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jueves, mayo 13, 2021

Perdurando en el tiempo

 "No es egoísmo, es el halo de la perduración en el tiempo"

Advierto mi final, después de una vida que aportó lo más fiel de mí... Y aportó, ¿a quién o a qué?



Puede que las montañas se derrumben en una estrepitosa negrura, o que las aguas ahoguen la expresión más clara de lo viviente, pero aún yo sigo ahí... Y no llevo en mis entrañas todo ese mundo en el que viví, arrastrándolo a un espacio desconocido e intrigante... Pero yo sigo sintiendo que mi "halo" perdura en el tiempo... que no fue baldío, y mis cavilaciones, al fin y al cabo exitosas en cuanto a su culminación, aunque otras no tanto, no pasaron a formar parte de una nada indiferente y caótica: ¡Mi halo se extendió por encima de mi final! ¡Perduró sobre el tiempo!... Largo o corto, ¡no sé!, pero sí sentí ese traspaso de fronteras, por encima del frontispicio de la muerte, del instante final... Esa sensación, ¿sería el impulso prístino de perpetuar la vida en nuestros descendientes?, o yendo más lejos: ¿la contribución de tus afanes, de tus querencias, hacia un futuro luminoso al que quisieras contribuir?

Yo llamo a ese impulso, mágico, misterioso, pero nacido en las entrañas de tu más íntimo ser, el "halo de la perduración en el tiempo".

En ese último instante de forma inefable, indescriptible, apoyándonos en ese póstumo y nuevo hálito de la vida, evitamos el implacable dominio de la temporalidad, sumergiéndonos en un fluido desconocido, sorprendente, sobre el que cabalga, prolongando nuestro ser interno, el halo de nuestra perduración en el tiempo.

¡Aunque el mundo acabe, yo acabe, la impronta existencial de mi vida, no cae en campo baldío, sino es semilla de un nuevo renacer!

¡Y no es egoísmo, es el "halo de nuestra perduración en el tiempo"!

lunes, enero 11, 2021

¡Nuestras queridas mascotas!

 ¡Un saludo para mis dulces mascotas: Minuto, Chuli, Dingo y Micky!... Te ruego, ¡oh!, pájaro de las eternas migraciones, paloma mensajera de la paz, espíritu sin nombre que lleves este saludo a mis bien amados seres de "animalia", que como inocentes les tenga el gran Sabedor en un lugar reservado... ¡Nos acompañasteis durante muchos años, cada uno en su tiempo (mientras vivíais) y os estaremos eternamente agradecidos!


Nos mantuvimos en un triste duelo durante mucho tiempo (aún llenáis nuestros recuerdos: nos entristece vuestra ausencia, pero nos alegran vuestras antiguas vivencias).

Hoy llena vuestro lugar Seno, un felino vivaracho, mientras la fuerza le acompañe (padece enfermedad grave, motivo de su adopción).

Hace no mucho escribí un artículo titulado "La hipótesis del mundo invisible", en el que emitía la hipótesis de la existencia de un mundo, no ya invisible en sí, sino bautizado de esta forma porque estaba fuera de éste, el espacio-temporal que reconocemos en el entorno, cuyo papel principal dejaba de ser el más trascendental, pues se limitaba a representar las briznas necesarias para la creación y evolución de los elementos del otro mundo que, en verdad, sería el prioritario... ¡Esos seres o elementos sí son trascendentales!... y no tienen cuerpo (material): ¡son de otro mundo!

Traigo esto a colación como asidero de un espíritu inquieto, que en la trascendencia busca y se encuentra en su anhelado mundo...

Velamos a nuestras mascotas, agradeciéndoles su ejemplar lealtad y querencia... Ni que decir tiene que en mayor grado (se supone) lo hacemos con nuestros allegados (humanos). Pero, la terrible sombra de la inanidad se cierne sobre los adoradores del puro materialismo, que solo se reconocen y reconocen el insondable fondo de la Nada... ¿ Que existe ese otro mundo de mi hipótesis?...¡Al menos con la misma "sustancia" de esa Nada!

Yo quiero creer que allí me esperan mis criaturas, que sin entrar en profundidades metafísicas, si no existe ese lugar... ¡yo lo crearía!... Desde allí, en sueños, sí oigo una vocecita que me dice: ¡Te espero!

martes, septiembre 29, 2009

AL COMPAÑERO PERDIDO

AL COMPAÑERO PERDIDO
Al compañero Juliano,
mi estimado amigo Alfredo,
"Apróstata" apedillado,
por su humor fino y sereno,
en sus diatribas preciosas,
sin temores y sin miedo,
jocosas y bien sinceras,
y que se llevó al cielo.
De todos ha sido amigo
y caballero ante todo,
de inteligencia brillante
y de rápido acomodo.
De nuestro Club era miembro,
voluntario y solidario,
que aportaba su presencia
cuando era necesario.
Amigo de veinte años,
de coloquios compañero,
de una vida bien vivida,
de un personaje entero.
Eslabón indispensable
en nuestro grupo señero;
la huella que ha dejado
en nuestra alma llevemos.
Tu amigo: Alejandro Álvarez
(Del grupo de Google "Tu Club de los 60")

martes, febrero 20, 2007

Palabras de mi jardín (y XVIII)

La semilla (De "El jardinero" -Tagore-):

Hermano mío, no hay nadie que sea eterno, y nada supervive. Acuérdate de esto y alégrate.
Nuestra vida no es sólo un fardo que hemos de soportar durante muchos años; no es nuestra senda el único camino largo. No hay ningún poeta que tenga la obligación de cantar los cánticos antiguos. La flor se marchita y muere; pero quien se adornaba con ella no ha de estar siempre lamentándolo...
Hermano mío, acuérdate de esto y alégrate.
Se producirá un silencio completo y esa será la mejor de las músicas. Va la vida declinando hacia occidente hasta quedar ahogada en las sombras de oro. Se ha de sacar al amor de sus juegos para que pruebe el agrio vino del dolor, para que ascienda al mundo de las lágrimas... Hermano mío, acuérdate de esto y alégrate.
Cortemos presurosos nuestras flores pra que no las robe el viento a su paso. Hierve nuestra sangre y se ilumina nuestro mirar hurtando besos que se ajarían si nos acordáramos de ellos. Nuestra vida es ansiosa y nuestro anhelo poderoso, porque el tiempo está doblando a muerte como una fúnebre campana.
Hermano mío, acuérdate de esto y alégrate.
No podemos abarcar las cosas en un momento, destrozarlas, tirarlas al suelo. Pasan las horas presurosas emboscando los sueños. La vida, que es tan larga para el trabajo y el aburrimiento, sólo nos regala un día para el amor.
Hermano mío, acuérdate de esto y alégrate.
La hermosura no es tan grata porque el cambiante ritmo de su baile se acompasa con el de nuestras vidas. Apreciamos el saber porque no tenemos tiempo suficiente para abarcarlo todo. Todo se ha hecho y acabado allá en la eternidad, pero las flores de la ilusión terrena están siempre fragantes gracias a la muerte.
Hermano mío, acuérdate de esto y alégrate.


"Elogio a la temporalidad"

El jardín (AAS):

Ansia, anhelo, hermosura, ilusión, saber... ¡hijos del tiempo, saludad a la muerte que os ha hecho ser!...
¿No es hermoso el renacer, la nueva vida?... ¡Da gracias a la muerte!
¿No es tu vida un ansia, un anhelo, una ilusión, un movimiento, y lo eterno está quieto?... ¡Da gracias a la muerte!
¡Deja pasar y saluda, alma humana, a tu muerte engendradora y a su amado compañero, nuestro antiguo padre el tiempo!

jueves, febrero 15, 2007

Palabras de mi jardín (XVII)

La semilla (De "El jardinero" -Tagore-):

Cuando la vida es sometida a juicio, la más humilde brizna de hierba se sienta en el mismo banquillo que los rayos del sol y que las estrellas de la noche entrada. Del mismo modo, en el centro del universo, mis canciones comparten el trono con la música de las nubes y el canto de los bosques.
Pero tu riqueza, avaro, no se junta con el esplendor dorado y gozoso del sol, ni con el dulce lucir de la luna de plata. La ventura que el cielo derrama sobre el mundo no alcanza a tus tesoros. Y cuando llega la muerte se ponen blanquecinos, se ajan y se convierten en un leve polvillo.


"La importancia de lavida"

El jardín (AAS):

El tremendo Universo, las fantásticas explosiones de sus innumerables soles y el gigantesco calor de sus corazones fundentes rivalizan con el rocío de mis briznas de yerba, con el suave trino de los pequeños reyezuelos que me habitan... y es que mis minúsculas criaturas poseen ¡vida!, tan grande que se traga el Cosmos todo... ¿No sabes que en mí están escritos los más profundos misterios?... ¿Que sin una sóla de mis pequeñas vidas se colapsaría el Orbe entero?... ¡Acude a mí, yo lo soy todo!

jueves, febrero 08, 2007

Palabras de mi jardín (XVI)

La semilla (de "El jardinero" -Tagore-):

Cuando la noche estaba muy entrada, el hombre exclamó: "Ha llegado el momento de abandonar mi hogar y de salir a la búsqueda de Dios. ¿Quién me ha estado engañando durante tanto tiempo? Dios le contestó tranquilo: "Yo". Pero el hombre no le oía.
La madre y el hijo dormían plácidamente en su cama. Preguntó el hombre: "¿Quiénes sois vosotros que me habéis tenido engañado durante tanto tiempo? La voz de Dios dijo otra vez: "Ellos son Dios". Y el hombre no le oía.
El hijo lloraba en medio de sus sueños y abrazaba inconscientemente a su madre. Dios dijo al hombre: "¡Detente, necio, y no abandones a tu familia!" Pero el hombre no le oía. Y Dios suspiraba tristemente: "¿Por qué tratará de venir hasta mí, si me está abandonando?"


"La presencia de Dios en lo más sencillo"

El jardín (AAS):

¡Jardinero, sigue cortando mis flores marchitas y regando mis secas raíces!... ¡Esas manos que tanto conozco de delicados cuidados y sutileza extrema, amigas y compañeras de mis sueños, seguid con vuestra entrañable tarea!... ¡Yo os reconfortaré, pues en mí habita vuestro Señor y le sois gratas!... ¡Dichosos vosotros que no buscáis en lo oculto lo que a diario se nos da, porque a Él le sois gratos!... Vuestra humildad os ensalza y aquello que está vedado a reyes y poderosos, está abierto de par en par a vuestra sencillez... ¡Dichosos los que encuentran! ¡Dios vive con ellos y en ellos, y ellos participan de su juego!

domingo, febrero 04, 2007

Palabras de mi Jardín (XV)

La semilla (De "El jardinero" -Tagore-):

La feria de delante del templo estaba en todo su apogeo. LLoviznaba desde la salida del sol y caía la tarde.
Entre la alegría de la multitud, nada había más radiante que el gozo de una niña que se había comprado por unos céntimos un silbato de caña. La penetrante alegría de aquel silbido destacaba sobre todas las risas y todo el alboroto.
Una multitud enorme se acercaba entre empujones. El camino se había llenado de barro, había crecido el río y el campo se hallaba enfangado.
Entre el gentío hastiado no había un dolor mayor que el de un niño que no tenía dinero para comprarse un humilde juguete, y cuando vi sus tristes ojos fijos ante el tenderete, todo aquel enjambre de gente me pareció miserable.


"Lo sencillo y humilde, refugio del Espíritu"

EL jardín (AAS):

¡Tú, santa criatura, que lo abandonaste todo para buscarle, que años y años de privación despegaron tu alma de lo mundano, no prosigas más!... Desciende al valle, las frágiles manos abiertas de un niño con su mochila repleta de júbilo esperan tu humilde regalo... En sus negros y profundos ojos expectantes de alegría y en su fondo, saltando si cabe aún más de gozo, un duende te espera impaciente: ¡es el mago compañero de tu viaje en el camino!

jueves, febrero 01, 2007

Palabras de mi jardín (XIV)

La semilla (De "El jardinero" -Tagore-):

"Edifiqué laboriosamente un templo. No tenía puertas ni ventanas y sus muros eran de piedra maciza. Me alejé del mundo, me olvidé de todo y, ensimismado, me puse a mirar un día y otro día la imagen que había colocado en al altar.
Siempre ardían lamparitas de óleo perfumado en la total oscuridad del templo; y el humo permanente del incienso envolvía mi alma con su sofocante espiral.
Esculpí, vigilante, en los muros figuras imaginarias en extraños laberintos (caballos alados, flores con caras humanas, serpientes con rostro de mujer). No quedó ni un sólo huequecito por donde pudiera entrar el canto de los pájaros, el rumor de las frondas, el ruido de la ciudad laboriosa. Sólo resonaba en la bóveda en sombras mi voz que cantaba despacio y armoniosa.
Mi inteligencia se hizo penetrante y estática como la punta de una lanza ardiente, y mis sentidos se sumieron en éxtasis ignotos. ¿Cuánto tiempo estaría así? Un día estalló una tormenta y un poderoso rayo rompió el templo hiriéndome el corazón.
Las lámparas tamblaban avergonzadas y tenues. Los jeroglíficos de los muros eran como sueños enredados, sin sentido, al estar a plena luz del día, y daba la impresión de que querían ocultarse. La imagen sonreía en su altar, viva, al entrar en contacto con el Dios vivo.
Y la noche que me había tenido cautivo se marchó volando para siempre."


"La claridad y viveza del Dios vivo"

El jardín (AAS):

¡Señor, vos inteligencia pura, fuente ingotable de prodigios, inabarcable, inmenso, infinito... cuán fácil y sencillo es comprenderte!... Laberinto indescifrable de infinitos caminos inescrutables, interminables evos de historia, innumerable y consistente, campo inabordable de sesudos sabios... ¡Y sólo eres un punto, sólo eres Tú, sólo serás yo!... ¡Dios está vivo!... ¡El atajo de tu "viveza" nos reconforta, oh, sí, a estas almas sencillas y humildes!

domingo, enero 28, 2007

Palabras de mi Jardín (XIII)

La semilla (De "El jardinero" -Tagore-):

Burlaos de mí, amigos míos, porque voy en pos del ciervo de oro; pero yo siempre iré detrás de esta visión que huye de mis manos.
Por montañas y llanos, a través de terrenos ignotos, siempre correré en pos del ciervo de oro.
Bienvenidos seáis, vosotros que regresáis del mercado, y ójala que tornéis cargados a vuestras casas. El embrujo de los vientos sin hogar me ha capturado no sé donde ni cuando. He perdido en mi huida todo lo que tenía. Sólo me queda mi alma liberada.
Las montañas y los llanos, los terrenos ignotos se escapan de mí que siempre persigo incansable el ciervo de oro.


"El alma liberada dedicada únicamente a la búsqueda del Espíritu"

El jardín (AAS):

¡Bienaventurada tú, alma peregrina, que abandonaste tu bagaje, te nacieron alas y remontaste el vuelo en busca del "ciervo de oro"!
¡Cómo me deslumbras! ¡Cómo imitarte quisiera si mis pies no fueran tan pesados que ignoran el volar!... ¿Llegará algún día mi espíritu a acompañarte?...
¡Esta noche tuve un sueño, vi a lo lejos el ciervo de oro y tu estela se le acercaba, y tu mano se extendía hacia la mía!... ¡Esperanza, no te olvides de este amigo que te aguarda!

viernes, enero 19, 2007

"Palabras de mi jardín (XII)"

La semilla (De "El jardinero" -Tagore-):

Amor mío, mi alma está siempre deseando tener pronto ese encuentro que ha de ser para mí como la muerte que todo lo aniquila.
¡Llévame hasta tus pies con un viento huracanado; quítame todo lo que tengo; entra tú en mi dormir y llévate mis sueños; róbame cuanto hay en mi mundo. Y cuando mi espíritu esté solo y desnudo, convirtámonos en un solo ser colmado de belleza!
Pero... ¡cuántos afanes los míos! ¿Cómo podré esperar esa unión definitiva de no ser contigo, Dios mío?


"La voluntad de Dios y nuestro anhelo en alcanzarle"

EL jardín (AAS):

¡Aquí estoy, Espíritu Supremo, buscando tu morada, sabiéndola tan lejos... y tan cerca! Brazos abiertos para el alma que busca, anhelo reprimido hasta la consumación de la esencia, tiempo engendrador del precioso encuentro... ¡Ventura gloriosa, sois el regazo de mi inquietud y esperanza!

viernes, enero 12, 2007

Palabras de mi jardín (XI)

La semilla (De "El jardinero" -Tagore-):


Protegí contra el viento la lámpara cubriéndola con mi manto, pero la llama se apagó. Estreché la flor contra mi pecho, deseoso de amor, y la ajé sin querer. Estanqué el agua para que sólo fuese para mí y se me secó la fuente. Quise tocar una nota que mi arpa no alcanzaba y se me rompió la cuerda.


"El amor no es egoísta:¡Debe ser compartido!"

El jardín (AAS):


Amor,¡cómo quise poseerte!... ¡cómo fluye tu cuerpo entre mis manos!... Mi vasija no puede contenerte... Mas, sí llenas los vasos que te ofrecen, sí extiendes tu fluido inextinguible, más y más abundante en el despliegue de tu inmenso manto... ¿Qué misterio encierras en tu fondo que conozco a las criaturas a las que impregnas, y me empujas a la entraña de sus seres?...

jueves, diciembre 28, 2006

Palabras de mi jardín (X)

La semilla ("El Jardinero" -Tagore-):

Belleza, entre el fragor del mar de la vida alzas estática y callada tu piedra solitaria. El tiempo enloquecido te ruega postrado ante ti: "¡Háblame, amor mío, dime algo!"
Pero tu frialdad tan despiadada mantiene prisionera la voz en tus labios, ¡oh belleza incambiante!



"La belleza atributo de Dios"

El jardín (AAS):

¡Tiempo que alimentas nuestras venas, reviviendo primaveras y agostando nuestras mieses!... ¡cuántas veces acurrucas la belleza entre tus ondas! y... ¡cuántas te abandona!... ¡Oh belleza, compañera de mis mejores momentos, quédate conmigo!... ¡tal vez esperes mi llegada al mundo eterno de tu dueño!

miércoles, diciembre 20, 2006

Palabras de mi jardín (IX)

La semilla ("El jardinero" de Tagore):

Yo era una más, y mi vida se me escapaba con la oscura labor de cada día. ¿Por qué me elegiste entre todas, por qué me hiciste salir del confortable aposento donde transcurría mi vida cotidiana?
El amor que no se ha confesado es algo sagrado y resplandece como la joya en la penumbra del corazón escondido. Pero cuando se le saca a la claridad del día el muy impertinente resulta desgraciadamente negro. ¿Por qué rompiste, entonces, el velo de mi corazón? ¿Por qué sacaste a la luz del sol mi tembloroso amor y rompiste para siempre su umbrío cobijo?
Mis compañeras continúan igual. Nadie se ha asomado a sus almas, y hasta ellas desconocen sus secretos. Se ríen, lloran, hablan y se afanan, descuidadas y superficiales; van directamente al templo, preparan sus lámparas y acarrean agua del riachuelo.

Tenía la esperanza de que mi amor, sacado de su cobijo, no iba a temblar de vergüenza; pero tú me has mirado. Has emprendido tu camino, pero no me has dejado continuar por el mío. ¡Y me dejas desnuda frente al mundo, que con los ojos siempre abiertos me observan noche y día!



"Un alma tocada por el Amor"


El jardín (AAS):

¿Me preguntas qué es amor?... ¿Y a mí me lo preguntas?... Interroga a él directamente la razón de mis cimientos removidos, la inquietud de mi alma desvalida sin rumbo, sólo en pos de su esbelta estela indefinida... ¡Pregunta sí, pero cuídate de sus ardientes y peligrosos rayos!

sábado, diciembre 09, 2006

Palabras de mi jardín (VIII)

La semilla (Tagore, "El jardinero"):

Serénate, alma mía, que el momento de la partida no sea doloroso. Que esto no se parezca a la muerte, que sea un complementarse. Consérvese el amor con el recuerdo y las canciones se lleven el dolor. Que este volar por los cielos una al fin sus alas en el nido. Que la última caricia de tus manos sea suave, como una flor nocturna...
Belleza que te marchas, párate un instante, y di callada tus palabras postreras, que yo me inclino ante ti y enciendo mi lámpara para que veas bien tu camino.



"La partida del alma serena"


El jardín (AAS):

¿Por qué no vives, alma mía, tal cual, el instante supremo de la partida?...
¡Alégrate, oh alma, es el momento de partir!... Ante ti se abre tu verdadero horizonte, el remanso en que descansarás y que te hará inmortal, una y suprema, por encima de todo tiempo y espacio que existe, que te hará conocer a fondo el Amor que tanto anhelas...
¡Alégrate, oh alma, hoy vives el momento de partir!

jueves, noviembre 23, 2006

Palabras de mi jardín (VII)

La semilla ("El jardinero" -Tagore-):

Ese tesoro incontable no es tuyo, madre oscura, polvo resignado. Te afanas para dar de comer a tus hijos, pero no es suficiente con tu comida. Tu regalo de alegría nunca es perfecto. Das a tus hijos el juguete de la fragilidad... No puedes llenar nuestra insaciable esperanza... Pero no puedo abandonarte por eso.
No. Tu sonrisa, que el dolor oscurece, es muy grata a mis ojos. Tu amor es querido a mi alma. Nos has dado la vida, no la inmortalidad, y siempre andas con la mirada inquieta. Desde toda la eternidad has ido poniendo en tu cielo colores y canciones, pero eso es sólo una pobre esperanza, y sobre la belleza que has creado siempre flota la niebla de los llantos...
Ten, sin embargo, mis cantos para tu alma callada, mi amor para tu amor. Te agotaré con mi labor, pues he visto tu rostro amable, y te quiero, ¡triste polvo, madre tierra!


"Elegía a la materia"

El jardín (AAS):

¡Cuál será el misterio de la materia tan denostada!...
¿No reconocéis en vuestra sangre su pálpito? ¿No sentís ese amor por la madre a la que todo debéis?
Ella os dio todo su ser y como tal os hizo perecederos, temporales, indefinidos (ser o nada)... , pero metió en vosotros lo más importantes que tenéis: ¡la vida! Y hasta la belleza os hizo sentir... Madre, compañera de viaje, ¡acompañadnos, también, en nuestro destino!

sábado, noviembre 18, 2006

Palabras de mi jardín (VI)

La semilla ("El jardinero" -Tagore-):

Era el mes de mayo. La luna amarillenta parecía eternizarse, y la tierra, reseca, se agrietaba de sed. Una voz me llamaba desde el río: "Ven, amor mío". Dejé mi libro y me asomé al balcón. En la orilla, un búfalo hembra, todo lleno de barro, miraba con pacíficos ojos a un chico que le llamaba desde el río con el agua a la rodilla.
Me eché a reír... Una brisa muy suave se metió por mi alma.


El jardín (AAS):

¿Quién te enseñó, pequeña criatura, el lenguaje del animal a quien quieres?...
¡Enséñame a mí a descifrarlo!
¿Quién te enseñó, pequeña criatura, el lenguaje del crío a quien quieres?...
¡Cómo podría yo descifrarlo!
¿No será, tal vez, del todo innecesario?... ¿No está escrito, de siempre, en la inescrutable profundidad de nuestros corazones?

viernes, noviembre 10, 2006

Palabras de mi jardín (V)

La semilla ("El Jardinero" -Tagore-):

Una pareja de alfareros, hombre y mujer que un buen día llegó de occidente, trabaja la arcilla. La niña lava cacharros y sartenes en el agua del río. El niño, con la cabeza pelada, lleno de barro su cuerpecito moreno, la va siguiendo un rato y la espera con paciencia junto a la lona, como ella le ha encargado. Y la niña, que ayuda muy seriecita a su madre, regresa con un cántaro rebosante de agua en la cabeza, un caldero en una mano y a su hermano cogido de la otra.
Un día andaba el niño jugando totalmente desnudo. La niña fregaba una olla con arena muy concienzudamente. Un corderito miraba manso la corriente del río. De pronto, se acercó al niño, balando fuerte, y el crío, asustado, se puso a llorar. Soltó su hermana la olla y llegó corriendo. Y con el niño en un brazo y en el otro el corderito, repartía entre los dos sus caricias, uniendo con el lazo de su amor al hijo del animal y al hijo del hombre.


"Esa clase de relación entre animales y hombres"

El Jardín (AAS):

¡Hombre, mira ahí a tu semejante!... Ese animalillo tranquilo, plácido, tumbado ante ti; esos ojos buscando tu mirada y marcando su admiración... En su sosiego, ¡cómo entiende tu ánimo!... ¡Olvida tu ascendencia, mira sólo a tu alrededor, sumérjete en el conjunto!... ¿No percibes el cántico de tu "semejante"? ¿No sientes el latido de su pequeño corazón?... ¿No te es tan familiar como tus propias entrañas?... Él te da la preferencia, pero te pide que cuentes con él... ¡Sólo quiere pertenecer a ese momento, a ese "cuadro" que formas tú y él en ese instante universal!

sábado, noviembre 04, 2006

Palabras de mi jardín (IV)

La semilla (El jardinero -Tagore-):

"Me encuentro ansioso y tengo sed de cosas remotas; el alma se me esponja con el deseo de alcanzar por fin una serie de objetos lejanos que se pierden allá entre la bruma. Tu flauta me llama metiéndose en el fondo de mi alma, oh más allá sin nombre, y no me acuerdo de que no tendo alas y de que estoy eternamente preso en este calabozo.
Me muevo inquieto e insomme; soy como un extranjero en un país muy lejos del suyo. Me llega susurrante tu voz, en un idioma que mi alma reconoce suyo como una esperanza imposible de lograr. Tu flauta me llama penetrante, oh secreto lejano, y no me acuerdo de que no conozco el camino, de que no tengo al lado un caballo con alas.
Ando sin ganas, voy dando vueltas a mi propio corazón. En medio de la niebla que el sol empieza a penetrar, en las horas cansadas, ¡qué inmenso te veo contra el azul del cielo! Tu flauta me llama penetrante, oh último día, y me olvido de que la casa que habito tiene siempre sus puertas cerradas."


"La ilusión y la guía están más allá, en lo lejano y misterioso: ¡El Espíritu!"

El jardín:

¡Cuán lejano, cuán cercano aparece ese Espíritu que buscamos!
¡Qué difícil es buscar Aquello y qué fácil encontrarlo cuando no lo buscamos!
En cuanto lejano, es obra del entendimiento; lo cercano es pura clarividencia.
¡Qué inquietud se apodera de nuestra alma ante esa infructuosa búsqueda! ¡Qué alegría, qué sobresalto produce "el encuentro", esos pequeños retazos del Espíritu que se nos hacen evidentes!
¡Y es que tu "encanto" aparece en la niebla, nos inunda el alma, y el no encontrarle entristece y aja nuestro sufrido espíritu!
¡Cuánto desearía nuestra alma abandonar su viejo ropaje, y con "nuevas alas" remontarse hacia Ti en un viaje sin límite!

jueves, noviembre 02, 2006

Palabras de mi jardín (III)

La semilla (El jardinero -Tagore):

"Escúchame, tú, a quien no conozco pero que lees estos versos míos con cien años ya de existencia. No puedo regalarte ni una flor de entre todas las que prodiga la primavera, ni una luz tan sólo de estas nubes doradas. Pero abre tus puertas y mira; recoge de entre las flores de tu jardín el perfumado recuerdo de las flores que se marchitaron ¡hace ya cien años!
¡Ojalá consigas sentir en el gozo de tu corazón la alegría viva que te envío esta mañana de abril, a través de cien años, perfumando estos cantos dichosos!"


"Los sentimientos, memoria de la naturaleza"

El jardín:

Huellas de todo lo que "vive, vivió y vivirá", ¡qué claras y relucientes aparecéis ante mis ojos! ¡Qué ajenas al tiempo os encontráis! ¡Tan borrosas al alma incrédula sois, tan inservibles que ni mi espíritu inflamado en evidencia logra espabilar esa indiferencia!
Y vosotras almas insensibles, ¡abrid siquiera una rendija en vuestro cerrazón, sea por curiosidad! ¡Dad una posibilidad a vuestro espíritu para que empiece a entender el lenguje profundo del entorno, los mensajes de incomprendidas almas que os buscan!

martes, octubre 31, 2006

Palabras de mi jardín (II)

La semilla (El jardinero -Tagore):

"Muy delgado, enmarañado y empolvado su rojizo pelo, la boca hundida, dormida el alma, y un ardor en los ojos como la luz de la luciérgana que quiere emparejarse, el loco buscaba la piedra de toque.
El mar inabarcable rugía delante de él. Las olas hablaban sin cansarse de sus tesoros sumergidos, riéndose de su ignorancia por no comprenderlas. Tal vez apenas tenía que esperar, pero no se echaba a reposar porque su vida era sólo búsqueda.
Al igual que los mares tratan de abrazar sin descanso el cielo inaccesible; al igual que los astros trazan círculos eternos en pos de una desconocida meta, el loco, sudoroso su rojizo cabello, vagaba por la desierta playa buscando la piedra de toque.
Un día un niño del pueblo le dijo: "¿Quien te ha dado esa cadena de oro que luces en el cinto?" El loco se miró sobresaltado. ¡Su cadena de hierro era de oro! No soñaba, pero no recordaba el camino. Y, disgustado, se golpeaba la frente tratando de acordarse. ¿Dónde habría encontrado la piedra, sin haberlo sabido? Tenía lacostumbre de coger piedrecitas, tocar con ellas la cadena, y volverlas a tirar, sin reparar si el hierro se convertía en oro. Así, había encontrado la piedra de toque y la había vuelto a perder. Descendía el sol dorando el cielo todo. El loco comenzó a desandar lo que había andado, en pos del tesoro perdido, cansado, mirando el suelo, con el alma en la tierra, como un árbol que hubieran arrancado de raíz."

"La vida sólo como búsqueda"

El Jardín:

Gozosa búsqueda del tesoro del Espíritu escurridizo y misterioso. Ese afán nuestro en buscar el camino, ¿no distrae, quizás, su destino?... Ese anhelo en pos de la llama, gozoso en sí, no debiera distraer la vigilia, la apertura del alma a su influjo... ¡No es la meta, ni el sino del hombre el camino que trazan sus pasos!...
El Espíritu elige el momento... ¡Él se acerca en silencio a ese encuentro!
¡Aguza el sentido, alma inquieta, estate atenta y abierta a la irrupción del Espíritu en ti!... Mansas, humildes, moradas confortables, tales son las "cuentas" de Dios nuestro Señor.