martes, abril 14, 2009

FILOSOFÍA ALEMANA (HUSSERL III)

La conciencia no sólo tiene un objeto, sino que hace que haya objeto intencional para ella, y lo hace desde ella misma. No es que la intentio produzca desde sí misma el contenido del objeto; sería un subjetivismo que Husserl rechaza enérgicamente. Pero lo que la intentio, y sólo la intentio hace, es fundar la posibilidad de la manifestación del objeto intencional tal como éste es en sí mismo. La intencionalidad es el fundamento de la posibilidad de toda manifestación objetiva para mí. La intentio, pues, el "de", es respecto del objeto no una mera correlación subjetiva, sino un a priori de su manifestación. Esta es la creación de Husserl: La intecionalidad no es sólo "intrínseca" a la conciencia, funda desde sí misma la manifestación de su objeto. Y este fenómeno de intencionalidad es lo que temáticamente llama Husserl vivencia.
Precisamente porque la conciencia es intencionalidad, tiene como término suyo un objeto que es su intentum propio, lo que Husserl llama noema.
El noema no es "contenido", sino mero "término" intencional de la conciencia, algo que es manifiesto en ella, pero que no es ella misma ni parte de ella. Este término intencional tiene tres caracteres. Ante todo, lo que acabamos de decir: es algo "independiente" de la conciencia. En la conciencia se nos manifiesta su noema tal como es en y por sí mismo, es decir, con plena objetividad. Objetividad no es realidad, pero el noema no puede darse sin la conciencia.
La conciencia como intentio y como intentum no es sólo de índole cognoscitiva; todo modo de conciencia tien su noema propio. Así, el modo de conciencia que llamamos "estimar" tiene como correlato noemático, objetivo e independiente de ella, el "valor".
La aprioridad de la intencionalidad consiste concretamente en que la intentio es lo que abre el área del sentido objetivo del noema, el cual es, entonces, el sentido objetivo de la intentio. La conciencia es un acto que desde sí mismo abre el área del sentido; es, como dice Husserl, un sinngebender AKT. El sentido del noema no depende de la conciencia sino del noema mismo. Pero que el objeto sea sentido noemático, eso se debe a la conciencia. Y en esto consiste el sinngebender AKT, el acto de "dar" sentido. La unidad del sentido objetivo del noema es justo lo que, según Husserl, es el "ser". Ser es unidad de sentido objetivo. El noema, el puro fenómeno, es ser como esencia. Pues bien, la esencia de la esencia es "ser" como sentido objetivo. Como tal, el ser se funda en la conciencia misma.
La intención de un objeto inmediata y originariamente dado a la conciencia es lo que Husserl llama intuición. Como Husserl ha puesto "entre paréntesis" todo el mundo real, la intuición es entonces pura y simplemente el ver lo manifiesto originalmente manifestado, y tan sólo en cuanto manifestado, es decir, como mero correlato intencional de la conciencia pura.
La intuición directa y originaria de lo dado en cuanto dado, y sólo en cuanto dado, es una evidencia absoluta de lo que "es" lo dado.
Para Kant, el principio supremo es el "yo pienso", una facultad ciega de síntesis. En cambio, para Husserl, el principio radical de la filosofía es una intuición evidente y evidenciadora.
(De la obra "Paradigma", editada en "Biblopia.com")

lunes, abril 06, 2009

FILOSOFÍA ALEMANA (HUSSERL II)

La actitud que Husserl propugna se cifra en un solo concepto: reducción, reducción a fenómeno puro.
Lo que desde el tiempo de los primeros griegos hasta nuestros días constituye el "qué" de algo es lo que se ha llamado su "esencia" (Wesen). Y la esencia es aquello que una cosa "es". Esencia es el ser de las cosas. Por esto el resultado de la reducción fenomenológica es el descubrimiento de la esencia, del ser. En su doble dimensión eidética y trascendental, el fenómeno puro es esencia, es ser: ser hombre, ser piedra, etc. A cambio de haber colocado entre paréntesis la realidad de las cosas sustentada por la creencia fundamental, lo que hemos cobrado es nada menos que el ser mismo de las cosas, su esencia. Y éste es el objeto de la filosofía. El ente de Aristóteles, el objeto de Kant, el hecho científico de Comte y el hecho inmediato de la conciencia de Bergson, ceden el paso, por reducción a fenómeno, a la pura esencia, al ser como esencia.
Toda realidad de hecho es relativa a su esencia, pero en cambio la esencia misma no es relativa al hecho. Puesto en suspenso el carácter de realidad, tenemos ante nosotros algo absoluto. Todo relativismo viene de la realización fáctica de la esencia.
En absoluto no sólo este objeto, sino su manifestación para la conciencia. Cuando percibo algo como realidad, cabría siempre la posibilidad de un error, de una alucinación o ilusión. Pero si suspendo este carácter de realidad, entonces me quedo con lo percibido tal como se manifiesta y en tanto que se manifiesta es una conciencia. El posible carácter alucinatorio o real del objeto de la percepción es perfectamente indiferente. La conciencia en reducción se basta a sí misma; es el único ente que no necesita de ningún otro para ser. Es, pues, el único ser absoluto.
La conciencia es, en su pureza primaria, un nuevo "darse cuenta" de algo: la conciencia es siempre y sólo "conciencia-de", precisamente en cuanto puro darse cuenta de algo. Reducida la actividad mental a este momento de puro darse cuenta, me hallo instalado en la conciencia pura. A esta conciencia pura es a la que es manifiesto el fenómeno o esencia.
La conciencia pura, la "conciencia-de" es algo que sólo es conciencia en cuanto lo es "de" algo. Toda conciencia está dirigida hacia algo. Y este dirigirse hacia algo es lo que desde tiempo inmemorial venía llamándose intencionalidad.
La intencionalidad ante todo es ese momento según el cual la conciencia es algo que sólo lo es "de" otro algo. En este aspecto la conciencia es un intentio, o como dice Husserl, es una noesis. La cuestión está en cómo entiende Husserl este intentio. Por lo pronto, no se trata de una "relación" entre un acto y su objeto; no es un acto concluso frente al objeto, sino que sólo es conclusa como acto en su referencia misma a éste. Dicho en otros términos: el "de" no es una relación de la intentio al objeto, sino que es la estructura misma de la intentio. En su virtud, toda conciencia envuelve intrínsecamente la "existencia intencional" de su objeto. No se trata de una existencia y de un objeto reales, sino de algo distinto: de una existencia y de un objeto intencionales.
(Copyright 2009 -De la obra del autor "Paradigma"-)

viernes, abril 03, 2009

LA FILOSOFÍA AL ENCUENTRO. (Filosofía alemana)

En sucesivas aportaciones, revisaremos de forma global la obra de varios filósofos alemanes que, a mi parecer, representan la cumbre de la filosofía occidental, y que pueden constituir la base sobre la que construir el Paradigma que no hemos empeñado en intentar construir. (Ver la obra del autor "Paradigma").
EDMUND HUSSERL I (1859-1938)
Estudió Astronomía, Matemática, y también Filosofía con "su genial maestro" Franz Brentano, que le incitaría al desarrollo de la fenomenología. DE 1901 a 1916 fue profesor en Gottinga, y después en Friburgo hasta 1928. Fue un verdadero buscador de la verdad, nunca satisfecho con el resultado de sus indagaciones, en su mayor parte publicada después de su muerte. Se consideraba como " perpetuo principiante".
Su obra está dedicada a explicar, partiendo de la conciencia, el mundo fenomenológico en sus múltiples manifestaciones. Como su maestro Brentano, Husserl mantiene la tesis de que la conciencia significa siempre intencionalidad o "conciencia" de algo. La conciencia aprehende (erfassen) los fenómenos externos por medio de la Wesenschan o "intuición esencial", concepción que Husserl expone en sus "Investigaciones lógicas", que aparecen entre 1901 y 1902 y que le darían notoriedad.
Husserl tiene especial cuidado en liberar a la lógica de la psicología. En sus palabras: "La Psicología se ocupa de la conciencia empírica, la Fenomenología de la conciencia pura". (De su obra, "Philosophie als strenge wissenschaft" -"La filosofía como ciencia rigurosa"-).
El filósofo rechaza la filosofía basada en concepciones ideológicas, por eso se distanció no solo del psicologismo, sino también del historicismo hegeliano y neohegeliano, el naturalismo, el realitivismo, el empirismo, el pragmatismo y el escepticismo.
En su opinión, toda realidad objetiva está no solo vinculada a la conciencia, sino que está constituida por ella. Para él, el mundo objetivo no es nada, si no adquiere esencialidad o significación a través de la intencionalidad o trascendencia subjetiva.
Husserl, igual que Kant, define la fenomenología como una "ciencia apriorística" anterior a los hechos. Nos dice: "La fenomenología excluye los resultados del conocimiento obtenidos por las ciencias empíricas". Cree que el paso previo para eludir el conocimiento vulgar o inmediato y ascender a un modo superior de conocimiento es la llamada "reducción eidética" o "epoché", que Husserl la explica como un "desconectar" la realidad (Auschalten), una puesta entre "paréntesis" (In Klammer setzen"). Al ser la intencionlidad común a toda conciencia, Husserl se ve obligado a trasladar el problema de la verdad a la intersubjetividad y el "mundo de la vida", no logrando superar el hipersubjetivismo de su sistema de ideas.
Poco antes de su muerte reconoce no haber alcanzado la meta que se había trazado. Así escribe resignadamente en "Crisis" (1935): "El sueño de la Filosofía como ciencia seria, apodíctica y rigurosa ha tocado a su fin.
La fenomenología de Husserl fue criticada y desechada posteriormente por Derrida ("El problema de la génesis en la filosofía de Husserl") por el problema de la génesis (noción fundamental en la fenomenología husserliana), que para Derrida consiste en que tanto la temporalidad como el significado deben ser generados como actos previos del sujeto trascendental, pero la subjetividad trascendental debe ella misma ser constituida por un acto de génesis. Por tanto, la noción de génesis en el sentido fenomenológico subyace tanto a la temporalidad como a la atemporalidad, la historia y la filosofía, lo que para Derrida es una "tensión" que ve finalmente sin solución.
No obstante, por la importancia sobre los planteamientos acerca de la construcción del Paradigma, seguiremos desgranando los pensamientos de Husserl. (Copyright 2009).

domingo, marzo 29, 2009

LA REALIDAD FÍSICA, por Alejandro Álvarez Silva

La realidad es onda de probabilidad y partícula (ambas). (Dualidad onda-corpúsculo).
La medida tiene que ver con la partícula, es decir, con la interacción, y la interacción es un intercambio de partículas.
La historia (la vida biológica, etc.) sólo puede escribirse sobre sucesos, que realmente son medidas (el suceso está determinado, que en esto consiste una medida). Por consiguiente, como sólo podemos tener constancia de las medidas (sucesos), es como si "nuestra" historia (todas las historias) estuviese construida solamente sobre una parte de la realidad, la que tiene que ver con el suceso, la medida, la partícula que macroscópicamente es lo cotidiano, por eso a esta "cotidianidad" ordinariamente llamamos realidad, pero como vemos, ésta no es la realidad total, la realidad verdadera, que es un aglomerado de solidez-partícula, y evanescencia-onda de probabilidad. (La realidad es discreta, indeterminada).

lunes, marzo 09, 2009

OPERADORES CUÁNTICOS DE CREACIÓN Y ANIQUILACIÓN, por Alejandro R. Álvarez Silva.

Como sabemos, el estado de un sistema cuántico se describe por medio de la función de onda, pues ésta contiene en sí toda la información físicamente de interés, al poder calcularse a partir de ella el valor esperado de cualquier variable dinámica, gracias al amplio uso que se realiza de los operadores matemáticos hermíticos que tienen la propiedad de que sus autovalores son siempre reales. Así lo son todas las magnitudes físicas, llamadas observables.
En Cuántica son de amplio uso los operadores de creación y aniquilación, que son utilizados para "crear" o "destruir", respectivamente, una partícula (fotón, bosón, electrón, etc.) en el estado i en un sistema cuántico determinado.
La integridad de este artículo puede leerse en BIBLOPIA (http://www.biblopia.com/).

domingo, febrero 15, 2009

El porqué de las dimensiones "extra"

http://personales.ya.com/casanchi/fis/porquedimensiones01.pdf

En este artículo se trata de explicar el porqué el físico tuvo que ampliar el número de dimensiones, aparte de las tres espaciales y el tiempo, como artificio matemático que diese explicación a los fenómenos observados en la naturaleza.

El trasfondo físico de la geometría relativista einsteniana

http://www.textoscientificos.com/fisica/articulos/trasfondo-fisico-geometria-relativista-einsteniana

En este artículo se trata de explicar cuál es el verdadero trasfondo que subyace en la formulación geométrica de la Teoria de la Relatividad General de Albert Einstein.

miércoles, diciembre 17, 2008

BOSÓN DE HIGGS


El bosón de Higgs no es más que una "etiqueta" o bandera sobre la que quiere acogerse la propia justificación de los fantásticos gastos en medios y personal realizados por el CERN para construir el engendro tecnológico que supone el LHC (Large Hadron Collider). Ahora bien, el avance que se espera obtener en investigación básica y aplicada, que incide directamente en las mismas fronteras de la Ciencia, sí justificaría este desembolso.
Pero, ¿cuál es en realidad la importancia de la búsqueda del bosón de Higgs?...
Una "justificación física de esta importancia" aparece en el artículo: "Bosón de Higgs: Justificación física". El artículo puede leerse libremente en: "Geothesis.com, "Textoscientificos.com", "Biblopia.com" o "Simbiotica´s" (http://simbiotica.wordpress.com/).

lunes, diciembre 08, 2008

SIMBIOTICA

En la propuesta que llamamos "Simbiótica" nos adentramos en el mundo que se alimenta simbióticamente de la Ciencia y la Filosofía, dando a la primera una orientación que adorna a la pura materia de propiedades emergentes, y a la segunda de unos cimientos fuertes que parten de la propia Ciencia.
También quiere ser, al mismo tiempo, una propuesta para el renacimiento de la Filosofía, pues se establece en un campo extensivo y paralelo al de la Ciencia, dejando a un lado la propia Filosofía de la Ciencia y la Metafísica.
Gracias a "Simbiótica", la Ciencia logra desembarazarse de su tradicional materialismo intrínseco, pues como hemos dicho anteriormente, en ella la materia aparece adornada con nuevas propiedades emergentes.
Si queréis simpatizar con esta línea de actuación o aportar vuestro granito de arena, ver la página situada en el link del título.

jueves, noviembre 27, 2008

El cañón del Río Lobos


La ermita del cañón del Río Lobos
Por qué mirar los misterios más allá de nuestra vista, en lo más lejano, en recónditos mundos, si lo más bello, adornado con el más refinado misterio, lo tenemos ante nuestros ojos. En estas fechas una escapada a este singular lugar abrirá nuestro espíritu a horizontes más sugerentes, fuera de las preocupaciones cotidianas.

domingo, noviembre 23, 2008

NUESTRA HERENCIA



IMAGEN PARA EL
RECOGIMIENTO
(Ribadavia -Ourense)

lunes, noviembre 17, 2008

TEMPORADA DE SETAS


Tiempo de setas en la sierra de Guadarrama
Nueva temporada de setas en la zona de Peguerinos y Santa María de la Alameda (2008).
La afluencia de "seteros" este año está alcanzando un nuevo récord. Para los rezagados, aún están a tiempo.

miércoles, noviembre 12, 2008

UN NUEVO HUMANISMO (y V)

UN NUEVO HUMANISMO (y V)
Después del estructuralismo se abrió la posibilidad a nuevas alternativas, pero también, y a la vez, acechaban otros peligros. Tras largos años de realtivismo cultural que dejaron desarmado el pensamiento racionalista y democrático, ha venido el auge de la sin razón del fanatismo y la violencia de los fundamentalismos religiosos, raciales y étnicos, que tanto de Oriente como de Occidente, y bajo el nombre de "multiculturalismo", defiende anacrónicas y arcaicas formas de vida.
Es preciso que frente a los dogmáticos fundamentalistas, se vuelva a reivindicar la libertad de expresión, el diálogo democrático, etc. Y contra el relativismo se debe admitir que no todas las opciones tienen la misma validez; valores como la libertad, la igualdad y los que se establezcan en "el paradigma" a construir, están muy por encima de otros.
Hay injusticias particulares, pero para encararlas primero hay que creer en la justicia como un valor universal. Las libertades individuales y los derechos humanos, al relativizarlos, como dijo el propio Lévi-Strauss, corren el peligro de dejar de ser inalienables.
Aunque el mismo concepto de humanismo ha sido muy "manido" a lo largo de los años, al ser apellidado sucesivamente de clásico, moderno, cristiano, ateo, socialista, marxista, etc. encontramos en el humanismo defendido por Juan José Sebrelí en su obra "El olvido de la Razón", una base interesante para construir "el Paradigma". Sebrelí concibe el humanismo como "una forma de antropología filosófica que afirma el desarrollo histórico y la autonomía del hombre con respecto a toda entidad sobrehumana, sea ontológica, religiosa, social o política". Y lo vincula "al conocimiento racional, la moral laica y el sistema político democrático que garantiza las libertades individuales y los derechos humanos", adscribiéndolo "a una concepción universal y progresiva de la historia".
También es útil para la construcción del Paradigma, la filosofía que propone el autor de "El olvido de la Razón": "Una filosofía opuesta al relativismo y al nihilismo como al dogmatismo y al autoritarismo", que "tenderá a una sistematización abierta e incompleta", que vaya aproximándose de forma gradual a un conocimiento objetivo, en un progreso continuo hacia un absoluto que nunca se alcanzará del todo "porque su plenitud significaría el fin del pensamiento y el fin de la historia".
Sí debemos tener una convicción profunda en el destino de la humanidad, en lo que he denominado la "estirpe humana", a cuya preservación nos debemos todos, sin olvidar, por supuesto, el bienestar de las demás especies, en una armonía en que la reciente concepción ecológica nos ha situado: ¡el hombre y su entorno, su circunstancia, son una misma cosa!
Este humanismo de nuevo cuño que nos acerca a las estrellas bebe de muchas fuentes... pero debe seguir "la herencia de Platón": ¡Es el espíritu, el arcaico y novísimo espíritu, el que volverá a guiar sus pasos!
(De la obra "Paradigma". Copyrigt 2008)

viernes, noviembre 07, 2008

UN NUEVO HUMANISMO (IV)

UN NUEVO HUMANISMO (IV)


Para Teilhard, entre el animal y el hombre no hay sólo una diferencia de grado, sino de naturaleza; cada especie tiene una esfera psíquica apropiada determinada por el lugar que cada especie ocupa en el árbol de la vida.
El padre Teilhard utiliza el término "previda" para referirse al episodio "inorgánico" del cosmos, teniendo el sentido de anticipación de la llamarada vital que en el futuro avasallará el interior de esas partículas. En ellas ya existe la llama de la vida, el fluido vital, ese "élan" bergsoniano que se exteriorizará en el momento preciso. Y es que la Materia guarda en sí misma todas las potencialidades de la vida.
Para Teilhard, la inteligencia humana está ya bastante prefigurada en la preinteligencia que representa el instinto. La Materia es la matriz del Espíritu, pero la Vida no forma parte de la esencia de la Materia.
Teilhard llama "las libertades" al contenido consciente que habita en el interior de la Materia. También supone que vivencias y percepción constituyen las notas básicas de la "inteligibilidad".
La Materia crea la ilusión de la diversidad, de la multiplicidad, cuando la auténtica realidad es el Espíritu, el ser, que es la Unidad. El camino de la consciencia, del psiquismo, es la condensación, la concentración en sucesivas síntesis.
A la energía del cosmos, el padre Teilhard la identifica con el amor. Cuando las personas acceden a la cumbre del Ser Personal, no disminuyen su onticidad, como piensan los panteístas, diluyéndose en el ser divino, sino que acentúan su autoposesión.
Para el padre Teilhard el Espíritu es un fenómeno, y gracias al Espíritu, el Universo desde su origen hasta el presente, cobra una nueva fisonomía, la de la coherencia.
La Evolución es la energía que transforma el fenómeno a lo largo del tiempo y el espacio. Pero la concepción dinámica del ser que preconiza el padre Teilhard tiene que ser armonizada, por encima de cualquier cosa, con la ontología del ser creado.
El factor tiempo, para Teilhard, se ha incrustado en la esencia del ser, dotándolo de movimiento, de energía.
La energía cósmica, centralizada en el hombre, tiende hacia el Pleroma, o unión ultraenergética con lo Uno, pero sin posible confusión, puesto que el Punto Omega absorbe, sin diluirlo, lo personal, a través de un movimiento, de una energía, de las cosas, el hombre hacia el Omega; movimiento al que llama "amor". Amor que consiste en un mirar de todos, la Humanidad, en la misma dirección (Punto Omega).
Teilhard nos dice que el Autor de la creación es Dios, por lo que en este sentido, es el Alfa. Pero también Dios es la culminación de la Evolución, el Omega. Es, pues, Principio y Fin. Así que, el Mundo es lo que queda encerrado en ese "entreparéntesis" que es Dios.
El tiempo aparece, así, como el nuevo "demiúrgo" de un crecimiento permanente, gracias a la integración que de él hacemos. Nosotros mismos lo incorporamos como duración, en el curso de nuestra vida.
La concepción cósmica global de Teilhard de Chardin, pues, es la de un Universo en continuo crecimiento o enriquecimiento ontológico, evolucionando apoyándose en el sustrato de su estructura atómico-molecular, y centralizado y dirigido en y para el hombre respectivamente. Humanización del cosmos o cosmización del hombre, quien da al primero el sentido direccional ascendente que marca el itinerario del Alfa al Omega.
La imagen sublime del Universo teilhardiano entroncado en el mismo Dios, posee un indudable atractivo. La Materia, la Nada (sin "espiritualización" alguna) se va empapando del Espíritu, en su lento caminar hacia la Unidad Suprema.
Partiendo de todas esta ideas es fácil adentrarse en una especie de "nuevo humanismo", que seguramente marcará nuestro futuro, dirigiéndonos, sin solución de continuidad, hacia "el paradigma" que buscamos.

sábado, noviembre 01, 2008

UN NUEVO HUMANISMO (III)

UN NUEVO HUMANISMO (III)


El hombre como persona trasciende los mismos límites espacio-temporales que le contiene, poniéndose en comunicación con lo supracósmico, o el Espíritu que mora en la bóveda de lo Absoluto.
La Reflexión es el tránsito entre un psiquismo inconsciente, a uno consciente, en donde las propiedades psicofísicas, psicoquímicas y neuronales, no sólo son ya fuentes, sino puentes o instrumentos, de otra actividad más elevada, la del espíritu por medio de la Reflexión.
Para Teilhard, la vida cósmica, la vida orgánica y la vida reflexiva, son tres estados que se unifican o reúnen en un cuarto y decisivo que es la vida metacósmica, donde la trascendentalidad es su nota más característica.
El padre Teilhard descubre un sentido de "convergencia" en la Evolución, y este nuevo sentido hace que el hombre no se considere "extraviado" en el concierto cósmico, sino más bien, como una "flecha" direccional de la Evolución.
Para Teilhard, el hombre es necesario para la Evolución, y por ser necesario, la Evolución preparó el terreno para su aparición, así que, a la fuerza, la Evolución tenía que desembocar en el hombre.
La "ontogénesis de fondo" lleva a toda la Materia hacia lo más complicado y lo más consciente, en la llamada ley de la "complejidad-conciencia" formulada por el padre Teilhard y que indica que a mayor complejidad mayor conciencia.
La conciencia ha evolucionado a partir de una fase difusa, apenas perceptible, hasta su radicación en el ser humano. En el hombre se ha encontrado consigo misma, se ha convertido en consciente, en conciencia reflexiva, de ahí que el hombre no sólo "sabe", sino que "sabe que sabe".
El hombre, lentamente, comienza a encontrarse con los otros hombres, a correflexionar. El yo empieza a descubrir al tú, el uno al otro. Comienza una leve, pero ascendente, solidaridad. Es la malla que cubrirá paulatinamente la Tierra.
Para Teilhard, el contacto comunitario, la solidaridad, el sentirse parte de un todo, al que llamamos "Humanidad", permite "sentir" la cercanía del "tú". Es como si la vinculación al Ser no fuese más que una vinculación a un ser.
Teilhard define la Noosfera como "una membrana continua de lo Pensante alrededor de toda la Tierra", es la materia altamente espiritualizada.
El "yo" de cada uno de nosotros, aún, no se siente comprometido con el "otro", no es un "tú" frente al "yo", dualidad esencial para que exista el verdadero diálogo, pilar de la Humanidad.
Según el padre Teilhard, entre el "yo" y el "tú" (prójimo) debe existir una corriente de amor, gratuito, desprendido, pero, también trascendente, que no se detenga en el prójimo, sino que continúe hasta el verdadero destinatario del mismo, Dios.

martes, octubre 28, 2008

UN NUEVO HUMANISMO (II)

UN NUEVO HUMANISMO (II)


Otro eje fundamental, a mi modo de ver, en la construcción del Paradigma es la cosmovisión del científico y filósofo jesuita francés Teilhard de Chardin (1881-1955). La intuición que refleja su pensamiento es fruto de una meditación en su interioridad, que puede sernos muy útil.
De forma muy resumida haré un bosquejo de sus ideas, tomado de mi obra "El parto de Dios".
La Ciencia debe convertir a la realidad, en su dualidad espíritu-materia, en su objeto, integrando en una unidad tanto el objeto como el sujeto. La materia espiritualizada, sublimada, humanizada es el núcleo de las cosas, conformadora de la Totalidad, es la materia integral.
La Evolución es el desdoblamiento de esta materia integrada, su paulatina y creciente espiritualización y sublimación hasta la confluencia en la punta de flecha de la Evolución: el Hombre.
La potencia reflexiva que adorna al hombre es un estado superior que la Evolución ha alcanzado. Y es que el hombre no sólo da sentido a lo demás humanizándolo, sino que puede autocontemplarse, descubriendo el mundo de la conciencia consciente.
Un principio esencial del ser es que aspira a continuar siendo, a "permanecer" en el ser. Pero, también aspira a "seguir siendo", y sobre todo, seguir siendo... más, o sea más de lo que ahora es. Solo un ser perfeccionante, evolucionante, puede satisfacer esa necesidad interna de ser continuamente más. Esa aspiración a ser cada vez más, es un ansia de querer enriquecer continuamente su ontología u onticidad.
Para Teilhard, el mundo lleva el sello del Espíritu, disimulado entre los fenómenos físicos. Por eso el ser humano siente una especie de ligazón que le ata al Universo. El hombre, pues, es una realidad vinculada al Universo.
En el ente del hombre confluyen el ser con su absolutación (el hombre no "casi es", sino que "es" ser - ser pleno) e intemporalidad, y el tiempo que es consustancial al Universo. Es decir: lo absoluto que es el ser y lo absoluto que es el tiempo. Ambos parecen unificados en él.
El padre Teilhard dice que la energía físico-química, cósmica del principio, la energía biológica posterior, ha sido sustituida en el hombre por el amor, síntesis de la pasión y la emoción.
Para Teilhard, el amor es la búsqueda de lo otro, para su encaje con lo amado. El Proceso de Personalización finaliza en el tú a tú con el Espíritu, con la adquisición de una nueva conciencia humana. En su opinión, personalidad e individualidad son opuestas en el hombre; en el punto Omega, la individualidad se apaga, mientras que la personalidad brilla aún más.
Espiritualidad y libertad son las cualidades que describen a la persona. El hombre evoluciona aflorando el espíritu en su esencia; gracias a la libertad, el ser personal crea, pues su vocación es la de crear.
El hombre descubre su interior por la reflexión, mediante la introspección, descubriendo que está compuesto por ser y no ser. Onticidad y nada conviven, pues, en él. El choque entre estos dos factores ocasionan dolor, sufrimiento, angustia existencial. Según Teilhard, la nada siembra la duda, la vacilación, la temporalidad en la precaria onticidad humana.
Para Teilhard, el mal es la inclusión de la nada en el ser, la precariedad óntica de la realidad humana, que no tiene otra solución, otro antídoto, que la inmortalidad, permanencia garantizada en el ser, participando en la eternidad de Dios, máxima garantía de la inmortalidad. La Evolución se desenvuelve a partir de la Materia, y dicha "cosmogénesis" es irreversible, dirigiéndose a una meta, al absoluto, la Divinidad, porque, como movimiento que es, ha de tener un principio y un fin.
Para Teilhard, la Materia es precaria, paraíso negativo del mal y la nada, puesto que la Materia está lejos del ser. Pero la realidad surge de la materia, como el hombre, por ello, participa de las mismas miserias que la Materia, pero también de sus grandezas, de su espiritualización, que permitirá su futura armonización con el Espíritu. Ambos extremos se fusionarán en una eterna y celestial simbiosis, el Punto Omega.