domingo, enero 04, 2026

Evolución, misterio y creación (Parte 2)

 El misterio es consustancial al tema que me he propuesto abordar. Y no solo estamos ante un solo tema sino ante varios, ya que toca de lleno a las incógnitas más profundas que acompañan a los humanos, en general a todos los seres vivos que han ido abriendo sus ojos paulatinamente, asombrándose del universo que les rodea y del que forman parte, actuando como instrumentos de la autoconsciencia que empieza a balbucear. 

Sí, todo aquí es misterio, aún cuando el claroscuro permite entrever retazos aquí y allá de su inconmensurabilidad... Y mira que la ciencia ha dedicado ímprobos esfuerzos al intento de desvelar al menos alguno de sus principales secretos, más la labor es inmensa, aunque no dejamos de renunciar a ello. Digo que nos encontramos ante  las mayores incógnitas de orden tanto filosófico como científico de todos los tiempos, y que siguen vigentes más allá de la más radical y puntera ciencia actual... La incógnita de nuestros orígenes, de la propia vida, del universo global, del significado si lo hay de nuestra presencia en el mismo, etcétera, etcétera... La primera incógnita a desvelar sería la procedencia del mismo universo, un apasionado debate entre los especialistas: un universo eterno con continuos nacimientos y destrucciones, o una creación desde la Nada, etcétera. Entonces, como primera o posible opción nos encontraríamos con una creación desde la Nada, e  inevitablemente ante el formidable reto de interpretar ese concepto de la Nada, que como nos muestran nuestras teorías físicas no es el llamado vacío, ese vacío cuántico del que tanto se habla, la espuma donde materia y radiación permanecen en un continuo cambio, aparición y desaparición, en un baile eterno... ¿Es la Nada la "sustancia" primordial descrita por la filosofía oriental? ¡Misterio trascendental!



Ninguna teoría física, por otra parte, tiene la capacidad de poder auparse sobre las demás... Es un tema controvertido que dejo, como no puede ser de otra forma, al campo de la ciencia, la única capaz de despejar el horizonte, o al menos intentarlo.

Y sobre la cuestión de la aparición de la vida, su evolución, y el consabido campo mental o psíquico que la acompaña en muchas de sus criaturas, lo mismo puedo decir, multitud de incógnitas, de verdaderos misterios hoy por hoy... por lo que es imposible decantarse  actualmente por una u otra hipótesis lo suficientemente solvente... Así que me considero plenamente autorizado para emitir mis propios planteamientos en igualdad de condiciones con los propuestos por otros pensadores, de forma que a mi entender tengo a mi favor que mis hipótesis forman un conjunto que logra armonizar unos con otros.

La emisión de mi hipótesis de la existencia de la "segunda manifestación de la naturaleza o el universo", aunque llamativa no sería más que ir un paso más allá de la hipótesis más popular de la "emergencia" como un desarrollo de la creciente complejidad en la estructura o cuerpo material de los seres vivos; ahora bien, su trascendencia metafísica es sustancial respecto a esta última: ¡el "mundo de cualidades" no serían "emergencias" de la propia materia (en mi visión, la "primera manifestación del universo"), sino que el "mundo de cualidades" es una propiedad que con origen en la potencia de la Criatura Suprema del punto Omega inunda las estructuras materiales-cuerpos de los seres vivos (primera manifestación)! El "mundo de cualidades" no es más que la "interfase" entre la primera y la segunda manifestación, una expresión evidente de lo que llamamos vida.

A efectos prácticos, mi hipótesis y la más reconocida de las "emergencias", parecen indiferentes una de la otra, pero metafísicamente hay un abismo.

¿Se recupera el concepto de Dios en mi hipótesis?... Seguramente sí, pues tampoco puede eliminarse de ninguna de las maneras tal posibilidad.

Como vemos misterios por doquier, y todos ellos trascendentales, que constituyen ahora y desde siempre las principales incógnitas que acompañan a nuestro devenir como seres pensantes, como testigos de la autoafirmación de la formidable Presencia que constituye el Universo y la Totalidad. 

¿Y qué sentido profundo tiene todo ello?

Ese es el contenido del siguiente desarrollo del presente artículo.