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viernes, marzo 06, 2026

Religión sí, y Ciencia también

 El mayor peligro al que se enfrenta la Civilización Humana es el de su autodestrucción.

Se especula que la Paradoja de Fermi, en la que se especula que es sumamente extraño que ante la magnitud del universo, con su infinidad de galaxias, planetas y otros objetos siderales que se cuentan por billone y billones, ante la proliferación de vida en nuestro planeta Tierra, parece casi imposible que no hallamos encontrado otros seres vivos extraterrestres, y más allá, otras civilizaciones tecnológicas cuyas señales hubieramos podido percibir.

Una de las soluciones a esta paradoja, aparte de la enormidad de las distancias (medidas en años luz) que separan entre sí cada uno de los elementos del universo, sería la posibilidad de que las civilizaciones tecnológicas por regla general sucumbieran en unos pocos miles de años, tiempo insuficiente para para que se den la relaciones o conexiones necesarias  entre las mismas.

¿Este sería el destino de nuestra propia civilización?

No sería extraño, así que nuestra principal preocupación debería de ser intentar poner cuantos más medios mejor para que ello no se produzca. Algo prioritario, entonces, hacia lo que deberíamos poner todo nuestro empeño...

Desde tal punto de vista, es preciso el análisis de todas aquellas circunstancias que ponen en peligro, a nuestro entender, nuestra propia supervivencia.

El estado actual de tensiones, guerras, ideologías contrapuestas, etc. existentes en el mundo, nos hace ser muy pesimistas al respecto.



Siempre la guerra fue algo negativo para la convivencia humana, y hoy no lo es menos, agravada por el desarrollo tecnológico que ha aumentado mucho el riesgo, hasta el punto del temor a una III Guerra mundial que supondría, dada la potencia de las armas actuales, practicamente nuestra extinción, al menos de nuestra civilización y posiblemente hasta de la misma especie humana... Otras especies serían nuestro relevo, tal vez, pero estaría en peligro hasta la propia Vida que conocemos.

Desde tales perspectivas hay que analizar, entonces, aquellas ideologías susceptibles o capaces de provocar enfrentamientos fraticidas... Entre tales ideologías, el hecho religioso no es menor... Muchas religiones no propugnan el enfrentamiento, entre las que destacan muchos credos orientales, pero otras tienen en sí el germen de la aspiración a la supremacía sobre las otras, intentando borrarlas del mapa...Que cada una analice su actitud ante tales males presagios...

Si no es el caso, la Religión no solo no es peligrosa, sino por el contrario representa un acicate para el crecimiento espiritual y el asentamiento del amor mutuo.

Lo mismo decimos respecto a la Ciencia y la Tecnología. En sí no son perturbadoras, sino un adelanto, un progreso en cuanto al dominio de los elementos naturales opuestos a las posibles catástrofes ya sean naturales o del espacio que nos puedan afectar... Pero todo posee una segunda cara, que nosotros calificamos como mal, entre ellas el descontrol que supone el bagaje armamentístico aplicado sobre nosotros mismos, un cainismo presente en la Humanidad desde el principio... Así que lo dicho:¡Religión sí (con aquellos matices) y Tecnología también (bien enfocada)!

viernes, septiembre 06, 2024

Vírgenes católicas

 La riqueza de la imaginería española es proverbial. Los pasos de la Semana Santa de España son suficientemente conocidos en todo el mundo. Hay maestros indiscutibles que crearon esas imágenes para la posterioridad (Francisco Salzillo, Gregorio Fernández, Alonso Cano, etcétera).

Cierto que el turismo hizo el resto en ese conocimiento, pero sus raíces son muy profundas y se retrotraen a cientos de años atrás, siendo consustanciales a la idiosincrasia de cada uno de los pueblos que conviven en la Península.



Dentro de la inconmensurable variedad de figuras del elenco español, y dejando a un lado la singularidad de la espectacularidad de la citada Semana Santa española, voy a referirme sólo a la imaginería que atañe a la Virgen María. Es tal la abundancia de imágenes distintas de vírgenes de los pueblos de España que casi se identifica una en cada pueblo... Mas, sin exagerar, sí son las comarcas, como ampliación del estricto municipio, quienes poseen en su seno la imagen de una de esas vírgenes, que en sí no son más que una condensación de la propia idiosincrasia de cada sociedad, en base a una "devoción popular" fielmente expresada.

Claro, por eso la inocencia del niño (y no sólo de ellos) se asombra en primer lugar de cómo un mismo personaje puede adoptar tan variadas fisonomías, y en segundo, cómo tales pueden identificarse tan fielmente con el ideal de muchacha que las gentes del pueblo imaginan en cada uno de esos lugares, por supuesto, bellas, puras, jóvenes, etcétera... Así que, ¿no parece "superfluo" la creación de tantas figuras distintas de la imaginería?

Pecado..., ¡nada más blasfemo para el devoto religioso que semejante tropelía!... ¡La Virgen, su Virgen, está tan identificada con la devoción popular que ya forma parte intrínseca de sus más acendradas creencias!

Y es tal la fortaleza de ese sentimiento que raya a veces en el sectarismo, religioso en este caso, pero casi similar al deportivo, y hasta el ideológico o político.

Desde tal punto de vista, la supuesta calificación de "superfluo" es de lo más erróneo... Todo lo contrario, esta imagen sobre la Virgen denota una clara superposición sobre la "devoción popular": ayuda a comprenderla, va unida al sentimiento más profundo de cada componente social de la gente, y ayuda a la agrupación social de los individuos de una comunidad.

Todo esto entronca bastante, aunque con menor significado, con lo escrito en su día por Jung sobre los símbolos y los arquetipos.

Esta verdadera "materialización" del personaje expresada en la imagen, claramente va en contra de la indecidibilidad de Alá, de ahí su prohibición en el islam.

Y en tal orden de cosas, por el contrario, en la tradición oriental, el mandala es el símbolo que representa una idea abstracta basada en unas creencias profundas.

Resumiendo: Estimo que la imagen (imaginería), en este caso de la Virgen, es la "materialización concreta" de cada devoción popular.

sábado, febrero 03, 2024

La vida es sagrada y su preservación debe de ser nuestro "Evangelio" (I)

 Un resumen de los planteamientos que asumo en su integridad, viene reflejado en el artículo de la Vanguardia de 29/09/2023 de Joaquín Callabel, titulado "Las claves del respeto a los animales". No es cuestión de repetirme, así que invito a los lectores a acudir al mismo.

Muchas religiones en sus preceptos incluyen ese amor por la vida en general, y en especial la vida animal. No obstante resalta en su defensa la religión Jain debida a Mahavira, que tiene sus inicios en el siglo VI antes de Cristo, adoptando ideas que provienen de la misma época védica. El budismo también hace referencia a los "seres sintientes", pertenecientes a uno de los "seis reinos". Todo ello procede del concepto de Ahinsa, "respeto hacia los seres capaces de sentir", y la no violencia, especialmente defendida por Gandhi, desde el punto de vista de que "la empatía con todo lo vivo es una condición necesaria de moralidad".



Contemporáneamente muchos autores han defendido ese respeto por la vida desde diferentes posiciones, como Peter Singer, desde el "vegetarismo". E igualmente la poesía de Rabindranath Tagore está imbuida de toda esta sensibilidad.

Otros autores (Russell y Burd) hacen unas recomendaciones en dirección a la preservación del bienestar animal, en la acción del hombre sobre el animal con la aplicación de la regla de las tres erres: Reducir, Reemplazar y Refinar.

Podríamos definir el "bienestar animal" como "el estado de armonía física y psíquica entre el organismo y el ambiente que le rodea".

Y es que la opinión más generalizada es que "el hombre moralmente es responsable del mantenimiento del sistema ecológico".

Una vez hecha esta presentación, voy a introducirme en conceptos más metafísicos que, como no, atañen a aspectos de las creencias humanas que, en mi opinión, constituirán el verdadero sanctasanctórum de una "incipiente" fe, más acorde con los tiempos presentes y el más probable inmediato futuro.

La religión, mejor, las ideas religiosas habrán de irse configurando alrededor de una idea base que debe ser común, no solo para el hombre como estirpe, sino para la indudable vida extraterrestre, extrasolar y extragaláctica.

Considero fuera de toda duda, la existencia de un formidable Poder cósmico, por encima de toda consideración de orden ideológico y hasta científico que de razón de la enormidad del Cosmos en que vivimos, de sus leyes reconocidas y por conocer, con la suficiente potencia para poder explicar tamaño hecho creativo y presencial.

Y sigo creyendo que eso, "Él y su obra", para nuestro corto entendimiento (relativo a la grandiosidad de tal obra) requiere un descenso de "lo puramente abstracto a lo concreto"...

Y eso, en mi opinión, nos responsabiliza a los que nos consideramos sus hijos (no los únicos, por supuesto).

Y particularizando en la humanidad, ante la sombría perspectiva de los acontecimientos actuales (peligro atómico, calamidades climáticas provocadas, etcétera), ¿queremos ser precursores de un futuro espléndido que nos conduzca al summum de una vida en confluencia con el Omega de tal Ser, o por el contrario, precipitarnos en una extinción, muy posible a mi parecer y el de muchos pensadores -reloj del fin del mundo-?

(Continuará en la parte II)

lunes, noviembre 06, 2023

Cosmovisión (2ª parte)

 El "mundo de cualidades" que define la segunda manifestación de la naturaleza, posee el mismo "prístino" origen que el material de la primera manifestación. Desde el presumible Big Bang, vigente en la primera manifestación, con la creación del espacio y el tiempo, también aparece la segunda manifestación del universo, dotada de pocos elementos aún, entre los que se supone estaría la sensación/sentimiento de "pertenencia" de las primeras agrupaciones materiales y que desembocaría en la vida que ahora conocemos. Y así fue posible la evolución en el mundo material de la primera manifestación que fue acompañada por un incremento parejo de los elementos de la segunda manifestación.

Resultado, el mundo de cualidades con, únicamente, "potencialidades" (posibilidades) de elementos que podrían a aparecer, se fue completando con nuevos elementos, desde la potencia al acto, que "alumbrarían" las sucesivas estirpes de de seres vivos que irían a apareciendo en el mundo de la primera manifestación en su complejidad creciente, impulsada por la evolución.

Este es el cuadro global completo. Y lo más especulativo acompaña al origen y al posible final de todo ello. El origen o Alfa se refiere, y así prefiero expresarlo, a "lo  que hubiere" antes del Big Bang descrito por la ciencia: nuevos ciclos, ad eterno, que desembocasen el los llamados Big Crunch, todo ello en lo que se refiere a la primera manifestación; o ciclo único, desde un Alfa a un Omega; y aún más, simplemente un Alfa extendido hasta el infinito temporal.

Particularmente, me inclino más por un Alfa y un Omega, definidos en cada período o ciclo del mundo, pero el "eterno retorno" no es descartable.



Lo importante es que esos Alfa y Omega tienen una correspondencia en la segunda manifestación. Al principio del tiempo (Big Bang) los elementos del mundo de la segunda manifestación son escasos, y sucesivamente son creados nuevos elementos que lo van llenando... Ahora, tal manifestación solo se expresa en los "Kuerpos", o complejos sistemas materiales que acompañan a los seres vivos (vida en el sentido más amplio posible).

Así que en el Alfa, espacio y tiempo (energía) son creados. En el Omega, el mundo de la primera manifestación se diluye por autodestrucción, según el Big Crunch o el Big Rip (gran desgarramiento), y el fin paralelo de la segunda manifestación le acompaña. Igual que en el Alfa, "lo que hubiere", que según el Oriente sería el Tao, para otros la Nada, o también el Caos, se transforma en los dos mundos de la primera y segunda manifestación, en el Omega vuelven a "diluirse" en la "indiferenciación", similar a lo que he definido como "lo que hubiere".

El tiempo (igual el espacio) rige en el mundo de la primera manifestación (movimiento), no en el de la segunda. Quiero decir que los "elementos" de la segunda manifestación son "imperturbables" (fuera del tiempo), pues aquí el cambio no es posible, naturaleza "ad eterno", así que el elemento de la segunda manifestación que representa la individualidad/unidad es imperecedero, hasta el expresado Omega, hito sobre el que tenemos un desconocimiento completo, terreno propio de las creencias religiosas.

El especulativo Dios de las mismas se "escondería" detrás de las leyes existentes (en ambos mundos) en el universo.

¡Eso es todo!

viernes, octubre 13, 2023

La esencial soledad del ser humano

 El Nuevo Testamento (Biblia) pone en boca de Jesús las siguientes palabras: "Ama a Dios sobre todas las cosas, y a tu prójimo como a ti mismo". "Ambos mandamientos son el mismo".

A mi entender, ello equivale a una "identidad" o "equivalencia" entre Dios y el prójimo, lo que supone elevar el nivel del prójimo, nuestros semejantes, la sociedad, al del mismo Dios, lo que a mi juicio es excesivo... Además, en mi opinión, paradójicamente y en cierta forma, el hombre, la sociedad actuando como tal, que para mí sería no más que pura masa o número, y hasta la misma oración en sociedad ("Religio") en el caso religioso, adoptarían el mismo papel que el proletariado del marxismo: ¡Curioso, "comunismo", "marxismo", desde lo más básico equivaldrían a la comunidad cristiana que sigue los preceptos del Nuevo Testamento...! Yo diría, salvando los matices, que estamos ante una visión del cristianismo parecida a la defendida por el filósofo Nietzsche.



Sin embargo, el sino del hombre es su tremenda individualidad en su esencia más fundamental, pues "nace solo... y acaba feneciendo solo". Y es que el sentimiento más profundo del hombre ante la infinitud de Dios es su sí-mismo, su presencia inapelable ante el críptico, misterioso y formidable Ser divino: ¡él solo, sin sociedad que le valga con el único equipaje de su ser interno!

Mucho hemos valorado, filosóficamente hablando, la comunidad, la sociedad, hasta el punto de que algunos han asegurado que el hombre lo es en cuanto a la sociedad en la que vive, minusvalorando su propio valor interno, su sí-mismo... Yo creo que es un gran error. Diría mejor que desde una funcionalidad básica, el hombre es el resultado de una evolución, finalmente biológica, que creó la especie y cada uno de los individuos que la componen pero, además, y para estos propósitos, yo definiría también una especie de "evolución transversal"; quiero decir que el tiempo fue moldeando las agrupaciones que al individuo hombre le dotaron de mayor protección ante la naturaleza, en un principio hostil, hasta formar las sociedades actuales, pero eso no cambia lo fundamental que es el significado de cada individuo como tal ante el juicio de Dios. La evolución biológica le creó hombre, y así nació; desarrolló su vivencia apoyado en los diversos adelantos que procuró tal "evolución transversal", de la que hablo ( escritura, técnica, grupos sociales, etcétera), pero sigue siendo genuinamente un ser que acaba (acompañado o no) tan solo como nació, y este es su único bagaje ante la presencia divina; "un único diálogo entre tú y el Creador".

¡No una religión gobernada por sacerdotes o gurús; no una agrupación; no un primera persona del plural, sino simplemente la primera persona del singular que eres tú, tu sí-mimo!

Así cabe preguntarse: ¿Cómo una dictadura comunista como lo es China, ha sabido enfundarse los beneficios del capitalismo?... Capitalismo nacido de la evolución de las sociedades cristianas (protestantes, católicas, etcétera). Precisamente por la importancia que ambos regímenes (comunismo, cristianismo) le han dado al número, a la masa, a la sociedad, ante la paradoja de que el hombre es esencialmente individualista, al menos ante la presencia de Dios.

Se me ocurre que una derivación de todo lo anterior podría resolver en cierto modo el sempiterno problema del mal. Si nos damos cuenta, el mal (también el bien) solo queda claramente definido dentro de la sociedad, de las comunidades (así lo reflejan los códigos de justicia humanos). La individualidad esencial del hombre parece "diluir" tal concepto: ¡Ante Dios tal concepto se antoja superfluo!... La "evolución transversal" creó las sociedades, por consiguiente, su imperfección (definida como tal) no es atribuible a Dios. En resumen, no existe el trascendental problema del mal "aireado por tantas confesiones religiosas".

Este artículo pertenece al trabajo del autor (Alejandro Álvarez Silva) titulado "El Desprendimiento: Testamento para el buen morir". Dicha obra puede copiarse gratis desde el siguiente enlace: Desprendimiento.

sábado, marzo 11, 2023

Impronta universal: el "continuo vida-muerte"

 El pensamiento oriental no es ajeno a la idea de la inescrutable y profunda relación entre todas las consciencias de los seres vivos, algo que en cierta forma radica en el fondo de algunas de las teoría científicas más modernas relacionadas con el sorprendente y a veces paradójico mundo de la cuántica; eso sí, depende de las interpretaciones de algunos de sus defensores, lo que constituye una idea que ahora mismo  no puede considerarse disparatada, aunque sorprendente pero, cómo no, posible.

También, las ideas revolucionarias sobre el espacio y el tiempo que aportó la teoría relativista, permite afirmar que pasado, presente y futuro no son lo absolutos que creíamos, pues lo que en ciertos sistemas unos hechos aparecen en el pasado, lo son en el futuro en otros, según el estado de movimiento de los mismos. En cierta forma, por consiguiente, pasado, presente y futuro aparecen ya perfilados en la totalidad del universo, con lo que cierta conexión entre la totalidad de hechos, acontecimientos o historias parece entreverse.

Quiero creer, entonces, que la historia de una criatura viva, el conjunto de sucesivos presentes que han ido constituyendo en el tiempo lo que llamamos "su vida", es algo único, permanente dentro del vaivén de la historia universal, algo consustancial con su esencia, una donación de su existencia. De igual forma, podemos considerar la muerte un instante más de esa epopeya: el final de esa vida. Desde tal punto de vista, vida y muerte están conectadas: ¡una unidad de destino en la historia universal! Para mí, una "impronta universal", y como tal un continuo vida-muerte: ¡la muerte está indubitadamente unida a la vida, una prolongación de la vida!... Más allá de la conclusión del óbito, desde allí una continuidad de lo vital. La esencia de la criatura es extensiva, como componente de la historia universal, a toda la eternidad de la dimensión tiempo... Nada fenece del todo, la huella del continuo vida-muerte es la impronta eterna de la esencia de todo ser vivo... y esa pertenencia al universo todo, sería el trasfondo de la creencia oriental en la conexión profunda entre todas las consciencias del orbe, las existentes hoy y las de todas las épocas pasadas y futuras.



Ni que decir tiene que para los más allegados a esos difuntos, la conexión con ellos es una sensación innata a la que no queremos renunciar: ¡una necesidad perentoria para la superación del duelo!... Sería subjetivo si no se acercase a la realidad apuntada de la "Impronta" en el universo de ese "continuo vida-muerte" de cada criatura.

¡La muerte no es el final!

domingo, abril 18, 2021

Del "dejar estar"... al camino de lo sublime

 Dentro del "dejar estar" aparecen religiones antiguas, antiquísimas, como las que perviven en el  ámbito de la cultura china, basadas en la equiparación entre el yin y el yang, u otras que transitan por la dicotómica vía del bien y el mal de la tradición mesopotámica (judía, cristiana, persa, etcétera). Y no quiero detenerme más al respecto, pues los matices podrían extenderse "ad infinitum", no siendo tan profuso análisis mi propósito o intención.


Yo quiero hablar de la otra vía a la que llamo el "camino de lo sublime"... Otra vía que señala que en modo alguno yin y yang, verdaderamente la fuerza de la naturaleza donde reside la raíz del cambio continuo, sean equiparables desde un punto de vista de lo que se ha llamado moralidad, en resumen y a grosso modo, el bien y el mal. (A decir verdad, yin y yang no tienen en esencia connotaciones morales de tal tipo.)

El "mal", para algunos largamente trasnochado, pero que, sin embargo, habría que redefinir para señalar todo aquello que "rechaza" nuestra sensibilidad de humano, en modo alguno puede ser "borrado", metafóricamente, por los "tentáculos del bien", de lo adecuado, de la perfección paralela a la exquisitez de lo más sublime de nuestra sensibilidad.... Quiero decir que no existe tal equiparación: tanto mal, por mucho que exista, no necesita de obras buenas equiparables para su anulación. Cada uno va por su lado. ¡Bien y mal no son equiparables, ni en cualidad, por supuesto, ni en cantidad! Resulta que no existe una especie de cuerpo columnar con una base tan grande como su cénit: la base del mal es enorme, casi tan grande como la nada, y su característica es la disgregación, la desunión, la separación entre sus elementos, el caos que hace que no exista en general relación entre ellos (aunque fue la base de partida, del inicio de lo espiritual hacia el infinito). Por el contrario, el bien es un arroyo "in crescendo", que desde su humilde nacimiento se dirige hacia un mundo de posibilidades maravillosas, un horizonte sin límites hacia el reino de lo sublime.

El mal que existe en la naturaleza no se ve "redimido" por tal bien... y menos en una proporción de equiparación, cual el símil del movimiento continuo que acompaña al yin y al yang, o lo que es lo mismo, las "fuerzas del mal" reprimidas por las del bien de la tradición mesopotámica.

El bien, una vez que nació, creció como un torrente impetuoso hacia las cotas más extraordinarias de la creación del Todopoderoso...

Reivindico (ahora lo percibo claramente) la importancia de la vida monacal, de las personas consagradas a Dios cuya labor hace ensanchar esa vía o camino que conduce a lo sublime, esa vía mística de interlocución con el mismo Dios... No importa que el mal (aunque lamentable) "camine a sus anchas" pretendiendo eliminar entre sus fauces la semilla de lo divino en la naturaleza: ¡esta semilla está firmemente asentada y da sus frutos!... Es la oración de las criaturas consagradas a lo divino quien riega con sus aguas el huerto donde fructificamos todos... Reivindico esa parte de la humanidad dedicada a tales menesteres: el eremita, el fraile en su recogido aislamiento, las piadosas mujeres en sus retiros consagradas a la oración, y tantos y tantos... Todos ellos agrandan el camino por el que discurre el Bien, en pos de la identificación con Dios, en la co-creación de nuestra próxima "habitación en lo perpetuo"... Y es que la característica del Bien no es la disgregación y el caos del mal, sino lo contrario, la unificación de lo diverso en un cuerpo único que conduce a la divinidad... Cada contribución a esa mística de comunicación con Dios (la importancia de lo monacal), posee un valor intrínseco muy superior al que suponen las religiones de la "equiparación" (bien/mal) del "dejar estar", de la lucha continua entre bien y mal que refleja el samsara, o el eterno retorno...

¡Reivindico el "camino de lo sublime"!

lunes, enero 25, 2021

Globalización sí... pero con muchos matices

 Pura naturaleza en todo su esplendor. Un tiempo indeterminado en un lugar indeterminado. Lejos de todo asomo de discordia, futilidad o sin sentido. Es la paz reinando en su morada, lugar común de lazos hermanados en pléyade de luces engarzadas.


Pequeñas manos juntas, ojos claros de inmaculada limpieza, abiertos, absortos. Enfrente, ligeramente en alto, embutido en una túnica blanca, blancos cabellos, una esbelta y frágil figura, polo atractor, norte de tan variopinta cohorte de inocencia, sabiduría, chorro de amor vivo. Inocencia y pureza de niños; saberes maduros en cabellos canos, y espíritu de amor unificante.

La palabra desliza mansamente su fluido mágico sobre las crestas de las altas peñas sedientas del bendito maná. El venerable anciano AVLIS desgrana una a una las cotizadas perlas de su credo:

"Hoy, queridas criaturas, son la prudencia y el amor quienes guían nuestros pasos. El amor a lo que nos rodea, hacia nuestros hermanos animales, hacia nuestras hermanas plantas nos impide otra actitud. Sí, el hombre no puede desvincularse de su labor creadora, de su cooperación con el Ser Supremo que le lleva a actuar de forma que todo beneficio propio que no lo sea también del grupo, de la humanidad, de la naturaleza, es íntimamente rechazado.

Hemos puesto en nuestras mentes, por encima de cualquier otra circunstancia, la idea de amor y de desprendimiento, y son ellas quienes encaminan nuestro cuerpo.

No fue sincretismo lo que resultó de aquel conocimiento más profundo de cada una de nuestras culturas, sino una escrupulosa conservación y preservación de todas ellas, a la vez que una potenciación de todo aquello que suponía el lenguaje común profundo de su trasfondo... Los roces y oposiciones fueron quienes se batieron en retirada, no la enriquecedora pluralidad de la que hacían gala... Y es que si la vida habla toda el mismo lenguaje, y no entiende de estrellas, planetas, ni distinta química, ni formas, puesto que se remonta (y aún más allá) a los primeros instantes de la Creación... y aún cuanto más compleja, en sus adentros sigue siendo una, en un viaje hacia la interioridad que encuentra su final en el mismo Dios."

"Sabemos que no tan solo la pura materialidad había sido engendradora de problemas. Las tradiciones, la idiosincrasia de cada cultura, y el nivel de enfrentamiento en que se habían creado y desarrollado aquellas, eran las causas sustanciales de los conflictos que habían salpicado de siempre el orbe." 

"Tras muchos altibajos y crisis que incluían guerras sangrientas durante años, salpicadas de terrorismo, se fue disipando la virulencia de tal plaga."

"Una de las condiciones de nuestro nuevo espíritu, es la visión global, la superación de cualquier tipo de diferenciación como evolución del mismo, superación que, sorprendentemente, conduce en todos los casos al mismo horizonte, un horizonte universal y común que, además, se distingue por potenciar las propias características, en el proceso de acercamiento hacia la unidad: ¡La multidiversidad unificada!... Y es que nuestra época es la de la armonía, el Amor universal dirigido hacia el interior de los corazones, donde todo se sublima.

¿Cómo puede resultar extraña la unificación de lo diverso, sin pérdida de identidad?... La conservación de las identidades, de los yos, de la naturaleza de los seres, era la condición básica para la aceptación unánime por todos... Por eso no hubo conflicto, tampoco con respecto a la aparición de nuevas vidas en el universo, y la conciencia de tal hecho en los distintos confines conocidos... Cuando se alcanza el nivel de desarrollo adecuado (inteligencia y sentimiento) se llega irremisiblemente a la superación de las discrepancias, a la armonía que salpica todos los ámbitos, al alumbramiento del reinado del espíritu, aquí y ahora, preparando el glorioso edén terrenal tras la superación del polvo de la materialidad."

(AVLIS en la obra Melodía en las estrellas -año 2003)

lunes, enero 04, 2021

El amor por sí mismo y la adaptación al entorno

 Aquí y ahora... El entorno nos marca, lo fue siempre y nos seguirá marcando en el futuro... ¿Qué si no nos indica la evolución biológica, y aún, hasta ahora, la cultural?... Esa adaptación al entorno es, básicamente, lo que significa la evolución: nuevas especies se crearon, y otras fenecieron... ¡Es una ley básica de la naturaleza!



Pero, la especie humana desde sus humildes comienzos, como animal bípedo, ha desarrollado un movimiento cultural impresionante, juzgado desde su comparación relativa con las otras especies... de ahí lo de sapiens... mas, ahora sabemos que no es para tanto: si ha habido un cierto dominio sobre la naturaleza, el entorno que nos rodea, tal dominio se ha visto desbordado por la creación de nuevos problemas, inexistentes antes, provocados por la propia actividad humana (claros y oscuros).

La Historia, por lo menos la vislumbrada desde la aparición de la escritura, ha demostrado altibajos en el devenir humano: etapas de esplendor, a juzgar por los baremos humanos, y de oscuridad o de retroceso, de acuerdo con tales baremos...

En el hombre se observa claramente una tendencia hacia la abstracción, la complejidad cultural, definida nítidamente desde el signo del culto a los muertos, hasta la sofisticación en las costumbres (etapa megalítica, Imperios babilónico y egipcio. junto al mundo cultural chino). Diríase que esa abstracción ha conducido al desarrollo de lo que llamamos el "polo espiritual", enormemente diversificado en el mundo indio, pero que alcanzó todas las latitudes... El fenómeno religioso es la expresión más clara, que ha ido acompañando en paralelo a las vicisitudes sociales, los cambios paradigmáticos que les hicieron aparecer y crecer... Aunque ha habido períodos muy fructíferos en este sentido, como los albores del advenimiento del siglo VI antes de Cristo, ha sido una constante en respuesta a los temores y conflictos que acompañaron a las crisis sociales y la mente común de cada una de las sociedades... Así, en su cénit se llegó al puro "desprecio" del entorno, buscando un mundo mejor, un "escape" a la triste realidad de su presente: cristianismo y budismo se enmarcan claramente en tal dilema.

Así pudo decir Jesucristo que "su reino no es de este mundo", y Buda concebir su "óctuple" camino... Puras abstracciones que buscaban el alejamiento de ese entorno, tan poco acogedor en esos momentos, al menos para las clases deprimidas donde la "semilla" hizo furor...

"El desprecio a sí mismo" tuvo su auge en tales doctrinas, en forma de "despego" a todo lo material sensible, y un abrazo al idealismo de un mundo distinto al del entorno ( el de "después de la muerte", o el del nihilismo de la nada, respectivamente). ¡Vamos, que el "amor a sí mismo" adquirió la categoría de "pecado"!... Algo que, viéndolo con objetividad, no es más que un "desatino", y que va en contra de todo lo que nos ha enseñado la evolución, en su prístina regla de "adaptación al entorno"... Yo reivindico, pues, lo evidente, esa necesaria adaptación al entorno, cuya primera premisa de facto (para cualquier ser vivo) es la supervivencia, que en un ser tan cultural como nosotros, adopta la forma del "amor por sí mismo" y sus circunstancias, como definía Ortega y Gasset... que no consiste en el "egoísmo" que como lacra transmutan en su significado aquellos defensores de la fe... Y es que el "amor por sí mismo" no es contrario al amor por la sociedad, por el prójimo: ¡son muy compatibles!

Reivindico la cotidianidad de nuestras costumbres, del comportamiento ciudadano del hombre en la sociedad que le ha tocado vivir... que, aunque vela por sus intereses, también lo hace por los de los demás: desde los más cercanos como los de su propia familia, hasta los de su comunidad, su pueblo, su nación, etcétera.

Ese mundo ideal de la religión, que si bien es cierto que representa un cierto alivio ante la adversidad, queda tan lejano para el interés del ciudadano ordinario como su muerte, ciertamente muy importante a nivel personal, pero, objetivamente, constituye un mundo totalmente ignoto o desconocido.

El hombre, por muy egoísta que pudiera ser, siempre tiene presente, por su inevitabilidad, ese mundo espiritual, al que si queremos podemos llamar "mundo de cualidades" que le rodean... simplemente, porque en su naturaleza lo lleva dentro...

Que el futuro del entorno humano será más proclive cuantitativamente a la inmersión en el polo espiritual (¡Dios lo quiera!), no es óbice para que en la circunstancia presente valoremos en su justo término el "amor por nosotros mismos".

viernes, noviembre 20, 2020

Las implicaciones de LOT (metafísica posmoderna)

 Este artículo es una derivación del titulado "La lógica del observador teórico (LOT)", publicado en el Blog "El imperio de la verdad" (http//elimperiodelaverdad.blogspot.com/2020/11/la-logica-del-observador-teorico.html).


Al "sustituto" del observador teórico le adornan tres características:

-Pura lógica matemática.

-Conexión de elementos en un sistema, base del "entrelazamiento cuántico".

-Elección de un estado (medida) sobre un multiestado.

La "realización" de la medida hace a LOT ser "accional", es decir, actuar sobre el "Presente" decantando  posibilidades (estados), "transformándolos", entonces, en "sucesos" o "acontecimientos", "delimitando", así, el Futuro... Es como si las leyes físico-matemáticas (lógica matemática) se "concerniesen" sobre solo un entorno, el del Presente, reduciendo la universalidad de tales leyes físico-matemáticas a ese estricto campo o entorno (Presente) -acción, únicamente, sobre el Presente-, lo que confiere a LOT una característica que entra de lleno en el plano metafísico, pues hace al tiempo -el de ese Presente "reactivo"- "trascendental", en el sentido de creación de realidad (suceso), inclinando, por consiguiente, al tiempo en una dirección (flecha del tiempo).

Y especulando un tanto, y entrando de lleno en el plano metafísico, como he apuntado, cabe, en cierto modo, asignar una "apariencia" a LOT, de cierta individualidad o "personalidad", capaz de "evolucionar" desde su circunstancia personal, hacia otras metas, "sensación-reacción-evolución" amalgamadas en un indiferenciado "conglomerado" que hace posible la acción, decantando el Futuro, evolucionando en la construcción del propio "ser en el mundo".

En una evolución de la religión hacia el posmodernismo (más allá del instante actual), la metafísica podría volver a reeditarse, evolucionando desde el mito cristiano de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo), a una en la que el Hijo-creador "empuja" a la evolución desde su individualidad, hacia la meta futura de la "construcción" del Ser Supremo, que sería el Padre, pues, retroactivamente, incide sobre el caos original-Tao para iniciar la Creación. Quedarían, por consiguiente, definidos: LOT como el Hijo; Dios -Ser Supremo- como el Padre; y el símil del Espíritu Santo que sería el caos original o Tao.

¡Una metafísica imaginativa!

domingo, noviembre 23, 2008

NUESTRA HERENCIA



IMAGEN PARA EL
RECOGIMIENTO
(Ribadavia -Ourense)