.

El robot, aún dotado de la mayor amplitud posible que nos permite la ciencia actual hasta ahora, objetivamente solo puede considerarse perteneciente a la primera manifestación (materia y "aledaños"); el campo mental le sería ajeno según las técnicas más avanzadas.

En un esquema teórico podríamos representarlo por una "caja" de la primera manifestación (incluido dentro de la misma).

En mi opinión, el ser vivo se caracteriza por tener elementos de la primera y segunda manifestación. Una interface entre ambas constituiría el campo mental, más o menos evolucionado.

En el caso lo más simple (campo mental casi irreconocible), la criatura viva  podría esquematizarse con una caja donde la capa externa, una insignificante cubierta apenas identificable, sería el elemento más simple de la segunda manifestación Pero esa simple capa supone un verdadero mundo, un elemento cualitativo que supone "vida" y como tal, el elemento conjunto, esa criatura "viva" más simple, poseería lo que podríamos denominar el "instinto de permanencia" (de "conservación", como se decía anteriormente), y ese "impropio instinto" supone la existencia de una cierta "consciencia mínima" y una "voluntad incipiente" de poder "ejercer" ese "instinto de permanencia", cierta libertad de acción y de voluntad de expresarlo, es decir, de "actuar" (acción). Esa mínima "consciencia" supone una cierta e incipiente representación del mundo que le rodea, "el entorno", y sobre esa "representación" establecería su acción. Entonces ya empieza a aparecer esa "intromisión" de la voluntad del ser vivo sobre la "representación" anterior, que en sí constituye un pensamiento captado por la incipiente consciencia; el resultado, como establecí en la metafísica MoM de la sensación, es la aparición de lo que podríamos llamar la primera sensación de la criatura viva, de su propia presencia, la sensación de ser... Un mundo de "potencialidades" se abre entonces, acompañando a la evolución biológica que la propia materia permite, y que inconscientemente busca el instinto de permanencia como "motor" de la misma. La "complejidad" futura de de la química (orgánica) de la vida inicia su expansión y con ella la aparición de los distintos sentidos (tacto, vista, oído, etcétera) que captan todas las posibilidades que permite la naturaleza: calor, luz, sonido y el sin fin de ondas electromagnéticas que nos rodean con sus distintas frecuencias. Un grupo o conjunto de nuevos sentidos van adornando, con el tiempo, a cada una de las especies que van apareciendo en la Evolución, y que como vemos tuvieron su origen, con carácter general, en la "inmersión" de la voluntad (Schopenhauer, Nietzsche, etcétera) en las estructuras materiales (cuerpos) de los diversos seres vivos.



Desde el mismo origen que palpitaba en la vida, empezaba a "balbucear", pues, la voluntad, la individualidad y su incipiente sí-mismo, la imagen del entorno y la aparición del pensamiento más simple, junto con su ínfima consciencia acoplada, y consecuentemente la "sensación", algo totalmente ausente en el autómata, el robot, aún adornado de la IA que sí puede permitir el aprendizaje, pero ese aprendizaje tiene que "transformarse en pensamiento", lo que sí sucede en el ser vivo más simple con su consiguiente "consciencia", algo inaccesible para el autómata o robot. (Establecí hace años que la definición más simple de vida era: "aglomerado de información (ADN) y sensación").

Advertir de algo evidente y que no estimé necesario exponer al emitir la hipótesis de la metafísica de la sensación (MoM). Para que no haya dudas, ahora sí haré un pequeño resumen complementario de lo que supone el enorme campo de la Psicofísica, con sus conocidas leyes principales: la Ley de Weber-Fecher y la de Stevens (*). Pero a grandes rasgos estas leyes hablan de estímulos (inputs) y de su "incidencia" en los cuerpos que atañen al campo psíquico o mental (subjetivismo) y a los signos materiales internos (neuronales) que les acompañan en su aspecto material (neurotransmisores, trastornos y efectos varios). Realmente lo que significan globalmente es la relación de las intensidades de los estímulos con la subjetividad percibida por el individuo (sensaciones), algo puramente explicado por la fisiología de los propios sentidos y las relaciones logarítmicas y lineales establecidas entre las mismas, aunque no exactamente del todo.

Una vez establecido el grupo de sentidos que corresponden a cada especie, estas leyes psicofísicas se presentan automáticamente sin un especial significado que atañese al puro pensamiento de la criatura viva en cuestión.

MoM como metafísica de la sensación (ver el artículo en esta misma Web) establece, por el contrario y a diferencia de lo que estiman estas leyes psicofísicas, la forma en que la Evolución ha conseguido "construir" el grupo de sentidos que adorna a cada criatura viva.

(Continuará en la Parte 2)


(*)  Ley de Weber- Fechner

Establece la relación entre la intensidad del estímulo físico y la sensación percibida (relación no lineal, sino logarítmica). Se expresa matemáticamente por la fórmula:

P=k x log (l) ; siendo l la intensidad.

También se expresa con la ecuación:  S=k lelevado a n , o también S= c Eelevado a k

n y k dependen de la modalidad sensorial (electricidad, sonoridad, etcétera).


Ley de Stevens

Estudia la relación sensación-juicio del receptor; estando el juicio determinado por el valor de la sensación y por la decisión del sujeto.

En 1972 fue criticada por Zuriff al opinar que la psicofísica se basa en la falacia de que la sensación puede ser medida, cuando lo cierto es que no puede ser observada en un experimento, a lo que Stevens respondió: "Si la sensación evocada por un estímulo es un suceso consciente, entonces el juicio del sujeto sí se puede tomar como medida de ella".

Una crítica más actual dice que la metricidad del espacio perceptivo es asumida en las leyes psicofísicas, y no está claro que este espacio siga la métrica euclediana (Cadvallader, 1978).

Hay que hacer la consideración de que estas leyes no se cumplen cuando el valor del estímulo está cerca del umbral absoluto y cuando es muy grande.

domingo, abril 07, 2024

Hecho consumado e idealismo analítico (Final)

 III. Materia y consciencia: las dos manifestaciones del universo

Las críticas al materialismo en la obra de Kastrup ("Pensando la ciencia"), aunque duras y agrias en ocasiones, tienen bastante parte de verdad teniendo en cuenta el movimiento claramente pendular de la cultura occidental que ha existido a través de los siglos, precisamente en estos temas que atañen a la dicotomía cuerpo-mente, desde los tiempos del medioevo con los escritos de San Agustín, de Tomás de Aquino, la revolución de Descartes y los siguientes embates del marxismo más atroz, y el más reciente asentamiento de un marxismo práctico que situó al materialismo en los mismos frontispicios de la ciencia, a lo largo de los siglos XX y XXI. Es por eso, plausible en cierto modo que los amigos del idealismo, en este último movimiento pendular, exageren ahora en algunos casos la preponderancia del idealismo de la consciencia sobre la materia.

Yo me sitúo casi en el centro de tales especulaciones, pues sin volver a la filosofía "descartiana", sí introduzco en mis planteamientos, no faltaba más, los conceptos cuánticos más recientes, intentando resolver así, una vez más, el "problema difícil de la consciencia".

De esta forma, adopto algunos de los planteamientos del idealismo analítico de Bernardo Kastrup, aunque rebajando un tanto sus pretensiones globalistas; aún así, considero que la mente seguramente configura en gran medida la realidad, pero no del todo. Creo que no se identifica exactamente la materia con las cualidades  de la experiencia, es decir, el mundo material no es en su totalidad el contenido de la percepción, porque lo material es necesario e imprescindible para evocar lo que siente el cerebro, o sea, para que se manifiesten las cualidades en el cerebro. Y es que la evolución en lo material, hace manifestarse al mundo cualitativo en el cerebro.

El idealismo, no obstante, considera que hay "algo ahí fuera", a lo que llama la naturaleza experiencial, una actitud mental transpersonal que sería el universo inanimado, que no posee un estado definitivo antes de ser observado. Por la disociación la consciencia global formaría múltiples alters (como tú y como yo).

No estoy de acuerdo en la afirmación absoluta de que las propiedades físicas resultarían de una interacción entre nuestros propios procesos mentales y los procesos transpersonales dentro de los cuales vivimos, al menos no completamente. Sí considero que tales interacciones constituyen el proceso de observación o medición, que en mi opinión decanta una de las posibilidades superpuestas "de ahí fuera", lo que constituye un "hecho consumado" (para mí, una creación de realidad, llamada suceso o acontecimiento). Traigo a colación aquí la importancia de este "hecho consumado" que avalaría mi propia teoría del tiempo creativo -leer al respecto lo apuntado a lo largo de Simbiotica´s Blog).

Esta última modulación o punto de vista se aparta de la teoría del idealismo analítico, y su consecuencia es que de la forma descrita se va construyendo el mundo físico de realidades que observamos a nuestro alrededor, partiendo de una base inicial, sí física, que habría que estudiar a fondo y que representa el meollo de la creación inicial del universo que desconocemos hoy por hoy, por más esfuerzos que la ciencia actual aplica a su discernimiento.

Quiero creer también, al igual que el idealismo analítico, que cada ser vivo, junto con el universo inanimado como un todo, es una entidad consciente. Adopto, como ya he expresado, la idea de la existencia de los procesos mentales transpersonales que fundamentan en parte al universo inanimado y que no implican necesariamente metacognición (la capacidad "humana" para evaluar explícitamente nuestra actividad mental). El sujeto o criatura que la tiene, además de tener la experiencia, sabe que la tiene, lo que permite, como en el caso humano, la deliberación, el pensamiento y la planificación. Por ejemplo, los procesos mentales puramente instintivos, pese a ser conscientes, carecen de metacognición. Por eso considero, también que, dado que las leyes de la naturaleza se antojan estables y predecibles, la actividad mental transpersonal que subyace en el universo inanimado (materia) es instintiva, no metacognitiva. En mi opinión, aquí intervendría el azar, pues parece que la consciencia universal no tendría necesariamente un plan, sino que puede estar haciendo lo que está haciendo sólo porque tiene la disposición innata a ello.

Estoy de acuerdo con el aserto, también de la MCR (Mecánica Cuántica Relacional), de que las cantidades son útiles para describir diferencias relativas entre cualidades ya conocidas de manera experiencial, pero que fallan rotundamente si se ocupan de las cualidades mismas.

La materia, según el idealismo analítico son los estados experienciales transpersonales (la apariencia extrínseca -imagen- de la experiencia interna en el caso de los seres vivos).

En cierto modo sí me acerco a la idea (salvando las apreciaciones anteriormente expuestas) de que el universo es una construcción mental desplegada en la pantalla de la percepción.

Una vez reflejadas todas mis objeciones respecto al idealismo analítico de Kastrup, y subsiguientemente, a partes de la interpretación cuántica de la MCR, las  que, por otra parte, me han sido útiles para la construcción de mi propia teoría, es hora de exponer esta última, al menos de forma concisa, aquello que constituye, a mi modo de ver, una visión global del universo en su totalidad, una verdadera cosmovisión.

No es corta mi pequeña historia en busca de la aclaración de temas tan peliagudos, como la resolución de las paradojas cuánticas o la incógnita del significado y naturaleza de la consciencia (conciencia), por eso escribí, precisamente, una pequeña obra, "Consciencia y sensación", que curiosamente, aunque los "efectos" serían los mismos, el planteamiento parece opuesto al que asumo ahora; en ella me decantaba por el poder de la materia, todo poderosa, en la que además de las propiedades físicas conocidas de la misma, poseía otras propiedades tildadas de cualitativas, como el sabor, las sensaciones, la psiquis, etcétera. Pues bien, fruto de todo el replanteamiento expuesto en este artículo, y en otros que aparecen en Blogs de mi autoría, como "Simbiotica" o "El Imperio de la verdad", vuelvo a dar un paso más allá en mis especulaciones y, subsiguientemente, vuelvo a construir una teoría que, como movimiento pendular, se decanta por la prevalencia del idealismo de la mente sobre el mundo de la materia, pero en realidad no es tan así, simplemente he trasladado  el mundo de cualidades (mente, sensación) fuera de la frontera material, constituyendo un mundo aparte, que no chocaría con el problema filosófico de envergadura que representa la transmutación de las propiedades físicas en las cualidades que son en sí, mente, sensación, etcétera. (Algo que sí barruntaba en la teoría defendida en la obra "Consciencia y sensación".)



De este modo y con carácter definitivo (irónicamente, por ahora) esta nueva teoría establece que el universo global posee dos tipos de manifestaciones: la primera, o material (mundo físico); y la segunda o mundo de cualidades (mente, sensación, etcétera).

Las características de los dos tipos de manifestaciones aludidas constituyen el meollo de la serie de artículos que publiqué recientemente en este mismo Blog y en los citados anteriormente, que llevan por títulos, por ejemplo: "Las dos claves del universo", "Psiquis, mente y consciencia", y un largo etcétera. Realmente se engloban en mi obra: "Confesiones", aparecida en Simbiotica´s Blog.

Sin más pormenores y como resumen, diría que la cosmovisión que propongo, basada en la existencia de la primera y segunda manifestación del universo, afirma que el Cosmos, provendría de un estado inescrutable, anterior al universo que conocemos y que algunos filósofos orientales asignaban a una Nada metafísica a la que llamaban Tao, mas este no es el objeto de este artículo, sino el intento de explicación del universo en el que nos encontramos y en el que cotidianamente vivimos. Para no extenderme más, recomiendo al respecto el artículo: "Cosmovisión, el sentido del universo", que aparece en mi obra "El Desprendimiento".

Pues bien, partiendo del inicio del universo (Big Bang), la subsiguiente formación de estrellas y galaxias, la aparición de la vida y la psiquis de las criaturas vivas, la evolución consiguió crear en su seno criaturas conscientes como el ser humano que, claramente, son observadores privilegiados del "cuadro general de la Creación" (y no entro en la cuestión de la naturaleza de la criatura creadora, o del agente creador del universo, llamemos como lo llamemos -vuelvo a recomendar el artículo citado antes-, o si el universo tiene la potencia suficiente para existir eternamente).

Opino que la mente de esos observadores han sido y son capaces de "crear realidad" a través de la decantación de las "posibilidades superpuestas del ahí fuera", o  el sustrato de los "procesos mentales transpersonales que patrocina el idealismo analítico, y que no posee un estado definitivo antes de ser observado.

De esta forma, la evolución en lo material en la que participan parcialmente (a partir del azar y la necesidad) las consciencias de los observadores (seres vivos), va configurando estructuras materiales, entre ellas los cuerpos de los seres vivos conscientes (primera manifestación), "necesarios e imprescindibles" para que en ellos (en sus cerebros) pueda manifestarse el mundo de cualidades de la segunda manifestación. En otras palabras, la evolución en lo material hace manifestarse el mundo cualitativo en el cerebro. Esto último produce paralelamente la aparición de nuevos elementos de la segunda manifestación, que al igual que en el idealismo analítico constituyen esos "alters" que propone.

Así que, en cierto modo la evolución darwiniana (biológica), ha sido y es "necesaria e imprescindible" para el nacimiento de nuevos elementos de la segunda manifestación, aunque conviene aclarar rotundamente que de estos razonamientos no se deduce, en ningún modo, que las cantidades reflejadas en el materialismo, producen o sean capaces de dar a luz cualidades, un problema filosófico irresoluble: al contrario, la potencia de la actividad mental transpersonal, en su disociación como producto de la interacción entre nuestros propios procesos mentales y los procesos mentales transpersonales, el agente de tales, si queremos llamarlo así, emergencias, claramente está dentro del mundo de cualidades (segunda manifestación). Existe, pues, una "continuidad" dentro de este mundo, tan natural como pensamientos o sensaciones, ambas cualitativas, que no es la infranqueable brecha entre mente y no mente.

Así, la aparición de estos nuevos elementos de la segunda manifestación (cualidades) equivale a una verdadera creación. Existirían, por consiguiente, globalmente, dos tipos de creaciones: la de la materia-energía del inicio del Big Bang, y las de cada ser vivo como elemento de la segunda generación ("alters"). Lo que no impide que tales "alters" puedan, dentro de su "unicidad" como individuos, estar compuestos del conjunto de cualidades que lo constituyen, y que son a su vez elementos de la segunda manifestación.

Hay implicaciones metafísicas al respecto, por ejemplo en cuanto al devenir de esos elementos de la segunda manifestación, como las criaturas o seres vivos, que se "apoyan" en el elemento material que constituye su cuerpo (primera manifestación); al óbito, fuera ya del andamiaje espaciotemporal que promovió la evolución material darwiniana, ¿su pertenencia a la segunda manifestación le asegura una existencia "ad eterno" (fuera del tiempo?); seguramente sí, pero elucubrar sobre ello nos haría adentrarnos en los terrenos un tanto movedizos de la religión.

Hasta aquí la teoría; las consecuencias habría que analizarlas, un vez asentada la misma, en un próximo futuro.

¡Si lo escrito amplía el horizonte de nuestros pensamientos, mi principal deseo, que sea para el lector lo más provechoso posible!

jueves, abril 04, 2024

Hecho consumado e Idealismo Analítico (Continuación)

 II. El Idealismo Analítico de Bernardo Kastrup

Un resumen de los planteamientos de Bernardo Kastrup expuestos en su obra "Pensando la ciencia".

El idealismo analítico postula un campo transpersonal de la actividad mental más allá de nuestras psiques personales.

Hay un mundo mental ahí fuera, igual que nosotros somos intrínsecamente mentales. Ver las cosas de esta manera sortea por completo el problema difícil de la consciencia, puesto que ya no necesitas salvar la infranqueable brecha entre la mente y la no mente, entre la cualidad y la cantidad, ahora todo es mental, cualitativo, y la percepción no consiste más que en modular un conjunto (personal) de cualidades para ajustarlo a otro (transpersonal).

Al no ser capaces de reconocer la naturaleza (los materialistas) de su propia consciencia a través de la introspección autorreflexiva, mezclan la materia con las cualidades de la experiencia. Piensan que el mundo material es el contenido de la percepción. (No es así, pero lo material es necesario, imprescindible para evocar lo que siente el cerebro).

* Notas propias al respecto: Esta es la conexión que elimina el problema difícil de la consciencia. La materia es necesaria e imprescindible para que se manifiesten las cualidades en el cerebro. La evolución en lo material, pues, "atrae" o hace manifestarse al mundo cualitativo - en el cerebro, por supuesto. El mundo cualitativo puede llegar al Omega -Dios-, gracias a la evolución en lo material -la evolución de la vida.

 Continúan las afirmaciones de Kastrup:

Para un idealista, sólo hay mente, siendo la materia nada más que el aspecto de ciertos procesos mentales desde un punto de vista determinado.

El fundamento de la existencia es la consciencia fenoménica.

En mi opinión, ese "algo ahí fuera" es la naturaleza experencial, esto es, consiste en actividad mental transpersonal. Dicha actividad mental sólo se nos presenta como el universo inanimado.

Lo que hay ahí fuera, sea lo que sea, no tiene, más allá de la actividad mental individual un estado definitivo antes de ser observado.

El entorno en sí mismo no comprende objetos con posición, forma, etc. precisos, sino que consiste en posibilidades o tendencias superpuestas.

Por disociación, la consciencia animal formaría múltiples alters desunidos como tú y como yo; esto es, la vida es la apariencia de un proceso disociativo a un nivel universal cuando se observa desde el otro lado de su límite disociativo.

Las propiedades físicas resultan de una interacción entre nuestros propios procesos mentales y los procesos mentales transpersonales dentro de los cuales vivimos. Esta interacción es lo que los físicos llaman observación o medición, lo que amplifica cognitivamente una de las posibilidades superpuestas de ahí afuera y conduce a la impresión de que habitamos un mundo físico determinado. Así pues, el mundo físico no es más que una imagen en la mente individual del observador, cada uno de nosotros percibe su propio mundo físico, definido por el contexto de sus propias observaciones.

Mantengo que sólo hay una consciencia animal.

Desde el interior (1ª persona) cada ser vivo, junto con el universo inanimado como un todo, es una entidad consciente.

Desde el exterior (2ª o 3ª persona) nuestras respectivas vidas interiores se presentan con la forma de aquello a lo que llamamos "materia" o "cualidad física".

La "materia" -toda materia- es simplemente el nombre que atribuimos a la apariencia de la vida interior consciente desde el otro lado de su límite disociativo. Éste es el motivo que hya correlaciones tan estrechas entre la experiencia interior y las pautas mensurables de la actividad cerebral.

Los procesos mentales transpersonales, que sustentan y sirven de fundamento al universo inanimado, no implican necesariamente metacognición. La metacognición es nuestra capacidad humana para evaluar explícitamente nuestra propia actividad mental, lo cual requiere algo más que la pura consciencia fenoménica. Una experiencia es metacognitiva si, además de tener la experiencia, el sujeto sabe que la tiene. La metacognición permite la deliberación, el razonamiento y la planificación. Los procesos mentales puramente instintivos, por otra parte, son aquellos que, pese a ser conscientes, carecen de metacognición. Dado que las leyes de la naturaleza se antojan estables y predecibles, la actividad mental transpersonal que subyace en el universo inanimado es instintiva, no metacognitiva.

En opinión del autor, la consciencia universal no tiene necesariamente un plan; puede estar haciendo lo que está haciendo sólo porque tiene la disposición inmanente a ello.

La "materia" es la etiqueta útil que ponemos a los contenidos de una modalidad particular de la experiencia: la percepción.

Pienso que los contenidos de la percepción -me refiero a las disposiciones particulares de las cualidades perceptibles, como el color, el sabor, el olor, etcétera- no son más que representaciones o fenómenos del mundo tal cual es en sí mismo. Lo que he estado llamando "apariencias extrínsecas" son equivalentes, al menos en gran parte, a las "representaciones" de Schopenhauer y de los "fenómenos" de Kant.

De acuerdo con el idealismo analítico, el andamiaje del espacio-tiempo y las percepciones básicas que lo pueblan son mecanismos cognitivos que hemos desarrollado como especie, no existencias independientes, por eso están integrados en el organismo.

A diferencia de las percepciones básicas (píxeles), esta narrativa interior se transmite por la cultura y la educación. Es precisamente una de esas historias vinculadas a la cultura la que conduce hoy a la mayoría de las personas a mirar al mundo exterior y ver objetos discretos hechos de materia fuera de la mente.

Las cantidades son útiles para describir diferencias relativas entre cualidades ya conocidas de manera experencial, pero falla por completo al ocuparse de las cualidades mismas.

Sostengo que el mundo exterior está construido por estados experienciales transpersonales que se presentan a nosotros en forma de lo que llamamos "materia". La materia, por tanto, no es sino la apariencia extrínseca -la imagen- de la experiencia interna. En los seres vivos, la "materia" que constituye su cuerpo es la apariencia extrínseca de sus estados experienciales individuales (siendo esta la razón por lo que las partes mensurables de la actividad cerebral se correlacionan con la experiencia interna). En el caso del universo inanimado, la "materia" es la apariencia extrínseca de los estados experienciales transpersonales.



Para Zeilinger "no tiene sentido suponer que lo que medimos [esto es, observamos] en un sistema posee realidad [independiente].

A continuación Kastrup expone diferentes opiniones al respecto.

"La física cuántica se despide de la realidad" (Cartwrigt, 2007).

"Algunas predicciones de la MC son incompatibles con la no contextualidad (independencia respecto a la observación), incluso para una amplia e importante clase de teorías no locales" (Leggett, 2003).

Resultados experimentales de los que se informó en el 2007 (Gröblacher) y el 2010 (Romero) han confirmado estas predicciones. Reconciliar estos resultados con el actual paradigma requeriría una redefinición profundamente contraintuitiva de lo que llamamos objetividad (¿realidad?). (¿Hay que ignorar estas anomalías?).

Tomados en conjunto estos experimentos, indican que el mundo cotidiano que percibimos no existe hasta que es observado, lo que a su vez sugiere que la mente desempeña un papel fundamental en la naturaleza.

Y recientes experimentos parecen haber demostrado el aspecto central y definitorio de la MCR (Mecánica Cuántica Relacional) de Carlo Rovelli (1996), que el mundo físico, en efecto, depende del observador de manera análoga al movimiento (Proietti et al, 2019; Emerging Technology from de arXiv, 2019).

El mundo consiste en una superposición unitaria de potencialidades (en la medida en que las personas pueden saber, antes de ser representado a través de la percepción consciente). Esta superposición -indivisible, puesto que el entrelazamiento cuántico impide que los elementos de la superposición sean describibles separadamente unos de otros- es incompatible con la existencia de objetos individuales separados y de eventos con propiedades determinadas.

* (Nota propia: ¿Explicaría esto la unicidad del ser vivo, de la segunda manifestación del universo? - Ver la parte III de este artículo).

La decoherencia no obvia ni excluye la posibilidad de que la consciencia sea la agencia que hay detrás del colapso de la función de onda.

Aunque no hay duda de que cada organismo -de acuerdo con la MCR- pueda habitar su propio mundo de percepciones, "los organismos están rodeados por un entorno común de pensamientos, lo que evita el solipsismo, al menos en esencia". (Afirmación de Richard Corn Henry de que "el universo es por entero mental". Revista Nature 2005).

El problema es que la teoría cuántica contradice nuestra comprensión intuitiva de lo que significa real. De acuerdo con la teoría, si dos partículas reales A y B son preparadas de una manera especial (se supone entrelazadas, en mi opinión), lo que Alicia ve cuando observa la partícula A depende de cómo Bob observa al mismo tiempo la partícula B, aunque ambas partículas -así como Alicia y Bob- están separadas por una distancia arbitraria (para mí, esto es normal, considerando que A y B  tienen una realidad compartida debido a su entrelazamiento). Según el razonamiento expuesto por Kastrup, esta "acción fantasmal a distancia" (Einstein) contradice o bien la causación local, o bien la misma noción de que las partículas A y B son "reales", en el sentido de existir con independencia de la observación.

Pero resulta que ciertas propiedades estadísticas de las observaciones (Leggett, 2003) -confirmadas experimentalmente (Cartwrigt, 2007)- indican lo último: que las partículas no existen con independencia de la observación. Y puesto que la observación consiste en última instancia en lo que se aprehende en la pantalla mental de la percepción, la consecuencia puede ser que "el universo es por entero mental".

La raíz de todas estas incertidumbres filosóficas es la suposición no examinada de que sólo existen las cantidades físicas.

Según Andrei Linde "nuestro conocimiento del mundo no comienza con la materia, sino con las percepciones".

En ausencia de un absoluto, de un sustrato independiente del observador, el mundo físico de la MCR sólo puede ser los contenidos de la percepción. Pero para Bernardo Kastrup, junto con los contenidos de la percepción también hay, desde luego, categorías mentales no perceptivas, como los pensamientos.

La mecánica cuántica no predice pensamientos, sino sólo el despliegue de la percepción. En opinión de Kastrup, todas las cantidades físicas que se despliegan en la pantalla de la percepción pueden surgir como relaciones entre pensamientos. Esta línea apunta a la mente como el sustrato primario de la naturaleza, cuyos estados discernibles constituyen la información.

Entonces, el pensamiento -cuyas características ambigüedades tal vez sean lo que los estados de superposición cuántica representan en última instancia- subyace en toda la naturaleza, no sólo en los organismos vivos.

El mundo físico de un organismo observador puede surgir de una interacción -una pauta de interferencia- entre los pensamientos de este organismo y los pensamientos transpersonales que subyacen en el universo inanimado que lo rodea.

Una de las implicaciones teóricas más extrañas de la mecánica cuántica es que observadores diferentes pueden dar cuenta de manera diferente -aunque con idéntica validez- de la misma secuencia de eventos.

Para Kastrup las cantidades físicas se limitan a describir nuestras percepciones y, por tanto, depende de cada uno de nosotros como observadores.

En los últimos años, el grupo de Donald Hoffman en la Universidad de California, en Irvine, ha mostrado que nuestro aparato perceptor no ha evolucionado para representar al mundo verídico, como es en sí. (Pero sí para la supervivencia). Si viviéramos el mundo tal y como realmente es, estaríamos abocados a una rápida extinción (Hoffman, 2009; Hoffman y Singh, 2012).

El universo es una construcción mental desplegada en la pantalla de la percepción. Es a este universo mental al que nos está conduciendo la Física, no a los aspavientos ni a los juegos de palabra del realismo de la información.

Solo hay una salida razonable: considerar nuestras percepciones como un panel de indicadores que proporcionan la información más importante, aunque sea de manera indirecta, sobre el universo mental de ahí fuera.

El futuro de la física -y de toda la Ciencia- es la mente; no solo la individual, la del lector o la mía, sino la mente como la esencia transpersonal que confiere a la materia su realidad interna. Ahí radican las soluciones a los enigmas de la mecánica cuántica, al problema mente-cuerpo y a las, por lo demás, extrañas conexiones entre las matemáticas y la física. ("Universo matemático" de Max Tegmark).


sábado, marzo 09, 2024

Mensajes del futuro

 El concepto de durée debido a Henri Bergson tiene la potencia suficiente par hacernos comprender ese fenómeno al que se ha llamado déjà vu, en su acepción más generalizada... Y si no exactamente la durée, sí algo similar que yo mismo he tratado de expresar con el concepto de segunda manifestación de la naturaleza en el ser vivo... El hecho es que espacio y tiempo, definidos en Física como atribuciones o enmarques de la materia, no son capaces de expresar suficientemente lo que es en esencia la mente y las mismas cualidades que se presentan al respecto en los seres vivos... Por eso un concepto parecido o similar a la durée debida al pensamiento de Henri Bergson, se acerca más a lo que ocurre en la mente del ser vivo, es especial el humano... Esto explica mejor como el presente no se "ancla" simplemente en la instantaneidad del tiempo físico, pues el presente (donde tiene lugar la acción) va a caballo entre el pasado y el futuro: ¡el pasado no es ya, y el futuro aún no es!... Solo una especie de "sublimación", más o menos extendida en el tiempo de la Física, explica la mente, la sensación y el comportamiento en el ser vivo.



Aún cuando estemos actuando en el presente, nos valemos de la realidad fehaciente del instante que comprende partes del pasado (y se adivina ciertamente como un "presentimiento" del futuro), pero no un pasado "reliquia" de lo que pasó en su momento, sino por la durée, un pasado que de alguna forma ya participó de esto mismo en aquel pasado, algo que supera el tiempo físico, transformándolo en un tiempo del ser vivo, el que "manda" en la psiquis y la mente... Desde un punto de vista propio del materialismo (de la abstracción física), la Ciencia que ha existido hasta ahora lo "desestima", un error que hace que nunca pueda explicarse desde tales parámetros lo que es la consciencia. Por supuesto, entonces, todo esto puede comprenderse mejor con la teoría del idealismo analítico defendida por Bernardo Kastrup (Pensar la ciencia). Pero ese "anclaje" en el pasado supone (pensémoslo bien), una "acción" del presente en el pasado, lo que es lo mismo, del futuro sobre el presente, a través de una vía que, puramente para salvaguardar la estricta Física, solo puede venir por otro camino, que en mi opinión no puede ser más que la del "presentimiento", la sensación interna... Esta sería la explicación más plausible del fenómeno déjà vu, en otras palabras y en cierta forma, los mensajes del futuro.

¡No hay brujería, sino otra forma de abordar los misterios de la mente y la propia consciencia!

viernes, diciembre 22, 2023

El gran simio "feliz"

 ¡Hablamos del hombre!, un primate homínido con casi los mismos genes que chimpancés y orangutanes (alrededor del 99%).

El proyecto gran simio abordó, a grandes rasgos, la casuística de los grandes simios, primos hermanos del propio hombre, dotándoles de ciertos derechos, en cierta forma a imagen del humano.



Y hago esta referencia en el sentido de poder abordar la verdadera naturaleza del hombre, evidentemente muy alejada de lo que subyace tras los recientes hallazgos sobre robótica e inteligencia artificial (IA). Ciertamente el humano no es un robot, no es nada artificial en cuanto a ser un producto o criatura creada por la tecnología humana. El hombre es pura naturaleza, al igual que todos los otros seres pertenecientes al Reino animal. Para ser exactos, pertenece al filo de los cordados, al subfilo de los vertebrados, a la clase de los mamíferos, al orden de los primates, a la familia de los homínidos, al género Homo y a la especie Sapiens.

Para muchos representa la cima de la naturaleza, de la evolución. Esa ascendencia, en realidad supone, pues, el origen de toda su evidente sensibilidad, proveniente de tal naturaleza animal y su historia evolutiva. Otras posibles especies, terrestres o no, artificiales o naturales, lógicamente dispondrán de otras sensibilidades que no son las nuestras.

Por consiguiente, ese gran simio que somos solo será "feliz", cuando se satisfagan sus necesidades de todo tipo, que estén íntimamente relacionadas con tal sensibilidad.

Entonces, podemos aquí, solo con carácter descriptivo y no limitativo, citar la famosa y clásica Pirámide del psicólogo Abraham Maslow sobre las motivaciones humanas, tan relacionadas con la sensibilidad animal, al menos en cuanto a la Fisiología, la Seguridad y la Afiliación (aceptación social), en especial del Primate y el Simio. Los dos niveles superiores, el Reconocimiento y Autorrealización, serían más propios del hombre (Homo) en su evolución histórica.

En la jerarquía de tal Pirámide, las fuerzas de crecimiento lo representa el movimiento ascendente, y las fuerzas represivas empujan las necesidades prepotentes hacia abajo.

El humano, pues, será tanto más feliz cuanto más se "afilie" al movimiento ascendente de las fuerzas de crecimiento en la Pirámide: ¡Ahí se encuentra su felicidad!

Desde el inicial mantenimiento de la homeostasis que asegura la supervivencia (respiración, digestión, descanso, etcétera), su búsqueda de seguridad (familia, salud, etcétera) conducirá a la llamada necesidad de Afiliación (amistad, afecto, etcétera), y de Reconocimiento (confianza, respeto, éxito, etcétera).

Y, evidentemente, su mayor felicidad la encuentra en su Autorrealización, que el mismo Maslow la definía como moralidad, creatividad, espontaneidad, falta de prejuicios, aceptación de hechos y resolución de problemas.

El gran simio (el hombre) es feliz así, pues su sensibilidad nacida de su naturaleza queda de esta forma satisfecha. El mundo de cualidades de la segunda manifestación del universo, propuesta en artículos anteriores, queda de tal modo perfilada para el ser humano. Su felicidad intemporal, su esencia, queda entonces definitivamente colmada.

¡Vivir es llegar, morir es volver!

lunes, noviembre 06, 2023

Cosmovisión (2ª parte)

 El "mundo de cualidades" que define la segunda manifestación de la naturaleza, posee el mismo "prístino" origen que el material de la primera manifestación. Desde el presumible Big Bang, vigente en la primera manifestación, con la creación del espacio y el tiempo, también aparece la segunda manifestación del universo, dotada de pocos elementos aún, entre los que se supone estaría la sensación/sentimiento de "pertenencia" de las primeras agrupaciones materiales y que desembocaría en la vida que ahora conocemos. Y así fue posible la evolución en el mundo material de la primera manifestación que fue acompañada por un incremento parejo de los elementos de la segunda manifestación.

Resultado, el mundo de cualidades con, únicamente, "potencialidades" (posibilidades) de elementos que podrían a aparecer, se fue completando con nuevos elementos, desde la potencia al acto, que "alumbrarían" las sucesivas estirpes de de seres vivos que irían a apareciendo en el mundo de la primera manifestación en su complejidad creciente, impulsada por la evolución.

Este es el cuadro global completo. Y lo más especulativo acompaña al origen y al posible final de todo ello. El origen o Alfa se refiere, y así prefiero expresarlo, a "lo  que hubiere" antes del Big Bang descrito por la ciencia: nuevos ciclos, ad eterno, que desembocasen el los llamados Big Crunch, todo ello en lo que se refiere a la primera manifestación; o ciclo único, desde un Alfa a un Omega; y aún más, simplemente un Alfa extendido hasta el infinito temporal.

Particularmente, me inclino más por un Alfa y un Omega, definidos en cada período o ciclo del mundo, pero el "eterno retorno" no es descartable.



Lo importante es que esos Alfa y Omega tienen una correspondencia en la segunda manifestación. Al principio del tiempo (Big Bang) los elementos del mundo de la segunda manifestación son escasos, y sucesivamente son creados nuevos elementos que lo van llenando... Ahora, tal manifestación solo se expresa en los "Kuerpos", o complejos sistemas materiales que acompañan a los seres vivos (vida en el sentido más amplio posible).

Así que en el Alfa, espacio y tiempo (energía) son creados. En el Omega, el mundo de la primera manifestación se diluye por autodestrucción, según el Big Crunch o el Big Rip (gran desgarramiento), y el fin paralelo de la segunda manifestación le acompaña. Igual que en el Alfa, "lo que hubiere", que según el Oriente sería el Tao, para otros la Nada, o también el Caos, se transforma en los dos mundos de la primera y segunda manifestación, en el Omega vuelven a "diluirse" en la "indiferenciación", similar a lo que he definido como "lo que hubiere".

El tiempo (igual el espacio) rige en el mundo de la primera manifestación (movimiento), no en el de la segunda. Quiero decir que los "elementos" de la segunda manifestación son "imperturbables" (fuera del tiempo), pues aquí el cambio no es posible, naturaleza "ad eterno", así que el elemento de la segunda manifestación que representa la individualidad/unidad es imperecedero, hasta el expresado Omega, hito sobre el que tenemos un desconocimiento completo, terreno propio de las creencias religiosas.

El especulativo Dios de las mismas se "escondería" detrás de las leyes existentes (en ambos mundos) en el universo.

¡Eso es todo!

viernes, noviembre 03, 2023

Cosmovisión (1ª parte)

 Estamos tan lejos de tener una explicación satisfactoria de los principales misterios que rodean a la andadura humana, como lo ha sido siempre desde tiempos de antaño.

¿Qué hay de nuestro papel en el universo, el mundo?

Demasiadas hipótesis y casi ninguna certeza. La soberbia de la ciencia actual es paradigmática... No entra en profundidad en asuntos trascendentales: la "anterioridad" al origen material del universo; la formación o aparición de la vida; la misma emergencia de la psiquis, la mente, y sobre todo la consciencia/conciencia humana.

Tenemos que basarnos, una vez más, en suposiciones que presumiblemente atañen, singularmente, a lo más básico y también trascendente.

Si en tales temas queremos dar forma a una explicación mínimamente coherente, sobre todo desde el punto de vista de un apaciguamiento de la angustia trascendental que nos acompaña al abordar tales misterios, nuevamente debemos de aportar algunas ideas que puedan acompañar o apuntalar nuestras creencias.

Sobre esto no puede expresarse la ciencia, pues no puede asirse a ninguna objetividad manifiesta, seguramente por lo irrepetible de tales fenómenos que rebasan en mucho nuestra capacidad; tampoco las creencias religiosas en uso, basadas en dogmas o ciertos libros o escrituras "sagradas" aportan la necesaria base empírica.

Así que, después de años de sucesivas elucubraciones que han incidido de forma notable en la misma raíz de mi  propia consideración acerca del especulativo espíritu que creo que poseemos, o del mismo significado de lo que denominamos "el estar en el mundo" de la criatura humana, al igual que el de otras criaturas de su entorno tan dignas de su vivencia, como lo somos nosotros, no puedo por más que volver a emitir las hipótesis que aún cuando ya han sido expresadas en bastantes de mis escritos, conviene recordar o al menos concretar desde el punto de vista de la cosmovisión que proponen.



Primera y segunda manifestación en el universo de la criatura viva han sido descritas profusamente en variados de tales escritos, por lo que no voy a hacerlo una vez más, solo decir que la primera se inscribe en lo que conocemos como el mundo material que describe nuestra ciencia física, y la segunda se enmarca en ese "mundo de cualidades" al que se referían muchos filósofos. La interface de ambos mundos sería el origen de la psiquis, el mundo de lo mental. Expuse anteriormente que en ese mundo material, lo importante en relación a la vida son los cuerpos (Kuerpos en la ampliación propuesta) que acompañan a las criaturas: una forma de agrupación de moléculas unificadas en base a las funciones que realizan, y gracias a las propiedades básicas de la segunda manifestación, en particular la "individuación".

El mundo cuántico, o teoría cuántica tiene mucho que ver en tales procesos, con sus sorprendentes propiedades de entrelazamiento, superposición, efecto túnel, etcétera.

Pues bien, la realidad, en mi opinión, no está dada de antemano en su totalidad, ya que las consciencias de los observadores (medidas), en su papel de concreción de estados (decoherencia), "incrementa" esa realidad, en particular en la formación de los sistemas materiales (Kuerpos) sobre los que se asienta la vida. Precisamente, cada sistema complejo (Kuerpo) se ve inmerso, paralelamente, en un elemento de la segunda manifestación de la naturaleza llamada, globalmente, "sensación". Sin tal "sensación" la vida no es posible, pues esta última, como defendí muchas veces, es un "aglomerado de información (DNA) y sensación". Y es tal "sensación" la que da el carácter o la propiedad de unicidad/individualidad a la criatura viva.

(Continúa en un segundo artículo)

miércoles, octubre 18, 2023

La punta de lanza en la creación del ser

 "No hay emergencia, pero sí prioridad".

La proa de la construcción del "barco" (el ser) lo representa la primera manifestación (la estructura material- Kuerpo), consecuencia de la evolución que sería la "fuerza" original. Mas el "baño" (la forma) proviene de la segunda manifestación: "como un traje hecho a su medida, aportando la importantísima propiedad de la individualidad/unicidad". Todas esas propiedades que en conjunto denominamos "mundo de cualidades" beben de esa fuente. Se asemejaría, salvando las indudables diferencias, a la construcción de un objeto por el hombre: la última fase es la pintura que le da su aspecto último... claro que aquí la "pintura" es lo mas  esencial.

Y la fuerza que "tira" desde el interior de esa estructura material es la de "pertenencia", un sentimiento interno de su unicidad, de ser único: un "impulso" interno como ser/criatura.

Así que la creación de un ser tiene por origen varias causas. La principal, las propiedades globales inscritas en el propio universo de las que emanan todo lo demás. Moldea esa primera manifestación, el Kuerpo, la evolución; y remata la obra la segunda manifestación. La primera es pura objetividad, común para todos los seres y dominio de la Ciencia; la segunda es la que da su verdadera esencia al ser, el conjunto de sensaciones que percibe y le conduce a la consciencia y en el hombre a la conciencia... Es hora de citar que también contribuye a la creación la propia psiquis, mente del observador, quien da fe de existencia y con ello construye la propia realidad base del entorno donde "trabaja" la evolución: círculos que comprenden acciones y retroacciones "rodeando" a una sensación interna, lo que propuse o definí en una de mis obras como "el cierre del círculo".



Desde todo este sistema de cosas ya sugerí que el mundo en realidad es una creación de las consciencias/conciencias.

Todo cuanto acabo de expresar es el resumen de todo lo propuesto en mis últimos artículos aparecidos en los dos blogs: "El imperio de la verdad" y este mismo Blog, "Foro Esencia".

Que estamos ante una cosmovisión, una metafísica... no me parece mal la idea, aunque en estos tiempos parece una anacronía. No es cuestión de endulzar la píldora: las cosas son como son, llamémoslo como queramos.

¡El mundo es tan maravilloso como imaginamos, aunque tiempos turbulentos enmarañen nuestro entendimiento!

viernes, octubre 06, 2023

El Know-how de la segunda manifestación del universo

 Este artículo es continuación de los artículos: "¿Entendemos el universo?: ¡La clave!" (Foro Esencia); "Las claves del universo" (El Imperio de la verdad); y el trabajo "El Desprendimiento: Testamento para el buen morir" (Editorial Bubok). Yo diría que una "concreción" sobre distintos aspectos de los mismos.

¿A qué viene la traslación del concepto mercantilista "Know-how" a estos ámbitos?... Simplemente para no confundir el tratamiento clásico de la primera manifestación (lo material) que se refiere, lógicamente, a la Ciencia, a este otro mundo caracterizado por su "inaccesibilidad" tomada como lo significativamente poco abordable por la ciencia pura (ver mi obra "Accesible e inaccesible"); su subjetivismo requiere una inmersión en el sí- mismo... Entonces, para no hablar de ciencia (evitar equívocos) me he inclinado por el "Know-how", desde el punto de vista del "conocimiento práctico", la "habilidad" de realizar un estudio serio sobre la segunda manifestación.

Resulta que si ponemos dos barreras (no del todo infranqueables), metafóricamente, en ambos extremos de la segunda manifestación -que serían: el "velado manto de la brujería" (vmb), por un lado, para no introducirnos más allá de la metafísica; y, por otro, el materialismo puro de la físico-química clásica-, aparece un nítido e intercalado mundo que puede ser estudiado mediante un cierto "Know-how" de conocimiento práctico y técnicas habilitadoras.



Para mí, y con este enfoque, se incluirían dentro de la segunda manifestación, muchas especialidades médicas, como la Psicología, la Psiquiatría, la clínica del dolor, etcétera. Y hasta podría explicarse (lo explicitaré en un nuevo artículo) la "sincronicidad" de Jung y Pauli -simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal-.

En cierto modo todas estas ideas nos hacen retomar el pensamiento de Aristóteles sobre la materia y la forma (serían la primera y segunda manifestación, respectivamente). O, salvando las distancias, la res cogitans y la res extensa de René Descartes.

Una antigua forma práctica de abordar la conexión entre ambas manifestaciones, la representa, a mi forma de ver, la Ley de Weber-Fechner que estable una relación cuantitativa entre la magnitud de un estímulo físico (primera manifestación) y el cómo es percibido (segunda manifestación), lo que permitió en su día considerar a la Psicología y más particularmente a la Psicofísica como probables ciencias incipientes (para mi, más que ciencia, el Know-how de esta segunda manifestación).

En esencia, dicha ley establece que "si un estímulo crece en progresión geométrica, la percepción evoluciona en progresión aritmética", por ejemplo, un estímulo 10 con una percepción 110, si se incrementa a 20, la percepción crece hasta 120. En otras palabras: Nuestra capacidad de apreciación ante un cambio se basa en el "valor relativo de la variación respecto al valor de partida". El porcentaje aproximado es totalmente subjetivo dependiendo de la sensibilidad de cada individuo.

Generalmente la ley se aplica a estímulos sensoriales que podríamos denominar primitivos como la luz, el ruido, el olor, etcétera, o compuestos (que se derivan al combinarse en un sexto sentido alguno de los anteriores) como el peso, la velocidad, la presión, el calor, el dolor, etcétera.

Matemáticamente la ley se escribe así: dp=k dS/S (p estímulo; S sensación), cuya integración produce p=k ln S+C.

Siempre pareció extraño ese cierto paralelismo entre estímulo y sensación, lo que para algunos (materialistas) se zanjó tildando de puramente materialista a la sensación (mero neurotransmisor, una sustancia química). Pero si aplicáramos este mismo razonamiento a todo, el materialismo subyacente elimina, simplemente "extirpa" toda explicación satisfactoria de la "conciencia"... Del abuso de estas prácticas se ha llegado a la situación actual sobre el tema: ¡el problema "difícil" de la conciencia, en estimación del filósofo David Chalmers, y su "inescrutabilidad"! (Ver mi obra "Consciencia y sensación" de la editorial Bubok)

¡Se abre una ventana, aprovechémosla!

viernes, septiembre 29, 2023

¿Entendemos el universo?: ¡La clave!

 Cualquier "proceso" en un organismo vivo (al menos en el hombre) tiene dos manifestaciones básicas: la que se ve (materialidad, sujeta a las leyes físicas y biológicas conocidas); y la que se "siente" (todo aquello que se define como el "mundo de cualidades": la sensación rojo (color), los diferentes niveles de dolor, etcétera).

Ambas manifestaciones son una dualidad que no puede separar una aspecto de otro, están ineludiblemente unidas, cual la dualidad física entre onda y partícula. Pero, precisamente, la Ciencia se caracteriza por negar la segunda manifestación. Por otro lado, al espiritismo, el alma religiosa, etcétera, establecen la independencia de esta segunda manifestación respecto a la primera (materialidad).

Ambas actitudes son un craso error. En el organismo vivo (en el hombre y el animal, por supuesto) no puede darse una de esas manifestaciones, sin la otra. Y es que ambas, han de evolucionar hacia el punto de confluencia.

Y estoy en el convencimiento de que esa doble manifestación es la "característica" de la vida... Ahora bien, ¿la simple complejidad de un sistema o cuerpo material, produce la segunda manifestación (sensación)?... Es algo que hay que estudiar y definir.



Yo diría que tal es la más amplia definición de vida que pueda existir. En mis repetidas alusiones de mis escritos: "El aglomerado información- sensación". El humanoide  no solo debe ser muy sofisticado e inteligente, sino debe de ser sensitivo.

Y recalco: ¡No estoy diciendo nada nuevo! Estimo que la única virtud de lo trascrito anteriormente, radica en la claridad con que se presenta algo que instintivamente sabemos, pero que aún para mí ha representado un verdadero ¡Eureka!

miércoles, marzo 15, 2023

De lo colectivo falso a la comunidad

 Bueno, como anticipo de  lo que escribiré, citar la consabida idea de que la realidad es construida en gran manera por nuestro propio pensamiento. Pero ahora no voy a referirme a ello, sino a algo para mí novedoso.

Y es que observamos un colectivo de criaturas como número de individuos por separado, sin discriminar si son comunidad o no. En una segunda fase podemos ya fijarnos si forman algún tipo de comunidad, es decir, en cierto modo una sociedad, pero... igual que con la realidad (ver el artículo anterior de este mismo Blog ¿Qué me dijo mi mascota?), ¿no será nuestra consciencia, nuestro pensamiento, nuestra propia mirada los que de alguna forma establezcan el vínculo para que esos elementos formen una comunidad?... Para cada uno de tales individuos, unos pueden ser ajenos a los otros, pero nuestra mente parece como si "construyera" el vínculo que los une o los hace ser "comunidad".

Muchas veces consideramos una agrupación  de seres, al menos en su calificación como colectivos comunitarios, sin embargo en sí (para ellos) puede ser un colectivo "falso". Los vínculos, a fe cierta, los crea nuestro pensamiento, nuestra mente, pues así aparecen en nuestro interior adjunto a un "sentimiento" que avala esa comunidad... y ese sentimiento interno propio, ¿no pudiéramos transmitirlo a los teóricos componentes de tal colectivo...? La conexión más elemental y profunda entre todas las consciencias del universo (creencia oriental) obra a favor de tal hipótesis. ¿Cómo podría ello ser posible?

Imaginemos que en el colectivo que estamos analizando exista alguno de esos elementos que está en la misma situación antedicha, es decir, que mentalicen de igual forma y sientan en su interior que nosotros mismos pertenecemos a una comunidad: ¡Una acción reflexiva amparada por el símil de las neuronas espejo, por ejemplo! ¿Se produciría ese cierto empoderamiento de "dar vida comunitaria" a nuestro colectivo?... Y dando la vuelta al razonamiento: ¡También nosotros podríamos ser capaces de hacer comunitario (una sociedad) un colectivo ajeno de individuos!

Parece como si las sociedades necesitasen de un cierto reconocimiento por nuestra parte "para que lo pudieran ser"... Si el colectivo apuntado fuésemos nosotros mismos en el reflejo de un espejo, el "sentimiento interno" señalado anteriormente sería el "pegamento" necesario que nos definiría como sociedad: ¡De lo colectivo falso a la comunidad!


P.D. El reconocimiento de las sociedades de insectos, aves, etcétera, de la naturaleza ¿sería la prueba de lo expuesto respecto al paso de individuos (colectivo) a comunidades o sociedades superiores al de la suma de sus partes (individuos)?

El deseo, nuestra voluntad, ¿puede incidir en la potenciación del nivel vital y mental de otras consciencias? ¡Una sugerencia asombrosa, a la vez que intrigante y misteriosa!

viernes, febrero 03, 2023

El Inconsciente, lo inaccesible, motor de la vida (y II)

Esta es la segunda parte del artículo anterior . Seguimos con las notas:

"La individualidad de la criatura viva está relacionada mucho más que con la voluntad del "yo", con el Inconsciente... Son clásicos en el psicoanálisis los estudios de Freud y Jung sobre el Inconsciente y que dan suma importancia a la psiquis de de la criatura: el Inconsciente es (metafóricamente) el inmenso "cuerpo del iceberg sumergido en el agua": lo consciente y lo subconsciente solo entran en la pequeña parte de ese iceberg expuesto al aire."

"Yo y sí-mismo, bajo la misma naturaleza no son exactamente lo mismo: lo segundo se refiere a la parte reflejada del yo en su interior. El yo, su consciencia, presenta muchos "altibajos", desde los episodios de vigilia al sueño, pasando por escasos momentos de clarividencia, y hasta de casi su supresión en la criatura anestesiada... Sin embargo, no ocurre lo mismo con el Inconsciente. En él existen modulaciones, sí, pero no tan pronunciadas como en los diversos presentes del yo, al albur de la momentaneidad temporal (presente) de la realidad... y es que, como Freud opinaba, el Inconsciente no está sometido a las coordenadas espaciotemporales en las que de ordinario nos desenvolvemos. Es por ello, por lo que la "individualidad" queda mucho mejor reflejada en dicho Inconsciente: ¡Existe un paralelismo entre "individualidad" e inconsciente!"

"El ser no "graba" su existencia en la globalidad mundo a través de su Inconsciente. ¡La frontera del Inconsciente con el universo es la "impronta" de una vida, el espejo del Inconsciente (individuo) sobre el mundo, sin la sensación interna que solo le compete a dicho Inconsciente!"

"El yo del presente construye la realidad del tiempo (pasado-presente-futuro, flecha del tiempo) al decantar con sus acciones las "posibilidades" que se advierten hacia el futuro.

¡El Inconsciente, fuera de la causalidad temporal, no ajeno a la cuántica en su comportamiento, escribe con letras de oro y para siempre, en la globalidad universal, las vivencias de la criatura viva!"

(El yo y la inconsciencia. 12-01-2023. Blog El Imperio)



"Estamos ante la tremenda incógnita del surgimiento de la psiquis en las criaturas vivas, que parece solaparse con la misma raíz de la vida."

"El contacto entre el Inconsciente con el universo primordial origina, en particular en la criatura humana, la aparición y "diferenciación" en ese Inconsciente del "Ego" o "yo", que se comporta como una nueva "figura" distinta ya del mismo Inconsciente... Y ello a través de una dinámica que consiste en la reflexión del Inconsciente sobre el metafórico espejo de la naturaleza (universo), un "narcisismo" creador del Ego."

"El Inconsciente se va nutriendo de nuevos contenidos que alimentan el llamado inconsciente individual de la criatura, también el inconsciente colectivo, etcétera... Curioso: El proceso conlleva la sucesiva y progresiva "individualización" del propio Inconsciente (transformación final del Inconsciente en individuo). Otra consecuencia trascendental de tal dinámica es la "apropiación" de cualidades o propiedades propias del Inconsciente, por parte del universo físico (entorno): ¡El "mundo de cualidades" propio del Inconsciente hace aparición en el entorno de nuestro universo físico!"

(Esencia y dinámica del Mundo I. 17-01 2023. Blog El Imperio)

"El lema que se erige como clave de la psiquis es:

El observador está siempre fuera; nunca dentro."

"Nunca podemos observarnos a nosotros mismos, nuestra interioridad, por eso es tan difícil la práctica de la "introversión"; solo podemos "conocernos" relativamente, es decir, observando lo que se ve "a través de la ventana", que comprende también nuestras acciones sobre el entorno, lo que aporta un cierto conocimiento de nuestra interioridad. Pero, no hay un observador "puro" como requiere la Ciencia, de ahí la "inaccesibilidad".

"Vuelvo a recalcar que, en mi opinión, la raíz del misterio de la psiquis radica en el observador (en el fondo el propio Inconsciente, que es pero no está), ausente para su interioridad, y sin él no es posible el pensamiento puramente científico."

"¡El Inconsciente contiene ya en sí la individualización completa, que se ha ido modulando a lo largo de la vida de la criatura en base a las acciones históricas del Ego (yo)! ¡El Mundo es el entorno necesario que permite la autocreación del ser!"

(Esencia y dinámica del Mundo II. 19-01-2023. Blog El Imperio)

"El Inconsciente empodera al Ego por medio de su voluntad, energía psíquica (libido), pulsiones, instintos, etcétera, para que pueda "actuar" en el universo físico (entorno, naturaleza), revistiendo al Ego de cualidades como la sensibilidad, o el reconocimiento de la belleza, en suma, además de las de las llamadas virtudes morales, guiado por su especializado Superego."

"El Ego se dota, en su contacto con el universo físico, de la consciencia necesaria para su presencia en el mismo: ¡Esa parte del Inconsciente trasladado a la luz de la consciencia! ¡Y esa consciencia (en mi opinión, con raíces en el fondo asentadas en la Cuántica) es capaz, entonces, de acrecentar el universo físico por "decantación" de potenciales posibilidades, y así "crear" nuevo mundo! Y ese contacto, o "colisión" de los mundos de la inconsciencia y la materialidad física, hace posible el reinado de las "consciencias" creadoras de vida, de la misma totalidad del universo."

"De igual forma, cuando la carga psicológica de un acontecimiento histórico, posee la suficiente magnitud, puede producirse el "salto" del mismo en cualquier dirección del tiempo (aún cuando el Inconsciente "puro" es ajeno al tiempo), abriéndose un abanico de posibilidades (parapsicología) entre las que estarían la adivinación, y las propias regresiones."

"Lo que está claro es que la materia no crea la psiquis, es la psiquis quien se "acopla" a la materia.

¡El Ego es caduco, el Inconsciente perdura!"

Una vez finalizadas las notas que me interesaba subrayar, una mínima parte de todos los artículos que se expusieron en el artículo Inconsciente (Mundo), advertir que los pensamientos contenidos en los mismos no son, por supuesto, rigurosamente científicos. Si pretendiese lo contrario debería haber remitido los mismos a especialistas que hubieran realizado una revisión por pares. Con todo ello pretendo, más bien, abrir un horizonte en el que la originalidad y la apertura de la mente sean lo principal, pues, seguramente muchas de tales ideas puedan germinar y ser valiosas para quienes deseen proseguir esta labor. ¡Que os sirvan de acicate!

jueves, febrero 02, 2023

El Inconsciente, lo inaccesible, motor de la vida (I)

 El reciente artículo El Inconsciente (Mundo) encierra en sí la evolución del pensamiento del autor, de acuerdo con su Filosofía abierta  hasta llegar, en fecha febrero de 2023, a la conclusión reflejada en el título de este artículo: "El Inconsciente, lo inaccesible, motor de la vida".

Un ligero resumen de tal evolución se expresa en los apuntes siguientes:

"El entrelazamiento cuántico permite el "paso" del mundo físico clásico de las dimensiones espaciotemporales, al mundo cuántico que regula en lo más íntimo el comportamiento de los cerebros y que hace posible la mente y la consciencia." 

(El entrelazamiento cuántico clave de la mente. 09-02-2021. Blog "El Imperio de la verdad")

"Esa suposición de que en ese mundo (el del fenómeno cuántico) existe una "indiferencia", mejor, una situación fuera de las dimensiones espaciotemporales conocidas, explicaría muchas de las paradojas que parecen existir en tal mundo, dando cuenta o soporte a aquellos fenómenos tan extraños para el mundo material que estudiaba la Física Clásica, como el campo mental y el "mundo de cualidades" (sensibilidad, entendimiento, etcétera) cuya evidencia, por otra parte, es incuestionable."

"La pista que nos lleva a tal suposición, en mi opinión, se encuentra con facilidad en la sorprendente propiedad del entrelazamiento cuántico, sobre todo en su implicación biológica con el llamado incipiente "cerebro cuántico", basado en la acción conjunta de los elementos que lo componen, relacionado, también, con el condensado Bose-Einstein: ¡Un conjunto de átomos, moléculas o neuronas se mueven al unísono a resultas de su entrelazamiento cuántico! El resultado: las propiedades observadas en los cerebros, como el cambio físico instantáneo y su inteligencia reflejada en el aprendizaje autónomo.

Dentro de tales sistemas o entidades no puede definirse un punto o centro desde el que se inicie actividad alguna (es el conjunto completo quien realiza las mismas -indiferencia respecto al espacio), ni puede establecerse una causalidad en el sentido de anterioridad y posterioridad (indiferencia temporal)."

Con la hipótesis expuesta, se ve "la necesidad de elaborar o desarrollar una "nueva" teoría cuántica, pero, esta vez, pasando el foco, no a la visión exterior al sistema sino, algo radical en la ciencia física, desde el propio "interior" de la entidad, de ese "mundo adimensional"... entonces, ¡ no me sorprendería que una lógica totalmente ausente de paradojas, y tan intuitiva como la RG del macrocosmos, apareciera en todo su esplendor! La actual MQ seguiría siendo la "aparición" en el mundo observado de los visibles "salientes" del inmenso iceberg que sería el mundo esencial del fenómeno cuántico."

(Visión "radical" del fenómeno cuántico. 11-02-2021. Blog "Foro Esencia")

"La incorporación de las ideas (imágenes, conceptos, etcétera) a la realidad (de la memoria).¡Este es el procedimiento que buscábamos, las ideas hechas realidad, hechas "representación"... Y este es el tipo de ideas que "mueve" el cuerpo, que acciona el cuerpo, al estar en el "psiquismo" de las criaturas vivientes."

Así que "el mirar por la ventana" construye la realidad de las ideas hechas representación. A partir de ahí las ideas tienen "entidad", es como si tuviesen vida propia en los cerebros de las criaturas en que viven. La idea "empieza a sentir" y al mismo tiempo a "tener entendimiento": como todos los los seres que "se hacen reales" (el propio "sujeto")."

"Pero como siempre, las ideas obtienen entidad o su energía a partir del cerebro de la criatura viva, como "representaciones" ya."

(El mundo de lo inaccesible. Las ideas representación gobiernan el cuerpo. 14-04-2021. Blog Imperio)



"La materia-energía no solo posee las propiedades que hasta ahora se le suponían (Física Clásica), incluida la portentosa Mecánica Cuántica con sus paradójicas propiedades, sino que contiene, a saber, un estado que posee la extraordinaria propiedad de la "sensación" (materia sentiente) y su complementaria consciencia (voluntad, libre albedrío, etcétera)."

(Recapitulación y conclusiones I. Consciencia y sensación. 30-11-2021. Blog Foro)

"La sensación-consciencia no es más que un estado de la materia-energía que se presenta cuando la misma se adorna de las siguientes características:

1. Existe un campo electromagnético craneal cuya expresión son las ondas cerebrales.

2. Existe una continua realimentación (feedback) entre estradas y salidas (inputs y outputs).

3. El mundo cuántico es en último extremo, con sus propiedades más significativas (entrelazamiento y efecto túnel), el verdadero motor de la consciencia."

(Recapitulación y conclusiones II. Consciencia y sensación. 02-12-2021. Blog Foro)

"Recientemente se nos ha recordado que el conocimiento y la misma consciencia tiene su origen en impulsos del Inconsciente, en resumen de las sensaciones internas del organismo. Estas sensaciones son los móviles internos que permiten toda consciencia del entorno y de la misma interioridad de la criatura."

"De cualquier forma, sin esa sensación interna personal que sentimos, no seríamos conscientes de nuestro estado interno, ni percibiríamos las "qualitas" tan variadas que acompañan a la consciencia: colores, sensación de miedo, alegría, etcétera.

(Sensación personal, conocimiento holístico. 18-01 2022. Blog Imperio)

"La semejanza con la transmutación de las propiedades de la física clásica a las del mundo cuántico, sobre todo y en particular la propiedad del "entrelazamiento cuántico" que pasa de múltiples sistemas (partículas) a un solo sistema (el que significa las partículas entrelazadas) es obvia, sería muy parecida a la "transformación" de la materia cantidad-multiplicidad en mente-cualidad-unicidad."

"Esa especie de bifurcación o transmisión de la materia-información en la mente va acompañada, también, de la aparición de la sensación como proa de la aparición del mundo de cualidades que supone la consciencia, la voluntad, el libre albedrío y un largo etcétera."

(La "aparición" de la mente. 05-04-2022. Blog Foro)

"Considero el sí-mismo como la raíz del Ser como individuo, con lo que el "yo" consciente y el inconsciente estarían en su seno."

"En fin, para mí, el sí-mismo es lo más sustancial del hombre, pero lo que me gusta transmitir es que tal sí-mismo habitaría en un espacio "metafórico" que iría desde el nacimiento hasta la defunción,; un espacio donde el tiempo no tendría significado, al igual que la durée de Bergson, y sin embargo, si se dan modulaciones: hay un movimiento interno."

(Sí-mismo y tiempo. 14-09-2022. Blog Foro)

"La diferencia básica entre la realidad del "espejo" y la nuestra: ¡La consciencia!"

(Sobre la realidad. 22-09-2022. Blog Imperio)

"Significa que, en mi opinión, lo último es lo que mejor refleja mi pensamiento; pero toda la evolución anterior es muy importante puesto que refleja la clave de la posición actual, explicando por sí misma su desarrollo."

(Filosofía de límite abierto. 09-12-2022. Blog Imperio)

"La excepcionalidad de la mente lo es de la propia vida, con ella lo que brotó inconscientemente de la materia, llega a "adueñarse" de esta última, al llegar a ser "consciente" de su propia existencia, y por ende de dominar sobre ella."

(La excepcionalidad de la mente. 24-09-2022. Blog Foro)

"Imaginemos que en vez de ver a otra criatura a su través (de la ventana), sea un espejo el que nos refleja a nosotros mismos... Las neuronas espejo realizan igualmente su labor: ¡Sentiremos lo que siente la criatura del espejo que, por cierto, en este caso somos nosotros mismos! ¿Qué ocurrió entonces?... Curioso: se produce una identificación por reflexión "desde tal espejo". Una identificación que no solo supone un reconocimiento de la imagen, sino de la propia sensación, de nuestros sentimientos: ¡Un reencuentro con nuestra propia esencia! Aquí se hace evidente, aún de forma inconsciente, el nacimiento de la mente. En mi opinión, el misterio de la mente tiene sus tentáculos en esa "reflexión empática" que proviene de la identificación de uno mismo, y el solape esencial en esa "empatía propia". ¿Es ese el camino para ir desvelando el misterio de la mente?"

(El misterio de la mente. 28-09-2022. Blog Foro)

"Consciencia y sensación están "alambicadas" en la propia materia: la materia animada las "rezuma"... Y dando la vuelta al razonamiento: Sin la materia, su alambique, consciencia y sensación, se difuminan, ¡no existe! La muerte sentenciaría tanto a la consciencia como a la sensación, que deberían ser cualidades del presente de la materia animada... Pero, ¿y si, aún cuando la acción se circunscribe al presente, consciencia y sensación, como binomio sobre el que se edifica el espíritu humano. se hiciesen atemporales?"

(El universo: sustancia divina y ¡humana! 15-10-2022. Blog Imperio)

"La traza vital de cada criatura permea el universo."

(Un universo de consciencias. 25-10-2022. Blog Imperio)


Continuará en la siguiente entrega.

miércoles, septiembre 28, 2022

El misterio de la mente

 Una vez más acudo al símil de la "mirada a través de la ventana". Observemos al entorno, la naturaleza, el exterior a nosotros mismos a través de esa "mirada por la ventana".

Sabemos que las "neuronas espejo" son la base el fenómeno empático: ¡Gracias a ellas llegamos a sentir lo que siente la criatura que vemos enfrente (a través de la ventana)! (Conexión con el sentimiento o las sensaciones del otro.)



Ahora, imaginemos que en vez de ver a otra criatura a su través (de la ventana), sea un espejo el que nos refleje a nosotros mismos... Las neuronas espejo realizarán igualmente su labor: ¡Sentiremos lo que siente la criatura del espejo que, por cierto, en este caso somos nosotros mismos! ¿Qué ocurrirá entonces?... Curioso, se produce una "identificación" por reflexión "desde tal espejo". Una identificación que no solo supone un reconocimiento de la imagen, sino de la propia sensación, de nuestros sentimientos: ¡Un reencuentro con nuestra propia esencia!: ¡Aquí se hace evidente, aún de forma inconsciente, el nacimiento de la "mente"! En mi opinión, el misterio de la mente tiene sus tentáculos en esa "reflexión empática" que proviene de la identificación en uno mismo, y el solape esencial en esa "empatía propia".

¿Es ese el camino para ir desvelando el "misterio de la mente"?

sábado, septiembre 24, 2022

La excepcionalidad de la mente

 Todo acontecimiento, proceso o hecho biológico que se desarrolla en el cuerpo, lo hace en el organismo entero, precisamente por ser una unidad, una individualidad, por eso tiene repercusiones sobre todos los subconjuntos de células o partes diferenciadas del cuerpo: aparato circulatorio, aparato digestivo, órganos de los sentidos u otros tan básicos como el corazón, los pulmones, el hígado, los riñones, etcétera, y cómo no, el cerebro. En todos ellos se notan ciertos cambios: en la tensión arterial, también, en las hormonas... y sobre todo en el "producto" más esencial del propio cerebro: ¡la mente!


Pero, dentro de todos aquellos subsistemas u órganos de la criatura viva, la mente (el cerebro) es "algo especial", pues de ella depende el "reconocimiento propio", nuestra identidad, la psiquis que a grandes rasgos y finalmente es una verdadera simbiosis entre "información" y "sensación"... y aquí la sensación es fundamental, pues el mismo pensamiento está "preñado" de esa sensibilidad, sensación y sentimiento de nuestra vitalidad más profunda... Tal identificación, el producto más elaborado de la evolución, es un proceso excepcional de la vida, pues la mente, de esta forma, puede confundirse con la misma esencia de la vida, que como dije en repetidas ocasiones, no sería más que un "aglomerado de información-sensación".

La excepcionalidad de la mente, lo es de la propia vida, con ella lo que brotó inconscientemente de la materia, llega a "adueñarse" de esta última, al llegar a ser "consciente" de su propia existencia, y por ende de dominar sobre ella.

¡La excepcionalidad de la mente!

domingo, enero 02, 2022

El sueño de una noche febril

 ¡Dichoso coronavirus!... Lo que más se oía justo al final de 2021... ¡No lo sé; lo mismo un simple resfriado!... ¡Tanto se parece a Ómicron, la última variedad de la Covid!

En concreto, me tocó la noche del 29 de diciembre pasado... Una noche que casi pasé en vela, debido a la fiebre que me invadía, aunque no pasó mucho más allá de los 38 grados y no tardó mucho en remitir tras la medicación correspondiente.

Pero, para mí, esto no fue lo más importante de esa noche, y sí, para alguien que busca en cada circunstancia su significado y trascendencia, la sensación, la inspiración que las musas sembraron en mi conciencia.



Y es que, en ese "duermevela", entre sueño y sueño, en el límite difuso de consciencia e inconsciencia, las musas como dije, me hicieron ver una realidad que hasta entonces se me escapaba, y era algo que pude comprobar mentalmente entre quiebros y equilibrios, en pequeñas experiencias mentales que mi "duermevela" me permitieron... Intenté imaginar alguna posibilidad de presentar a mi atención algún elemento que no procediera de las "pulsiones" del inconsciente: ¡Nada, imposible!... sin la energía que proporcionaba la pulsión, nada podía aparecer en mi consciencia. Las imágenes que aparecían como elementos (*) en el "entorno mental", siempre procedían de una "pulsión" (energía) que procedía del inconsciente... Una vez que aparecen, la consciencia era capaz de elegir entre ellas, decidiendo así el camino que quería seguir, pero nunca al revés... ¡El inconsciente, pues, es el verdadero "creador" de la  vida mental, pero la consciencia toma el mando después, aprovechando y beneficiándose de esa energía (impulso) del inconsciente!

Sería algo así, usando términos físicos, como que los "estados de la mente" los crea el inconsciente, pero su "decantación" en pensamientos es obra de la consciencia... ¡Una revelación de las musas, que solo el sueño de una noche febril la hizo posible!


(*) Los elementos mentales de cada pulsión inconsciente, adoptan formas variadas según las distintas características y capacidades mentales de cada criatura.