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viernes, marzo 06, 2026

Religión sí, y Ciencia también

 El mayor peligro al que se enfrenta la Civilización Humana es el de su autodestrucción.

Se especula que la Paradoja de Fermi, en la que se especula que es sumamente extraño que ante la magnitud del universo, con su infinidad de galaxias, planetas y otros objetos siderales que se cuentan por billone y billones, ante la proliferación de vida en nuestro planeta Tierra, parece casi imposible que no hallamos encontrado otros seres vivos extraterrestres, y más allá, otras civilizaciones tecnológicas cuyas señales hubieramos podido percibir.

Una de las soluciones a esta paradoja, aparte de la enormidad de las distancias (medidas en años luz) que separan entre sí cada uno de los elementos del universo, sería la posibilidad de que las civilizaciones tecnológicas por regla general sucumbieran en unos pocos miles de años, tiempo insuficiente para para que se den la relaciones o conexiones necesarias  entre las mismas.

¿Este sería el destino de nuestra propia civilización?

No sería extraño, así que nuestra principal preocupación debería de ser intentar poner cuantos más medios mejor para que ello no se produzca. Algo prioritario, entonces, hacia lo que deberíamos poner todo nuestro empeño...

Desde tal punto de vista, es preciso el análisis de todas aquellas circunstancias que ponen en peligro, a nuestro entender, nuestra propia supervivencia.

El estado actual de tensiones, guerras, ideologías contrapuestas, etc. existentes en el mundo, nos hace ser muy pesimistas al respecto.



Siempre la guerra fue algo negativo para la convivencia humana, y hoy no lo es menos, agravada por el desarrollo tecnológico que ha aumentado mucho el riesgo, hasta el punto del temor a una III Guerra mundial que supondría, dada la potencia de las armas actuales, practicamente nuestra extinción, al menos de nuestra civilización y posiblemente hasta de la misma especie humana... Otras especies serían nuestro relevo, tal vez, pero estaría en peligro hasta la propia Vida que conocemos.

Desde tales perspectivas hay que analizar, entonces, aquellas ideologías susceptibles o capaces de provocar enfrentamientos fraticidas... Entre tales ideologías, el hecho religioso no es menor... Muchas religiones no propugnan el enfrentamiento, entre las que destacan muchos credos orientales, pero otras tienen en sí el germen de la aspiración a la supremacía sobre las otras, intentando borrarlas del mapa...Que cada una analice su actitud ante tales males presagios...

Si no es el caso, la Religión no solo no es peligrosa, sino por el contrario representa un acicate para el crecimiento espiritual y el asentamiento del amor mutuo.

Lo mismo decimos respecto a la Ciencia y la Tecnología. En sí no son perturbadoras, sino un adelanto, un progreso en cuanto al dominio de los elementos naturales opuestos a las posibles catástrofes ya sean naturales o del espacio que nos puedan afectar... Pero todo posee una segunda cara, que nosotros calificamos como mal, entre ellas el descontrol que supone el bagaje armamentístico aplicado sobre nosotros mismos, un cainismo presente en la Humanidad desde el principio... Así que lo dicho:¡Religión sí (con aquellos matices) y Tecnología también (bien enfocada)!

viernes, enero 09, 2026

Evolución, misterio y creación (y Parte 3)

El verdadero "meollo" del relato que sustenta todo el artículo: ¡La Creación!

Aquí la Creación se divide en dos partes; cada una atañe a la "manifestación de la naturaleza o del universo" correspondiente.

En la "primera manifestación", la que tiene que ver con la materia en sentido amplio, su "creación" es la que tiene que ver con la más conocida del origen o principio de los tiempos, que sin ir más lejos y sin tener en cuenta otras consideraciones de "trazo más fino", podríamos señalar globalmente como la "creación del Big Bang", por supuesto sin citar otras teorías no desechables en absoluto, y que con carácter general atañen al mundo físico o material que nos rodea, y que podríamos considerar, por encima de otras consideraciones, como una visión clásica.

Lo novedoso en el tema se refiere a la creación dentro del ámbito de la "segunda manifestación", que atañe al propio corazón de esta segunda manifestación, de ese "mundo de cualidades" tan identificable dentro de la vida. Y es que cada ser vivo, con su individualidad, es una verdadera  creación "novedosa" dentro del inerme mundo de la materia.

Una frase que acuñé hace años: "El ser es libre, solo y únicamente porque se crea a sí mismo"... Estamos ante una creación muy particular, pues no se debe a algo ajeno a sí mismo, a otro u otros, sino al propio ser, en particular a su Voluntad, a su Consciencia.

Este es otro tipo de creación, la que se produce en cada ser vivo, a lo largo de los tiempos, con base a la evolución de la vida, que "da a luz" nuevos seres únicos, con la capacidad de libertad suficiente para configurar un único "comportamiento", el suyo, que se traduce en una "ontología del ser", una naturaleza propia que como tal está dotada de cierta consciencia, cierta libertad que permite la "constitución" de su propia naturaleza (la existencia antes que la esencia, como apuntaba el filósofo Sartre); desde tal punto de vista, "la creación de sí mismo".



Pero esta creación no es indiferente del "entorno" que rodea a la criatura, y lo que es más trascendente, del "influjo", de la "iluminación" que desde el final de los tiempos, el Omega, emite el Dios Creador, el summum de la Evolución Universal.

El cuadro es impresionante, magnífico, pues llena o calma toda aspiración de los espíritus más excelsos: la evolución continua de las criaturas "in crescendo" desemboca en el Ser Supremo, de tal forma que la aparición de las consciencias de los diversos seres vivos, gracias a su voluntad y libertad de elección (aún cuando muchos de los comportamientos sean inconscientes), origina un desarrollo evolutivo exponencial que finalmente concluye en el Ser Supremo del punto Omega, y desde allí tal fantástico Ser "ilumina" y a su vez "promueve" ese desarrollo que conduce a Él... Y en ese "promueve" se sitúa el mayor misterio del que solo llegamos a comprender simples indicios (realmente estamos inmersos en una especie de "cueva de Platón"). Existe una retroacción temporal, y a su vez un avance en dirección al futuro que tan misteriosamente como puede vislumbrase parcialmente desde las extrañas propiedades cuánticas, llegan a configurar todo el entramado espaciotemporal en el que la Totalidad, como ese Dios que imaginaba Spinoza, se construye a sí mismo, con la contribución solidaria de todas las otras consciencias que somos todos nosotros y todos los seres vivos que han sido, son y serán.

El Universo, con sus variadas dimensiones, no es más que el artificio utilizado por la Totalidad Dios (Ser Supremo) para su propia creación, que a su vez es la de todos.

Espacio, tiempo, etcétera son meras dimensiones cuya importancia en sí tan solo consiste en ser el medio dentro del que se manifiesta la Creación y la presencia del Ser Supremo.

Dios sería, pues, parecido al que definió el filósofo Spinoza en su día, que en nuestra visión actual aparece aún más majestuoso y esplendoroso.

Nuestro papel: ¿Quieres contribuir y con ello transformarte en una pieza básica de la infinita expansión de lo divino?

¡El Universo desde la misteriosa Nada del Origen, hasta la gloria del Punto Omega, incluidos nosotros, somos simplemente (nada menos) la Presencia de Dios!


miércoles, noviembre 19, 2025

La consciencia universal y nuestro legado

 Ante tantas crisis de fe, de creencias, de empacho informático que conduce al nihilismo, en nuestra época debe de darse especial prioridad a una fe especial, un camino: "el afianzamiento de la creencia en sí mismo".

Nacimos solos y solos nos iremos. Tu trascendencia vital requiere el reforzamiento de lo que somos en lo más íntimo, nuestra naturaleza, único bagaje que poseyéndolo en el presente nos acompañará en los últimos instantes de nuestra presencia en este mundo, y no sabemos si más allá.



El incremento exponencial de noticias (fakes o no), informaciones de todo tipo que nos abruman, más allá de ser algo positivo, actúa en nuestra contra. Es más, se necesitan potentes filtros que mantengan a salvo nuestra intimidad, nuestra propia naturaleza.

Tantos hilos desde los que tirar, y que tiran, a su vez, de nosotros hacia rumbos imprevisibles, que desde luego no juegan a nuestro favor, sino que obedecen a intereses espurios, hacen que cada vez con más urgencia se deban interponer los acotamientos necesarios en pos de la claridad de ideas que hagan posible el alumbramiento del verdadero camino en el que proseguir.

Es preciso, como decía Nietzsche, un aislamiento, un rechazo a todo lo conocido, un abandono de los maestros que de siempre han llamado nuestra atención; en su propuesta, el maestro debes de ser tú, en el nivel que te corresponda, pues solo debes dar cuenta ante ti, presentando orgullosamente ante la historia, el universo todo y en especial a tu consideración el comportamiento que tu mismo has elegido, sin interferencias mezquinas de cualquier clase.

Estamos en tiempos en los que se antoja imprescindible, elegir el camino que te conduce a ti mismo, aceptándote en todos los extremos lo que tu eres según tu conciencia. El filósofo transgresor de todo lo anterior a él así nos lo recomienda, es más, nos lo exige desde la fuerza de nuestra propia voluntad.

El que escribe eligió su camino ya desde hace algún tiempo, por lo que toda filosofía, toda ciencia, aún teniéndolas en cuenta, las somete a una estricta revisión, advirtiendo que solo el ejemplo de los hechos, y no de las ideologías o palabras ajenas, en ningún modo pueden sustituir esta búsqueda propia de la verdad.

¡Apúntate a los que buscan su propio destino y que depositan mansamente a la extinción de su propio periplo vital, sus propias conquistas vitales como donación a la Consciencia del Universo, lo más sagrado y querido de su propia naturaleza!

miércoles, junio 11, 2025

Unicidad/individualidad/identificación. Psicología de las profundidades.

 Como continuación del  artículo "Criatura humana", publicado en el Blog del autor "Elimperiodelaverdad", amplío la visión de lo establecido en relación a la "durée" de Bergson.

En este artículo hago hincapié en dos visones/sensaciones distintas, una desde fuera de la criatura en sí, y la otra desde dentro.

Resumiendo y atañéndonos al propio fenómeno vital de la psiquis, la mente de la propia criatura humana, es curiosa la diferencia entre las dos sensaciones: totalmente distintas, según el observador externo al fenómeno, y la sensación interna, mental, psíquica del sujeto en cuestión.

Todo tiene que ver con lo que llamo la "responsabilidad" inherente al sujeto. ¿Quién en su sano juicio "no se hace responsable", es decir, no se considera, en el recuerdo, el artífice de su pasado?

En el pasado somos nosotros claramente quienes "balbuceamos" en nuestras acciones, siendo protagonistas de lo que consideramos nuestras acciones, es decir, la expresión de nuestro libre albedrío en aquellos momentos... Y es indiferente que tal "libre albedrío" sea real o fruto de una ilusión... Para nosotros la sensación es la misma. Ello significa que aún cuando los recuerdos no son exactamente un reflejo del verdadero pasado que ocurrió en su momento (numerosas causas tienen que ver con tal circunstancia), en el recuerdo se vive como si existió realmente como ahora lo imaginamos. Y es que claramente, el cuerpo, sus células componentes no son las mismas ahora que en esos momentos del pasado... es más, se produjo una renovación completa de ellas, lo que sucede cada cierto tiempo, lo que incluye a las neuronas, causantes y protagonistas de tales recuerdos. Y, como dije, es sumamente curioso que aunque aquel verdadero agente de la acción en el pasado, es materialmente distinto al de ahora, nosotros en el presente, no obstante, nos consideramos el mismo sujeto, es decir, en cierta forma y muy vivamente, nos identificamos con el mismo. Y todo este proceso es el que asegura la unicidad, la individualidad de cada criatura viva a lo largo del tiempo: el sustento de la "durée" de Bergson.

Y ahora, mirando, observando todos estos sucesos o comportamientos desde fuera, la extrañeza es mucho mayor, pues los cambios físicos de la criatura son más evidentes: a veces no parece la misma persona al cabo de los suficientes años.

Y para más inri, si queremos expresar más nítidamente el proceso, imaginemos que en cada una de las etapas vitales, la indumentaria exterior del sujeto la cambiamos radicalmente... El resultado es que el individuo en apariencia tan distinto, en el fondo es el mismo individuo, tiene su propia individualidad, es único.

Volviendo al sentimiento interno de permanencia, está claro que la criatura se considera la misma a lo largo del tiempo, tiene su propio yo: existe una identificación de su yo a lo largo de todos sus pasados... Y aunque, como he dicho, materialmente su composición material es distinta (células diferentes), su cuerpo es distinto, hay un hilo conductor básico que hace que se produzca tal identificación.



Todo esto forma parte de lo que se llamaba antes "Psicología de las profundidades", los tres conceptos básicos freudianos: yo (ego), ello y superego... Y las consecuencias ya establecidas por los psicólogos clásicos sobre las neurosis, etcétera, etcétera. Este tipo de enfermedades mentales corroboran esa identificación del sujeto consigo mismo en las diferentes etapas temporales.

El añadido que propongo en todo este estado de la cuestión es que ese "hilo conductor" que acompaña a la unicidad, la individualidad, y que produce una  cierta identificación entre todos los teóricos sujetos va a caballo de la propiedad cuántica del entrelazamiento. Esta sería la base material (física) que haría posible el proceso al que llamamos mente (psiquis).

La "durée" de Bergson tendría una base muy sólida, y el individuo establecería así su prominencia sobre el tiempo físico, transformado ya en tiempo vital.

miércoles, marzo 26, 2025

Mecanismo o Metafísica (MoM) de la sensación

 La "aparición" de la sensación.

Colateralmente, el concepto de sensación puede ser abordado desde infinitud de puntos de vista, mas no es esta variedad el propósito del que escribe, es decir, no ir analizando uno a uno los incontables campos donde puede circunscribirse la sensación; por ejemplo, la sensibilidad en general y su relación con los distintos sentidos humanos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. 

Lo dicho, se busca únicamente lo esencial: explicar la aparición de las sensaciones en la criatura, en especial lo que perciben los seres vivos en su interior, y que en nuestro caso nos hace verdaderamente humanos.

Sabemos, sin temor a equivocarnos que el cerebro es el órgano básico capaz de "soportar" tal privilegio, por su capacidad neuronal muy por encima de los demás órganos del cuerpo; y en él se circunscribe el "campo mental". Podríamos considerar, a grosso modo, el cerebro, el campo mental, como la compleja máquina capaz de elaborar "pensamientos" continuamente, tanto en el estado de vigilia como en el sueño.

Pues bien, quiero emitir la hipótesis, por evidente que parezca y hasta en apariencia intrascendente, de que nuestro yo, si queremos nuestra voluntad, es capaz de inmiscuirse con asiduidad, "meterse literalmente" en los pensamientos, hasta llegar a una "identificación" plena con los mismos, y esa identificación supone la aparición de las propias sensaciones, acompañadas de los distintos signos identificativos externos. Y precisamente dichos signos son lo único que la ciencia estudia en neurociencia (neurotransmisores, potenciales eléctricos, etcétera).

Mi hipótesis es que la identificación entre los pensamientos y nuestro yo (voluntad, individualidad, etcétera) se refleja o se traduce en dos elementos: lo que llamamos sensaciones, algo interno (el sí mismo), y los signos externos, campo de la neurología.

Lo que reflejo en el siguiente diagrama: 



Algo en apariencia intrascendente por lo evidente que es para nosotros, y a lo que no habíamos dado la menor importancia por natural, representa curiosamente el meollo de la cuestión para poder abordar la metafísica de la sensación, del mecanismo que la hace posible, que explica la aparición de "la qualia", la mente humana con sus facultades "inmateriales" de voluntad, libre albedrío, individualidad, etcétera. 

Además, este proceso nos indica que tales propiedades o facultades "inmateriales", no poseen la misma "jerarquía", o el mismo nivel, puesto que, por ejemplo, la voluntad de la criatura propicia las distintas sensaciones según su implicación o grado de identificación de los distintos pensamientos.

Para hacer más claro el paisaje, imaginemos a un matemático escribiendo en una pizarra los distintos teoremas que va exponiendo en ella en la elaboración de un resultado buscado. Su cerebro trabaja elaborando las fórmulas, y su implicación es, como la de las personas o alumnos que le rodean, es decir, como observador, sin más sensación interna que quizás la "admiración" hacia el profesor. Pero qué diferentes son las sensaciones de alguien con un terror nocturno, cuando su imaginación, creando imágenes, pensamientos, le hace vivir (sentir) dentro de ese entorno terrorífico.

Los grados de implicación, por consiguiente, son muy variados, y así las sensaciones correspondientes.

Esta dinámica capacidad de pensamientos e ideas solo atañe a las "vivificadas" con el proceso de identificación.

Tal esquema tan sencillo, expuesto en el gráfico anterior implica, no obstante, poder explicar otros hechos singulares que atañen a los recuerdos.

Por la conexión entre signos y sensaciones (debido a la identificación), la aparición de ciertos signos evocan antiguas sensaciones que se presentaron en un entorno pasado determinado, lo que en el gráfico he denominado evocación. Nos hace recordar el pasado, primero la sensación en esos momentos, y después el episodio vivido en ese pasado (camino inferior de la flecha retrógrada).

También, directamente nuestra voluntad puede volver a reconstruir (recordar), signos y sensaciones de hechos pasados (línea de la flecha de en medio), sin seguir la pauta marcada en la primera línea.

El motivo del artículo, vuelvo a recordar, es la emisión de la hipótesis propuesta, nada más, acerca, como hemos visto, de la "aparición" de la sensación en la criatura viva, lo que en su ampliación en escritos anteriores definí como la segunda manifestación de la naturaleza (a parte de la manifestación de lo material con sus propiedades físicas).

* Ver la obra del autor "Superego" en la librería digital LULU.

miércoles, marzo 12, 2025

El abrazo humano hacia las criaturas

 Podría decirse que estamos ante una cuestión religiosa, mas no es esto lo que quiero transmitir. Amor, compasión, misericordia, distintas acepciones alrededor del meollo de la cuestión. En mi opinión no hay que acudir a ninguna concepción religiosa para abordar el tema. Busco la mera objetividad que acompaña al ser humano desde el principio de los tiempos. ¿Moralidad?, seguramente sí, pero no quiero acogerme al significado que ello representa en la fe religiosa, precisamente porque creo que no es necesario. ¡La religión es otra cosa, y necesita su propio espacio!

A la criatura humana hay algo más básico que le incita al comportamiento respetuoso y afectivo hacia las demás criaturas, y hacia sus semejantes. La empatía tiene mucho que ver. El hombre creció mentalmente, y no solo el hombre, gracias a la imitación, a la par que al mismo tiempo empezó a sentir con la imitación lo que podrían sentir las otras criaturas, y lo interiorizó. Quiero decir que el hombre es capaz de abstraerse de lo que le rodea, pero tal sentimiento egoísta le incomoda. Aunque pudiera sentirse satisfecho en tal situación, algo en el fondo le atrae a salir de sí, de buscar la felicidad de los otros (claro está mientras no le perjudique a él, lo que tiene mucho que ver, por supuesto, con la envidia). Hablamos de criaturas que podríamos decir, en su sano juicio.



El salto hacia una religiosidad, un polo primario también en el hombre, en teoría podría hacerle feliz, salvarle en cierto punto de su angustia existencial, pero inmediatamente, como ser social su mirada se dirige al otro, en primer lugar a sus semejantes, y en su evolución, también hacia las demás criaturas vivas.

No es preciso, por consiguiente acudir a la religión: el humano es un ser social dotado de la empatía suficiente para querer el bien de los demás, una especie de cielo en la Tierra, utopía a la que siempre aspiró, pero que la realidad tozudamente le ha negado.

Todo esto constituye el andamiaje humano que teóricamente y objetivamente podría hacer posible ese "abrazo humano hacia las criaturas" expresado en el título. ¡La felicidad completa del espíritu lo reclama, y es verdaderamente objetivo y cierto!

viernes, enero 03, 2025

"El interrogante"

 ¿A quién y qué hay que preguntar?

¿Ateísmo o fe religiosa?

¿Dios o ausencia del mismo?

¿Son ciertas tales dicotomías o hay algo más?

¿Es la ciencia un ídolo de barro a este menester?... Quiero decir: ¿La ciencia está más cerca de los presupuestos ateos que de los religiosos?

¿Será cierto eso de que la interrogación, la pregunta, dice mucho de las respuestas?

Los dogmas, la fe, consustanciales con la religión, ¿son un "asidero" necesario para la tranquilidad del espíritu?... O, ¿hay que desecharlos, en aras de la cruda verdad o realidad?

Resulta que la ciencia, tan privilegiada en estos tiempos, ¿no pasa a adquirir en su adhesión indiscutible aires de nueva religión? ¿Qué es si no la cienciología?

A mi parecer, hay un gran defecto dentro de la llamada comunidad científica... y desde el mismo posee apariencia de intransigencia cuasi religiosa, tal nueva inquisición... Se echa de menos en ella la apertura de las mentes a más amplios horizontes, a una libertad de expresión y pensamiento mucho mayor...

Desde luego, denota mucha más madurez la apertura de horizontes en pos del infinito... ¿No deberíamos ser mucho más maduros, admitiendo más posibilidades, dejando a un lado oscurantismos, ridículas magias por ridículas, que debieran haberse desechado lustros atrás?... No vaya a ser que, como admiten algunos, la religión de ahora haya pasado a ser la ciencia, con sus mismos defectos.

Es inadmisible que algo como el mundo de cualidades, que nos rodea y representa para el hombre (y los demás seres vivos) su más genuina naturaleza, sea en más de una ocasión desechado al ser tachado de algo ajeno a la ciencia, alegándose su falta de reproducción en experimentos controlados por el científico, lo que le hace ser sospechoso por su aparente subjetividad, que en opinión del último le retrotrae al tiempo del espiritualismo o de la magia... Ese verdadero atentado, como separación, metafóricamente hablando, de tales hechos de todos los demás, por otro lado evidentes para cualquier mente abierta, ciertamente va en contra de la propia ciencia bien entendida; estaríamos, pues, ante un sectarismo ideológico, casi religioso.



Aprovechando la ocasión, quiero hacerme eco de las últimas teorías científicas acerca del "encaje" entre las dos teorías físicas más importantes de la Física actual: la Relatividad y la Cuántica.

Parece que en la busca  de la Teoría del Todo, que comprendería dentro de sí a las anteriores, aún cuando su búsqueda es intermitente y no cesa, su desarrollo no acaba de cuajar, aún cuando se estima que algunas, como la Teoría de Cuerdas se  acercarían un tanto... En vez de ello se entrevén otras posibilidades, como que la "decoherencia" que aparece en el microcosmos de la Cuántica con la complejidad de los sistemas, conduciría con naturalidad al mundo macroscópico de nuestro entorno ordinario (*).

Si fuera así, ambas teorías, la que rige en el microcosmos de lo cuántico, y la que domina en el macrocosmos, la relatividad general einsteniana, tendrían su propios dominios, sin necesidad de un solape que constituyera una sola teoría.

En mi visión, los últimos y más pequeños constituyentes del universo son cuánticos. Sobre ellos, la decoherencia produciría el espaciotiempo cuatridimensional en el que vivimos, sin solución de continuidad. Parece como si sobre las teorías iniciales que construimos con nuestro entendimiento, es decir, la mente en un cierto nivel, sobre ellas, una vez establecidas, vuelven a construirse otras nuevas con los cimientos de los anteriores conceptos: ¡Sería la mente nuestra señora que en su creación de nuevas teorías y conceptos se asimilaría al propio creador del mundo, del universo!

¿Qué digo, pues?... En el fondo la "Consciencia" es esa fantástica creadora, la mente, en esencia nuestro espíritu creador, un agente del mundo de cualidades, al que tanto parece "despreciar" el aquelarre científico, incapaz de bajarse de su pedestal.

¡Yo le llamo "el interrogante", pues es a quién y qué hay que preguntarle! Ni el dios de las sagradas escrituras, de los libros sagrados, ni de la ciencia con su sectarismo, ¡la consciencia es "el interrogante" al que debemos acudir! 


(*)  Eugenio M. Fernández Aguilar en la revista "Muy Interesante" de 30-12-2024.

"Vivimos un espejismo cuántico: Usan símbolos numéricos para modular como emerge nuestra realidad desde las posibilidades del mundo cuántico.

La decoherencia cuántica actúa como una aguja de tejer: desde el desorden de una madeja enredada hasta una bufanda bien tejida."

Referencia: Physical Review X, 14 (4), 04104

https://doi.org/10.1103/PhysRevX.14.041027

Strasberg, P., Reinhard, T.E.& Schindler, J (2024).

"First principles Numerical Demostration of Emergent Decoherent Histories."

domingo, octubre 27, 2024

La noticia: ¡Esperanza!

 La noticia:

China se está preparando para el fin del mundo. Ha comenzado a probar sus comunicaciones llevadas a situaciones extremas.

(Leer la noticia en la web de "La vanguardia" )



La esperanza:

Cina, como adelantada tecnológica de estos tiempos, está encargando a sus científicos, ante la no desdeñable posibilidad de una conflagración mundial, la forma de preservar en principio sus medios de comunicación, de interrelación, para que no queden destruidos en una debacle nuclear u otros acontecimientos catastróficos, como llamaradas solares potentísimas o impactos de asteroides gigantes. Es una noticia que aunque posea visos de un adelantamiento al respecto sobre sus competidores ¿occidentales?, encierra en sí la posibilidad de avanzar, aunque sea colateralmente, en la protección a medio plazo de la civilización, que es lo que prioritariamente a todos nos interesa, en la protección en el futuro de la vida, de la evolución. Es, por consiguiente, un primer paso que contiene la esperanza del aumento de la conciencia global en tal sentido, aunque su básico interés para los que han tomado tal iniciativa, sea adelantarse a sus adversarios. Aquí habría que decir aquello de que "no hay mal que por bien no venga".

En fin, ¡aplaudamos la iniciativa!

viernes, octubre 18, 2024

Conservación de la Evolución

 El nuevo dogma: "La Evolución actual debe de ser conservada a toda costa".

El pesimismo acerca de la capacidad del ser humano para realizar tal misión, me ha sugerido el alumbramiento de una nueva sociedad separada de la humana actual tras una Transición hacia seres alejados del cainismo que la acompaña.

Dada la magnitud de las amenazas que se ciernen sobre el mantenimiento de seres inteligentes en nuestro inmediato hábitat (planeta Tierra y Sistema Solar), debido a diversas causas, muchas de ellas provocadas por el propio hombre (apocalipsis nuclear, amenazas biológicas globales o químicas, cambio climático, etcétera) o ajenas (caída de meteoritos gigantes, etcétera), no queda más remedio que buscar salidas mucho más realistas para la preservación de la vida, del hombre o de las posibles civilizaciones inteligentes más cercanas. Por mucha convergencia que exista en la evolución de la vida, los 4500 millones de años que se necesitaron para alcanzar el nivel evolutivo actual lo hace irrepetible. Lo más sencillo y viable: la conservación de la Evolución. Y ello requiere la toma de conciencia fehaciente y en consecuencia la aportación de los medios que la puedan hacer posible.



En esa dirección quiero hacerme eco de algunas de las medidas que antaño ya se tomaron pero que requieren un nuevo impulso mucho mas global. Me refiero particularmente a iniciativas como la tomada por Noruega con su Banco Mundial de Semillas de Svalbard o Cámara Global de Semillas, situada en la isla noruega de Spitsbergen, a 130 metros sobre el nivel del mar, construida a prueba de erupciones volcánicas, terremotos de hasta 10 grados en la escala de Richter, a salvo de la radiación solar, y asegurando el posible fallo eléctrico gracias al permafrost (suelo congelado) que hace posible el mantenimiento de las semillas a una temperatura ambiente de -18 grados centígrados o una temperatura natural entre -3 y -6 grados centígrados. Por eso ha sido llamada la "Cámara del fin del mundo".

Todo ello asegura la conservación de una muestra de semillas selladas herméticamente en una bolsa de aluminio con capacidad para 4,5 millones de muestras (en el 2020 ya se habían almacenado 1.074.537 muestras), a salvo de catástrofes naturales o conflictos bélicos.

En ese mismo orden de cosas hay que aplaudir la construcción y desarrollo de los diversos bancos de germoplasma animal de muchos países, pero la conservación de la Evolución debe de dar bastantes pasos más para asegurar no solo la conservación de los distintos genomas de todas las especies vivas del planeta para su uso futuro por el hombre, sino para la posterioridad, para que cualquier criatura inteligente pueda en el futuro utilizarlos, y hasta para que autónomamente la propia vida pueda renacer de sus cenizas, salvando así a la Evolución de ese paréntesis temporal al que aludí: esos fantásticos 4500 millones de años.

Habría que fomentar grandemente la labor de la UNESCO en aras de la Gobernanza mundial, ahora sí, en bien de un fin tan noble como este, continuando y desarrollando sustancialmente las iniciativas que suponen los tratados internacionales sobre los recursos filogenéticos para la alimentación y la agricultura (TRFAA), o la plataforma intergubernamental científico-normativa sobre diversidad biológica y servicios de los ecosistemas (IPBES). Los ocho principales convenios relacionados con la diversidad diversidad suscritos por este organismo no son nada desdeñables, pero hay que ir mucho más allá.

En ese camino me encontrarán y en el fomento de tales iniciativas. La conservación de la Evolución debe de ser un tema prioritario.

domingo, abril 07, 2024

Hecho consumado e idealismo analítico (Final)

 III. Materia y consciencia: las dos manifestaciones del universo

Las críticas al materialismo en la obra de Kastrup ("Pensando la ciencia"), aunque duras y agrias en ocasiones, tienen bastante parte de verdad teniendo en cuenta el movimiento claramente pendular de la cultura occidental que ha existido a través de los siglos, precisamente en estos temas que atañen a la dicotomía cuerpo-mente, desde los tiempos del medioevo con los escritos de San Agustín, de Tomás de Aquino, la revolución de Descartes y los siguientes embates del marxismo más atroz, y el más reciente asentamiento de un marxismo práctico que situó al materialismo en los mismos frontispicios de la ciencia, a lo largo de los siglos XX y XXI. Es por eso, plausible en cierto modo que los amigos del idealismo, en este último movimiento pendular, exageren ahora en algunos casos la preponderancia del idealismo de la consciencia sobre la materia.

Yo me sitúo casi en el centro de tales especulaciones, pues sin volver a la filosofía "descartiana", sí introduzco en mis planteamientos, no faltaba más, los conceptos cuánticos más recientes, intentando resolver así, una vez más, el "problema difícil de la consciencia".

De esta forma, adopto algunos de los planteamientos del idealismo analítico de Bernardo Kastrup, aunque rebajando un tanto sus pretensiones globalistas; aún así, considero que la mente seguramente configura en gran medida la realidad, pero no del todo. Creo que no se identifica exactamente la materia con las cualidades  de la experiencia, es decir, el mundo material no es en su totalidad el contenido de la percepción, porque lo material es necesario e imprescindible para evocar lo que siente el cerebro, o sea, para que se manifiesten las cualidades en el cerebro. Y es que la evolución en lo material, hace manifestarse al mundo cualitativo en el cerebro.

El idealismo, no obstante, considera que hay "algo ahí fuera", a lo que llama la naturaleza experiencial, una actitud mental transpersonal que sería el universo inanimado, que no posee un estado definitivo antes de ser observado. Por la disociación la consciencia global formaría múltiples alters (como tú y como yo).

No estoy de acuerdo en la afirmación absoluta de que las propiedades físicas resultarían de una interacción entre nuestros propios procesos mentales y los procesos transpersonales dentro de los cuales vivimos, al menos no completamente. Sí considero que tales interacciones constituyen el proceso de observación o medición, que en mi opinión decanta una de las posibilidades superpuestas "de ahí fuera", lo que constituye un "hecho consumado" (para mí, una creación de realidad, llamada suceso o acontecimiento). Traigo a colación aquí la importancia de este "hecho consumado" que avalaría mi propia teoría del tiempo creativo -leer al respecto lo apuntado a lo largo de Simbiotica´s Blog).

Esta última modulación o punto de vista se aparta de la teoría del idealismo analítico, y su consecuencia es que de la forma descrita se va construyendo el mundo físico de realidades que observamos a nuestro alrededor, partiendo de una base inicial, sí física, que habría que estudiar a fondo y que representa el meollo de la creación inicial del universo que desconocemos hoy por hoy, por más esfuerzos que la ciencia actual aplica a su discernimiento.

Quiero creer también, al igual que el idealismo analítico, que cada ser vivo, junto con el universo inanimado como un todo, es una entidad consciente. Adopto, como ya he expresado, la idea de la existencia de los procesos mentales transpersonales que fundamentan en parte al universo inanimado y que no implican necesariamente metacognición (la capacidad "humana" para evaluar explícitamente nuestra actividad mental). El sujeto o criatura que la tiene, además de tener la experiencia, sabe que la tiene, lo que permite, como en el caso humano, la deliberación, el pensamiento y la planificación. Por ejemplo, los procesos mentales puramente instintivos, pese a ser conscientes, carecen de metacognición. Por eso considero, también que, dado que las leyes de la naturaleza se antojan estables y predecibles, la actividad mental transpersonal que subyace en el universo inanimado (materia) es instintiva, no metacognitiva. En mi opinión, aquí intervendría el azar, pues parece que la consciencia universal no tendría necesariamente un plan, sino que puede estar haciendo lo que está haciendo sólo porque tiene la disposición innata a ello.

Estoy de acuerdo con el aserto, también de la MCR (Mecánica Cuántica Relacional), de que las cantidades son útiles para describir diferencias relativas entre cualidades ya conocidas de manera experiencial, pero que fallan rotundamente si se ocupan de las cualidades mismas.

La materia, según el idealismo analítico son los estados experienciales transpersonales (la apariencia extrínseca -imagen- de la experiencia interna en el caso de los seres vivos).

En cierto modo sí me acerco a la idea (salvando las apreciaciones anteriormente expuestas) de que el universo es una construcción mental desplegada en la pantalla de la percepción.

Una vez reflejadas todas mis objeciones respecto al idealismo analítico de Kastrup, y subsiguientemente, a partes de la interpretación cuántica de la MCR, las  que, por otra parte, me han sido útiles para la construcción de mi propia teoría, es hora de exponer esta última, al menos de forma concisa, aquello que constituye, a mi modo de ver, una visión global del universo en su totalidad, una verdadera cosmovisión.

No es corta mi pequeña historia en busca de la aclaración de temas tan peliagudos, como la resolución de las paradojas cuánticas o la incógnita del significado y naturaleza de la consciencia (conciencia), por eso escribí, precisamente, una pequeña obra, "Consciencia y sensación", que curiosamente, aunque los "efectos" serían los mismos, el planteamiento parece opuesto al que asumo ahora; en ella me decantaba por el poder de la materia, todo poderosa, en la que además de las propiedades físicas conocidas de la misma, poseía otras propiedades tildadas de cualitativas, como el sabor, las sensaciones, la psiquis, etcétera. Pues bien, fruto de todo el replanteamiento expuesto en este artículo, y en otros que aparecen en Blogs de mi autoría, como "Simbiotica" o "El Imperio de la verdad", vuelvo a dar un paso más allá en mis especulaciones y, subsiguientemente, vuelvo a construir una teoría que, como movimiento pendular, se decanta por la prevalencia del idealismo de la mente sobre el mundo de la materia, pero en realidad no es tan así, simplemente he trasladado  el mundo de cualidades (mente, sensación) fuera de la frontera material, constituyendo un mundo aparte, que no chocaría con el problema filosófico de envergadura que representa la transmutación de las propiedades físicas en las cualidades que son en sí, mente, sensación, etcétera. (Algo que sí barruntaba en la teoría defendida en la obra "Consciencia y sensación".)



De este modo y con carácter definitivo (irónicamente, por ahora) esta nueva teoría establece que el universo global posee dos tipos de manifestaciones: la primera, o material (mundo físico); y la segunda o mundo de cualidades (mente, sensación, etcétera).

Las características de los dos tipos de manifestaciones aludidas constituyen el meollo de la serie de artículos que publiqué recientemente en este mismo Blog y en los citados anteriormente, que llevan por títulos, por ejemplo: "Las dos claves del universo", "Psiquis, mente y consciencia", y un largo etcétera. Realmente se engloban en mi obra: "Confesiones", aparecida en Simbiotica´s Blog.

Sin más pormenores y como resumen, diría que la cosmovisión que propongo, basada en la existencia de la primera y segunda manifestación del universo, afirma que el Cosmos, provendría de un estado inescrutable, anterior al universo que conocemos y que algunos filósofos orientales asignaban a una Nada metafísica a la que llamaban Tao, mas este no es el objeto de este artículo, sino el intento de explicación del universo en el que nos encontramos y en el que cotidianamente vivimos. Para no extenderme más, recomiendo al respecto el artículo: "Cosmovisión, el sentido del universo", que aparece en mi obra "El Desprendimiento".

Pues bien, partiendo del inicio del universo (Big Bang), la subsiguiente formación de estrellas y galaxias, la aparición de la vida y la psiquis de las criaturas vivas, la evolución consiguió crear en su seno criaturas conscientes como el ser humano que, claramente, son observadores privilegiados del "cuadro general de la Creación" (y no entro en la cuestión de la naturaleza de la criatura creadora, o del agente creador del universo, llamemos como lo llamemos -vuelvo a recomendar el artículo citado antes-, o si el universo tiene la potencia suficiente para existir eternamente).

Opino que la mente de esos observadores han sido y son capaces de "crear realidad" a través de la decantación de las "posibilidades superpuestas del ahí fuera", o  el sustrato de los "procesos mentales transpersonales que patrocina el idealismo analítico, y que no posee un estado definitivo antes de ser observado.

De esta forma, la evolución en lo material en la que participan parcialmente (a partir del azar y la necesidad) las consciencias de los observadores (seres vivos), va configurando estructuras materiales, entre ellas los cuerpos de los seres vivos conscientes (primera manifestación), "necesarios e imprescindibles" para que en ellos (en sus cerebros) pueda manifestarse el mundo de cualidades de la segunda manifestación. En otras palabras, la evolución en lo material hace manifestarse el mundo cualitativo en el cerebro. Esto último produce paralelamente la aparición de nuevos elementos de la segunda manifestación, que al igual que en el idealismo analítico constituyen esos "alters" que propone.

Así que, en cierto modo la evolución darwiniana (biológica), ha sido y es "necesaria e imprescindible" para el nacimiento de nuevos elementos de la segunda manifestación, aunque conviene aclarar rotundamente que de estos razonamientos no se deduce, en ningún modo, que las cantidades reflejadas en el materialismo, producen o sean capaces de dar a luz cualidades, un problema filosófico irresoluble: al contrario, la potencia de la actividad mental transpersonal, en su disociación como producto de la interacción entre nuestros propios procesos mentales y los procesos mentales transpersonales, el agente de tales, si queremos llamarlo así, emergencias, claramente está dentro del mundo de cualidades (segunda manifestación). Existe, pues, una "continuidad" dentro de este mundo, tan natural como pensamientos o sensaciones, ambas cualitativas, que no es la infranqueable brecha entre mente y no mente.

Así, la aparición de estos nuevos elementos de la segunda manifestación (cualidades) equivale a una verdadera creación. Existirían, por consiguiente, globalmente, dos tipos de creaciones: la de la materia-energía del inicio del Big Bang, y las de cada ser vivo como elemento de la segunda generación ("alters"). Lo que no impide que tales "alters" puedan, dentro de su "unicidad" como individuos, estar compuestos del conjunto de cualidades que lo constituyen, y que son a su vez elementos de la segunda manifestación.

Hay implicaciones metafísicas al respecto, por ejemplo en cuanto al devenir de esos elementos de la segunda manifestación, como las criaturas o seres vivos, que se "apoyan" en el elemento material que constituye su cuerpo (primera manifestación); al óbito, fuera ya del andamiaje espaciotemporal que promovió la evolución material darwiniana, ¿su pertenencia a la segunda manifestación le asegura una existencia "ad eterno" (fuera del tiempo?); seguramente sí, pero elucubrar sobre ello nos haría adentrarnos en los terrenos un tanto movedizos de la religión.

Hasta aquí la teoría; las consecuencias habría que analizarlas, un vez asentada la misma, en un próximo futuro.

¡Si lo escrito amplía el horizonte de nuestros pensamientos, mi principal deseo, que sea para el lector lo más provechoso posible!

lunes, febrero 05, 2024

La vida es sagrada y su preservación debe de ser nuestro "Evangelio" (II)

 Globalismo sí, siempre que nos conduzca a este fin prioritario, pero no en otras cuestiones como la abolición o decaimiento de la riqueza idiosincrática de los diversos pueblos, naciones y culturas que están provocando una fuerte oposición in crescendo en nuestras sociedades.

Claro que debemos encontrar un método eficaz para producir la estigmatización de las fuerzas opresoras con matices de autocracia que pululan por doquier.

Hay que hacer que sea imposible que cualquier nación o poder fáctico o de cualquier índole pueda imponerse a los demás. Aquí la la globalización es necesaria (por parte de la ONU, o cualquier otro organismo supranacional elegido al respecto) para establecer el modelo más eficaz para conseguirlo, que a mi entender debe de ser una aplicación de la IA, donde la Criptografía cuántica en el orden mundial sería capaz de advertir de los peligros que acechan y de forma inmediata, haciendo posible su eliminación preventiva: "la manipulación de cualquier elemento individual sería advertida por los demás", si se cumplen las expectativas de encriptación a partir del "entrelazamiento cuántico".



Bueno y ya puedo dar rienda suelta a la serie de artículos que propongo como base de la "incipiente fe" del futuro.

Me refiero a los siguientes artículos aparecidos en dos de mis Blogs; "Foro Esencia" y "El Imperio de la verdad":

-¿Entendemos el universo?: ¡La clave"! (*)

-Las claves del universo. (*)

-El Know-how de la segunda manifestación del universo. (*)

-¿Qué es la segunda manifestación del universo o de la naturaleza? (*)

-La esencial soledad del ser humano. (*)

-Correcciones a la obra "Consciencia y sensación". (*)

-La punta de lanza en la creación del ser. (*)

-Psiquis, mente y consciencia. (*)

-La segunda manifestación de la naturaleza/universo (Know-how). (*)

-Cosmovisión (1ª parte). (*)

-Cosmovisión (2ª parte). (*)

-Más allá de nuestra vida: ¿Cómo sería el cielo? (*)

-No hay infierno, mas el cielo es un gran desconocido (1ª parte). (*)

-No hay infierno, más el cielo es un gran desconocido (2ª parte). (*)

-El papel de la "sacrosanta" Ciencia. (*)

-El gran simio "feliz". (*)

-La palabra es "sublimar". (*)

Todo ello realmente surgió a partir del artículo clave publicado en Simbiotica´s Blog allá por el año 2016, de título: "Cosmovisión: El sentido del universo".

Como colofón a lo expuesto, y para completar el artículo "Más allá de nuestra vida: ¿Cómo sería el cielo?", permítaseme añadir una píldora a toda esta visión. Opino que el óbito que precede a nuestro alumbramiento en la nueva dimensión por-mortem no supone la disolución de nuestro "elemento vital de la segunda manifestación construido a lo largo de nuestra vida", y sí su ingreso como "acompañante" de aquel Ser citado origen y fin de todo (desde el Alfa al Omega), en eso que algunos llamaron cielo: ¡No es una "unificación" con el mismo, sino un "acompañamiento" en el que se conserva la "individualidad"! Y en mi opinión, esa especie de "amalgama" celestial se sustenta en la libertad, la voluntad y el amor.

¿Es la "incipiente" fe del futuro?

(*) Anexo. (Los enlaces a los artículos citados aparecerán en la parte III del artículo)

sábado, febrero 03, 2024

La vida es sagrada y su preservación debe de ser nuestro "Evangelio" (I)

 Un resumen de los planteamientos que asumo en su integridad, viene reflejado en el artículo de la Vanguardia de 29/09/2023 de Joaquín Callabel, titulado "Las claves del respeto a los animales". No es cuestión de repetirme, así que invito a los lectores a acudir al mismo.

Muchas religiones en sus preceptos incluyen ese amor por la vida en general, y en especial la vida animal. No obstante resalta en su defensa la religión Jain debida a Mahavira, que tiene sus inicios en el siglo VI antes de Cristo, adoptando ideas que provienen de la misma época védica. El budismo también hace referencia a los "seres sintientes", pertenecientes a uno de los "seis reinos". Todo ello procede del concepto de Ahinsa, "respeto hacia los seres capaces de sentir", y la no violencia, especialmente defendida por Gandhi, desde el punto de vista de que "la empatía con todo lo vivo es una condición necesaria de moralidad".



Contemporáneamente muchos autores han defendido ese respeto por la vida desde diferentes posiciones, como Peter Singer, desde el "vegetarismo". E igualmente la poesía de Rabindranath Tagore está imbuida de toda esta sensibilidad.

Otros autores (Russell y Burd) hacen unas recomendaciones en dirección a la preservación del bienestar animal, en la acción del hombre sobre el animal con la aplicación de la regla de las tres erres: Reducir, Reemplazar y Refinar.

Podríamos definir el "bienestar animal" como "el estado de armonía física y psíquica entre el organismo y el ambiente que le rodea".

Y es que la opinión más generalizada es que "el hombre moralmente es responsable del mantenimiento del sistema ecológico".

Una vez hecha esta presentación, voy a introducirme en conceptos más metafísicos que, como no, atañen a aspectos de las creencias humanas que, en mi opinión, constituirán el verdadero sanctasanctórum de una "incipiente" fe, más acorde con los tiempos presentes y el más probable inmediato futuro.

La religión, mejor, las ideas religiosas habrán de irse configurando alrededor de una idea base que debe ser común, no solo para el hombre como estirpe, sino para la indudable vida extraterrestre, extrasolar y extragaláctica.

Considero fuera de toda duda, la existencia de un formidable Poder cósmico, por encima de toda consideración de orden ideológico y hasta científico que de razón de la enormidad del Cosmos en que vivimos, de sus leyes reconocidas y por conocer, con la suficiente potencia para poder explicar tamaño hecho creativo y presencial.

Y sigo creyendo que eso, "Él y su obra", para nuestro corto entendimiento (relativo a la grandiosidad de tal obra) requiere un descenso de "lo puramente abstracto a lo concreto"...

Y eso, en mi opinión, nos responsabiliza a los que nos consideramos sus hijos (no los únicos, por supuesto).

Y particularizando en la humanidad, ante la sombría perspectiva de los acontecimientos actuales (peligro atómico, calamidades climáticas provocadas, etcétera), ¿queremos ser precursores de un futuro espléndido que nos conduzca al summum de una vida en confluencia con el Omega de tal Ser, o por el contrario, precipitarnos en una extinción, muy posible a mi parecer y el de muchos pensadores -reloj del fin del mundo-?

(Continuará en la parte II)

viernes, diciembre 22, 2023

El gran simio "feliz"

 ¡Hablamos del hombre!, un primate homínido con casi los mismos genes que chimpancés y orangutanes (alrededor del 99%).

El proyecto gran simio abordó, a grandes rasgos, la casuística de los grandes simios, primos hermanos del propio hombre, dotándoles de ciertos derechos, en cierta forma a imagen del humano.



Y hago esta referencia en el sentido de poder abordar la verdadera naturaleza del hombre, evidentemente muy alejada de lo que subyace tras los recientes hallazgos sobre robótica e inteligencia artificial (IA). Ciertamente el humano no es un robot, no es nada artificial en cuanto a ser un producto o criatura creada por la tecnología humana. El hombre es pura naturaleza, al igual que todos los otros seres pertenecientes al Reino animal. Para ser exactos, pertenece al filo de los cordados, al subfilo de los vertebrados, a la clase de los mamíferos, al orden de los primates, a la familia de los homínidos, al género Homo y a la especie Sapiens.

Para muchos representa la cima de la naturaleza, de la evolución. Esa ascendencia, en realidad supone, pues, el origen de toda su evidente sensibilidad, proveniente de tal naturaleza animal y su historia evolutiva. Otras posibles especies, terrestres o no, artificiales o naturales, lógicamente dispondrán de otras sensibilidades que no son las nuestras.

Por consiguiente, ese gran simio que somos solo será "feliz", cuando se satisfagan sus necesidades de todo tipo, que estén íntimamente relacionadas con tal sensibilidad.

Entonces, podemos aquí, solo con carácter descriptivo y no limitativo, citar la famosa y clásica Pirámide del psicólogo Abraham Maslow sobre las motivaciones humanas, tan relacionadas con la sensibilidad animal, al menos en cuanto a la Fisiología, la Seguridad y la Afiliación (aceptación social), en especial del Primate y el Simio. Los dos niveles superiores, el Reconocimiento y Autorrealización, serían más propios del hombre (Homo) en su evolución histórica.

En la jerarquía de tal Pirámide, las fuerzas de crecimiento lo representa el movimiento ascendente, y las fuerzas represivas empujan las necesidades prepotentes hacia abajo.

El humano, pues, será tanto más feliz cuanto más se "afilie" al movimiento ascendente de las fuerzas de crecimiento en la Pirámide: ¡Ahí se encuentra su felicidad!

Desde el inicial mantenimiento de la homeostasis que asegura la supervivencia (respiración, digestión, descanso, etcétera), su búsqueda de seguridad (familia, salud, etcétera) conducirá a la llamada necesidad de Afiliación (amistad, afecto, etcétera), y de Reconocimiento (confianza, respeto, éxito, etcétera).

Y, evidentemente, su mayor felicidad la encuentra en su Autorrealización, que el mismo Maslow la definía como moralidad, creatividad, espontaneidad, falta de prejuicios, aceptación de hechos y resolución de problemas.

El gran simio (el hombre) es feliz así, pues su sensibilidad nacida de su naturaleza queda de esta forma satisfecha. El mundo de cualidades de la segunda manifestación del universo, propuesta en artículos anteriores, queda de tal modo perfilada para el ser humano. Su felicidad intemporal, su esencia, queda entonces definitivamente colmada.

¡Vivir es llegar, morir es volver!

sábado, diciembre 16, 2023

¿Eres Tú, o soy yo? Naturaleza prodigiosa

 El Arnoya y Allariz: la ribera fluvial más bucólica y hermosa de la sempiterna Galicia.



El lago "verde" portugués, el río Cávado y Villarinno da Furna.

Lobios, Riocaldo y el Parque Peneda-Gerês, la raya mágica galaico-portuguesa.

La "Festa da Historia" de la tierra del ribeiro: Ribadavia.

Las sierras de Peneda, Basteiro y Laboreiro, Melgado, Celanova y el "pulpo a feira".

El romántico palacio portugués de Pena, la Serra de Sintra, el Monte de la Luna: el entorno de Sintra.

Puertollano, Alcalá de Calatrava y los conos de los volcanes extinguidos.

El puente de la Mocha, Valdemaqueda, Robledo de Chavela y las tierras bañadas por el río Cofio.

El bosque encantado de Cañada Mojada (Peguerinos).

Los pazos de Lobios -casa do Curro- (Ourense), el río Limia, el antiguo poblamiento romano bajo el embalse de Las Conchas y la antigua tribu de los Galegos.

Compostela (Ourense) en los años gloriosos, y Aceredo, el pueblo que reaparece sobre las aguas del pantano.


(Entresacado de Simbiotica´s Blog)

martes, noviembre 28, 2023

Más allá de nuestra vida: ¿Cómo sería el cielo?

 Continúo con la Cosmovisión propuesta recientemente en este mismo Blog.

Me gusta  calificar (por más novedoso) al Caos inicial, la Nada o el Tao como "lo que hubiere", una acepción propia que trata de soslayar los conceptos existentes al respecto por demasiado maníos dentro de las distintas corrientes filosófico-científicas.



Mi nuevo estudio se refiere al "mundo" de la segunda manifestación del universo. Dije en los artículos referidos a la Cosmovisión citada, que los elementos del mundo de la segunda manifestación, inmediatamente después del Big Bang son escasos, puesto que casi solo existen "potencialidades" (posibilidades) de los elementos que aparecerán más tarde a lo largo de la evolución, o sea, pasamos de la potencia al acto, cual sugerían los antiguos sabios griegos. Sucesivamente, pues, se crean nuevos elementos "inseminados" por las distintas estirpes de seres vivos. Pero la segunda manifestación solo se expresa en los "Kuerpos" (extensión sui generis del cuerpo de los seres vivos)´

Expuse que el tiempo y el espacio que rigen en el mundo de la primera manifestación (movimiento), no son válidos en la segunda, y continuaba diciendo que los elementos de esta segunda manifestación son "imperturbables", o sea, se sitúan fuera del tiempo, puesto que el cambio aquí no es posible.

Ahora, respecto a lo escrito con anterioridad, quiero expresar un matiz, para mí ciertamente importante: el "ser", la "esencia" de la criatura viva, es un compuesto de las dos manifestaciones: de la primera el "Kuerpo"; de la segunda el correspondiente "elemento" perteneciente al mundo de cualidades. Es cierto que la "incisión" de tal elemento de la segunda manifestación en el "Kuerpo", entre otros efectos, añade la "individualidad/unidad" al "compuesto esencial" que es el ser vivo, y aquí está el importante matiz. Tal "individualidad/unidad" cabalga sobre la primera y segunda manifestación, en particular, es ya independiente de la segunda manifestación... ¿Qué ocurre, por consiguiente, al óbito?... Una pregunta que nos habíamos planteado desde el principio.

El "Kuerpo", la parte material que lo constituye, es "utilizado" por múltiples criaturas vivas, consecuencia del ciclo vida-muerte de los seres, "la muerte de unos hace renacer a otros", pero cada ser vivo tuvo durante cierto tiempo tal "Kuerpo" (complejo sistema material que acompaña a cada criatura viva), y a la vez forma un "compuesto único" con el correspondiente elemento de la segunda manifestación.

Es una evidencia la descomposición de tal compuesto en el óbito; el "Kuerpo" vuelve a incorporarse a la materia (¿inerte?) de la que procede, y el elemento cualitativo correspondiente de la segunda manifestación, aún cuando es "imperturbable" deja de manifestarse en cualquier otro "Kuerpo" diferente.

Pero, ¿qué ocurre con aquella "esencialidad" del ser vivo, caracterizada sobre todo por la individualidad/unidad?... Ya no es, exclusivamente, un elemento (cualitativo) de la segunda manifestación, pues supera toda limitación en lo espacial y lo temporal (ya no es su mundo). Ocurre lo que aconteció en la primera y prístina transformación de "lo que hubiere"; después de la propia desaparición del universo de las coordenadas espacio-temporales, tras su destrucción, con la paralela desaparición del mundo cualitativo de la segunda manifestación, vuelven a diluirse esa primera y segunda manifestación en la misma esencia que constituía aquello que definí como "lo que hubiere"... ¿Cuál sería, entonces, verdaderamente, la consecuencia global? Sencillamente, el proceso evolutivo de la creación de los seres producido en el universo que conocemos, cotidiano, "transformaría" la indiferenciación absoluta del prístino "lo que hubiere", en un nuevo "lo que hubiere" dotado de "esencias" individuales/únicas: ¡Se han creado los seres, si queremos expresarlo así, los espíritus, en el críptico mundo del futuro absoluto de nuestra existencia!... ¿El mismo Dios sería una de las criaturas creadas en tal proceso?

Como la danza de la vida no es una "emergencia" de la materia, la disolución del cuerpo material, no hace fenecer al ser. Así que podemos afirmar con Lao-Tse que "vivir es llegar (en una creación continua) y que morir es volver (al Tronco-raíz del Todo)".

lunes, noviembre 06, 2023

Cosmovisión (2ª parte)

 El "mundo de cualidades" que define la segunda manifestación de la naturaleza, posee el mismo "prístino" origen que el material de la primera manifestación. Desde el presumible Big Bang, vigente en la primera manifestación, con la creación del espacio y el tiempo, también aparece la segunda manifestación del universo, dotada de pocos elementos aún, entre los que se supone estaría la sensación/sentimiento de "pertenencia" de las primeras agrupaciones materiales y que desembocaría en la vida que ahora conocemos. Y así fue posible la evolución en el mundo material de la primera manifestación que fue acompañada por un incremento parejo de los elementos de la segunda manifestación.

Resultado, el mundo de cualidades con, únicamente, "potencialidades" (posibilidades) de elementos que podrían a aparecer, se fue completando con nuevos elementos, desde la potencia al acto, que "alumbrarían" las sucesivas estirpes de de seres vivos que irían a apareciendo en el mundo de la primera manifestación en su complejidad creciente, impulsada por la evolución.

Este es el cuadro global completo. Y lo más especulativo acompaña al origen y al posible final de todo ello. El origen o Alfa se refiere, y así prefiero expresarlo, a "lo  que hubiere" antes del Big Bang descrito por la ciencia: nuevos ciclos, ad eterno, que desembocasen el los llamados Big Crunch, todo ello en lo que se refiere a la primera manifestación; o ciclo único, desde un Alfa a un Omega; y aún más, simplemente un Alfa extendido hasta el infinito temporal.

Particularmente, me inclino más por un Alfa y un Omega, definidos en cada período o ciclo del mundo, pero el "eterno retorno" no es descartable.



Lo importante es que esos Alfa y Omega tienen una correspondencia en la segunda manifestación. Al principio del tiempo (Big Bang) los elementos del mundo de la segunda manifestación son escasos, y sucesivamente son creados nuevos elementos que lo van llenando... Ahora, tal manifestación solo se expresa en los "Kuerpos", o complejos sistemas materiales que acompañan a los seres vivos (vida en el sentido más amplio posible).

Así que en el Alfa, espacio y tiempo (energía) son creados. En el Omega, el mundo de la primera manifestación se diluye por autodestrucción, según el Big Crunch o el Big Rip (gran desgarramiento), y el fin paralelo de la segunda manifestación le acompaña. Igual que en el Alfa, "lo que hubiere", que según el Oriente sería el Tao, para otros la Nada, o también el Caos, se transforma en los dos mundos de la primera y segunda manifestación, en el Omega vuelven a "diluirse" en la "indiferenciación", similar a lo que he definido como "lo que hubiere".

El tiempo (igual el espacio) rige en el mundo de la primera manifestación (movimiento), no en el de la segunda. Quiero decir que los "elementos" de la segunda manifestación son "imperturbables" (fuera del tiempo), pues aquí el cambio no es posible, naturaleza "ad eterno", así que el elemento de la segunda manifestación que representa la individualidad/unidad es imperecedero, hasta el expresado Omega, hito sobre el que tenemos un desconocimiento completo, terreno propio de las creencias religiosas.

El especulativo Dios de las mismas se "escondería" detrás de las leyes existentes (en ambos mundos) en el universo.

¡Eso es todo!

viernes, noviembre 03, 2023

Cosmovisión (1ª parte)

 Estamos tan lejos de tener una explicación satisfactoria de los principales misterios que rodean a la andadura humana, como lo ha sido siempre desde tiempos de antaño.

¿Qué hay de nuestro papel en el universo, el mundo?

Demasiadas hipótesis y casi ninguna certeza. La soberbia de la ciencia actual es paradigmática... No entra en profundidad en asuntos trascendentales: la "anterioridad" al origen material del universo; la formación o aparición de la vida; la misma emergencia de la psiquis, la mente, y sobre todo la consciencia/conciencia humana.

Tenemos que basarnos, una vez más, en suposiciones que presumiblemente atañen, singularmente, a lo más básico y también trascendente.

Si en tales temas queremos dar forma a una explicación mínimamente coherente, sobre todo desde el punto de vista de un apaciguamiento de la angustia trascendental que nos acompaña al abordar tales misterios, nuevamente debemos de aportar algunas ideas que puedan acompañar o apuntalar nuestras creencias.

Sobre esto no puede expresarse la ciencia, pues no puede asirse a ninguna objetividad manifiesta, seguramente por lo irrepetible de tales fenómenos que rebasan en mucho nuestra capacidad; tampoco las creencias religiosas en uso, basadas en dogmas o ciertos libros o escrituras "sagradas" aportan la necesaria base empírica.

Así que, después de años de sucesivas elucubraciones que han incidido de forma notable en la misma raíz de mi  propia consideración acerca del especulativo espíritu que creo que poseemos, o del mismo significado de lo que denominamos "el estar en el mundo" de la criatura humana, al igual que el de otras criaturas de su entorno tan dignas de su vivencia, como lo somos nosotros, no puedo por más que volver a emitir las hipótesis que aún cuando ya han sido expresadas en bastantes de mis escritos, conviene recordar o al menos concretar desde el punto de vista de la cosmovisión que proponen.



Primera y segunda manifestación en el universo de la criatura viva han sido descritas profusamente en variados de tales escritos, por lo que no voy a hacerlo una vez más, solo decir que la primera se inscribe en lo que conocemos como el mundo material que describe nuestra ciencia física, y la segunda se enmarca en ese "mundo de cualidades" al que se referían muchos filósofos. La interface de ambos mundos sería el origen de la psiquis, el mundo de lo mental. Expuse anteriormente que en ese mundo material, lo importante en relación a la vida son los cuerpos (Kuerpos en la ampliación propuesta) que acompañan a las criaturas: una forma de agrupación de moléculas unificadas en base a las funciones que realizan, y gracias a las propiedades básicas de la segunda manifestación, en particular la "individuación".

El mundo cuántico, o teoría cuántica tiene mucho que ver en tales procesos, con sus sorprendentes propiedades de entrelazamiento, superposición, efecto túnel, etcétera.

Pues bien, la realidad, en mi opinión, no está dada de antemano en su totalidad, ya que las consciencias de los observadores (medidas), en su papel de concreción de estados (decoherencia), "incrementa" esa realidad, en particular en la formación de los sistemas materiales (Kuerpos) sobre los que se asienta la vida. Precisamente, cada sistema complejo (Kuerpo) se ve inmerso, paralelamente, en un elemento de la segunda manifestación de la naturaleza llamada, globalmente, "sensación". Sin tal "sensación" la vida no es posible, pues esta última, como defendí muchas veces, es un "aglomerado de información (DNA) y sensación". Y es tal "sensación" la que da el carácter o la propiedad de unicidad/individualidad a la criatura viva.

(Continúa en un segundo artículo)

domingo, octubre 22, 2023

Psiquis, mente y consciencia

 Yo diría que la interface entre la primera manifestación de la naturaleza y la segunda constituiría la psiquis/consciencia. Pero esto serían trazos mayores que requieren una mayor aproximación.

La psiquis, la mente es la interface entre lo que "asciende" desde la materialidad (primera manifestación) -unicidad-,  y lo que "desciende" de la segunda manifestación -sensibilidad-.



Sería una amalgama de ambas, unicidad/sensibilidad, lo que constituye la psiquis/mente: tiene esta doble naturaleza. Por ello la sensación (segunda manifestación), a través de ella (psiquis/consciencia) influye sobre la materia por medio de la unicidad, unicidad que se refiere a dar unidad a los sistemas materiales (primera manifestación). Seguramente, mecanismo relacionado con las propiedades del mundo cuántico como el entrelazamiento, la superposición o el condensado Bose-Einstein. Un artículo reciente al respecto de la revista Esquire, escrito por Susan Lahey, puede leerse aquí.

De igual forma, la materia a través de esa adquirida sensibilidad influye sobre la segunda manifestación: sensaciones, emociones y hasta pensamientos. Los pensamientos (que siempre hemos concebido dentro de la segunda manifestación) son influidos y  hasta construidos, entonces, por la primera manifestación (materialidad). Así que estas serían las vías sobre las que la consciencia puede conectar con todo el universo, tal como supone el artículo se Susan Lahey antes citado, y cómo el soma (Kuerpo) es influido por el pensamiento y al revés... De ahí procede la mente y hasta la consciencia.

Pero dentro de los pensamientos hay una Jerarquía, como expuse cumplidamente en mi antigua obra Superego.

Sin ir más lejos por ahora, decir que existen diferentes niveles en las conexiones cuánticas referidas a la unicidad, de acuerdo con el ámbito en el que nos movamos: la mente en el cerebro (pensamientos); la intersubjetividad en el universo.

¡Un nuevo mundo, nuevas capacidades se abren ante nuestros ojos!

miércoles, octubre 18, 2023

La punta de lanza en la creación del ser

 "No hay emergencia, pero sí prioridad".

La proa de la construcción del "barco" (el ser) lo representa la primera manifestación (la estructura material- Kuerpo), consecuencia de la evolución que sería la "fuerza" original. Mas el "baño" (la forma) proviene de la segunda manifestación: "como un traje hecho a su medida, aportando la importantísima propiedad de la individualidad/unicidad". Todas esas propiedades que en conjunto denominamos "mundo de cualidades" beben de esa fuente. Se asemejaría, salvando las indudables diferencias, a la construcción de un objeto por el hombre: la última fase es la pintura que le da su aspecto último... claro que aquí la "pintura" es lo mas  esencial.

Y la fuerza que "tira" desde el interior de esa estructura material es la de "pertenencia", un sentimiento interno de su unicidad, de ser único: un "impulso" interno como ser/criatura.

Así que la creación de un ser tiene por origen varias causas. La principal, las propiedades globales inscritas en el propio universo de las que emanan todo lo demás. Moldea esa primera manifestación, el Kuerpo, la evolución; y remata la obra la segunda manifestación. La primera es pura objetividad, común para todos los seres y dominio de la Ciencia; la segunda es la que da su verdadera esencia al ser, el conjunto de sensaciones que percibe y le conduce a la consciencia y en el hombre a la conciencia... Es hora de citar que también contribuye a la creación la propia psiquis, mente del observador, quien da fe de existencia y con ello construye la propia realidad base del entorno donde "trabaja" la evolución: círculos que comprenden acciones y retroacciones "rodeando" a una sensación interna, lo que propuse o definí en una de mis obras como "el cierre del círculo".



Desde todo este sistema de cosas ya sugerí que el mundo en realidad es una creación de las consciencias/conciencias.

Todo cuanto acabo de expresar es el resumen de todo lo propuesto en mis últimos artículos aparecidos en los dos blogs: "El imperio de la verdad" y este mismo Blog, "Foro Esencia".

Que estamos ante una cosmovisión, una metafísica... no me parece mal la idea, aunque en estos tiempos parece una anacronía. No es cuestión de endulzar la píldora: las cosas son como son, llamémoslo como queramos.

¡El mundo es tan maravilloso como imaginamos, aunque tiempos turbulentos enmarañen nuestro entendimiento!