lunes, julio 06, 2026

El Observador- El Testigo

"La consciencia lo es todo".

En el problema de la medida, la Física (Cuántica) a efectos de la decoherencia pone en igualdad al observador humano (consciente) y al instrumento de medida, algo que asume la Ciencia, quizás sospechosamente, para tratar de evitar el problema de la consciencia del experimentador, "craso error" que trataré de argumentar a continuación. 

La dicotomía Relatividad General/Mecánica Cuántica en la que se debate la Física desde hace ya bastante años forma parte de mis tribulaciones actuales que en cierto modo puede relacionarse con el papel del observador.

Mi crítica se refiere a la presunción de que forzosamente debe de existir una teoría física que unifique los planteamientos de las dos teorías básicas apuntadas dentro de lo que se ha llamado la Gravedad Cuántica. En particular, o se parte de la Mecánica Cuántica, o por el contrario de la Relatividad General, o más generalmente de la Teoría de Campos. Necesariamente, se cree que debe de haber una teoría global del universo, pero ¿quién dice que dicha teoría tiene que ser obligatoriamente exclusivamente física? ¿Qué hay de la otra parte del universo relacionada con lo que llamamos la qualia? ¿Lo mental, lo psíquis no es más que una evolución de lo psíquico?... ¿Es la consciencia una emergencia de la materia?

Aunque la Ciencia se decanta generalmente por lo último, en realidad no es más, desde el punto de vista filosófico, que un dogma de fe, que no tiene nada que ver con la verdadera ciencia.

Mas, vayamos al meollo de la cuestión que quiero plantear. Para mí, el observador "consciente" es totalmente diferente del instrumento de medida aséptico, mecánico que se propone en innumerables experimentos... ¿Y en qué consiste esa diferencia?... Nada menos que en la "consciencia", en ese "tomar nota" que solo puede certificar el "notario que es", nuestra propia consciencia... Si nos fijamos, realmente el aparato de medida mecánico solo realiza su papel si detrás existe un experimentador que "certifica", directa o indirectamente la medida, aú cuando la demora pueda prolongarse mucho en el tiempo (el entrelazamento cuántico de sucesos o hechos alcanza tanto al espacio como al tiempo). Pero hay mucho más, la característica del observador "consciente" es que es un verdadero motor de la aparición de la qualia. Por ejemplo, ¿qué diferencia existe entre la sensación que le produce a un sujeto observar el color rojo, o el color verde?... Para el sujeto son radicalmente distintos..., sin embargo, fisicamente, cuantitativamente solo se diferencian en su longitud de onda: ¡Cantidades distintas provocan en el sujeto sensaciones "cualitativamente" diferentes!... Analizando el caso en profundidad podría decirse que las sustancias existentes en los ojos del sujeto producen tales cambios cualitativos, pero el análisis de las sustancias de los ojos correspondientes a diversas especies solo tienen en común la abstracción matemática de las longitudes de onda.



El resultado global, como todo lo que tiene que ver con la qualia, es que las cantidades numéricas originan cambios cualitativos muy sensibles en las criaturas vivas.

Pues bien, afirmo con rotundidad que es la "consciencia" de cada criatura la que tiene la capacidad de producir desde distintas cantidades o números correspondientes -la pura materia física-, las diferentes qualias que producen las distintas sensaciones en la misma. Esa consciencia de la que carece la pura materia física del instrumento de medida mecánico asignado por los experimentos cuánticos. Por consiguiente, el mundo es el caleidoscopio que observamos en la naturaleza... Lo que siempre se ha dicho, es nuestro cerebro quien configura la realidad, el entorno que observamos a nuestro alrededor... no el caos numerológico que es en sí la pura materia (cuerpo) física que la Física determina.

Las implicaciones de todo esto son monumentales: el acicate (sensaciones) de la gama que se abre ante los ojos de la criatura viva, o el motor que la mueve a evolucionar, a relacionarse con el exterior, el mundo apreciado de esta forma. Por eso prefiero llamar al observador consciente, el Testigo de lo que existe, el verdadero notario de lo que mide, decantando uno de los estados cuánticos existentes, es decir, de las potencialidades a la realidad.

Y todo ello está en relación con muchos de mis escritos de hace algún tiempo: la existencia en el universo global de dos manifestaciones: la materia y el mundo de la Física (primera manifestación), y la psíquica y su entorno inmediato (segunda manifestación).

Todo lo referente a la voluntad, el libre albedrío, etcétera, tiene su fundamento en esa segunda manifestación. Una consecuencia palpable es que, como dijo el filósofo Arthur Schopenhauer, todos los seres del universo poseen en su interior una voluntad, cierta consciencia incipiente que hace posible la evolución de los seres, así que como dije al principio, finalmente "la consciencia lo es todo".

Y rizando más el rizo: ¡Dios dota de consciencia a todo los seres desde el mismo instante de la Creación, y a su vez la evolución de esos mismos conduce y promueve la propia divinidad! El proceso requiere la retroacción del tiempo (una propiedad mecánico cuántica)... Así, una nueva Cosmología se abre paso a nuetro entendimiento.

Para finalizar un consejo: La indefinición en muchos campos de la Física actual necesita del salto de las "grandes ideas". Es el tiempo de los físicos con una componente mucho mayor de filosofía: Física y Filosofía no son excluyentes: son el siguiente paso.

martes, marzo 10, 2026

El papel creativo de las consciencias

 "La consciencia es el poder creativo básico del universo".

Hay una constelación de sabios en apoyo de tal idea: Bergson, Theilard de Chardin, Nietzsche, Schopenhauer, y hasta la retroacción cuántica del tiempo.

La secuencia evolutiva del orbe se inicia con la propiedad primordial del "instinto de perduración" en el tiempo que es la primera "secuela"  del concepto de la segunda manifestación del universo abordado en artículos anteriores.

Este papel de la consciencia deriva de la básica tríada propuesta  en el presente Grupo: "Consciencia, Creación y Evolución". Según la Inteligencia Artificial (IA) se expresa en los siguientes planteamientos:

La capacidad de percepción y autoconocimiento humano se conectA con el proceso creativo y el desarrollo biológico/filosófico de la vida, como un marco unificador donde la conciencia no es un producto secundario, sino un agente activo en la evolución y configuración de la realidad.

La conciencia surgió evolutivamente para permitir a los organismos móviles distinguir lo beneficioso de lo perjudicial, ayudando a dirigir el comportamiento hacia la supervivencia.

La consciencia ha evolucionado en niveles, desde la simple percepción sensorial hasta la autoconsciencia humana, el lenguaje y la capacidad de imaginar el futuro.

Así que la conciencia podría ser el motor o la fuerza guía en la evolución, influyendo en cómo la vida se adapta y prospera.

Se conceptualiza que los seres humanos a través de sus pensamientos, intenciones y atención, actúan como co-creadores del universo, moldeando la realidad en lugar de simplemente observarla.

En la perspectiva de Theilard de Chardin, la evolución es un proceso de aumento de la "complejidad-consciencia" que se dirige hacia una creación consciente final, a menudo llamada Punto Omega.

Postula la existencia de un Creador que utiliza el proceso de la evolución pra desarrollar la vida, unificando la fe en el proceso biológico.

Hay una evolución biológica (selección natural) como la evolución de la consciencia, o "evolución consciente" que busca una mayor comprensión y compasión.

Es un viaje de cuatro pasos: conciencia simple, compleja, individual e iluminada y refleja una mayor individuación. Es una transición hacia un modo de ser más evolutivo y reflexivo sobre el mundo.

La tríada "cosmovisión, creación y evolución" propone que la vida evoluciona hacia una mayor complejidad, lo que resulta en una conciencia más profunda (Consciencia) que a su vez permite al ser humano moldear su experiencia y entorno (Creación) impulsando así el desarrollo de la vida misma (Evolución).

Y hasta aquí los planteamientos de la IA sobre la cuestión.



Así que se vislumbra que la Creación al completo es una forma de expresar el proceso de la aparición del propio Dios (Creador), donde nosotros mismos tenemos el papel de co-creadores con Dios.

Como dije, gracias a la propiedad de la retroacción cuántica del tiempo, el origen de la evolución es el "instinto de permanencia" en el tiempo de la materia (primera manifestación del universo), que se traduce en una incipente voluntad e inteligencia (apercibimiento del entorno), evolución "dirigida" o "potenciada" por el tirón del faro que representa el Punto Omega del final del universo (la aparición de Dios, el Creador, en su máxima expresión, que mueve, a su vez, los hilos de la segunda manifestación, haciendo posible la aparición del mundo de cualidades sentido y comprendido por las consciencias de los seres vivos co-creadores, por tanto, de los diversos elementos de la realidad, como observadores del propio universo).

En cualquier instante del tiempo, la evolución y con ello la Creación se configura, tras la actuación concreta y a la vez de consciencia, entendimiento, sensación y la voluntad apuntada ya por los filósofos Schopenhauer y Nietzsche. Así, ¡la épica de la Creación aparece en toda su majestuosidad!

La evolución biológica (darwiniana) en cada uno de los planetas del orbe, transita a través de diversas vicisitudes a lo largo de una complejidad creciente o por el contrario, en algunas líneas abortadas, mas en conjunto se adivina una prueba irrefutable de que al final la evolución condujo al Punto Omega, la aparición del Supremo Creador; dicha prueba se refiere a la evidencia del mundo de cualidades que sentimos y nos rodea, obra decisiva, como expresión de la segunda manifestación, de dicho Creador.

También, aquella expresión que utilizamos como "los ojos del universo" en representación de las consciencias de los seres vivos, se debe, igualmente, a la retroacción cuántica del tiempo, que permite el "traslado" de nuestras inquietudes hasta el propio inicio de la explosión inicial del universo (Big Bang): el cuerpo (materia, primera manifestación) y sus "ojos", formando parte, o unificándose en una misma "unidad de destino".

¡Las consciencias son las artífices de la gigantesca dinámica de la Creación!

viernes, marzo 06, 2026

Religión sí, y Ciencia también

 El mayor peligro al que se enfrenta la Civilización Humana es el de su autodestrucción.

Se especula que la Paradoja de Fermi, en la que se especula que es sumamente extraño que ante la magnitud del universo, con su infinidad de galaxias, planetas y otros objetos siderales que se cuentan por billone y billones, ante la proliferación de vida en nuestro planeta Tierra, parece casi imposible que no hallamos encontrado otros seres vivos extraterrestres, y más allá, otras civilizaciones tecnológicas cuyas señales hubieramos podido percibir.

Una de las soluciones a esta paradoja, aparte de la enormidad de las distancias (medidas en años luz) que separan entre sí cada uno de los elementos del universo, sería la posibilidad de que las civilizaciones tecnológicas por regla general sucumbieran en unos pocos miles de años, tiempo insuficiente para para que se den la relaciones o conexiones necesarias  entre las mismas.

¿Este sería el destino de nuestra propia civilización?

No sería extraño, así que nuestra principal preocupación debería de ser intentar poner cuantos más medios mejor para que ello no se produzca. Algo prioritario, entonces, hacia lo que deberíamos poner todo nuestro empeño...

Desde tal punto de vista, es preciso el análisis de todas aquellas circunstancias que ponen en peligro, a nuestro entender, nuestra propia supervivencia.

El estado actual de tensiones, guerras, ideologías contrapuestas, etc. existentes en el mundo, nos hace ser muy pesimistas al respecto.



Siempre la guerra fue algo negativo para la convivencia humana, y hoy no lo es menos, agravada por el desarrollo tecnológico que ha aumentado mucho el riesgo, hasta el punto del temor a una III Guerra mundial que supondría, dada la potencia de las armas actuales, practicamente nuestra extinción, al menos de nuestra civilización y posiblemente hasta de la misma especie humana... Otras especies serían nuestro relevo, tal vez, pero estaría en peligro hasta la propia Vida que conocemos.

Desde tales perspectivas hay que analizar, entonces, aquellas ideologías susceptibles o capaces de provocar enfrentamientos fraticidas... Entre tales ideologías, el hecho religioso no es menor... Muchas religiones no propugnan el enfrentamiento, entre las que destacan muchos credos orientales, pero otras tienen en sí el germen de la aspiración a la supremacía sobre las otras, intentando borrarlas del mapa...Que cada una analice su actitud ante tales males presagios...

Si no es el caso, la Religión no solo no es peligrosa, sino por el contrario representa un acicate para el crecimiento espiritual y el asentamiento del amor mutuo.

Lo mismo decimos respecto a la Ciencia y la Tecnología. En sí no son perturbadoras, sino un adelanto, un progreso en cuanto al dominio de los elementos naturales opuestos a las posibles catástrofes ya sean naturales o del espacio que nos puedan afectar... Pero todo posee una segunda cara, que nosotros calificamos como mal, entre ellas el descontrol que supone el bagaje armamentístico aplicado sobre nosotros mismos, un cainismo presente en la Humanidad desde el principio... Así que lo dicho:¡Religión sí (con aquellos matices) y Tecnología también (bien enfocada)!

domingo, febrero 15, 2026

Fases evolutivas de la Conciencia Universal

 El fin, el advenimiento de la Conciencia Universal, precisa de una serie de pasos que la hagan posible.

Por supuesto, en primer lugar la aparición de la mente-consciencia de los seres vivos, fase del pasado y presente de nuestra evolución terrestre. 

Un segundo período sería el de conformación de la conciencia global a escala planetaria, muy lejos de nuestras pretensiones presentes que requiere el esfuerzo de todos y el horizonte de una misma mirada que nos transforme, desde "hijos" de la naturaleza, a "precursores" de la cierta evolución que nos dirija en un futuro a largo plazo hacia el summum del punto Omega.

El honor del inicio "precursor" del claro camino hacia la meta soñada será proseguido, desde la conciencia planetaria a la conciencia global de la galaxia, y después de la conciencia intergaláctica que ya sí podemos denominar la Conciencia Universal anunciada.



No deja de estar en boca de todos la llamada "paradoja de Fermi", la extrañeza de que otros seres inteligentes del universo no hubieran "contactado" ya con nosotros, dada la evidente posibilidad de ello, debido al enorme número de elementos cósmicos potencialmente capaces de albergar vida... Yo creo que ello es más bien una bendición... La lejanía entre las posibles civilizaciones inteligentes, da pie a la evolución independiente de cada una de tales civilizaciones sin interferencias que adulteraran su genuina esencia.... A nivel puramente material, estimada de acuerdo con las leyes de la Física que conocemos, la extrema dificultad de llegar a las supuestas civilizaciones inteligentes asegura que la "interrelación" entre dichas civilizaciones sea prácticamente nula... Pero con un matiz, el salto a otras posibilidades de interrelación que supere las leyes exclusivamente materiales, como pudiera ser el campo mental ampliado y desarrollado hacia lo complejo, sí lo haría posible... Mas ello significa un cambio cualitativo, que nada tiene que ver con nuestras históricas experiencias de asimilación de una civilización por otra más desarrollada, como ocurrió con el descubrimiento de América, o con la hegemónica civilización romana sobre el mundo circundante, etcétera.

El salto cualitativo, pues, se produciría desde la premisa de la consolidación de las conciencias galácticas e intergalácticas que en sí adoptarían una moralidad social muy lejos de la que vemos a nivel terrestre actual.

¿ Que no seamos capaces de abordar como especie Homo el paso a la conciencia planetaria, necesario para lograr después la conciencia galáctica, es otra cuestión?... El universo estaría lleno de civilizaciones cuya propia autodestrucción abortaría para ellas tan esperanzador destino. Amén.

martes, febrero 03, 2026

El esplendor de la naturaleza; la "realización" de Dios

 Contra todo pronóstico, y en los nuevos tiempos se abre paso una nueva moralidad, más alejada de los aspectos religiosos de lo que aparentemente podría parecer.

Vuelve a revalorizarse el estoicismo (Séneca, Marco Aurelio tienen buena parte de culpa), la potencia y la clarividencia del sempiterno Nietzsche, del sutil Schopenhauer, del vitalismo en todas sus formas; no es hora de nihilismos filosóficos, ni existencialismos angustiosos que no conducen a nada.



Reivindico la fuerza de la naturaleza, su esplendor, el renacer vital de la primavera, del nacimiento, de la explosión de vida del ave fénix: la maravilla de la vida, su camino vigoroso al andar, la creación que ello supone dirigida hacia un horizonte de luz, de maravilla: de transformación vital, del propio Acto de la Creación dirigida hacia el punto Omega en que consiste Dios, que no es ajeno a nuestra propia voluntad, que colabora con Él en su autocreación (las potencialidades se hacen reales a través de nuestras consciencias, contribuyendo así a la "realización" de Dios). Y Dios no está solo, pues es también multitud, la que conformamos todos los seres vivos conscientes que con su voluntad se autocrean, y crean el mismo Ser.

Aquí aparece la nueva moralidad, más allá del siglo XXI humano. Si pudiéramos definir el Bien, no sería más que los pasos dados en la consolidación de tal camino, nuestra inclusión en esa enorme calzada que conduce al Omega, incorporando nuestro propio ser al Ser Supremo del punto Omega.

¡Contribuyamos a la "realización" de Dios!

viernes, enero 09, 2026

Evolución, misterio y creación (y Parte 3)

El verdadero "meollo" del relato que sustenta todo el artículo: ¡La Creación!

Aquí la Creación se divide en dos partes; cada una atañe a la "manifestación de la naturaleza o del universo" correspondiente.

En la "primera manifestación", la que tiene que ver con la materia en sentido amplio, su "creación" es la que tiene que ver con la más conocida del origen o principio de los tiempos, que sin ir más lejos y sin tener en cuenta otras consideraciones de "trazo más fino", podríamos señalar globalmente como la "creación del Big Bang", por supuesto sin citar otras teorías no desechables en absoluto, y que con carácter general atañen al mundo físico o material que nos rodea, y que podríamos considerar, por encima de otras consideraciones, como una visión clásica.

Lo novedoso en el tema se refiere a la creación dentro del ámbito de la "segunda manifestación", que atañe al propio corazón de esta segunda manifestación, de ese "mundo de cualidades" tan identificable dentro de la vida. Y es que cada ser vivo, con su individualidad, es una verdadera  creación "novedosa" dentro del inerme mundo de la materia.

Una frase que acuñé hace años: "El ser es libre, solo y únicamente porque se crea a sí mismo"... Estamos ante una creación muy particular, pues no se debe a algo ajeno a sí mismo, a otro u otros, sino al propio ser, en particular a su Voluntad, a su Consciencia.

Este es otro tipo de creación, la que se produce en cada ser vivo, a lo largo de los tiempos, con base a la evolución de la vida, que "da a luz" nuevos seres únicos, con la capacidad de libertad suficiente para configurar un único "comportamiento", el suyo, que se traduce en una "ontología del ser", una naturaleza propia que como tal está dotada de cierta consciencia, cierta libertad que permite la "constitución" de su propia naturaleza (la existencia antes que la esencia, como apuntaba el filósofo Sartre); desde tal punto de vista, "la creación de sí mismo".



Pero esta creación no es indiferente del "entorno" que rodea a la criatura, y lo que es más trascendente, del "influjo", de la "iluminación" que desde el final de los tiempos, el Omega, emite el Dios Creador, el summum de la Evolución Universal.

El cuadro es impresionante, magnífico, pues llena o calma toda aspiración de los espíritus más excelsos: la evolución continua de las criaturas "in crescendo" desemboca en el Ser Supremo, de tal forma que la aparición de las consciencias de los diversos seres vivos, gracias a su voluntad y libertad de elección (aún cuando muchos de los comportamientos sean inconscientes), origina un desarrollo evolutivo exponencial que finalmente concluye en el Ser Supremo del punto Omega, y desde allí tal fantástico Ser "ilumina" y a su vez "promueve" ese desarrollo que conduce a Él... Y en ese "promueve" se sitúa el mayor misterio del que solo llegamos a comprender simples indicios (realmente estamos inmersos en una especie de "cueva de Platón"). Existe una retroacción temporal, y a su vez un avance en dirección al futuro que tan misteriosamente como puede vislumbrase parcialmente desde las extrañas propiedades cuánticas, llegan a configurar todo el entramado espaciotemporal en el que la Totalidad, como ese Dios que imaginaba Spinoza, se construye a sí mismo, con la contribución solidaria de todas las otras consciencias que somos todos nosotros y todos los seres vivos que han sido, son y serán.

El Universo, con sus variadas dimensiones, no es más que el artificio utilizado por la Totalidad Dios (Ser Supremo) para su propia creación, que a su vez es la de todos.

Espacio, tiempo, etcétera son meras dimensiones cuya importancia en sí tan solo consiste en ser el medio dentro del que se manifiesta la Creación y la presencia del Ser Supremo.

Dios sería, pues, parecido al que definió el filósofo Spinoza en su día, que en nuestra visión actual aparece aún más majestuoso y esplendoroso.

Nuestro papel: ¿Quieres contribuir y con ello transformarte en una pieza básica de la infinita expansión de lo divino?

¡El Universo desde la misteriosa Nada del Origen, hasta la gloria del Punto Omega, incluidos nosotros, somos simplemente (nada menos) la Presencia de Dios!


domingo, enero 04, 2026

Evolución, misterio y creación (Parte 2)

 El misterio es consustancial al tema que me he propuesto abordar. Y no solo estamos ante un solo tema sino ante varios, ya que toca de lleno a las incógnitas más profundas que acompañan a los humanos, en general a todos los seres vivos que han ido abriendo sus ojos paulatinamente, asombrándose del universo que les rodea y del que forman parte, actuando como instrumentos de la autoconsciencia que empieza a balbucear. 

Sí, todo aquí es misterio, aún cuando el claroscuro permite entrever retazos aquí y allá de su inconmensurabilidad... Y mira que la ciencia ha dedicado ímprobos esfuerzos al intento de desvelar al menos alguno de sus principales secretos, más la labor es inmensa, aunque no dejamos de renunciar a ello. Digo que nos encontramos ante  las mayores incógnitas de orden tanto filosófico como científico de todos los tiempos, y que siguen vigentes más allá de la más radical y puntera ciencia actual... La incógnita de nuestros orígenes, de la propia vida, del universo global, del significado si lo hay de nuestra presencia en el mismo, etcétera, etcétera... La primera incógnita a desvelar sería la procedencia del mismo universo, un apasionado debate entre los especialistas: un universo eterno con continuos nacimientos y destrucciones, o una creación desde la Nada, etcétera. Entonces, como primera o posible opción nos encontraríamos con una creación desde la Nada, e  inevitablemente ante el formidable reto de interpretar ese concepto de la Nada, que como nos muestran nuestras teorías físicas no es el llamado vacío, ese vacío cuántico del que tanto se habla, la espuma donde materia y radiación permanecen en un continuo cambio, aparición y desaparición, en un baile eterno... ¿Es la Nada la "sustancia" primordial descrita por la filosofía oriental? ¡Misterio trascendental!



Ninguna teoría física, por otra parte, tiene la capacidad de poder auparse sobre las demás... Es un tema controvertido que dejo, como no puede ser de otra forma, al campo de la ciencia, la única capaz de despejar el horizonte, o al menos intentarlo.

Y sobre la cuestión de la aparición de la vida, su evolución, y el consabido campo mental o psíquico que la acompaña en muchas de sus criaturas, lo mismo puedo decir, multitud de incógnitas, de verdaderos misterios hoy por hoy... por lo que es imposible decantarse  actualmente por una u otra hipótesis lo suficientemente solvente... Así que me considero plenamente autorizado para emitir mis propios planteamientos en igualdad de condiciones con los propuestos por otros pensadores, de forma que a mi entender tengo a mi favor que mis hipótesis forman un conjunto que logra armonizar unos con otros.

La emisión de mi hipótesis de la existencia de la "segunda manifestación de la naturaleza o el universo", aunque llamativa no sería más que ir un paso más allá de la hipótesis más popular de la "emergencia" como un desarrollo de la creciente complejidad en la estructura o cuerpo material de los seres vivos; ahora bien, su trascendencia metafísica es sustancial respecto a esta última: ¡el "mundo de cualidades" no serían "emergencias" de la propia materia (en mi visión, la "primera manifestación del universo"), sino que el "mundo de cualidades" es una propiedad que con origen en la potencia de la Criatura Suprema del punto Omega inunda las estructuras materiales-cuerpos de los seres vivos (primera manifestación)! El "mundo de cualidades" no es más que la "interfase" entre la primera y la segunda manifestación, una expresión evidente de lo que llamamos vida.

A efectos prácticos, mi hipótesis y la más reconocida de las "emergencias", parecen indiferentes una de la otra, pero metafísicamente hay un abismo.

¿Se recupera el concepto de Dios en mi hipótesis?... Seguramente sí, pues tampoco puede eliminarse de ninguna de las maneras tal posibilidad.

Como vemos misterios por doquier, y todos ellos trascendentales, que constituyen ahora y desde siempre las principales incógnitas que acompañan a nuestro devenir como seres pensantes, como testigos de la autoafirmación de la formidable Presencia que constituye el Universo y la Totalidad. 

¿Y qué sentido profundo tiene todo ello?

Ese es el contenido del siguiente desarrollo del presente artículo.

lunes, diciembre 29, 2025

Evolución, misterio y creación. (Parte 1)

 "Lo que yo creo".

A la hora de proceder al análisis de la percepción y la sensibilidad en el humano y por extensión a todos los seres vivos, una forma fácil de establecer lo que verdaderamente les diferencia al respecto de otras máquinas o robots es, precisamente, partir de las condiciones de los autómatas más o menos complementados con la llamada Inteligencia Artificial (IA), haciendo uso de lo que establecimos con los conceptos de primera y segunda manifestación del universo.

El robot, aún dotado de la mayor amplitud posible que nos permite la ciencia actual hasta ahora, objetivamente solo puede considerarse perteneciente a la primera manifestación (materia y "aledaños"); el campo mental le sería ajeno según las técnicas más avanzadas.

En un esquema teórico podríamos representarlo por una "caja" de la primera manifestación (incluido dentro de la misma).

En mi opinión, el ser vivo se caracteriza por tener elementos de la primera y segunda manifestación. Una interface entre ambas constituiría el campo mental, más o menos evolucionado.

En el caso lo más simple (campo mental casi irreconocible), la criatura viva  podría esquematizarse con una caja donde la capa externa, una insignificante cubierta apenas identificable, sería el elemento más simple de la segunda manifestación Pero esa simple capa supone un verdadero mundo, un elemento cualitativo que supone "vida" y como tal, el elemento conjunto, esa criatura "viva" más simple, poseería lo que podríamos denominar el "instinto de permanencia" (de "conservación", como se decía anteriormente), y ese "impropio instinto" supone la existencia de una cierta "consciencia mínima" y una "voluntad incipiente" de poder "ejercer" ese "instinto de permanencia", cierta libertad de acción y de voluntad de expresarlo, es decir, de "actuar" (acción). Esa mínima "consciencia" supone una cierta e incipiente representación del mundo que le rodea, "el entorno", y sobre esa "representación" establecería su acción. Entonces ya empieza a aparecer esa "intromisión" de la voluntad del ser vivo sobre la "representación" anterior, que en sí constituye un pensamiento captado por la incipiente consciencia; el resultado, como establecí en la metafísica MoM de la sensación, es la aparición de lo que podríamos llamar la primera sensación de la criatura viva, de su propia presencia, la sensación de ser... Un mundo de "potencialidades" se abre entonces, acompañando a la evolución biológica que la propia materia permite, y que inconscientemente busca el instinto de permanencia como "motor" de la misma. La "complejidad" futura de de la química (orgánica) de la vida inicia su expansión y con ella la aparición de los distintos sentidos (tacto, vista, oído, etcétera) que captan todas las posibilidades que permite la naturaleza: calor, luz, sonido y el sin fin de ondas electromagnéticas que nos rodean con sus distintas frecuencias. Un grupo o conjunto de nuevos sentidos van adornando, con el tiempo, a cada una de las especies que van apareciendo en la Evolución, y que como vemos tuvieron su origen, con carácter general, en la "inmersión" de la voluntad (Schopenhauer, Nietzsche, etcétera) en las estructuras materiales (cuerpos) de los diversos seres vivos.



Desde el mismo origen que palpitaba en la vida, empezaba a "balbucear", pues, la voluntad, la individualidad y su incipiente sí-mismo, la imagen del entorno y la aparición del pensamiento más simple, junto con su ínfima consciencia acoplada, y consecuentemente la "sensación", algo totalmente ausente en el autómata, el robot, aún adornado de la IA que sí puede permitir el aprendizaje, pero ese aprendizaje tiene que "transformarse en pensamiento", lo que sí sucede en el ser vivo más simple con su consiguiente "consciencia", algo inaccesible para el autómata o robot. (Establecí hace años que la definición más simple de vida era: "aglomerado de información (ADN) y sensación").

Advertir de algo evidente y que no estimé necesario exponer al emitir la hipótesis de la metafísica de la sensación (MoM). Para que no haya dudas, ahora sí haré un pequeño resumen complementario de lo que supone el enorme campo de la Psicofísica, con sus conocidas leyes principales: la Ley de Weber-Fecher y la de Stevens (*). Pero a grandes rasgos estas leyes hablan de estímulos (inputs) y de su "incidencia" en los cuerpos que atañen al campo psíquico o mental (subjetivismo) y a los signos materiales internos (neuronales) que les acompañan en su aspecto material (neurotransmisores, trastornos y efectos varios). Realmente lo que significan globalmente es la relación de las intensidades de los estímulos con la subjetividad percibida por el individuo (sensaciones), algo puramente explicado por la fisiología de los propios sentidos y las relaciones logarítmicas y lineales establecidas entre las mismas, aunque no exactamente del todo.

Una vez establecido el grupo de sentidos que corresponden a cada especie, estas leyes psicofísicas se presentan automáticamente sin un especial significado que atañese al puro pensamiento de la criatura viva en cuestión.

MoM como metafísica de la sensación (ver el artículo en esta misma Web) establece, por el contrario y a diferencia de lo que estiman estas leyes psicofísicas, la forma en que la Evolución ha conseguido "construir" el grupo de sentidos que adorna a cada criatura viva.

(Continuará en la Parte 2)


(*)  Ley de Weber- Fechner

Establece la relación entre la intensidad del estímulo físico y la sensación percibida (relación no lineal, sino logarítmica). Se expresa matemáticamente por la fórmula:

P=k x log (l) ; siendo l la intensidad.

También se expresa con la ecuación:  S=k lelevado a n , o también S= c Eelevado a k

n y k dependen de la modalidad sensorial (electricidad, sonoridad, etcétera).


Ley de Stevens

Estudia la relación sensación-juicio del receptor; estando el juicio determinado por el valor de la sensación y por la decisión del sujeto.

En 1972 fue criticada por Zuriff al opinar que la psicofísica se basa en la falacia de que la sensación puede ser medida, cuando lo cierto es que no puede ser observada en un experimento, a lo que Stevens respondió: "Si la sensación evocada por un estímulo es un suceso consciente, entonces el juicio del sujeto sí se puede tomar como medida de ella".

Una crítica más actual dice que la metricidad del espacio perceptivo es asumida en las leyes psicofísicas, y no está claro que este espacio siga la métrica euclediana (Cadvallader, 1978).

Hay que hacer la consideración de que estas leyes no se cumplen cuando el valor del estímulo está cerca del umbral absoluto y cuando es muy grande.

miércoles, noviembre 19, 2025

La consciencia universal y nuestro legado

 Ante tantas crisis de fe, de creencias, de empacho informático que conduce al nihilismo, en nuestra época debe de darse especial prioridad a una fe especial, un camino: "el afianzamiento de la creencia en sí mismo".

Nacimos solos y solos nos iremos. Tu trascendencia vital requiere el reforzamiento de lo que somos en lo más íntimo, nuestra naturaleza, único bagaje que poseyéndolo en el presente nos acompañará en los últimos instantes de nuestra presencia en este mundo, y no sabemos si más allá.



El incremento exponencial de noticias (fakes o no), informaciones de todo tipo que nos abruman, más allá de ser algo positivo, actúa en nuestra contra. Es más, se necesitan potentes filtros que mantengan a salvo nuestra intimidad, nuestra propia naturaleza.

Tantos hilos desde los que tirar, y que tiran, a su vez, de nosotros hacia rumbos imprevisibles, que desde luego no juegan a nuestro favor, sino que obedecen a intereses espurios, hacen que cada vez con más urgencia se deban interponer los acotamientos necesarios en pos de la claridad de ideas que hagan posible el alumbramiento del verdadero camino en el que proseguir.

Es preciso, como decía Nietzsche, un aislamiento, un rechazo a todo lo conocido, un abandono de los maestros que de siempre han llamado nuestra atención; en su propuesta, el maestro debes de ser tú, en el nivel que te corresponda, pues solo debes dar cuenta ante ti, presentando orgullosamente ante la historia, el universo todo y en especial a tu consideración el comportamiento que tu mismo has elegido, sin interferencias mezquinas de cualquier clase.

Estamos en tiempos en los que se antoja imprescindible, elegir el camino que te conduce a ti mismo, aceptándote en todos los extremos lo que tu eres según tu conciencia. El filósofo transgresor de todo lo anterior a él así nos lo recomienda, es más, nos lo exige desde la fuerza de nuestra propia voluntad.

El que escribe eligió su camino ya desde hace algún tiempo, por lo que toda filosofía, toda ciencia, aún teniéndolas en cuenta, las somete a una estricta revisión, advirtiendo que solo el ejemplo de los hechos, y no de las ideologías o palabras ajenas, en ningún modo pueden sustituir esta búsqueda propia de la verdad.

¡Apúntate a los que buscan su propio destino y que depositan mansamente a la extinción de su propio periplo vital, sus propias conquistas vitales como donación a la Consciencia del Universo, lo más sagrado y querido de su propia naturaleza!

domingo, octubre 26, 2025

Más allá de la muerte: ¿Es posible la eternidad?

 Escribo en el artículo del Blog Foro Esencia del 9 de Septiembre de 2025, titulado "La Presencia y la durée de Bergson", lo siguiente:

"Los pasados subjetivos del instante presente de cada criatura, que son los presentes teóricos de cada momento anterior, en verdad son construidos por el propio yo. Me explicaré. Precisamente el presente actual, para que no haya posible equivocación, voy a denominarle Presencia. Pues bien, la Presencia se considera a sí misma el Presente, y todos los instantes anteriores percibidos son su pasado, sus distintos momentos pasados, que teóricamente coincidirían con cada presente anterior.

Pero, bien sabemos, que esos presentes pasados no se corresponden milimétricamente con los pasados correspondientes u objetivos advertidos por observadores externos. Todo es debido a los fallos, mejor, cambios que sufre nuestra memoria a lo largo del tiempo. Sabemos, por ejemplo, de la extrañeza que se presenta ante nuestros ojos al volver a ver un escenario del pasado que guardamos en nuestra memoria: resulta que, a veces, casi ni se parecen."

Y continúa:

"Aparte de la Ley de semejanza propuesta en varios de mis escritos, es la sensación interna de nuestra propia realidad, la que pone en común estos pasados de la Presencia, además de todas las condiciones del entorno precisas, en el que aquel presente (pasado) se produjo, junto con las acciones, sensaciones, sentimientos, etc. correspondientes. Creo firmemente que es la sensación, globalmente y pormenorizadamente, la que vuelve a rememorarse al recordar, y los pasados son almacenados memorísticamente de esta forma. Un signo, un sentimiento, etc. pueden rememorar esos pasados que son para la Presencia los que almacenó en su memoria."

Y también:

"Así que desde tal punto de vista, son las sensaciones-emociones, con sus diversos matices, quienes gobiernan el enlace entre los pasados, la Presencia y el posible futuro, algo no objetivo", es decir, algo fuera del estricto espacio-tiempo de la Física, fuera ya, por consiguiente, del puro dominio científico actual. (Teóricamente, emociones y sentimientos raramente podrían provenir del futuro, pero sí de un futuro construido de parecida forma a la de los pasados de la durée bergsoniana.)



Con estas premisas, voy a atreverme a sugerir una nueva teoría que en verdad he alumbrado hoy mismo. Consiste en aplicar ahora cuanto expuse acerca de la segunda manifestación del universo, y en particular la aparición de nuevos elementos que acompañan a las estructuras materiales (Kuerpos) de las criaturas vivas. Elementos que van apareciendo en paralelo con los nuevos seres vivos, y que proceden del Omega que va inundando o impregnando a toda la Creación.

Quiero decir que cada presente (pasado) se ve inundado de la emanación sensación-sentimiento que proveniente del Omega corresponde a su estructura material (Kuerpo -un concepto definido en obras anteriores), y  las circunstancias de ese presente. Todo ello se almacena en la memoria accesible por la Presencia. Entonces, la durée se corresponde con el símil de un rosario en el que cada una de sus cuentas son las sensaciones-sentimientos de cada uno de aquellos presentes que, ahora, son el completo pasado de la Presencia, lo que también alcanzaría, a través de cierta neblina, al futuro que se inscribirá en la durée.

Este complejo elemento de la segunda manifestación del universo sería la durée de la criatura viva, que como tal elemento de la segunda manifestación es indestructible, eterno, es decir, existe más allá de las coordenadas espacio-temporales.

Así que, resumiendo, el universo comprendería, además de la materialidad físico-química conocida (primera manifestación del universo), como expresé en otros artículos, los elementos de la segunda manifestación, entre ellos la durée de cada criatura viva. Los elementos de la primera manifestación están sometidos al cambio (mundo material); los de la segunda manifestación (durée, mundo de cualidades, etc.) son imperecederos: ¿Serían, en cierta forma, la eternidad defendida por las confesiones religiosas?

¡Una incógnita persiste en el ambiente y que guarda en sí la esperanza de una forma de perdurar más allá de la muerte física!

domingo, octubre 19, 2025

Los "ojos" del universo

La conciencia universal, propuesta que constituye la base de este grupo ("Conciencia Universal Majadahonda"), necesita para su posibilidad de varias condiciones necesarias.

Desde nuestra posición dentro del inmenso universo, cada vez más conocido gracias a los avances en astronomía, en la actualidad se nos presenta en su inconmensurable dimensión que causa admiración, ante el relativismo de nuestra pequeñez que supone nuestro entorno, un pequeño planeta rocoso, y la inmensidad inabarcable de soles, galaxias y otros objetos cósmicos.

¿Qué significa, entonces, la conciencia universal aludida? Con ella quiero significar la apreciación de que el nivel de nuestra inteligencia es ya capaz de entender el universo como un todo, que gracias a nuestra presencia puede llegar a "conocerse" a sí mismo: un hito en la evolución cósmica al haber sido capaz de construir en su seno actores (en verdad, hijos suyo) capaces de percibir su inmensidad en esta etapa de la Creación.

Todo ello significa que un "nuevo ser", el propio universo en su totalidad, ha emergido gracias a las individualidades que somos nosotros (y otros seres de inteligencia igual o superior) cual ocurre, salvando las distancias, con otras comunidades biológicas tales como las hormigas, las abejas o las mismas termitas. La comunidad (el termitero, la colmena, etcétera) es como un "organismo" colectivo, gracias a la "colaboración" de sus elementos individuales (hormiga, termita, etcétera).


Este "nuevo ser" sería la totalidad del universo, espoleado por las criaturas inteligentes, observadores privilegiados (nosotros) que son las individualidades que construyan (quizás, inconscientemente) el ser universo que en su evolución se dirige hacia su cénit, el punto Omega, con cierta semejanza al vislumbrado por el filósofo Teilhard de Chardin.

Ahora bien, para la consecución de tal objetivo, habría que limar asperezas. Una y muy básica sería la que debe exigirse al robot construido por el hombre y la propia IA, que se traduce en el imperativo de que "un robot no puede atacar a un humano". Y si tal exigimos a una máquina, a un avanzado hardware, mucho más lo debemos exigir a nosotros mismos, a nuestros semejantes: "el hombre no puede atacar a otros hombres"; la violencia debe de ser erradicada en el comportamiento humano (fuera guerras, agresiones, actitudes violentas, etcétera). Y esto comprende no solo la violencia física, sino las imposiciones de todo orden provocadas por individuos o colectivos humanos sobre otros hombres.

Parece algo fuera de nuestras posibilidades, pero ello no será cierto si imponemos un relativismo que pasa por un cambio fundamental de perspectiva.

Gaia, una particularidad ya expresada para el universo, pero circunscrita simplemente a nuestro pequeño planeta Tierra, se nos queda muy corta al aplicar la perspectiva no solo al sistema solar, las galaxias o el universo conocido actualmente.

Si ampliamos los seres inteligentes a los que presumiblemente existirán en numerosos otros planetas, dada la inmensidad del universo, con sus diferentes estados de evolución, más allá o equivalentes a nuestro nivel de evolución global terrestre, la perspectiva se amplia tan enormemente que la exigencia descrita con anterioridad se antoja ineludible y muy natural.

La eliminación de esa negatividad en el comportamiento de los individuos componentes de las diversas sociedades o comunidades, supone de inmediato, la sucesiva desaparición de aquellas circunstancias que consideramos cánceres de la sociedad humana global... Sin ir más lejos, se potencia la sana espiritualidad que potencia lo "bueno" y "común" que identificamos en las distintas comunidades o colectivos sociales, como razas, naciones, culturas y religiones.

Empecemos por desechar todo aquello que infrinja un "mal" a lo ajeno, aún cuando en nuestra opinión sea un bien propio... Esa limpieza, alambicada en los cimientos de nuestras propias raíces, nuestros terruños propios, supondrá un cambio cualitativo fundamental para el advenimiento de la "Conciencia Universal".

martes, septiembre 09, 2025

La "Presencia" y la "durée" de Bergson

Siempre me sedujo el concepto de "durée" de Henry Bergson, por diversos motivos, aún contra la opinión de no pocos críticos que advirtieron en él ciertos matices casi metafísicos que no eran del agrado del puro científico amante y defensor a ultranza de consabido paradigma de la "prueba y error". Suscribo nuevamente, uno por uno, todos los puntos que aparecen en mi articulo de este Blog titulado "El problema de la unidad, de la individualidad biológica" , así que no voy a repetirme. Tampoco está de más releer, también, el artículo: "Mecanismo o metafísica (MoM) de la sensación".

El concepto de historicidad de Heidegger se acercaría más a la idea de la "durée" de Bergson, pues para ella todos los instantes son necesarios e imprescindibles, sin dar una importancia crucial al instante del presente actual. Lo que cuenta es la vida completa del individuo, su impronta vital en el universo, la vivencia completa de una vida, la "trascendencia que cabalga sobre el presente". Ver al respecto el artículo del Blog "elimperiodelaverdad" titulado: "¡Trascender el presente!".

Pero, ¿Cómo comulgar el sí-mismo, el sentimiento esencial de la propia naturaleza (unicidad, individualidad), es decir, esa sensación de continuidad íntima, con la continua renovación de todas nuestras células componentes a lo largo del tiempo, o sea, cuando externamente -signos- , su variabilidad, parece apuntar en sentido contrario?

Se me ocurre que la única forma de que lo variable (presentes de cada momento) pueda "compaginarse" en una "especie de continuidad" (historicidad de Heidegger, el sí-mismo de la durée, la unicidad o individualidad), es que aquellos pasados (presentes de cada momento) no sean los mismos pasados percibidos por el "yo", o el sí-mismo; los primeros serían los objetivos, externos o percibidos por los observadores externos al propio individuo; los segundos podríamos denominarlos subjetivos, pues corresponden a lo percibido desde el interior del individuo, de la criatura.

Los observadores externos pueden percibir los matices de cada cual (en cada uno de los presentes), pero son susceptibles de un estudio puramente científico o experimental, y es el verdadero dominio de la ciencia.

Los pasados subjetivos del instante presente de cada criatura, que son los presentes teóricos de cada momento anterior, en verdad son "construidos" por el propio yo. Me explicaré. Precisamente el presente actual, para que no haya posible equivocación, voy a denominarle "Presencia". Pues bien, la Presencia se considera a sí misma el Presente, y todos los instantes anteriores percibidos son "su" pasado, sus distintos "momentos" pasados, que teóricamente coincidirían con cada "presente" anterior. Pero, bien, sabemos que esos "presentes" pasados no se corresponden milimétricamente con los pasados correspondientes u "objetivos" advertidos por observadores externos. Todo es debido a los "fallos", mejor, "cambios" que sufre nuestra memoria a lo largo del tiempo. Sabemos, por ejemplo, de la extrañeza que se nos presenta ante nuestros ojos al volver a ver un escenario del pasado que guardamos en nuestra memoria: resulta que, a veces, casi ni se parecen.

Pues bien, creo que todos los razonamientos de Bergson al establecer la "durée", tienen que ver con estos "pasados" subjetivos del propio yo. Si tomamos como "presentes constituyentes", o elementos de la durée tales pasados, la durée tiene tantos componentes de la realidad como cualquier "fenómeno" estudiado por la pura ciencia más aséptica. Sus elementos metafísicos desaparecen. El pasado, el presente (Presencia) y veremos que el futuro, forman la durée, tan firmemente defendida por Bergson.

Con estas consideraciones, la durée construida así, tiene evidentemente las siguientes propiedades:

- Es cualitativa.

-No hay dos momentos de duración idéntica.

- Es el tiempo auténtico para nosotros.

- Está estrechamente unida al tiempo de la conciencia, percibido como fluencia.

- La dimensión psíquica está unida a esta durée, con su espontaneidad y creatividad (intuición de la duración).

Aparte de la "Ley de semejanza" propuesta en varios de mis escritos, es la "sensación interna" de nuestra propia realidad, la que pone en común todos estos "pasados" de la Presencia, además de todas las condiciones del "entorno" preciso en el que aquel presente (pasado) se produjo, junto con las acciones, sensaciones, sentimientos, etc. correspondientes.

Creo firmemente que es la sensación, globalmente y pormenorizadamente, la que vuelve a rememorarse al recordar, y los pasados son almacenados memorísticamente de esta forma. Un signo, un sentimiento, etc. pueden rememorar esos pasados que son para la "Presencia" lo que almacenó en su memoria (nada que ver con el pasado-presente que sucedió en la realidad percibida por el observador externo, y quizás la misma criatura en el tiempo físico en que se realizaron las acciones que desfiguradas permanecen en la memoria, en el recuerdo).

Así que, desde tal punto de vista, son las sensaciones-emociones, con sus diversos matices, quienes gobiernan el enlace entre pasados, la Presencia y el posible futuro, algo no objetivo, es decir, fuera del puro dominio científico actual, es decir, no sometido al espaciotiempo de la física, y desde este punto de vista, también dentro de la durée, las emociones y sentimientos pueden provenir del futuro (de su futuro subjetivo construido de igual forma que hemos hecho para el pasado). 

Con este planteamiento, sigue siendo el presente (la Presencia) el ejecutor de la acción, el sujeto; lo anterior (externo) no existe ya para la Presencia, y el futuro (exterior) no existe aún. La coincidencia entre teoría física y campo psíquico no impide que queden perfectamente diferenciadas. La ciencia recupera la realidad defendida por Einstein, y la durée mantiene el papel tan claramente defendido por Bergson.

P.D. Nuestros seres queridos del pasado siguen viviendo en nosotros, a través del pasado de nuestra memoria. En la mente de aquellos seres también se grabó el sentimiento mutuo que existía entre ambos. ¡Sí, queridas mascotas, os sigo recordando y vivís en mí. Me alegro que en vuestro interior, también persistió esta añoranza!

miércoles, junio 11, 2025

Unicidad/individualidad/identificación. Psicología de las profundidades.

 Como continuación del  artículo "Criatura humana", publicado en el Blog del autor "Elimperiodelaverdad", amplío la visión de lo establecido en relación a la "durée" de Bergson.

En este artículo hago hincapié en dos visones/sensaciones distintas, una desde fuera de la criatura en sí, y la otra desde dentro.

Resumiendo y atañéndonos al propio fenómeno vital de la psiquis, la mente de la propia criatura humana, es curiosa la diferencia entre las dos sensaciones: totalmente distintas, según el observador externo al fenómeno, y la sensación interna, mental, psíquica del sujeto en cuestión.

Todo tiene que ver con lo que llamo la "responsabilidad" inherente al sujeto. ¿Quién en su sano juicio "no se hace responsable", es decir, no se considera, en el recuerdo, el artífice de su pasado?

En el pasado somos nosotros claramente quienes "balbuceamos" en nuestras acciones, siendo protagonistas de lo que consideramos nuestras acciones, es decir, la expresión de nuestro libre albedrío en aquellos momentos... Y es indiferente que tal "libre albedrío" sea real o fruto de una ilusión... Para nosotros la sensación es la misma. Ello significa que aún cuando los recuerdos no son exactamente un reflejo del verdadero pasado que ocurrió en su momento (numerosas causas tienen que ver con tal circunstancia), en el recuerdo se vive como si existió realmente como ahora lo imaginamos. Y es que claramente, el cuerpo, sus células componentes no son las mismas ahora que en esos momentos del pasado... es más, se produjo una renovación completa de ellas, lo que sucede cada cierto tiempo, lo que incluye a las neuronas, causantes y protagonistas de tales recuerdos. Y, como dije, es sumamente curioso que aunque aquel verdadero agente de la acción en el pasado, es materialmente distinto al de ahora, nosotros en el presente, no obstante, nos consideramos el mismo sujeto, es decir, en cierta forma y muy vivamente, nos identificamos con el mismo. Y todo este proceso es el que asegura la unicidad, la individualidad de cada criatura viva a lo largo del tiempo: el sustento de la "durée" de Bergson.

Y ahora, mirando, observando todos estos sucesos o comportamientos desde fuera, la extrañeza es mucho mayor, pues los cambios físicos de la criatura son más evidentes: a veces no parece la misma persona al cabo de los suficientes años.

Y para más inri, si queremos expresar más nítidamente el proceso, imaginemos que en cada una de las etapas vitales, la indumentaria exterior del sujeto la cambiamos radicalmente... El resultado es que el individuo en apariencia tan distinto, en el fondo es el mismo individuo, tiene su propia individualidad, es único.

Volviendo al sentimiento interno de permanencia, está claro que la criatura se considera la misma a lo largo del tiempo, tiene su propio yo: existe una identificación de su yo a lo largo de todos sus pasados... Y aunque, como he dicho, materialmente su composición material es distinta (células diferentes), su cuerpo es distinto, hay un hilo conductor básico que hace que se produzca tal identificación.



Todo esto forma parte de lo que se llamaba antes "Psicología de las profundidades", los tres conceptos básicos freudianos: yo (ego), ello y superego... Y las consecuencias ya establecidas por los psicólogos clásicos sobre las neurosis, etcétera, etcétera. Este tipo de enfermedades mentales corroboran esa identificación del sujeto consigo mismo en las diferentes etapas temporales.

El añadido que propongo en todo este estado de la cuestión es que ese "hilo conductor" que acompaña a la unicidad, la individualidad, y que produce una  cierta identificación entre todos los teóricos sujetos va a caballo de la propiedad cuántica del entrelazamiento. Esta sería la base material (física) que haría posible el proceso al que llamamos mente (psiquis).

La "durée" de Bergson tendría una base muy sólida, y el individuo establecería así su prominencia sobre el tiempo físico, transformado ya en tiempo vital.

viernes, abril 18, 2025

El problema de la unicidad, de la individualidad biológica

 Hay una intuición fundamental en todo ser vivo, experimentada claramente en nosotros mismos, el sentimiento más íntimo de todo ser vivo: su ser-mismo, su propia naturaleza, la consideración de ser una individualidad, igual a sí misma sin solución de continuidad a lo largo de toda la vida. Subjetivismo puro que forma parte de la intuición más fundamental del ser humano.

Lo curioso es que la ciencia ha ido demostrando sucesivamente, y durante un período bastante largo, que físicamente, exteriormente, el cuerpo que sustenta a esa criatura cambia continuamente; no somos igual que ayer, que años anteriores, semanas, meses, ni lo seremos en el futuro, mas psicológicamente no manifestamos, en lo más profundo, tales cambios: retrotrayéndonos en el tiempo, seguimos considerándonos el mismo sujeto (responsable de sus actos) en la juventud, en la adolescencia, en nuestra edad adulta y en la vejez. ¿Tal vez, como la continuidad que apreciamos en una película, cuando en realidad ésta se compone de secuencias sucesivas y distintas?

Son clásicas las discusiones respecto al tiempo entre dos genios de distinto ámbito: Einstein (físico) y Bergson (filósofo). Sus sentidos del tiempo, básicos para el tema que nos ocupa, eran radicalmente distintos. En el primero, considerado como una dimensión más aunque distinta al espacio, y sujeta a la dualidad espacio-tiempo que aparece en su teoría relativista. En el segundo, basado en el concepto de duración (durée) que explicitaré con más detalle posteriormente. 

Gonzalo Herranz, de la Universidad de Navarra (Unidad de Humanidades y ética médica) en el Simposio de la Universidad Austral del Buenos Aires del 26 de octubre de 1995, sobre "la individualidad del embrión humano", dice:

"La estabilidad es una propiedad de la individualidad, cada ser vivo es un individuo diferenciado en su especificidad y unidad, es decir, está originariamente individualizado desde su concepción hasta la muerte".

"Todo ser vivo se genera como un todo".

Abordar el tema de la individualidad biológica remite, irremisiblemente, al citado Henry Bergson, y su concepto de duración (durée).



Para Bergson las características de la durée son las siguientes:

. Es cualitativa, a diferencia del tiempo del reloj, que es externo y medible.

. No hay dos momentos de duración idénticos.

. El tiempo auténtico nada tiene que ver con el tiempo que consideramos cotidiano y de la ciencia.

. Se vincula estrechamente con una nueva concepción de la libertad.

. Apegarse a la duración nos libera de la dependencia de los seres y las cosas.

. La duración es una teoría del tiempo y la conciencia.

. El tiempo caracteriza la experiencia subjetiva de muchos momentos conscientes.

. El tiempo se encuentra en constante movilidad y se interpreta como unidad y multiplicidad.

. Algo dura en tanto que pasa y permanece, y la vida pasa, pero de tal modo que no es el tiempo que pasa por ella.

Para Bergson la duración es el tiempo auténtico. La durée es un dato inmediato de la consciencia que se manifiesta como una fluencia en la que no hay posibilidad de una sucesión de estados, ya que toda sucesión implicaría una ubicación en el espacio.

La realidad entera es duración (élan vital o impulso creador -Evolución creadora-)

"Se puede cuantificar un estímulo, pero no una sensación".

"En la vida real de la conciencia domina la irreversibilidad", sin embargo, el tiempo finito es reversible.

"Mientras la dimensión psíquica es propiamente la totalidad de lo vivido, pura espontaneidad y creatividad, el cuerpo se centra en lo presente y está orientado hacia la acción".

"En cuanto que todo es duración, invención, impulso, energía creadora, todo es conciencia". ("Intuición de la duración").

Por último, vuelvo a recalcar aquí mi hipótesis acerca de la aparición de las sensaciones en la criatura viva, como consecuencia de la "identificación" de nuestra propia voluntad con el puro pensamiento del campo mental, que origina la disociación en sensaciones internas y signos externos, estos últimos sí campo de estudio de la ciencia, lo que aplicado a lo que nos ocupa -intuición de la individuación, sí-mismo-, la sensación que aparece en la "identificación" con el "pensamiento íntimo" de nuestra propia realidad, origina el sentimiento esencial de la propia naturaleza, el sí-mismo, hilo que continúa a lo largo de toda nuestra vida, desde nuestro nacimiento al óbito, una sensación de continuidad íntima, de reconocimiento de nuestra individualidad en todo momento, pura intuición, aún cuando nuestra apariencia, que alcanza hasta la continua renovación de nuestras células componentes a lo largo del tiempo, externamente -signos- aparente lo contrario.

El hilo conductor de todos los momentos presenciales sucesivos lo achaco a la llamada "Ley de semejanza" que expuse en escritos anteriores: "Existe una continuidad en cuanto al sentimiento de identidad cuando exista una cierta semejanza entre las partes materiales que componen el cuerpo a lo largo del tiempo". Esta semejanza se evalúa y estudia, o puede estudiarse por procedimientos puramente científicos -estructura de su configuración química,  etcétera-. (La conexión empática entre gemelos, siameses, etcétera, podría ser un aspecto colateral nada independiente de lo expuesto).

Como conclusión, la filosofía que acompaña al concepto de duración de Henry Bergson es un fuente ineludible para el estudio de la individualidad en las criaturas vivas.

miércoles, marzo 26, 2025

Mecanismo o Metafísica (MoM) de la sensación

 La "aparición" de la sensación.

Colateralmente, el concepto de sensación puede ser abordado desde infinitud de puntos de vista, mas no es esta variedad el propósito del que escribe, es decir, no ir analizando uno a uno los incontables campos donde puede circunscribirse la sensación; por ejemplo, la sensibilidad en general y su relación con los distintos sentidos humanos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. 

Lo dicho, se busca únicamente lo esencial: explicar la aparición de las sensaciones en la criatura, en especial lo que perciben los seres vivos en su interior, y que en nuestro caso nos hace verdaderamente humanos.

Sabemos, sin temor a equivocarnos que el cerebro es el órgano básico capaz de "soportar" tal privilegio, por su capacidad neuronal muy por encima de los demás órganos del cuerpo; y en él se circunscribe el "campo mental". Podríamos considerar, a grosso modo, el cerebro, el campo mental, como la compleja máquina capaz de elaborar "pensamientos" continuamente, tanto en el estado de vigilia como en el sueño.

Pues bien, quiero emitir la hipótesis, por evidente que parezca y hasta en apariencia intrascendente, de que nuestro yo, si queremos nuestra voluntad, es capaz de inmiscuirse con asiduidad, "meterse literalmente" en los pensamientos, hasta llegar a una "identificación" plena con los mismos, y esa identificación supone la aparición de las propias sensaciones, acompañadas de los distintos signos identificativos externos. Y precisamente dichos signos son lo único que la ciencia estudia en neurociencia (neurotransmisores, potenciales eléctricos, etcétera).

Mi hipótesis es que la identificación entre los pensamientos y nuestro yo (voluntad, individualidad, etcétera) se refleja o se traduce en dos elementos: lo que llamamos sensaciones, algo interno (el sí mismo), y los signos externos, campo de la neurología.

Lo que reflejo en el siguiente diagrama: 



Algo en apariencia intrascendente por lo evidente que es para nosotros, y a lo que no habíamos dado la menor importancia por natural, representa curiosamente el meollo de la cuestión para poder abordar la metafísica de la sensación, del mecanismo que la hace posible, que explica la aparición de "la qualia", la mente humana con sus facultades "inmateriales" de voluntad, libre albedrío, individualidad, etcétera. 

Además, este proceso nos indica que tales propiedades o facultades "inmateriales", no poseen la misma "jerarquía", o el mismo nivel, puesto que, por ejemplo, la voluntad de la criatura propicia las distintas sensaciones según su implicación o grado de identificación de los distintos pensamientos.

Para hacer más claro el paisaje, imaginemos a un matemático escribiendo en una pizarra los distintos teoremas que va exponiendo en ella en la elaboración de un resultado buscado. Su cerebro trabaja elaborando las fórmulas, y su implicación es, como la de las personas o alumnos que le rodean, es decir, como observador, sin más sensación interna que quizás la "admiración" hacia el profesor. Pero qué diferentes son las sensaciones de alguien con un terror nocturno, cuando su imaginación, creando imágenes, pensamientos, le hace vivir (sentir) dentro de ese entorno terrorífico.

Los grados de implicación, por consiguiente, son muy variados, y así las sensaciones correspondientes.

Esta dinámica capacidad de pensamientos e ideas solo atañe a las "vivificadas" con el proceso de identificación.

Tal esquema tan sencillo, expuesto en el gráfico anterior implica, no obstante, poder explicar otros hechos singulares que atañen a los recuerdos.

Por la conexión entre signos y sensaciones (debido a la identificación), la aparición de ciertos signos evocan antiguas sensaciones que se presentaron en un entorno pasado determinado, lo que en el gráfico he denominado evocación. Nos hace recordar el pasado, primero la sensación en esos momentos, y después el episodio vivido en ese pasado (camino inferior de la flecha retrógrada).

También, directamente nuestra voluntad puede volver a reconstruir (recordar), signos y sensaciones de hechos pasados (línea de la flecha de en medio), sin seguir la pauta marcada en la primera línea.

El motivo del artículo, vuelvo a recordar, es la emisión de la hipótesis propuesta, nada más, acerca, como hemos visto, de la "aparición" de la sensación en la criatura viva, lo que en su ampliación en escritos anteriores definí como la segunda manifestación de la naturaleza (a parte de la manifestación de lo material con sus propiedades físicas).

* Ver la obra del autor "Superego" en la librería digital LULU.

miércoles, marzo 12, 2025

El abrazo humano hacia las criaturas

 Podría decirse que estamos ante una cuestión religiosa, mas no es esto lo que quiero transmitir. Amor, compasión, misericordia, distintas acepciones alrededor del meollo de la cuestión. En mi opinión no hay que acudir a ninguna concepción religiosa para abordar el tema. Busco la mera objetividad que acompaña al ser humano desde el principio de los tiempos. ¿Moralidad?, seguramente sí, pero no quiero acogerme al significado que ello representa en la fe religiosa, precisamente porque creo que no es necesario. ¡La religión es otra cosa, y necesita su propio espacio!

A la criatura humana hay algo más básico que le incita al comportamiento respetuoso y afectivo hacia las demás criaturas, y hacia sus semejantes. La empatía tiene mucho que ver. El hombre creció mentalmente, y no solo el hombre, gracias a la imitación, a la par que al mismo tiempo empezó a sentir con la imitación lo que podrían sentir las otras criaturas, y lo interiorizó. Quiero decir que el hombre es capaz de abstraerse de lo que le rodea, pero tal sentimiento egoísta le incomoda. Aunque pudiera sentirse satisfecho en tal situación, algo en el fondo le atrae a salir de sí, de buscar la felicidad de los otros (claro está mientras no le perjudique a él, lo que tiene mucho que ver, por supuesto, con la envidia). Hablamos de criaturas que podríamos decir, en su sano juicio.



El salto hacia una religiosidad, un polo primario también en el hombre, en teoría podría hacerle feliz, salvarle en cierto punto de su angustia existencial, pero inmediatamente, como ser social su mirada se dirige al otro, en primer lugar a sus semejantes, y en su evolución, también hacia las demás criaturas vivas.

No es preciso, por consiguiente acudir a la religión: el humano es un ser social dotado de la empatía suficiente para querer el bien de los demás, una especie de cielo en la Tierra, utopía a la que siempre aspiró, pero que la realidad tozudamente le ha negado.

Todo esto constituye el andamiaje humano que teóricamente y objetivamente podría hacer posible ese "abrazo humano hacia las criaturas" expresado en el título. ¡La felicidad completa del espíritu lo reclama, y es verdaderamente objetivo y cierto!

viernes, enero 03, 2025

"El interrogante"

 ¿A quién y qué hay que preguntar?

¿Ateísmo o fe religiosa?

¿Dios o ausencia del mismo?

¿Son ciertas tales dicotomías o hay algo más?

¿Es la ciencia un ídolo de barro a este menester?... Quiero decir: ¿La ciencia está más cerca de los presupuestos ateos que de los religiosos?

¿Será cierto eso de que la interrogación, la pregunta, dice mucho de las respuestas?

Los dogmas, la fe, consustanciales con la religión, ¿son un "asidero" necesario para la tranquilidad del espíritu?... O, ¿hay que desecharlos, en aras de la cruda verdad o realidad?

Resulta que la ciencia, tan privilegiada en estos tiempos, ¿no pasa a adquirir en su adhesión indiscutible aires de nueva religión? ¿Qué es si no la cienciología?

A mi parecer, hay un gran defecto dentro de la llamada comunidad científica... y desde el mismo posee apariencia de intransigencia cuasi religiosa, tal nueva inquisición... Se echa de menos en ella la apertura de las mentes a más amplios horizontes, a una libertad de expresión y pensamiento mucho mayor...

Desde luego, denota mucha más madurez la apertura de horizontes en pos del infinito... ¿No deberíamos ser mucho más maduros, admitiendo más posibilidades, dejando a un lado oscurantismos, ridículas magias por ridículas, que debieran haberse desechado lustros atrás?... No vaya a ser que, como admiten algunos, la religión de ahora haya pasado a ser la ciencia, con sus mismos defectos.

Es inadmisible que algo como el mundo de cualidades, que nos rodea y representa para el hombre (y los demás seres vivos) su más genuina naturaleza, sea en más de una ocasión desechado al ser tachado de algo ajeno a la ciencia, alegándose su falta de reproducción en experimentos controlados por el científico, lo que le hace ser sospechoso por su aparente subjetividad, que en opinión del último le retrotrae al tiempo del espiritualismo o de la magia... Ese verdadero atentado, como separación, metafóricamente hablando, de tales hechos de todos los demás, por otro lado evidentes para cualquier mente abierta, ciertamente va en contra de la propia ciencia bien entendida; estaríamos, pues, ante un sectarismo ideológico, casi religioso.



Aprovechando la ocasión, quiero hacerme eco de las últimas teorías científicas acerca del "encaje" entre las dos teorías físicas más importantes de la Física actual: la Relatividad y la Cuántica.

Parece que en la busca  de la Teoría del Todo, que comprendería dentro de sí a las anteriores, aún cuando su búsqueda es intermitente y no cesa, su desarrollo no acaba de cuajar, aún cuando se estima que algunas, como la Teoría de Cuerdas se  acercarían un tanto... En vez de ello se entrevén otras posibilidades, como que la "decoherencia" que aparece en el microcosmos de la Cuántica con la complejidad de los sistemas, conduciría con naturalidad al mundo macroscópico de nuestro entorno ordinario (*).

Si fuera así, ambas teorías, la que rige en el microcosmos de lo cuántico, y la que domina en el macrocosmos, la relatividad general einsteniana, tendrían su propios dominios, sin necesidad de un solape que constituyera una sola teoría.

En mi visión, los últimos y más pequeños constituyentes del universo son cuánticos. Sobre ellos, la decoherencia produciría el espaciotiempo cuatridimensional en el que vivimos, sin solución de continuidad. Parece como si sobre las teorías iniciales que construimos con nuestro entendimiento, es decir, la mente en un cierto nivel, sobre ellas, una vez establecidas, vuelven a construirse otras nuevas con los cimientos de los anteriores conceptos: ¡Sería la mente nuestra señora que en su creación de nuevas teorías y conceptos se asimilaría al propio creador del mundo, del universo!

¿Qué digo, pues?... En el fondo la "Consciencia" es esa fantástica creadora, la mente, en esencia nuestro espíritu creador, un agente del mundo de cualidades, al que tanto parece "despreciar" el aquelarre científico, incapaz de bajarse de su pedestal.

¡Yo le llamo "el interrogante", pues es a quién y qué hay que preguntarle! Ni el dios de las sagradas escrituras, de los libros sagrados, ni de la ciencia con su sectarismo, ¡la consciencia es "el interrogante" al que debemos acudir! 


(*)  Eugenio M. Fernández Aguilar en la revista "Muy Interesante" de 30-12-2024.

"Vivimos un espejismo cuántico: Usan símbolos numéricos para modular como emerge nuestra realidad desde las posibilidades del mundo cuántico.

La decoherencia cuántica actúa como una aguja de tejer: desde el desorden de una madeja enredada hasta una bufanda bien tejida."

Referencia: Physical Review X, 14 (4), 04104

https://doi.org/10.1103/PhysRevX.14.041027

Strasberg, P., Reinhard, T.E.& Schindler, J (2024).

"First principles Numerical Demostration of Emergent Decoherent Histories."

domingo, octubre 27, 2024

La noticia: ¡Esperanza!

 La noticia:

China se está preparando para el fin del mundo. Ha comenzado a probar sus comunicaciones llevadas a situaciones extremas.

(Leer la noticia en la web de "La vanguardia" )



La esperanza:

Cina, como adelantada tecnológica de estos tiempos, está encargando a sus científicos, ante la no desdeñable posibilidad de una conflagración mundial, la forma de preservar en principio sus medios de comunicación, de interrelación, para que no queden destruidos en una debacle nuclear u otros acontecimientos catastróficos, como llamaradas solares potentísimas o impactos de asteroides gigantes. Es una noticia que aunque posea visos de un adelantamiento al respecto sobre sus competidores ¿occidentales?, encierra en sí la posibilidad de avanzar, aunque sea colateralmente, en la protección a medio plazo de la civilización, que es lo que prioritariamente a todos nos interesa, en la protección en el futuro de la vida, de la evolución. Es, por consiguiente, un primer paso que contiene la esperanza del aumento de la conciencia global en tal sentido, aunque su básico interés para los que han tomado tal iniciativa, sea adelantarse a sus adversarios. Aquí habría que decir aquello de que "no hay mal que por bien no venga".

En fin, ¡aplaudamos la iniciativa!

viernes, octubre 18, 2024

Conservación de la Evolución

 El nuevo dogma: "La Evolución actual debe de ser conservada a toda costa".

El pesimismo acerca de la capacidad del ser humano para realizar tal misión, me ha sugerido el alumbramiento de una nueva sociedad separada de la humana actual tras una Transición hacia seres alejados del cainismo que la acompaña.

Dada la magnitud de las amenazas que se ciernen sobre el mantenimiento de seres inteligentes en nuestro inmediato hábitat (planeta Tierra y Sistema Solar), debido a diversas causas, muchas de ellas provocadas por el propio hombre (apocalipsis nuclear, amenazas biológicas globales o químicas, cambio climático, etcétera) o ajenas (caída de meteoritos gigantes, etcétera), no queda más remedio que buscar salidas mucho más realistas para la preservación de la vida, del hombre o de las posibles civilizaciones inteligentes más cercanas. Por mucha convergencia que exista en la evolución de la vida, los 4500 millones de años que se necesitaron para alcanzar el nivel evolutivo actual lo hace irrepetible. Lo más sencillo y viable: la conservación de la Evolución. Y ello requiere la toma de conciencia fehaciente y en consecuencia la aportación de los medios que la puedan hacer posible.



En esa dirección quiero hacerme eco de algunas de las medidas que antaño ya se tomaron pero que requieren un nuevo impulso mucho mas global. Me refiero particularmente a iniciativas como la tomada por Noruega con su Banco Mundial de Semillas de Svalbard o Cámara Global de Semillas, situada en la isla noruega de Spitsbergen, a 130 metros sobre el nivel del mar, construida a prueba de erupciones volcánicas, terremotos de hasta 10 grados en la escala de Richter, a salvo de la radiación solar, y asegurando el posible fallo eléctrico gracias al permafrost (suelo congelado) que hace posible el mantenimiento de las semillas a una temperatura ambiente de -18 grados centígrados o una temperatura natural entre -3 y -6 grados centígrados. Por eso ha sido llamada la "Cámara del fin del mundo".

Todo ello asegura la conservación de una muestra de semillas selladas herméticamente en una bolsa de aluminio con capacidad para 4,5 millones de muestras (en el 2020 ya se habían almacenado 1.074.537 muestras), a salvo de catástrofes naturales o conflictos bélicos.

En ese mismo orden de cosas hay que aplaudir la construcción y desarrollo de los diversos bancos de germoplasma animal de muchos países, pero la conservación de la Evolución debe de dar bastantes pasos más para asegurar no solo la conservación de los distintos genomas de todas las especies vivas del planeta para su uso futuro por el hombre, sino para la posterioridad, para que cualquier criatura inteligente pueda en el futuro utilizarlos, y hasta para que autónomamente la propia vida pueda renacer de sus cenizas, salvando así a la Evolución de ese paréntesis temporal al que aludí: esos fantásticos 4500 millones de años.

Habría que fomentar grandemente la labor de la UNESCO en aras de la Gobernanza mundial, ahora sí, en bien de un fin tan noble como este, continuando y desarrollando sustancialmente las iniciativas que suponen los tratados internacionales sobre los recursos filogenéticos para la alimentación y la agricultura (TRFAA), o la plataforma intergubernamental científico-normativa sobre diversidad biológica y servicios de los ecosistemas (IPBES). Los ocho principales convenios relacionados con la diversidad diversidad suscritos por este organismo no son nada desdeñables, pero hay que ir mucho más allá.

En ese camino me encontrarán y en el fomento de tales iniciativas. La conservación de la Evolución debe de ser un tema prioritario.