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domingo, octubre 19, 2025

Los "ojos" del universo

La conciencia universal, propuesta que constituye la base de este grupo ("Conciencia Universal Majadahonda"), necesita para su posibilidad de varias condiciones necesarias.

Desde nuestra posición dentro del inmenso universo, cada vez más conocido gracias a los avances en astronomía, en la actualidad se nos presenta en su inconmensurable dimensión que causa admiración, ante el relativismo de nuestra pequeñez que supone nuestro entorno, un pequeño planeta rocoso, y la inmensidad inabarcable de soles, galaxias y otros objetos cósmicos.

¿Qué significa, entonces, la conciencia universal aludida? Con ella quiero significar la apreciación de que el nivel de nuestra inteligencia es ya capaz de entender el universo como un todo, que gracias a nuestra presencia puede llegar a "conocerse" a sí mismo: un hito en la evolución cósmica al haber sido capaz de construir en su seno actores (en verdad, hijos suyo) capaces de percibir su inmensidad en esta etapa de la Creación.

Todo ello significa que un "nuevo ser", el propio universo en su totalidad, ha emergido gracias a las individualidades que somos nosotros (y otros seres de inteligencia igual o superior) cual ocurre, salvando las distancias, con otras comunidades biológicas tales como las hormigas, las abejas o las mismas termitas. La comunidad (el termitero, la colmena, etcétera) es como un "organismo" colectivo, gracias a la "colaboración" de sus elementos individuales (hormiga, termita, etcétera).


Este "nuevo ser" sería la totalidad del universo, espoleado por las criaturas inteligentes, observadores privilegiados (nosotros) que son las individualidades que construyan (quizás, inconscientemente) el ser universo que en su evolución se dirige hacia su cénit, el punto Omega, con cierta semejanza al vislumbrado por el filósofo Teilhard de Chardin.

Ahora bien, para la consecución de tal objetivo, habría que limar asperezas. Una y muy básica sería la que debe exigirse al robot construido por el hombre y la propia IA, que se traduce en el imperativo de que "un robot no puede atacar a un humano". Y si tal exigimos a una máquina, a un avanzado hardware, mucho más lo debemos exigir a nosotros mismos, a nuestros semejantes: "el hombre no puede atacar a otros hombres"; la violencia debe de ser erradicada en el comportamiento humano (fuera guerras, agresiones, actitudes violentas, etcétera). Y esto comprende no solo la violencia física, sino las imposiciones de todo orden provocadas por individuos o colectivos humanos sobre otros hombres.

Parece algo fuera de nuestras posibilidades, pero ello no será cierto si imponemos un relativismo que pasa por un cambio fundamental de perspectiva.

Gaia, una particularidad ya expresada para el universo, pero circunscrita simplemente a nuestro pequeño planeta Tierra, se nos queda muy corta al aplicar la perspectiva no solo al sistema solar, las galaxias o el universo conocido actualmente.

Si ampliamos los seres inteligentes a los que presumiblemente existirán en numerosos otros planetas, dada la inmensidad del universo, con sus diferentes estados de evolución, más allá o equivalentes a nuestro nivel de evolución global terrestre, la perspectiva se amplia tan enormemente que la exigencia descrita con anterioridad se antoja ineludible y muy natural.

La eliminación de esa negatividad en el comportamiento de los individuos componentes de las diversas sociedades o comunidades, supone de inmediato, la sucesiva desaparición de aquellas circunstancias que consideramos cánceres de la sociedad humana global... Sin ir más lejos, se potencia la sana espiritualidad que potencia lo "bueno" y "común" que identificamos en las distintas comunidades o colectivos sociales, como razas, naciones, culturas y religiones.

Empecemos por desechar todo aquello que infrinja un "mal" a lo ajeno, aún cuando en nuestra opinión sea un bien propio... Esa limpieza, alambicada en los cimientos de nuestras propias raíces, nuestros terruños propios, supondrá un cambio cualitativo fundamental para el advenimiento de la "Conciencia Universal".

sábado, diciembre 05, 2020

Imagen Astronómica del Día | Astronomía y Espacio | SpaceAstronomer

Imagen Astronómica del Día | Astronomía y Espacio | SpaceAstronomer

domingo, noviembre 01, 2020

A vueltas con la Paradoja de Fermi

  Se refiere a la aparente contradicción que hay entre las estimaciones que afirman que hay una alta probabilidad de que existan otras civilizaciones inteligentes en el universo y la ausencia de evidencia de dichas civilizaciones.


Surgió en 1950 de boca del físico Enrico Fermi, durante el Proyecto Manhattan cuyo fin era el desarrollo de la bomba atómica estadounidense. La respuesta de Fermi a su paradoja es que toda civilización avanzada desarrollada en la galaxia, a la vez, desarrolla con su tecnología el potencial de exterminarse tal y como percibía que estaba ocurriendo en su época (desarrollo de la bomba atómica, guerra fría).

Esta paradoja ha tenido y tiene importantes implicaciones en los proyectos de búsqueda de señales de civilizaciones extraterrestres (SETI), que tratan de responder a la pregunta: ¿Somos los seres humanos la única civilización avanzada en el universo?

La ecuación de Drake trata de estimar el número de civilizaciones extraterrestres con las que finalmente podríamos ponernos en contacto, pero la realidad es que los factores que se usan en la fórmula, todos son de difícil estimación, y un error importante en cualquiera de ellos supone alejarse enormemente en sus predicciones.

Hay numerosos intentos que han pretendido resolver la Paradoja de Fermi. Entre ellos:

-La hipótesis de la Tierra especial, que suponía que la vida pluricelular podría ser extraña en el universo debido a una posible escasez de planetas parecidos a la Tierra. Hipótesis cada vez más devaluada dado el número creciente de planetas extrasolares encontrados.

-El principio antrópico, que adopta la idea de que el universo está "finamente ajustado" para posibilitar la vida como la conocemos. La existencia de vida en la Tierra nos daría ventaja por estar nuestros parámetros ajustados a ella. La crítica es que este principio es realmente una tautología, y una vida "diferente" a la nuestra podría existir en su lugar.

-La esfera de Freeman Dyson, que es una envoltura opaca alrededor de una estrella, creada por una civilización alienígena avanzada que desease guardar tanta energía radiada por su estrella como fuese posible. Tal estrella rodeada por la esfera de Dyson emitiría un característico espectro del cuerpo negro. Tales estrella no han sido encontradas aún.

Algunos escritores han tratado de estimar el tiempo que tardaría una civilización en colonizar la galaxia entera.. Según ellos se tardaría entre 5 y 50 millones de años en lograr este objetivo en gran escala, tiempo relativamente pequeño a escala geológica y cosmológica.

Hay otros muchos intentos de solucionar la Paradoja, como que "los recursos finitos impondrían límites al desarrollo exponencial", "los OVNIS serían los representantes de tales civilizaciones, ahora o en el pasado", o el supuesto de que "no quieran comunicarse con nosotros", o que "seríamos incapaces de oírlos", y hasta que "ya han desaparecido" o que "seríamos nosotros mismos, echando mano de los viajes en el tiempo".

En fin, muchas teorías que no acaban con dar una solución satisfactoria a la Paradoja.

Metido en faena, no puedo dejar de emitir mi propia hipótesis al respecto, haciéndome eco de la antigua propia opinión del mismo Fermi al emitir la Paradoja. Propongo que toda civilización con desarrollo expansivo, también paralelamente expande su potencia de autodestrucción, de forma que el "colapso de su sociedad" es una hipótesis más que probable. "Un desarrollo científico acelerado, acelera su propio colapso"... ¿Nos pasará a nosotros?

sábado, diciembre 14, 2013

Cuerdas y cuántica (III).


"El principio holográfico eleva a categoría la propiedad de que el número de estados crece con la exponencial del área -no del volumen-, transformánsose así en la propiedad fundamental de cualquier teoría de gravitación cuántica. La formulación matemática debe hacer uso de variables que residen en la superficie de una región dada, y no en su interior. Igual que un holograma codifica una imagen tridimensional en un sistema bidimensional, la formulación básica de la gravitación cuántica tendría como mucho dos dimensiones espaciales macroscópicas. Las dimensiones restantes aparecerían dinámicamente como aproximaciones en bajas energías.

La mayor parte de los físicos teóricos creen que el principio holográfico es una de las pruebas angulares del espaciotiempo cuántico.

Para casos de gran simetría, modelos como la dualidad Ads/CFT o la teoría matricial BFSS proporcionan un laboratorio teórico que representa muchas propiedades del principio holográfico en una situación matemáticamente tratable.

Las reglas comprendidas dentro del nombre genérico de "dualidad Ads/CFT", dan una definición exacta de la gravedad cuántica para cierto tipo de espaciotiempos con curvatura, en términos de variables matriciales de sistemas apropiados de D-branas. Y es que cuando el número de D-branas es grande, el sistema se describe mejor como un espaciotiempo curvado, donde reemplazamos las D-branas y sus cuerdas abiertas asociadas por una cierta geometría semejante a un agujero negro. Y en esto consiste la conjetura de Maldacena, en suponer la equivalencia exacta de ambas descripciones. Las excitaciones de cuerdas cerradas en el "agujero negro" tienen la misma información física que el conjunto de cuerdas abiertas enganchadas en las D-branas.

Las D-branas representan en el continuo espaciotiempo temporal los "ladrillos básicos" del espacioteiempo. Y en la práctica, esto equivale a derivar todos los objetos de la teoría de cuerdas, incluyendo las cuerdas cerradas y los agujeros negros, a partir de las variables matriciales de las cuerdas abiertas.

La teoría de matriciales BFSS confirmó en parte estas expectativas para el caso del espaciotiempo más simétrico posible: el de Minkowski en once dimensiones.

La teoría BFSS contiene la geometría de Connes como un caso particular.

En cierto modo, el modelo de Maldacena es a la holografía como el átomo de hidrógeno a la MQ (mecánica cuántica). La simpleza del modelo del átomo de hidrógeno resultó fundamental para admitir un tratamiento matemático preciso, a la vez que suficientemente característico como para ilustrar muchas de las propiedades distintas de la MQ.

Pero el paralelismo acaba aquí, pues la geometría de Ads/CFT no corresponde al mundo real ni siquiera aproximadamente. No obstante, aún se está lejos de encontrar una codificación "no conmutativa" de un espaciotiempo similar al que se observa experimentalmente, con sus cuatro dimensiones en expansión cósmica y un espectro de partículas no supersimétrico como el que describe el modelo estándar."

(De la obra de Alejandro Álvarez Silva "Multiverso y realidad" -ver obras del autor)

lunes, diciembre 09, 2013

Cuerdas y cuántica (I).



"Siguiendo a Feynman, las partículas siguen todas las trayectorias posibles simultáneamente. El movimiento es un promedio entre todas las posibilidades, cada una con un cierto peso estadístico. Y en esto consiste uno de los principios fundamentales de la MQ: "Cuando un proceso puede realizarse a través de varias "historias" alternativas, las leyes de la MQ determinan la probabilidad de que ocurra el proceso mediante un promedio adecuado de todas las probabilidades".

Y una medida cuantitativa del grado de "fluctuación" de las trayectorias viene dada por la relación de indeterminación de Heisenberg.

Como dije anteriormente, el intento de aplicar las leyes de la MQ a partículas relativistas (que poseen velocidades próximas a la de la luz) lleva directamente a la teoría cuántica de campos, que se aplica a colectivos de partículas, de forma que las partículas individuales pueden crearse y destruirse localmente.

El espaciotiempo de la teoría cuántica de campos es minkowskiano, pues la fuerza gravitacional entre las partículas subatómicas es muy pequeña, pero, de igual modo, nuestra capacidad de medir las propiedades geométricas del espacio de Minkoski queda limitada por las leyes de la MQ.

La identificación einsteniana entre gravitación y geometría tiene como consecuencia que una teoría cuántica de la gravitación implique una estructura cuántica del propio espaciotiempo.

Pero, la aplicación directa de las reglas de la MQ a la teoría de la gravitación de Einstein da lugar a inconsistencias matemáticas. Lo más fácil es intentar formular una teoría cuántica de las llamadas ondas gravitacionales, o "arrugas" que se producen en la geometría espaciotemporal, similares a las ondas electromagnéticas.

Desde el punto de vista cuántico, se puede ver esto como conjuntos coherentes de partículas, a las que llamamos gravitones, de la misma forma que una onda electromagnética es un conjunto coherente de fotones. Pero la teoría cuántica de los gravitones no es renormanizable, debido a que las interacciones entre gravitones produce cascadas de creación y aniquilación violentas a medida que se consideran distancias cada vez más pequeñas. Se supone que es la consecuencia de que el gravitón tenga "componentes" revelados en la vecindad de la escala de Plank: Lp= (G h/c3)1/2 ,que numéricamente vale unos 10 elevado a menos 33 centímetros.

La pequeñez de la longitud de Planck, por el principio de indeterminación supone que la energía necesaria para medir la estructura del espaciotiempo con una precisión de este orden es tal que en esa región se formaría un agujero negro microscópico con un radio de Schwarzschild del mismo orden de magnitud. Entonces, las fluctuaciones cuánticas que cambian la estructura geométrica e incluso la topología del espaciotiempo, tales como agujeros negros microscópicos, son tan importantes como los gravitones al alcanzar la escala de Planck. Wheeler a esto le llamó la estructura "espumosa" del espaciotiempo cuántico.

Que las fluctuaciones cuánticas gravitacionales adquieran la misma magnitud que las fluctuaciones descritas por el modelo estándar sugiere que todas las interacciones de la Naturaleza están unificadas a distancias del orden de la escala de Planck.

De todas las ideas propuestas hasta la fecha en dirección a encontrar una teoría de la gravitación cuántica que pueda darnos, por ejemplo, un modelo concreto de la estructura interna del gravitón a la escala de Planck, la teoría de cuerdas representa el marco teórico más prometedor. La idea básica es que las partículas que denominamos "elementales" son en realidad objetos extensos en una dirección: cuerdas diminutas cuya dinámica está especificada por modos de vibración."

(Del Capítulo I de la obra de Alejandro Álvarez Silva titulada "Multiverso y realidad")