viernes, noviembre 07, 2008

UN NUEVO HUMANISMO (IV)

UN NUEVO HUMANISMO (IV)


Para Teilhard, entre el animal y el hombre no hay sólo una diferencia de grado, sino de naturaleza; cada especie tiene una esfera psíquica apropiada determinada por el lugar que cada especie ocupa en el árbol de la vida.
El padre Teilhard utiliza el término "previda" para referirse al episodio "inorgánico" del cosmos, teniendo el sentido de anticipación de la llamarada vital que en el futuro avasallará el interior de esas partículas. En ellas ya existe la llama de la vida, el fluido vital, ese "élan" bergsoniano que se exteriorizará en el momento preciso. Y es que la Materia guarda en sí misma todas las potencialidades de la vida.
Para Teilhard, la inteligencia humana está ya bastante prefigurada en la preinteligencia que representa el instinto. La Materia es la matriz del Espíritu, pero la Vida no forma parte de la esencia de la Materia.
Teilhard llama "las libertades" al contenido consciente que habita en el interior de la Materia. También supone que vivencias y percepción constituyen las notas básicas de la "inteligibilidad".
La Materia crea la ilusión de la diversidad, de la multiplicidad, cuando la auténtica realidad es el Espíritu, el ser, que es la Unidad. El camino de la consciencia, del psiquismo, es la condensación, la concentración en sucesivas síntesis.
A la energía del cosmos, el padre Teilhard la identifica con el amor. Cuando las personas acceden a la cumbre del Ser Personal, no disminuyen su onticidad, como piensan los panteístas, diluyéndose en el ser divino, sino que acentúan su autoposesión.
Para el padre Teilhard el Espíritu es un fenómeno, y gracias al Espíritu, el Universo desde su origen hasta el presente, cobra una nueva fisonomía, la de la coherencia.
La Evolución es la energía que transforma el fenómeno a lo largo del tiempo y el espacio. Pero la concepción dinámica del ser que preconiza el padre Teilhard tiene que ser armonizada, por encima de cualquier cosa, con la ontología del ser creado.
El factor tiempo, para Teilhard, se ha incrustado en la esencia del ser, dotándolo de movimiento, de energía.
La energía cósmica, centralizada en el hombre, tiende hacia el Pleroma, o unión ultraenergética con lo Uno, pero sin posible confusión, puesto que el Punto Omega absorbe, sin diluirlo, lo personal, a través de un movimiento, de una energía, de las cosas, el hombre hacia el Omega; movimiento al que llama "amor". Amor que consiste en un mirar de todos, la Humanidad, en la misma dirección (Punto Omega).
Teilhard nos dice que el Autor de la creación es Dios, por lo que en este sentido, es el Alfa. Pero también Dios es la culminación de la Evolución, el Omega. Es, pues, Principio y Fin. Así que, el Mundo es lo que queda encerrado en ese "entreparéntesis" que es Dios.
El tiempo aparece, así, como el nuevo "demiúrgo" de un crecimiento permanente, gracias a la integración que de él hacemos. Nosotros mismos lo incorporamos como duración, en el curso de nuestra vida.
La concepción cósmica global de Teilhard de Chardin, pues, es la de un Universo en continuo crecimiento o enriquecimiento ontológico, evolucionando apoyándose en el sustrato de su estructura atómico-molecular, y centralizado y dirigido en y para el hombre respectivamente. Humanización del cosmos o cosmización del hombre, quien da al primero el sentido direccional ascendente que marca el itinerario del Alfa al Omega.
La imagen sublime del Universo teilhardiano entroncado en el mismo Dios, posee un indudable atractivo. La Materia, la Nada (sin "espiritualización" alguna) se va empapando del Espíritu, en su lento caminar hacia la Unidad Suprema.
Partiendo de todas esta ideas es fácil adentrarse en una especie de "nuevo humanismo", que seguramente marcará nuestro futuro, dirigiéndonos, sin solución de continuidad, hacia "el paradigma" que buscamos.

sábado, noviembre 01, 2008

UN NUEVO HUMANISMO (III)

UN NUEVO HUMANISMO (III)


El hombre como persona trasciende los mismos límites espacio-temporales que le contiene, poniéndose en comunicación con lo supracósmico, o el Espíritu que mora en la bóveda de lo Absoluto.
La Reflexión es el tránsito entre un psiquismo inconsciente, a uno consciente, en donde las propiedades psicofísicas, psicoquímicas y neuronales, no sólo son ya fuentes, sino puentes o instrumentos, de otra actividad más elevada, la del espíritu por medio de la Reflexión.
Para Teilhard, la vida cósmica, la vida orgánica y la vida reflexiva, son tres estados que se unifican o reúnen en un cuarto y decisivo que es la vida metacósmica, donde la trascendentalidad es su nota más característica.
El padre Teilhard descubre un sentido de "convergencia" en la Evolución, y este nuevo sentido hace que el hombre no se considere "extraviado" en el concierto cósmico, sino más bien, como una "flecha" direccional de la Evolución.
Para Teilhard, el hombre es necesario para la Evolución, y por ser necesario, la Evolución preparó el terreno para su aparición, así que, a la fuerza, la Evolución tenía que desembocar en el hombre.
La "ontogénesis de fondo" lleva a toda la Materia hacia lo más complicado y lo más consciente, en la llamada ley de la "complejidad-conciencia" formulada por el padre Teilhard y que indica que a mayor complejidad mayor conciencia.
La conciencia ha evolucionado a partir de una fase difusa, apenas perceptible, hasta su radicación en el ser humano. En el hombre se ha encontrado consigo misma, se ha convertido en consciente, en conciencia reflexiva, de ahí que el hombre no sólo "sabe", sino que "sabe que sabe".
El hombre, lentamente, comienza a encontrarse con los otros hombres, a correflexionar. El yo empieza a descubrir al tú, el uno al otro. Comienza una leve, pero ascendente, solidaridad. Es la malla que cubrirá paulatinamente la Tierra.
Para Teilhard, el contacto comunitario, la solidaridad, el sentirse parte de un todo, al que llamamos "Humanidad", permite "sentir" la cercanía del "tú". Es como si la vinculación al Ser no fuese más que una vinculación a un ser.
Teilhard define la Noosfera como "una membrana continua de lo Pensante alrededor de toda la Tierra", es la materia altamente espiritualizada.
El "yo" de cada uno de nosotros, aún, no se siente comprometido con el "otro", no es un "tú" frente al "yo", dualidad esencial para que exista el verdadero diálogo, pilar de la Humanidad.
Según el padre Teilhard, entre el "yo" y el "tú" (prójimo) debe existir una corriente de amor, gratuito, desprendido, pero, también trascendente, que no se detenga en el prójimo, sino que continúe hasta el verdadero destinatario del mismo, Dios.

martes, octubre 28, 2008

UN NUEVO HUMANISMO (II)

UN NUEVO HUMANISMO (II)


Otro eje fundamental, a mi modo de ver, en la construcción del Paradigma es la cosmovisión del científico y filósofo jesuita francés Teilhard de Chardin (1881-1955). La intuición que refleja su pensamiento es fruto de una meditación en su interioridad, que puede sernos muy útil.
De forma muy resumida haré un bosquejo de sus ideas, tomado de mi obra "El parto de Dios".
La Ciencia debe convertir a la realidad, en su dualidad espíritu-materia, en su objeto, integrando en una unidad tanto el objeto como el sujeto. La materia espiritualizada, sublimada, humanizada es el núcleo de las cosas, conformadora de la Totalidad, es la materia integral.
La Evolución es el desdoblamiento de esta materia integrada, su paulatina y creciente espiritualización y sublimación hasta la confluencia en la punta de flecha de la Evolución: el Hombre.
La potencia reflexiva que adorna al hombre es un estado superior que la Evolución ha alcanzado. Y es que el hombre no sólo da sentido a lo demás humanizándolo, sino que puede autocontemplarse, descubriendo el mundo de la conciencia consciente.
Un principio esencial del ser es que aspira a continuar siendo, a "permanecer" en el ser. Pero, también aspira a "seguir siendo", y sobre todo, seguir siendo... más, o sea más de lo que ahora es. Solo un ser perfeccionante, evolucionante, puede satisfacer esa necesidad interna de ser continuamente más. Esa aspiración a ser cada vez más, es un ansia de querer enriquecer continuamente su ontología u onticidad.
Para Teilhard, el mundo lleva el sello del Espíritu, disimulado entre los fenómenos físicos. Por eso el ser humano siente una especie de ligazón que le ata al Universo. El hombre, pues, es una realidad vinculada al Universo.
En el ente del hombre confluyen el ser con su absolutación (el hombre no "casi es", sino que "es" ser - ser pleno) e intemporalidad, y el tiempo que es consustancial al Universo. Es decir: lo absoluto que es el ser y lo absoluto que es el tiempo. Ambos parecen unificados en él.
El padre Teilhard dice que la energía físico-química, cósmica del principio, la energía biológica posterior, ha sido sustituida en el hombre por el amor, síntesis de la pasión y la emoción.
Para Teilhard, el amor es la búsqueda de lo otro, para su encaje con lo amado. El Proceso de Personalización finaliza en el tú a tú con el Espíritu, con la adquisición de una nueva conciencia humana. En su opinión, personalidad e individualidad son opuestas en el hombre; en el punto Omega, la individualidad se apaga, mientras que la personalidad brilla aún más.
Espiritualidad y libertad son las cualidades que describen a la persona. El hombre evoluciona aflorando el espíritu en su esencia; gracias a la libertad, el ser personal crea, pues su vocación es la de crear.
El hombre descubre su interior por la reflexión, mediante la introspección, descubriendo que está compuesto por ser y no ser. Onticidad y nada conviven, pues, en él. El choque entre estos dos factores ocasionan dolor, sufrimiento, angustia existencial. Según Teilhard, la nada siembra la duda, la vacilación, la temporalidad en la precaria onticidad humana.
Para Teilhard, el mal es la inclusión de la nada en el ser, la precariedad óntica de la realidad humana, que no tiene otra solución, otro antídoto, que la inmortalidad, permanencia garantizada en el ser, participando en la eternidad de Dios, máxima garantía de la inmortalidad. La Evolución se desenvuelve a partir de la Materia, y dicha "cosmogénesis" es irreversible, dirigiéndose a una meta, al absoluto, la Divinidad, porque, como movimiento que es, ha de tener un principio y un fin.
Para Teilhard, la Materia es precaria, paraíso negativo del mal y la nada, puesto que la Materia está lejos del ser. Pero la realidad surge de la materia, como el hombre, por ello, participa de las mismas miserias que la Materia, pero también de sus grandezas, de su espiritualización, que permitirá su futura armonización con el Espíritu. Ambos extremos se fusionarán en una eterna y celestial simbiosis, el Punto Omega.

miércoles, octubre 22, 2008

UN NUEVO HUMANISMO (I)

UN NUEVO HUMANISMO (I)


Como siempre se dijo, la "necesidad" obliga a los hombres a unirse, la necesidad o algo percibido por todos como un peligro. El hombre actual, antes que tarde, se transformará en "hombre galáctico", y entonces los sobresaltos, además de los ya conocidos (terrorismo, amenaza atómica, cambio climático, etc.), pueden venir "del exterior", oportunidades y peligro a la vez, como se presenta en cualquier aventura. Ese reto magnífico de la aventura espacial, a la que el hombre no puede sentirse ajeno, pues supondría un suicidio a un plazo medio, será el aglutinante del género humano, de la estirpe humana, y sobre él debe edificarse "el Paradigma" que tenga como primera característica, una vez más "por necesidad", su "constancia" a lo largo de grandes períodos de tiempo, como amortiguación ante los peligros de "autodestrucción" que últimamente ha representado el desbocado desarrollo de la Tecno-ciencia.
En la obra del autor "Paradigma" se establece la tesis de la conveniencia de seguir lo que habiamos denominado "la herencia de Platón" y no la llamada "herencia de Aristóteles", para alcanzar el paradigma buscado.
El repaso a la pura filosofía, en la que el genio alemán destaca sobremanera, es una herramienta que considero básica para el objetivo propuesto. No obstante, se sugieren y se ponen sobre el papel unos puntos básicos en la dirección de la recuperación del camino hacia la "interioridad", en los que la "ontología del ser" es parte principal. Creo que formará parte sustancial del Paradigma de la sociedad venidera el auge de la Meditación, el desarrollo de nuestra autoconciencia. (Ver la obra del autor "Ciencia y meditación" -Editorial "Letra Clara").
Además, creo que una serie de "lemas" podrían formar parte del Paradigma:
Es preciso ir hacia la preeminencia de la individualidad sobre el puro gregarismo.
El amor debe siempre prevalecer sobre la compasión.
En ese desarrollo de la autoconciencia, la libertad en las estructuras sociales es básica para que estas últimas permitan el fomento, fortalecimiento y crecimiento de las "potencialidades" individuales.
El respeto a la idiosincrasia de cada pueblo, a su cultua, religión y costumbres debe ser prioritario.
Una permanente lucha contra todo lo que suponga alienación de las mentes, como las realidades artificiales poporcionadas por los distintos tipos de droga, debe formar parte de nuestra "moralidad".
Otras cuestiones también pueden aportar su grano de arena a la "construcción del Paradigma".
De la obra de Julián Fernández Gutiérrez "¿Qué es lo ultrahumano?", entresacamos algunas:
"El arte, todas las manifestaciones de éste así como la moral y la filosofía, como las religiones, han sido estimulantes, vamos a decir así, del sentimiento. Todo el problema de la Creación es entendimiento y, por ello, las mentes intuitivas de las generaciones anteriores se dirigían a potenciar éste. Porque si reparáis en otra cosa, al lado de los constructores de religiones, de aquellos hombres grandes sentidores alrededor de cuyo núcleo se construyeron las religiones y los conceptos morales ha habido otros sentidores de parecida categoría que han sido los artistas todos, y cuya misión consistió en ir introduciendo en el mundo un poquito de sentimiento, ir haciendo sentir a la humanidad. Ese Miguel Ángel, Beethoven, Wagner, Goya, El Greco, Goethe, Cervantes, Homero, Shakespeare y tantos otros (no puedo meter a todos) han ido derramando, con sus creaciones, el presupuesto, las bases, para que la humanidad fuera sintiendo."
Y también: "Sólo permanece la idea, esa vibración impalpable". "Todo el mundo ha tenido razón, su razón".
"Cada filósofo es una singularidad y que el ve la vida desde un punto de vista suyo".
"No somos más que materia pura, desde que nacemos. Mera materia, sí; así de claro como dicen los de la orilla opuesta. Pero esto es lo más maravilloso y, al mismo tiempo, divino. Que esta materia piense, que esta materia sienta y que esta materia accione".
"No es el alma que escapa cuando mueres, en cada instante ha escapado algo de ti mientras estás vivo".
"Pero ya saldrán otros humanos mejor dotados para ir perforando, ampliando, esta brecha de dotar al mundo de una nueva filosofía que, en realidad, tiene que ser una ciencia trascendente, sólo eso. Con esto es suficiente".
(De la obra "Paradigma". Copyright 2008)

viernes, octubre 10, 2008

AMOR Y CREACIÓN (y III)

AMOR Y CREACIÓN (y III)


La afirmación de ser Dios, siempre hay que referirla al llamado "Cuerpo Místico" (concepto que gusta usar a este autor, pero que puede asimilarse en verdad a la "Unidad múltiple", todo un misterio que supera nuestra misma inteligencia y que es patrimonio del Ser Supremo), así que no es que nos "identifiquemos" con Dios, sino que formamos parte de Él -su Cuerpo Místico-; si queremos, mejor, es una "identificación" referida a la "Unidad múltiple".
El enfoque anterior nos da unas perspectivas muy amplias, ayudándonos a resolver cuestiones fundamentales que en muchísimas ocasiones han inducido a error (aún a quien escribe), por ejemplo, en lo concerniente a la separación entre animales y otros seres "inferiores" con el hombre en lo que supone el grado de "dignidad suficiente" para la aparición de la Moral, y el acceso al mismo Paraíso. Gracias al citado enfoque quedan obviados los tabúes tan manidos de la imposibilidad del alcance celestial de tales seres "inferiores". La realidad es que tanto seres humanos, como los demás seres participan de o en dicho "Cuerpo Místico".
El error de muchas religiones (entre ellas las hinduistas) ha sido considerar que mientras el Ser no se deifique (identificación con Dios) no puede unirse a Él, de ahí el Samsara y la cadena de reencarnaciones (hasta que en una de ellas -en un tiempo, tal vez prácticamente infinito- pueda alcanzarse la Iluminación).
La clave está en los diferentes "lugares" del "Cuerpo Místico" en que queden "incluídos" cada uno de dichos seres, mucho más "relacionados" con el polo de la emoción-sensación que el de la información-representación. (Todo Ser es un aglomerado de sensación y representación).
Habría que recordar, en honor a situar cada cuestión en su punto justo, que algunos seres (por ejemplo, las mascotas), tiene un "encuadre" en el Cuerpo Místico muy "mediatizado" por los propios seres humanos con los que están íntimamente relacionados -es a través o por intermedio de los mismos que se "engarzan" con la divinidad.

martes, octubre 07, 2008

AMOR Y CREACIÓN (II)

AMOR Y CREACIÓN (II)


La Creación, pues, fue inevitable. Una vez que Dios apareció, la Creación fue inmediata. Lo mismo acontece respecto a nosotros y nuestros "actos creativos". Ahora bien, ¿cuáles son los límites de esa "correspondencia"? Dios nos creó por amor, pero ¿cuánto amor "debes" desarrollar hacia tu creador en aras de la justa correspondencia?... En mi opinión, viene definida por aquel mandato: "Ama a tu prójimo como a ti mismo"... Si a "tu prójimo" lo identificamos con Dios (el prójimo, internamente es distinto de Dios, pero "desde el exterior" -lo que nos atañe- es como el propio Dios; Dios "mantiene", como si duplicase, nuestra naturaleza, para darla, o para que ocupe "el hueco" en el universo de interrelaciones que es el mundo material), debemos a amar a Dios lo mismo que te amas a ti mismo. ¡Esa es la relación o equivalencia entre amores!... Si lo más prístino del amor es el narcisismo inicial (nuestra identidad), la identidad en la correspondencia indica que dada la variabilidad de los objetos externos (identificados externamente con Dios) y la imposibilidad de su variación a nuestro antojo, es preciso que seamos nosotros internamente los que cambiemos al unísono, para que así "nuestros objetos internos" (nuestro Ser) coincidan con los externos: el mundo o Dios. Todo en clave de amor o apego.
Por consiguiente, nuestro trabajo debe ser de "modelación" de nosotros mismos, armonizándonos con el mundo "sustentado" por Dios. La creación de Dios, el acto divino, requiere por justicia, nuestra voluntad de realización de acciones armónicas con el entorno de nuestro mundo, nuestro universo.
Nuestro "estar en el mundo" no es independiente de todo lo demás, es decir, no podemos erigirnos como creadores independientes, asumiendo el papel del propio Dios. Nuestro "estar en el mundo" tiene que ver indefectiblemente con nuestra propia creación. ¡La aparición desde la Nada, no es una donación gratuita, conlleva el acto libre de la inmersión en Dios! (Como componentes del Cuerpo Místico, somos el mismo Dios, por ello la afirmación anterior es lo mismos que decir que Dios libremente elige ser Dios, así, por este acto de voluntad -diferida- Dios elige crearse -a sí mismo- de la Nada).
Prácticamente, la ética que trasluce todo esto es el acatamiento de la voluntad de Dios en todas sus manifestaciones.
El deseo "unilateral" (el que nace por un impulso interno, no como "pulsión" interna del amor a Dios) es, por tanto, rechazable y no lícito para toda criatura temporal y limitada como nosotros. Lograr o alcanzar tal tipo de deseo (el amor a Dios), debe ser la consecuencia de la reiteración y el empeño en el amor de Dios, para que adopte las características de un hábito que nos acompañe a lo largo de nuestra cotidiana existencia.

miércoles, octubre 01, 2008

AMOR Y CREACIÓN (I)

AMOR Y CREACIÓN (I)


El amor es una necesidad: ¡No es el origen del amor una correspondencia!
Pero al igual que el origen del amor es unilateral, "se ama", la no correspondencia posterior produce dolor en esa reflexión "posterior" del amar: ¡He aquí el origen del odio!
El amor, pues, es como una "extensión" del yo propio, en forma de "apego". Se tiene apego a algo y por eso se le ama: ¡Se necesita amar! Y es que amar es "vivir verdaderamente", no es vivir con la pasividad que conduce al vacío, puesto que amando se "crece", se siente el significado de la vida... Todo Ser, por consiguiente, necesita amar en principio, y aún más que ser amado... La necesidad de amar es prioritaria a la necesidad de de ser amado... Mas una y otra necesidad están muy cerca, pues hay un continuo "movimiento" de reflexión entre ambas, de forma que la falta de la segunda puede llegar a apagar fácilmente la primera... Pero, repetimos, lo primario es la necesidad de amar, y es tanta esa necesidad que el rechazo producido por el "no ser amado", "trastoca" el "objeto" de aquel amor (no se ve igual que antes), y como consecuencia "apaga" el amor, y ese desaire, la imposibilidad del desarrollo de la complacencia en el amor, es un desengaño tan "vívido" que se transforma en odio.
La vacuna contra tal odio, entonces, es la correspondencia en el amor.
Lo anterior, que podría tacharse de banal, no lo es para el "acto creativo", puesto que toda creación parte de un "acto de amor". El amor es el móvil, por ello se crea... No para que lo creado (los seres) alabe a su creador, sino que es una "inmanencia" del creador, una necesidad interna, de expansión del ser interno hacia afuera en forma de amor. Ahora bien, posteriormente, en la observación de la obra creada (reflexión), son otros los sentimientos.
Si el amor nace como una fuerza de adentro hacia afuera, no se ve que sea lo más original "el objeto" del amor, es más, no existiría tal objeto de ese amor si dicho objeto no fuera algo interior al Ser, es decir, una "expansión" del sí mismo hacia el exterior del Ser... Con ello, sí aparecen los objetos, primariamente "equivalentes" al "objeto interno" por puro narcisismo, pero, posteriormente, y de inmediato como objetos independientes que por tal "empiezan a desviarse de esa primera impronta". Y ya transformados en "objetos" (externos al Ser) de ese amor, sólo pueden seguir sustentándose como tales por "correspondencia". La "transformación propia del objeto" como ente transitorio, requiere que los "inputs" recibidos por el Ser (creador), en las sucesivas retroalimentaciones de la correspondencia, no lleguen a "traspasar los límites" definidos por la propia "relación de ese amor", en cuyo caso se produciría el rechazo propio del odio.

sábado, septiembre 27, 2008

LA ATEMPORALIDAD DEL SER (y III)

LA ATEMPORALIDAD DEL SER (y III)


Corolario: "Los seres no están en una reencarnación, en la rueda de las reencarnaciones, como resultado de no poseer la "potencia" suficiente para alcanzar la divinidad... Todo lo contrario, los seres están "dentro de la divinidad" siempre, y no necesitan de esa rueda o cadena de reencarnaciones, ni siquiera el Ser más "insignificante", menos complejo o menos desarrollado".
Al morir cualquier Ser, lo único que queda descompuesto con su cadáver son los "nexos" de conexión con los demás seres, que igual que él están en "período de autocreación". Pero el Ser "completo a su muerte" es imperecedero y parte intrínseca de Dios en la llamada Unidad Múltiple... ¡Identificación sin pérdida de personalidad!
Cabe entonces una verdadera rectificación a nuestra postura expuesta en obras anteriores a "Superego", puesto que no "eleva de nivel" un ser superior a los inferiores (permitiéndoles así entrar en lo que llamábamos Cuerpo Místico). Ese "nivel" lo tenía ya cada Ser, mejor, más que nivel, la "potencia" de la atemporalidad dentro del "Cuerpo" del mismo Dios, de la Unidad Suprema. La finitud, la caducidad de los seres es ficticia... ¡La muerte es la liberación de las cadenas-nexos (universo físico material), que se esfuman para cada Ser como un mal sueño!
La llamada "quiebra de la evolución" (que establecimos en ensayos como "Nada y Dios", etc.) ha de ser interpretada ahora en el sentido de que es la autorreflexión del hombre la que le hace no ascender a la eternidad (algo sustancial para todos los seres), sino consciente de su papel como hijo de Dios en el universo material y por ello copartícipe en su labor creativa: ¡Nos hemos hecho creadores!
La pervivencia y reiteración en la idea de reencarnación es una reminiscencia como meme de la filogenia humana, revivida por los procesos de "rememoración del nacimiento" y otros anteriores.
El universo es movimiento continuo, y la agrupación momentánea o temporal del sistema que forma el cuerpo de un Ser, tarde o temprano, en su movimiento se deshará, se descompondrá, pero esa sólo es la "vestidura" del Ser (aunque una vestidura tan especial que le ayuda a autocrearse). En el mundo de los seres no existe el tiempo, y por tanto el movimiento, así que no hay posibilidad de descomposición, entre otras cosas porque el Ser se alimenta de amor y el amor no es un compuesto.

miércoles, septiembre 24, 2008

LA ATEMPORALIDAD DEL SER (II)

LA ATEMPORALIDAD DEL SER (II)


Mas este "paralelismo" entre universo y Dios, no puede extenderse de igual modo al caso humano, al espíritu humano, por cierto, error muy frecuente que ha contribuido en gran medida a la confusión de ideas del momento actual.
El espíritu del hombre no es su presencia material en el universo, ni tan siquiera el conjunto de su historicidad (desde el nacimiento a su muerte).
"El universo no hace limitado a Dios", ni siquiera el conjunto ilimitado de posibles universos... Ambos serían infinitos, ilimitados.
Pero el hombre en su historicidad es limitado, acotado, finito... y, ¿quién dice que el espíritu humano sea finito?... Aquí el paralelismo falla. La materialidad del universo no "parece" acotar el Espíritu de Dios... Mas la "materialidad" de la "historicidad" del cuerpo humano, sí acota el espíritu humano, lo limita... ¡El espíritu humano sobrepasa con creces los límites de la materialidad del cuerpo!
El espíritu humano en su "interioridad profunda" es parte de la subjetividad absoluta de Dios, y por tanto, atemporal (fuera de la materialidad del espaciotiempo). Ello equivale a una "deificación" del mismo: ¡una subida de nivel desde lo limitado, lo finito, a lo infinito temporal de lo atemporal!
La esencia humana (el espíritu humano) necesita de su presencia en el universo para su "autocreación", presencia finita, material, de toda su historia... La presencia en el universo es finita, pero crea una naturaleza, una esencia que no lo es... El nivel finito de la presencia del hombre (todo es finito dentro del universo material), no significa nada más que el "entrecruzamiento" necesario, o los nexos entre los distintos seres para que pueda ser posible la autocreación de su naturaleza, pero esos nexos no son la "sustancia" del espíritu, diríamos que verdaderamente no tienen nada que ver... Y es que, ya no el hombre, sino todos los seres son en su interioridad profunda atemporales, como "componentes" insustituibles de la "Subjetividad Absoluta". (Realmente todos los seres en conjunto "equivalen y conforman" la Subjetividad Absoluta -es la propia definición de esta última).

viernes, septiembre 19, 2008

LA ATEMPORALIDAD DEL SER (I)

LA ATEMPORALIDAD DEL SER (I)


La maravilla del universo provoca tal admiración que incita a identificar al mismo con la fuerza que lo hizo posible (aún cuando para algunos dicha fuerza reside en sí mismo), así se produce una identificación entre las mayores potencias posibles: Dios y el universo. La Ciencia es (veladamente) uno de los sostenes de tal postura; por ello y para no suponer la existencia de tal Criatura (y es que en el fondo la Ciencia es profundamente materialista, atea), se trata de imaginar un sistema o una teoría en la que no sea necesario un "motor inicial", por el contrario, todo sería producto del "puro azar", y este azar es, por supuesto, totalmente "materialista"... Más, el cómo se llegó a ese punto, llamémosle vacío primordial, o cualquier otro supuesto origen deducido del simple azar, ni siquiera se aborda, simplemente se obvia del entorno de la Ciencia.
Y en verdad pudiera identificarse ese universo, que considerado en conjunto, en toda la flecha del tiempo -pasado, presente y futuro- es prácticamente infinito en el tiempo, e infinito en el espacio, al poder aparecer nuevos big bangs en cualquier localización ( o lo que pudiese asimilarse a tal), con la infinitud del mismo Dios; más si consideramos el maravillosos ajuste entre todas las constantes y magnitudes físicas. Pero Dios, una vez establecido tal paralelismo (con el que, digamos desde ahora, no nos sentimos identificados), no sería el universo "presente" actual, sino todo el universo (sumado a todos los posibles universos) histórico pasado y el del futuro.

viernes, septiembre 12, 2008

EL INCONSCIENTE VIVIFICADOR DE LAS IDEAS (y II)

EL INCONSCIENTE VIVIFICADOR DE LAS IDEAS (y II)


La clave, pues, sería en cierto modo la identificación de tales ideas con el concepto que hemos establecido de "representación". Esto significa que la "encarnación" de la idea tiene como vehículo el inconsciente, tal como ya hemos comentado, lo que se va estableciendo a lo largo de la filogénesis de la especie y hasta del propio individuo; buena parte del "inconsciente colectivo" habría sido construido a partir de este hecho.
Al menos en el hombre existe otra "manera" en que las "ideas se encarnan" en la estructura humana que tiene que ver con la sofisticación de su órgano cerebral y el sin fin de facultades, muchas aún no descubiertas, que posee y que hace posible que esa "incorporación de ideas" (representaciones) adopte una variedad de formas. Pero en toda verdadera asimilación de ideas existe en el fondo una actitud que propicia una cierta sensación o sentimiento; sabemos por experiencia que es así como se afianza eficazmente el aprendizaje, o incorporación de outputs, sumamente eficaz, repito, si interviene aquel "darse cuenta" y el propio entendimiento. Por ello, "el recuerdo", en su manifestación, viene siempre "impregnado" de esa componente de afectividad, que es lo que queda de la huella de sensaciones y sentimientos existentes en el momento del "marcaje" en la memoria.

jueves, septiembre 04, 2008

EL INCONSCIENTE VIVIFICADOR DE LAS IDEAS (I)

EL INCONSCIENTE VIVIFICADOR DE LAS IDEAS (I)


Dentro del conjunto de ideas que ocupan las mentes, hay una básica que existe desde el primer ser vivo hasta el mismo hombre, que es el "yo", primera idea de dicho ser vivo y que sigue conservándose como "yo" aún en el propio hombre, aunque eso sí compartida con la otra multitud de ideas o representaciones que anidan en la mente humana.(Este yo no sería, en el caso general, el altamente estructurado propio de la criatura humana).
El psiquismo sería la fuerza básica u original que existe en el fondo de toda criatura (algo así como el inconsciente). La mente es el "universo de ideas" de un cerebro -también, por supuesto, donde se "mueve" esa otra idea, el yo. Pero la mente no es patrimonio exclusivo del yo, es más, alguna de tales ideas pueden "desplazar" al yo (no anularlo, quedando este último como aletargado).
Quien "enciende" las ideas -las pone en movimiento- es el psiquismo básico profundo, no el yo. El cerebro es el órgano que responde más a su visión objetiva (desde fuera). La mente es la mirada del mismo desde dentro. Y esa "mirada" es la que corresponde al yo.
Es, pues, el inconsciente "quien da vida" a las ideas (o representaciones del interior del cerebro, asimilable a la memoria): ¡El inconsciente es un sumidero de ideas "vivientes"!... Esta es, por consiguiente, la clave de la "vivificación" de las ideas, considerando tales ("vivientes") aquellas "capaces de mover a los cuerpos".
El inconsciente de un ser vivo es capaz de "incustrar en la materia" (o "traer a la vida") a las ideas. (En el hombre, muchas veces creemos que es el "entendimiento" quien "trae las ideas" a la mente, es decir, las hace "reales", pero no es más que un espejismo, pues hasta que la idea se transforma en representación -lo que requiere un cierto sentimiento o una toma de posición- no adquiere "vivificación"). Y el proceso se inicia cuando el primer bit de información "siente" su propia existencia en los mismos orígenes del universo. Toda idea "materializada" ya posee en sí el sentimiento de conservación (esta es la característica original del meme) -lo que representa una "tendencia a la inmovilidad" en un mundo que internamente tenga definido el movimiento, cual el mundo material-, por eso pugnará por "conservarse" en la mente (su verdadero universo).

martes, agosto 19, 2008

EL SER VIVO COMO IDEA MATERIALIZADA (y II)

EL SER VIVO COMO IDEA MATERIALIZADA (y II)

Hay una síntesis, un aglomerado, como hemos dicho siempre, entre la información (representación) que supone la materia y la idea siempre dotada (principio básico) de un sentimiento de autoconservación. Y esta es la definición de vida, ese aglomerado indisoluble representación-sensación.
La mente (el psiquismo en sentido general) sería el "modo" en que la idea "inicia el camino" hacia su existencia plena en la realidad y esa línea llamada vida, conduce en su evolución a la apropiación por la idea de sí misma (de su propia naturaleza), lo que se denomina "conciencia" (claramente visible en el hombre).
Los seres vivos son las"ideas materializadas" o el medio por el que las ideas se hacen realidad (adquieren vida). El cerebro es un "almacén de ideas" (memoria), el mundo o universo que "las contiene"; dentro del mismo existe una pugna entre ellas, aunque de entre todas hay una prioritaria, una capaz de aglutinar a todas las demás sobre sí, y es la que "representa" el organismo entero, lo que llamamos el "yo". El psiquismo del ser más simple sólo contenía una idea, la que coincidía con su yo o sí mismo primigenio. Este psiquismo, con la complejidad proporcionada por la evolución, se fue concentrando en un "órgano" específico y ya más completo que se llama cerebro. A partir de entonces ya no es sólo una idea la que anida en el incipiente psiquismo, sino muchísimas, y gracias a ello pudo aparecer el entendimiento, la inteligencia y la misma libertad.

lunes, agosto 11, 2008

EL SER VIVO COMO IDEA MATERIALIZADA (I)

EL SER VIVO COMO IDEA MATERIALIZADA (I)


Es interesante hacer un estudio sobre el sueño desde el punto de vista de la posibilidad de considerarlo como un "marco propicio para el juego, lucha y evolución de las ideas", debido precisamente a esa "relajación" respecto a la "tensión o atención" de la vigilia.
Ahora y ante esta posibilidad altamente sugerente, más que nunca habría que profundizar en el análisis de la "idea y su repercusión o influencia sobre nuestro propio cuerpo", o de otro modo, ¿qué tipo de ideas o qué forma tienen que adoptar las mismas para que ocupen (y de ahí su influencia en el cuerpo) nuestra mente? Es indudable que, por ejemplo, las ideas y conceptos vertidos en un libro son totalmente "inactivos" si no son leídos por algún sujeto.
En mi opinión, la característica de tales ideas "activas" es su "incrustación en la materia", el empape de las mismas en los intersticios de esta última. La idea tiene que transformarse en "algo en movimiento", y que es consustancial con dicho movimiento: la materia. La idea tiene que "solaparse", pues, con la materia, identificarse con ella tan eficazmente que se transforme finalmente en algo distinto de una y otra, su síntesis. Así la materia quedará "vestida" con una estructura que es la "imagen de esa idea", y así mismo, la idea quedaría adornada de la propiedad del movimiento. En otras palabras: una "idealización" de la pura materia, o una "actuación" (movimiento) de la idea. ¡Este es el camino del dominio de las ideas sobre los cuerpos de los organismos vivos! Diríamos que éste es el origen del "psiquismo", por supuesto existencte en todo ser dotado de vida (ya sea planta, animal o humano).

miércoles, julio 30, 2008

DIFERENCIAS ENTRE YO Y SÚPER YO (y V)

DIFERENCIAS ENTRE YO Y SÚPER YO (y V)


Sabemos que la máscara del Ser, el yo, adquiere vida, puesto que es "simplemente una idea", por ser una idea "reflexiva" que es "consciente de sí misma", precisamente por las sustanciales componentes de retroalimentación o autorreflexión que lo hacen posible.
Y aquí puede apreciarse, sutilmente aunque con claridad, la diferencia del yo con el súper yo. El yo "tiene vida propia", mientras que el súper yo tiene "una vida donada y mantenida" por el yo. Sin el yo, el súper yo desaparece. Mas, también, podríamos decir que la "costra" (como parte adherida al cuerpo principal) del súper yo, acompaña y tiene una participación sustancial en el yo.
El yo crea al súper yo, pero este último puede acabar "devorando" al primero. Ya dijimos que en nuestra opinión, el súper yo es una "reminiscencia" de la evolución, por ello está incrustado profundamente en nuestra esencia como organismo, de forma que en estos precisos momentos de nuestra evolución se presenta como inevitable. De ahí que si no podemos eliminarlo, utilicémoslo a nuestro favor, evitando de esta forma, por otra parte, el indudable peligro que supone su "falta de control".
El "mecanismo" del súper yo es lo "heredado", no el componente o los elementos que lo componen. Sabemos su formidable poder, como "idea" que puede llegar a apoderarse de nuestro propio cuerpo (aunque dicha idea no tenga existencia por sí misma), por ello seleccionemos o controlemos (con la "técnica" adecuada) el tipo de ideas o elementos del súper yo, para que no sean "nocivos" para nuestro propio yo, es más, por el contrario, para que "trabajen" en nuestro "propio provecho".
No hace falta recordar la "inteligencia" del inconsciente, si lo consideramos desde el punto de vista de los diferentes "programas" que gobiernan cada una de las intrincadas funciones de nuestros organismos, que la propia Ciencia tan sólo empieza a entrever. Así mismo, el súper yo tiene un tremendo poder de control sobre el yo, sobre nuestra mente, sobre la totalidad de nuestro sistema corporal. (Recordemos como botón de muestra, la creciente importancia de las enfermedades psicosomáticas, etc.)

jueves, julio 24, 2008

DIFERENCIAS ENTRE YO Y SÚPER YO (IV)

DIFERENCIAS ENTRE YO Y SÚPER YO (IV)


Así que el ser es "autocontenido" en su estado natural, no necesitando, por consiguiente, aporte externo (al menos durante muchas fases), de donde un "corte" en sus líneas de conexión con el entorno (caso del sueño u otras circunstancias de aislamiento sensitivo, como enfermedades graves y terminales o experiencias de aislamiento o pscodélicas), le permite mantener aún cierta "impasibilidad del ser", del yo, que le hace seguir sintiendo en plenitud, muchas veces si cabe más profundamente dada la "no distracción" en "objetos intrascendentes externos" que no sean el propio "sí mismo". Y este hecho está corroborado, con los sentimientos que nos abordan en muchas de las fases de nuestro sueño. Nuestro yo parece vivir, entonces, en otro mundo, en otra experiencia, que aunque sabemos fehacientemente (en el caso general) que no es la vigilia, muy frecuentemente aparenta ser tan real como ella. Mas, tras un análisis posterior, cuando nuestra memoria nos lo permite, se entrevé un "tipo de realidad" de características totalmente distintas a las de la vigilia, tan marcadas por los aspectos causísticos espaciotemporales de la Física. Y debido al "aislamiento", a ese movimiento más marcado por la dirección hacia el sí mismo, es por lo que sospechamos que "esta realidad" es más propia del Ser, más parecida a su mundo, fuera ya del velo, que desde este punto de vista, sería la realidad ordinaria (la de la vigilia).
Y el otro factor importante en cuanto a la "sensación de plenitud" del yo tanto en la vigilia como en el sueño, quizás estribe en que, tal vez, las circunstancias no sean tan distintas (exceptuando los tintes espaciotemporales físicos), si pensamos que el mundo externo o entorno, que proporciona las aferencias del yo en la vigilia, pudiera ser sustituido en el sueño por las aferencias que provendrían del importante acopio de información acumulada en la memoria. De todos es sabido las experiencias subjetivas que se obtienen en diversos puntos específicos del córtex, que se confunden en gran medida con los estímulos procedentes del exterior.
Una vez hecho este inciso, simplemente decir que lo anterior, si no una prueba contundente de la pervivencia del espíritu o el Ser sobre la muerte, sí seria un indicio que nos hace alentar fundadas esperanzas de la superación de la barrera por el Ser de este hito (que se presenta muchas veces como infranqueable) que supone el óbito o la muerte física.

jueves, julio 17, 2008

DIFERENCIAS ENTRE YO Y SÚPER YO (III)

DIFERENCIAS ENTRE YO Y SÚPER YO (III)


Aquello que hasta ahora era nuestra principal barrera, el edificador de fronteras que coartaban nuestro espíritu, ha de ser transformado en la catapulta de nuestro ascenso a los cielos, de nuestra labor creativa. Aquí promulgamos el nuevo mandamiento de la nueva era: ¡Limpia tu mente de imperfección; te crecerán alas para remontar el vuelo de la Creación!
La obligación ineludible de cada ser humano consistirá en "controlar" la mente, purificándola de toda contaminación que le desvíe de su propio y único camino, que no consiste por cierto, en despojarla de todo entendimiento para sumergirla en la ignorancia. En nuestra opinión, un método útil en aquella dirección podría ser la profundización en la vía que lleva a separar perfecta y nítidamente lo que son la elaboración de ideas y la toma de información, de lo que es la acción o la toma de decisiones. Esta última fase debe ser exquisitamente preservada, tomando la precaución de que ninguna "idea negativa" se introduzca entonces en dicho "mecanismo de la acción" (pues su retroalimentación sería "engendradora" de mal). El proceso podríamos enmarcarlo en lo que llamaba Buda la "acción correcta".
A veces puede parecer extraño cómo perdidas muchas de las condiciones del estado de alerta que permite la consciencia y la vigilia, puede el yo "ejercer" sus prerrogativas. Parecería que lo normal en estados de "amorrodamiento" o "adormecimiento" este yo se "diluyese" en cierta forma, de acuerdo también con ese "relajamiento" de la atención y el entendimiento. Pues, todos tenemos la experiencia de que no ocurre así. El sueño es una experiencia cotidiana en la que nuestro yo "se mueve a sus anchas", acompañado de un sin fin de sentimientos que nos recuerda tremendamente "una situación real". Entonces, hasta parece en cierto modo una paradoja que el relajamiento de ciertos factores del entendiminto y de inputs exteriores (recepción de los sentidos), no produzca el mismo efecto que, por ejemplo, ocurre con la "atonía de los músculos (motores)". En nuestra opinión, habría dos factores principales que explicarían este hecho. En primer lugar, evidentemente, el carácter cíclico, autorreflexivo, retroactivo en "sentido general"; las líneas convergentes representadas por el "cierre del círculo", presente y característica de la existencia del ser y la vida (ver la obra "El cierre del círculo" del autor), cuyo iceberg es el yo, tiene que representar un papel esencial en la cuestión. Puesto que existe ese carácter "cíclico" en la estructura del ser, eso equivale a una "sustancia autocontenida" en sí misma. El "movimiento" del ser es hacia afuera, para volver dentro en una especie de microcosmos que "se contiene a sí mismo". Siempre hay "aportes de fuera" que "enriquecen el ser" (y precisamente esto es lo que hace evolucionar y crecer a dicho ser), pero esto no quita el carácter de "autocontención" de "cierre", de unidad en suma que caracteriza al ser. Ya vimos que en el ser existen continuamente dos movimientos básicos: uno de rotura de estructuras (como el cangrejo al eliminar la cutícula en su crecimiento), y otro de "incorporación" de los nuevos elementos adheridos, en una nueva Unidad. Pero el estado "verdadero" más esencial del ser es el de la Unidad, el de estabilidad (que por otra parte, dijimos, equivale casi a una "cesación de la vida" -algo parecido a una muerte-). De aquí surgió en nuestra conciencia el mito de la muerte-renacimiento, tan consustancial con el espíritu humano.

miércoles, julio 02, 2008

DIFERENCIAS ENTRE YO Y SÚPER YO (II)

DIFERENCIAS ENTRE YO Y SÚPER YO (II)


Hemos dicho que el yo crea su propio súper yo por imposición, dominio, ocupación, etc. del "vacío" de la mente por "ciertas ideas", que una vez implementadas crecen desbocadamente, ocupando más y más espacios, y adueñándose al final de casi todo el cuerpo (el órgano cerebro), reduciendo al mínimo la participación del yo consciente.
Hemos de estar, pues, muy vigilantes en "controlar" en todo momento el tipo de idea que ocupa el "hueco" o "vacío" de nuestra mente. De ahí la utilidad y conveniencia del llamado "pensamiento positivo", y de la meditación para la "purificación de nuestra mente". Existen muchas técnicas, las más conocidas con origen en la India y relacionadas fuertemente con los credos budista e hinduista.
Fijémonos que el súper yo sólo tiene existencia "dentro" de una mente, de una criatura, en una "imposición" sobre el yo de la misma. Sin ese yo, sin esa criatura el súper yo no existiría (pues no tiene vida propia). Así que somos nosotros y sólo nosotros quienes podemos "controlar" ese súper yo, y hasta de forma diferida poder utilizarlo en nuestro propio beneficio (del yo se sobreentiende)... No hace falta recordar el hecho cierto de que el vudú, por ejemplo, y los "males de ojo" sólo tienen efecto sobre "quienes creen en ellos" (es decir, quienes poseen en su mente la "semilla" -ideas- de lo que puede llegar a constituir ese súper yo impositivo y terrible).
Pero lo curioso es que, dada la complejidad de los elementos constitutivos del súper yo, su amplia variabilidad, existen múltiples tabúes que actúan como barreras o fronteras insuperables, a veces, para la mente que los alberga. Así, aquí aparecen tabúes de índole sexual, religioso, político, etc... Algunos no son muy evidentes; otros aprecen más disfrazados por su complejidad e intrascendencia (que de esta forma, burlan mejor la molicie e indolencia del propio yo, para desarrollarse)... Además, curiosamente, la historia humana podría reconstruirse en muchos de sus puntos desde el enfoque de los elementos constituyentes del súper yo (en su aspecto comunitario o de coincidencia social) que "domina" en cada época y circunstancia. No olvidemos que el mecanismo del súper yo, aunque no conocido con la profundidad que tratamos de dar en estas páginas, ha sido utilizado con muchísima frecuencia por las capas dominantes de las distintas sociedades y culturas, dada la comprobada eficacia que posee respecto al dominio de los individuos, campo que se extiende hasta lo más sutil cual es el dominio y control de la "mente" de los mismos (no cabe "mayor y mejor" dominio)... ¿Cuál es el camino, pues, de la liberación del hombre, de dicho individuo, de la criatura en general?... ¡Simplemente el control y utilización por el propio yo del súper yo!... La mente del hombre no tiene límite, es eminentemente creativa... Y así sería si no se viese limitada, coartada, por los enemigos de los diferentes "componentes" del súper yo, "incrustados" allí de forma fortuita... ¿No será muchas veces de modo perfectamente estudiado?... Ante tales hechos, tal circunstancia, es hora ya de expresar la "nueva moralidad" que proponemos, que viene en forma de "apertura", para hacer al hombre, en este momento de su evolución y de su historia "homo creador". El creador es el "relojero del mundo" y como tal su "verdadero dueño". Sin barreras, con el control de su mente, el hombre se transforma en el Buda, "el todo consciente", una mente que ya sólo tiene "aspectos positivos", dedicada a su labor primordial, la expansión del Logos, la Creación.

sábado, junio 21, 2008

DIFERENCIAS ENTRE YO Y SÚPER YO (I)

DIFERENCIAS ENTRE YO Y SÚPER YO (I)


Si analizamos en profundidad los componentes habituales del súper yo, vemos que poseen un contenido muy parecido al del yo, digamos "evolucionado", pero que en sustancia no se "observa" la "necesidad" de la existencia de ese súper yo. Parece como si el súper yo fuese una "especialización" del yo... , y debe ser así si nos fijamos en su génesis: un producto de la evolución hacia "sistemas comunitarios" en sus diversas formas. Pero, sabemos, que la existencia de este súper yo es indiscutible, y en el hombre forma una parte sustancial... ¿Por qué y cómo, pues, el súper yo tiene esa clara "distinción" con respecto al yo?
A mi entender, la base de esa distinción, ya que no en la sustancia de los contenidos, ha de ser en la "organización" o "estructura" de estos últimos... Este supuesto, más el "poder de la idea" en el "gobierno de los cuerpos", tema ya discutido en anteriores pasajes, es la explicación de la constitución del súper yo como "algo" diferenciado.
Y es que, paradójicamente, es el yo el que configura ese súper yo, porque en el fondo el súper yo no tiene vida, no tiene energía, sino que la "aparente" que posee le viene de afuera, del propio yo. El yo "insufla" (de forma totalmente inconsciente) "energía", "vida" al súper yo, en definitiva, "construye" el súper yo. El yo "crea la idea", la modela, la complejiza, y ya "independiente" esa idea se "constituye" en súper yo... Esa constitución supone una cierta "unicidad", algo que sólo puede realizar un "espíritu", un ser, ..., en este caso el yo, aunque a partir de su subconsciente proporciona la unicidad del súper yo... Y adornado de estas "virtudes", esta "idea compleja" ya, el súper yo, se hace "independiente" y logra hasta imponerse a la parte consciente del yo... De forma que el yo, sin la "técnica" adecuada, es incapaz de "imponerse" al súper yo: ¡El yo crea la criatura (el súper yo), y ésta acaba "devorando" al yo!
La verdad es que resulta algo curioso y hasta paradójico, cómo "las ideas" (en sentido amplio que incluirían temores, aprehensiones, etc.) de una mente, cual pompas de jabón van formándose y elevándose, independizando, reagrupando y formando un cuerpo único, con una identidad que acaba transformándose en súper yo... Es una creación de la mente, pero que escapa del control consciente del yo, de forma que aunque "sigue habitando" en el cerebro, el "individuo" no puede controlar, como si ante sus ojos "tuviera una vida propia"... Así que puede seguir "incrementando su poder" llegando a agobiar al propio yo, hasta el punto de poder anularlo. Mas conociendo todo este mecanismo, existe la posibilidad de poder incidir en él de modo que el yo pueda recuperar el control por diferente vía, aunque sea diferida.

domingo, junio 15, 2008

PENSAMIENTO POSITIVO Y SÚPER YO (y III)

PENSAMIENTO POSITIVO Y SÚPER YO (y III)


Pero es que el proceso de creación del súper yo es curioso. Se llegan a crear "figuras", "personajes" que toman su vida a partir de nuestro psiquismo. Esoy diciendo que nuestro cerebro crea unos personajes (¿fantasmas?) que "realmente poseen vida", vida alimentada (inyectada) continuamente por nuestra propia mente. Y esos personajes (ideas complejas y con "unicidad virtual") "viven" en nuestra mente, puesto que fuera de ella son inexistentes. Ahora bien, "personajes" muy parecidos pueden existir, a la vez, en muchas mentes (¿algo parecido al inconsciente colectivo?), con lo que existiría una especie de "objetividad virtual", que nos llevaría al espejismo de su verdadera realidad. Precisamente lo anterior constituye, a mi entender, la génesis de la religión. Y como "personajes", son "sujetos" de un comportamiento, comportamiento "creado", como el mismo personaje, por nuestras mentes. Evidentemente todo el proceso, no hay que decirlo, es totalmente inconsciente, fuera de nuestro "control consciente", que nos óbice para que el "comportamiento del personaje" sea sumamente inteligente (emparejada esta inteligencia con la "inteligencia del inconsciente", ya citada con anterioridad en el ensayo del autor "Superego").
Y es que el resultado es la creación, a nuestros ojos, con caracteres de verosimilitud, de verdadera realidad (¿virtual?), de hasta dioses y el mismo Dios Supremo. Es, pues, de tal importancia el tema que nos ocupa, que se me antoja el problema fundamental de la Humanidad en el momento presente.
Pensemos por un momento que si esto es tal como acabo de esbozar, la propia sociedad es muy vulnerable, si existen fuerzas capaces y por supuesto interesadas en el "manejo" de las mentes de los hombres... Por desgracia nuestros temores son muy fundados, y la Historia nos enseña repetidamente tales intentos de manipulación. Simplemente decir que el Poder, sea éste de cualquier tipo, ha tenido siempre muy clara esta capacidad de manipulación o influencia, de ahí tantas técnicas construidas y mantenidas desde los diversos ámbitos políticos. Y como ejemplo evidente, el de la conexión entre los poderes políticos y religiosos (no hay nada más eficaz para controlar a los hombres que el control de sus mentes, puesto que no hay "policía" -control externo- que pueda imponer el control y orden que proporciona nuestra propia mente, en multitud de casos transformada en la llamada "conciencia del individuo").