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viernes, julio 17, 2026

CONSCIENCIA UNIVERSAL

 "Es la base de la Segunda Manifestación del universo."

"No tiene entidad individual; son las consciencias quienes la modulan para crear las consciencias individuales que desembocarán en la Consciencia Infinita de la Criatura Divina."

"Las consciencias no son emergencias de las estructuras (cuerpos) compuestas por elementos de la Primera Manifestación del universo, sino que las mismas (consciencias) se adhieren a esas distintas estructuras (cuerpos). Desde la base de la Consciencia Universal como componentes de la Segunda Manifestación, se adhieren a los cuepos materiales correspondientes de la Primera Manifestación. De esta forma las consciencias construyen su unidad, su individualidad, haciendo así posible, tras la aplicación cuántica (niveles o cuantos de consciencia) de la llamada Ley de Semejanza, la consciencia individual de cada criatura, una evolución cuyo Faro final es el Punto Omega, la Criatura Suprema, lo que llamamos Divinidad".

"No hay emergencia, puesto que la Primera Manifestación del universo (materia) no tiene tal capacidad; sí hay adherencia de elementos de la Segunda Manifestación, cuya base es la Consciencia Universal definida anteriormente, sobre las estructuras (cuerpos) compuestas por elementos de la Primera Manifestación. Estamos, entonces, ante una fehaciente definición de vida, compuesta, por consiguiente, por un cuerpo (material) y una Consciencia individual, un elemento de la Segunda Manifestación. Estos últimos elementos son indestructibles, pero su adherencia o interrelación con los elementos (estructuras) de la Primera Manifestación son variables: solo hay una constante visible, a través de la Ley de Semejanza en lo que llamamos la qualia del sí-mismo (el reconocimiento propio de nuestra individualidad)".



El cambio de paradigma, entonces, es total, no como dirán algunos, una vuelta de nuevo al dualisno de Descartes. En verdad es un más allá que desde esa dualidad cartesiana, pasando por la unicidad científica, vuelve a desembocar en la intuición básica de generaciones anteriores que se encontraba más cerca de la realidad.

domingo, febrero 15, 2026

Fases evolutivas de la Conciencia Universal

 El fin, el advenimiento de la Conciencia Universal, precisa de una serie de pasos que la hagan posible.

Por supuesto, en primer lugar la aparición de la mente-consciencia de los seres vivos, fase del pasado y presente de nuestra evolución terrestre. 

Un segundo período sería el de conformación de la conciencia global a escala planetaria, muy lejos de nuestras pretensiones presentes que requiere el esfuerzo de todos y el horizonte de una misma mirada que nos transforme, desde "hijos" de la naturaleza, a "precursores" de la cierta evolución que nos dirija en un futuro a largo plazo hacia el summum del punto Omega.

El honor del inicio "precursor" del claro camino hacia la meta soñada será proseguido, desde la conciencia planetaria a la conciencia global de la galaxia, y después de la conciencia intergaláctica que ya sí podemos denominar la Conciencia Universal anunciada.



No deja de estar en boca de todos la llamada "paradoja de Fermi", la extrañeza de que otros seres inteligentes del universo no hubieran "contactado" ya con nosotros, dada la evidente posibilidad de ello, debido al enorme número de elementos cósmicos potencialmente capaces de albergar vida... Yo creo que ello es más bien una bendición... La lejanía entre las posibles civilizaciones inteligentes, da pie a la evolución independiente de cada una de tales civilizaciones sin interferencias que adulteraran su genuina esencia.... A nivel puramente material, estimada de acuerdo con las leyes de la Física que conocemos, la extrema dificultad de llegar a las supuestas civilizaciones inteligentes asegura que la "interrelación" entre dichas civilizaciones sea prácticamente nula... Pero con un matiz, el salto a otras posibilidades de interrelación que supere las leyes exclusivamente materiales, como pudiera ser el campo mental ampliado y desarrollado hacia lo complejo, sí lo haría posible... Mas ello significa un cambio cualitativo, que nada tiene que ver con nuestras históricas experiencias de asimilación de una civilización por otra más desarrollada, como ocurrió con el descubrimiento de América, o con la hegemónica civilización romana sobre el mundo circundante, etcétera.

El salto cualitativo, pues, se produciría desde la premisa de la consolidación de las conciencias galácticas e intergalácticas que en sí adoptarían una moralidad social muy lejos de la que vemos a nivel terrestre actual.

¿ Que no seamos capaces de abordar como especie Homo el paso a la conciencia planetaria, necesario para lograr después la conciencia galáctica, es otra cuestión?... El universo estaría lleno de civilizaciones cuya propia autodestrucción abortaría para ellas tan esperanzador destino. Amén.

martes, febrero 03, 2026

El esplendor de la naturaleza; la "realización" de Dios

 Contra todo pronóstico, y en los nuevos tiempos se abre paso una nueva moralidad, más alejada de los aspectos religiosos de lo que aparentemente podría parecer.

Vuelve a revalorizarse el estoicismo (Séneca, Marco Aurelio tienen buena parte de culpa), la potencia y la clarividencia del sempiterno Nietzsche, del sutil Schopenhauer, del vitalismo en todas sus formas; no es hora de nihilismos filosóficos, ni existencialismos angustiosos que no conducen a nada.



Reivindico la fuerza de la naturaleza, su esplendor, el renacer vital de la primavera, del nacimiento, de la explosión de vida del ave fénix: la maravilla de la vida, su camino vigoroso al andar, la creación que ello supone dirigida hacia un horizonte de luz, de maravilla: de transformación vital, del propio Acto de la Creación dirigida hacia el punto Omega en que consiste Dios, que no es ajeno a nuestra propia voluntad, que colabora con Él en su autocreación (las potencialidades se hacen reales a través de nuestras consciencias, contribuyendo así a la "realización" de Dios). Y Dios no está solo, pues es también multitud, la que conformamos todos los seres vivos conscientes que con su voluntad se autocrean, y crean el mismo Ser.

Aquí aparece la nueva moralidad, más allá del siglo XXI humano. Si pudiéramos definir el Bien, no sería más que los pasos dados en la consolidación de tal camino, nuestra inclusión en esa enorme calzada que conduce al Omega, incorporando nuestro propio ser al Ser Supremo del punto Omega.

¡Contribuyamos a la "realización" de Dios!

viernes, enero 09, 2026

Evolución, misterio y creación (y Parte 3)

El verdadero "meollo" del relato que sustenta todo el artículo: ¡La Creación!

Aquí la Creación se divide en dos partes; cada una atañe a la "manifestación de la naturaleza o del universo" correspondiente.

En la "primera manifestación", la que tiene que ver con la materia en sentido amplio, su "creación" es la que tiene que ver con la más conocida del origen o principio de los tiempos, que sin ir más lejos y sin tener en cuenta otras consideraciones de "trazo más fino", podríamos señalar globalmente como la "creación del Big Bang", por supuesto sin citar otras teorías no desechables en absoluto, y que con carácter general atañen al mundo físico o material que nos rodea, y que podríamos considerar, por encima de otras consideraciones, como una visión clásica.

Lo novedoso en el tema se refiere a la creación dentro del ámbito de la "segunda manifestación", que atañe al propio corazón de esta segunda manifestación, de ese "mundo de cualidades" tan identificable dentro de la vida. Y es que cada ser vivo, con su individualidad, es una verdadera  creación "novedosa" dentro del inerme mundo de la materia.

Una frase que acuñé hace años: "El ser es libre, solo y únicamente porque se crea a sí mismo"... Estamos ante una creación muy particular, pues no se debe a algo ajeno a sí mismo, a otro u otros, sino al propio ser, en particular a su Voluntad, a su Consciencia.

Este es otro tipo de creación, la que se produce en cada ser vivo, a lo largo de los tiempos, con base a la evolución de la vida, que "da a luz" nuevos seres únicos, con la capacidad de libertad suficiente para configurar un único "comportamiento", el suyo, que se traduce en una "ontología del ser", una naturaleza propia que como tal está dotada de cierta consciencia, cierta libertad que permite la "constitución" de su propia naturaleza (la existencia antes que la esencia, como apuntaba el filósofo Sartre); desde tal punto de vista, "la creación de sí mismo".



Pero esta creación no es indiferente del "entorno" que rodea a la criatura, y lo que es más trascendente, del "influjo", de la "iluminación" que desde el final de los tiempos, el Omega, emite el Dios Creador, el summum de la Evolución Universal.

El cuadro es impresionante, magnífico, pues llena o calma toda aspiración de los espíritus más excelsos: la evolución continua de las criaturas "in crescendo" desemboca en el Ser Supremo, de tal forma que la aparición de las consciencias de los diversos seres vivos, gracias a su voluntad y libertad de elección (aún cuando muchos de los comportamientos sean inconscientes), origina un desarrollo evolutivo exponencial que finalmente concluye en el Ser Supremo del punto Omega, y desde allí tal fantástico Ser "ilumina" y a su vez "promueve" ese desarrollo que conduce a Él... Y en ese "promueve" se sitúa el mayor misterio del que solo llegamos a comprender simples indicios (realmente estamos inmersos en una especie de "cueva de Platón"). Existe una retroacción temporal, y a su vez un avance en dirección al futuro que tan misteriosamente como puede vislumbrase parcialmente desde las extrañas propiedades cuánticas, llegan a configurar todo el entramado espaciotemporal en el que la Totalidad, como ese Dios que imaginaba Spinoza, se construye a sí mismo, con la contribución solidaria de todas las otras consciencias que somos todos nosotros y todos los seres vivos que han sido, son y serán.

El Universo, con sus variadas dimensiones, no es más que el artificio utilizado por la Totalidad Dios (Ser Supremo) para su propia creación, que a su vez es la de todos.

Espacio, tiempo, etcétera son meras dimensiones cuya importancia en sí tan solo consiste en ser el medio dentro del que se manifiesta la Creación y la presencia del Ser Supremo.

Dios sería, pues, parecido al que definió el filósofo Spinoza en su día, que en nuestra visión actual aparece aún más majestuoso y esplendoroso.

Nuestro papel: ¿Quieres contribuir y con ello transformarte en una pieza básica de la infinita expansión de lo divino?

¡El Universo desde la misteriosa Nada del Origen, hasta la gloria del Punto Omega, incluidos nosotros, somos simplemente (nada menos) la Presencia de Dios!


domingo, enero 04, 2026

Evolución, misterio y creación (Parte 2)

 El misterio es consustancial al tema que me he propuesto abordar. Y no solo estamos ante un solo tema sino ante varios, ya que toca de lleno a las incógnitas más profundas que acompañan a los humanos, en general a todos los seres vivos que han ido abriendo sus ojos paulatinamente, asombrándose del universo que les rodea y del que forman parte, actuando como instrumentos de la autoconsciencia que empieza a balbucear. 

Sí, todo aquí es misterio, aún cuando el claroscuro permite entrever retazos aquí y allá de su inconmensurabilidad... Y mira que la ciencia ha dedicado ímprobos esfuerzos al intento de desvelar al menos alguno de sus principales secretos, más la labor es inmensa, aunque no dejamos de renunciar a ello. Digo que nos encontramos ante  las mayores incógnitas de orden tanto filosófico como científico de todos los tiempos, y que siguen vigentes más allá de la más radical y puntera ciencia actual... La incógnita de nuestros orígenes, de la propia vida, del universo global, del significado si lo hay de nuestra presencia en el mismo, etcétera, etcétera... La primera incógnita a desvelar sería la procedencia del mismo universo, un apasionado debate entre los especialistas: un universo eterno con continuos nacimientos y destrucciones, o una creación desde la Nada, etcétera. Entonces, como primera o posible opción nos encontraríamos con una creación desde la Nada, e  inevitablemente ante el formidable reto de interpretar ese concepto de la Nada, que como nos muestran nuestras teorías físicas no es el llamado vacío, ese vacío cuántico del que tanto se habla, la espuma donde materia y radiación permanecen en un continuo cambio, aparición y desaparición, en un baile eterno... ¿Es la Nada la "sustancia" primordial descrita por la filosofía oriental? ¡Misterio trascendental!



Ninguna teoría física, por otra parte, tiene la capacidad de poder auparse sobre las demás... Es un tema controvertido que dejo, como no puede ser de otra forma, al campo de la ciencia, la única capaz de despejar el horizonte, o al menos intentarlo.

Y sobre la cuestión de la aparición de la vida, su evolución, y el consabido campo mental o psíquico que la acompaña en muchas de sus criaturas, lo mismo puedo decir, multitud de incógnitas, de verdaderos misterios hoy por hoy... por lo que es imposible decantarse  actualmente por una u otra hipótesis lo suficientemente solvente... Así que me considero plenamente autorizado para emitir mis propios planteamientos en igualdad de condiciones con los propuestos por otros pensadores, de forma que a mi entender tengo a mi favor que mis hipótesis forman un conjunto que logra armonizar unos con otros.

La emisión de mi hipótesis de la existencia de la "segunda manifestación de la naturaleza o el universo", aunque llamativa no sería más que ir un paso más allá de la hipótesis más popular de la "emergencia" como un desarrollo de la creciente complejidad en la estructura o cuerpo material de los seres vivos; ahora bien, su trascendencia metafísica es sustancial respecto a esta última: ¡el "mundo de cualidades" no serían "emergencias" de la propia materia (en mi visión, la "primera manifestación del universo"), sino que el "mundo de cualidades" es una propiedad que con origen en la potencia de la Criatura Suprema del punto Omega inunda las estructuras materiales-cuerpos de los seres vivos (primera manifestación)! El "mundo de cualidades" no es más que la "interfase" entre la primera y la segunda manifestación, una expresión evidente de lo que llamamos vida.

A efectos prácticos, mi hipótesis y la más reconocida de las "emergencias", parecen indiferentes una de la otra, pero metafísicamente hay un abismo.

¿Se recupera el concepto de Dios en mi hipótesis?... Seguramente sí, pues tampoco puede eliminarse de ninguna de las maneras tal posibilidad.

Como vemos misterios por doquier, y todos ellos trascendentales, que constituyen ahora y desde siempre las principales incógnitas que acompañan a nuestro devenir como seres pensantes, como testigos de la autoafirmación de la formidable Presencia que constituye el Universo y la Totalidad. 

¿Y qué sentido profundo tiene todo ello?

Ese es el contenido del siguiente desarrollo del presente artículo.

lunes, diciembre 29, 2025

Evolución, misterio y creación. (Parte 1)

 "Lo que yo creo".

A la hora de proceder al análisis de la percepción y la sensibilidad en el humano y por extensión a todos los seres vivos, una forma fácil de establecer lo que verdaderamente les diferencia al respecto de otras máquinas o robots es, precisamente, partir de las condiciones de los autómatas más o menos complementados con la llamada Inteligencia Artificial (IA), haciendo uso de lo que establecimos con los conceptos de primera y segunda manifestación del universo.

El robot, aún dotado de la mayor amplitud posible que nos permite la ciencia actual hasta ahora, objetivamente solo puede considerarse perteneciente a la primera manifestación (materia y "aledaños"); el campo mental le sería ajeno según las técnicas más avanzadas.

En un esquema teórico podríamos representarlo por una "caja" de la primera manifestación (incluido dentro de la misma).

En mi opinión, el ser vivo se caracteriza por tener elementos de la primera y segunda manifestación. Una interface entre ambas constituiría el campo mental, más o menos evolucionado.

En el caso lo más simple (campo mental casi irreconocible), la criatura viva  podría esquematizarse con una caja donde la capa externa, una insignificante cubierta apenas identificable, sería el elemento más simple de la segunda manifestación Pero esa simple capa supone un verdadero mundo, un elemento cualitativo que supone "vida" y como tal, el elemento conjunto, esa criatura "viva" más simple, poseería lo que podríamos denominar el "instinto de permanencia" (de "conservación", como se decía anteriormente), y ese "impropio instinto" supone la existencia de una cierta "consciencia mínima" y una "voluntad incipiente" de poder "ejercer" ese "instinto de permanencia", cierta libertad de acción y de voluntad de expresarlo, es decir, de "actuar" (acción). Esa mínima "consciencia" supone una cierta e incipiente representación del mundo que le rodea, "el entorno", y sobre esa "representación" establecería su acción. Entonces ya empieza a aparecer esa "intromisión" de la voluntad del ser vivo sobre la "representación" anterior, que en sí constituye un pensamiento captado por la incipiente consciencia; el resultado, como establecí en la metafísica MoM de la sensación, es la aparición de lo que podríamos llamar la primera sensación de la criatura viva, de su propia presencia, la sensación de ser... Un mundo de "potencialidades" se abre entonces, acompañando a la evolución biológica que la propia materia permite, y que inconscientemente busca el instinto de permanencia como "motor" de la misma. La "complejidad" futura de de la química (orgánica) de la vida inicia su expansión y con ella la aparición de los distintos sentidos (tacto, vista, oído, etcétera) que captan todas las posibilidades que permite la naturaleza: calor, luz, sonido y el sin fin de ondas electromagnéticas que nos rodean con sus distintas frecuencias. Un grupo o conjunto de nuevos sentidos van adornando, con el tiempo, a cada una de las especies que van apareciendo en la Evolución, y que como vemos tuvieron su origen, con carácter general, en la "inmersión" de la voluntad (Schopenhauer, Nietzsche, etcétera) en las estructuras materiales (cuerpos) de los diversos seres vivos.



Desde el mismo origen que palpitaba en la vida, empezaba a "balbucear", pues, la voluntad, la individualidad y su incipiente sí-mismo, la imagen del entorno y la aparición del pensamiento más simple, junto con su ínfima consciencia acoplada, y consecuentemente la "sensación", algo totalmente ausente en el autómata, el robot, aún adornado de la IA que sí puede permitir el aprendizaje, pero ese aprendizaje tiene que "transformarse en pensamiento", lo que sí sucede en el ser vivo más simple con su consiguiente "consciencia", algo inaccesible para el autómata o robot. (Establecí hace años que la definición más simple de vida era: "aglomerado de información (ADN) y sensación").

Advertir de algo evidente y que no estimé necesario exponer al emitir la hipótesis de la metafísica de la sensación (MoM). Para que no haya dudas, ahora sí haré un pequeño resumen complementario de lo que supone el enorme campo de la Psicofísica, con sus conocidas leyes principales: la Ley de Weber-Fecher y la de Stevens (*). Pero a grandes rasgos estas leyes hablan de estímulos (inputs) y de su "incidencia" en los cuerpos que atañen al campo psíquico o mental (subjetivismo) y a los signos materiales internos (neuronales) que les acompañan en su aspecto material (neurotransmisores, trastornos y efectos varios). Realmente lo que significan globalmente es la relación de las intensidades de los estímulos con la subjetividad percibida por el individuo (sensaciones), algo puramente explicado por la fisiología de los propios sentidos y las relaciones logarítmicas y lineales establecidas entre las mismas, aunque no exactamente del todo.

Una vez establecido el grupo de sentidos que corresponden a cada especie, estas leyes psicofísicas se presentan automáticamente sin un especial significado que atañese al puro pensamiento de la criatura viva en cuestión.

MoM como metafísica de la sensación (ver el artículo en esta misma Web) establece, por el contrario y a diferencia de lo que estiman estas leyes psicofísicas, la forma en que la Evolución ha conseguido "construir" el grupo de sentidos que adorna a cada criatura viva.

(Continuará en la Parte 2)


(*)  Ley de Weber- Fechner

Establece la relación entre la intensidad del estímulo físico y la sensación percibida (relación no lineal, sino logarítmica). Se expresa matemáticamente por la fórmula:

P=k x log (l) ; siendo l la intensidad.

También se expresa con la ecuación:  S=k lelevado a n , o también S= c Eelevado a k

n y k dependen de la modalidad sensorial (electricidad, sonoridad, etcétera).


Ley de Stevens

Estudia la relación sensación-juicio del receptor; estando el juicio determinado por el valor de la sensación y por la decisión del sujeto.

En 1972 fue criticada por Zuriff al opinar que la psicofísica se basa en la falacia de que la sensación puede ser medida, cuando lo cierto es que no puede ser observada en un experimento, a lo que Stevens respondió: "Si la sensación evocada por un estímulo es un suceso consciente, entonces el juicio del sujeto sí se puede tomar como medida de ella".

Una crítica más actual dice que la metricidad del espacio perceptivo es asumida en las leyes psicofísicas, y no está claro que este espacio siga la métrica euclediana (Cadvallader, 1978).

Hay que hacer la consideración de que estas leyes no se cumplen cuando el valor del estímulo está cerca del umbral absoluto y cuando es muy grande.

miércoles, noviembre 19, 2025

La consciencia universal y nuestro legado

 Ante tantas crisis de fe, de creencias, de empacho informático que conduce al nihilismo, en nuestra época debe de darse especial prioridad a una fe especial, un camino: "el afianzamiento de la creencia en sí mismo".

Nacimos solos y solos nos iremos. Tu trascendencia vital requiere el reforzamiento de lo que somos en lo más íntimo, nuestra naturaleza, único bagaje que poseyéndolo en el presente nos acompañará en los últimos instantes de nuestra presencia en este mundo, y no sabemos si más allá.



El incremento exponencial de noticias (fakes o no), informaciones de todo tipo que nos abruman, más allá de ser algo positivo, actúa en nuestra contra. Es más, se necesitan potentes filtros que mantengan a salvo nuestra intimidad, nuestra propia naturaleza.

Tantos hilos desde los que tirar, y que tiran, a su vez, de nosotros hacia rumbos imprevisibles, que desde luego no juegan a nuestro favor, sino que obedecen a intereses espurios, hacen que cada vez con más urgencia se deban interponer los acotamientos necesarios en pos de la claridad de ideas que hagan posible el alumbramiento del verdadero camino en el que proseguir.

Es preciso, como decía Nietzsche, un aislamiento, un rechazo a todo lo conocido, un abandono de los maestros que de siempre han llamado nuestra atención; en su propuesta, el maestro debes de ser tú, en el nivel que te corresponda, pues solo debes dar cuenta ante ti, presentando orgullosamente ante la historia, el universo todo y en especial a tu consideración el comportamiento que tu mismo has elegido, sin interferencias mezquinas de cualquier clase.

Estamos en tiempos en los que se antoja imprescindible, elegir el camino que te conduce a ti mismo, aceptándote en todos los extremos lo que tu eres según tu conciencia. El filósofo transgresor de todo lo anterior a él así nos lo recomienda, es más, nos lo exige desde la fuerza de nuestra propia voluntad.

El que escribe eligió su camino ya desde hace algún tiempo, por lo que toda filosofía, toda ciencia, aún teniéndolas en cuenta, las somete a una estricta revisión, advirtiendo que solo el ejemplo de los hechos, y no de las ideologías o palabras ajenas, en ningún modo pueden sustituir esta búsqueda propia de la verdad.

¡Apúntate a los que buscan su propio destino y que depositan mansamente a la extinción de su propio periplo vital, sus propias conquistas vitales como donación a la Consciencia del Universo, lo más sagrado y querido de su propia naturaleza!

domingo, octubre 26, 2025

Más allá de la muerte: ¿Es posible la eternidad?

 Escribo en el artículo del Blog Foro Esencia del 9 de Septiembre de 2025, titulado "La Presencia y la durée de Bergson", lo siguiente:

"Los pasados subjetivos del instante presente de cada criatura, que son los presentes teóricos de cada momento anterior, en verdad son construidos por el propio yo. Me explicaré. Precisamente el presente actual, para que no haya posible equivocación, voy a denominarle Presencia. Pues bien, la Presencia se considera a sí misma el Presente, y todos los instantes anteriores percibidos son su pasado, sus distintos momentos pasados, que teóricamente coincidirían con cada presente anterior.

Pero, bien sabemos, que esos presentes pasados no se corresponden milimétricamente con los pasados correspondientes u objetivos advertidos por observadores externos. Todo es debido a los fallos, mejor, cambios que sufre nuestra memoria a lo largo del tiempo. Sabemos, por ejemplo, de la extrañeza que se presenta ante nuestros ojos al volver a ver un escenario del pasado que guardamos en nuestra memoria: resulta que, a veces, casi ni se parecen."

Y continúa:

"Aparte de la Ley de semejanza propuesta en varios de mis escritos, es la sensación interna de nuestra propia realidad, la que pone en común estos pasados de la Presencia, además de todas las condiciones del entorno precisas, en el que aquel presente (pasado) se produjo, junto con las acciones, sensaciones, sentimientos, etc. correspondientes. Creo firmemente que es la sensación, globalmente y pormenorizadamente, la que vuelve a rememorarse al recordar, y los pasados son almacenados memorísticamente de esta forma. Un signo, un sentimiento, etc. pueden rememorar esos pasados que son para la Presencia los que almacenó en su memoria."

Y también:

"Así que desde tal punto de vista, son las sensaciones-emociones, con sus diversos matices, quienes gobiernan el enlace entre los pasados, la Presencia y el posible futuro, algo no objetivo", es decir, algo fuera del estricto espacio-tiempo de la Física, fuera ya, por consiguiente, del puro dominio científico actual. (Teóricamente, emociones y sentimientos raramente podrían provenir del futuro, pero sí de un futuro construido de parecida forma a la de los pasados de la durée bergsoniana.)



Con estas premisas, voy a atreverme a sugerir una nueva teoría que en verdad he alumbrado hoy mismo. Consiste en aplicar ahora cuanto expuse acerca de la segunda manifestación del universo, y en particular la aparición de nuevos elementos que acompañan a las estructuras materiales (Kuerpos) de las criaturas vivas. Elementos que van apareciendo en paralelo con los nuevos seres vivos, y que proceden del Omega que va inundando o impregnando a toda la Creación.

Quiero decir que cada presente (pasado) se ve inundado de la emanación sensación-sentimiento que proveniente del Omega corresponde a su estructura material (Kuerpo -un concepto definido en obras anteriores), y  las circunstancias de ese presente. Todo ello se almacena en la memoria accesible por la Presencia. Entonces, la durée se corresponde con el símil de un rosario en el que cada una de sus cuentas son las sensaciones-sentimientos de cada uno de aquellos presentes que, ahora, son el completo pasado de la Presencia, lo que también alcanzaría, a través de cierta neblina, al futuro que se inscribirá en la durée.

Este complejo elemento de la segunda manifestación del universo sería la durée de la criatura viva, que como tal elemento de la segunda manifestación es indestructible, eterno, es decir, existe más allá de las coordenadas espacio-temporales.

Así que, resumiendo, el universo comprendería, además de la materialidad físico-química conocida (primera manifestación del universo), como expresé en otros artículos, los elementos de la segunda manifestación, entre ellos la durée de cada criatura viva. Los elementos de la primera manifestación están sometidos al cambio (mundo material); los de la segunda manifestación (durée, mundo de cualidades, etc.) son imperecederos: ¿Serían, en cierta forma, la eternidad defendida por las confesiones religiosas?

¡Una incógnita persiste en el ambiente y que guarda en sí la esperanza de una forma de perdurar más allá de la muerte física!

miércoles, marzo 26, 2025

Mecanismo o Metafísica (MoM) de la sensación

 La "aparición" de la sensación.

Colateralmente, el concepto de sensación puede ser abordado desde infinitud de puntos de vista, mas no es esta variedad el propósito del que escribe, es decir, no ir analizando uno a uno los incontables campos donde puede circunscribirse la sensación; por ejemplo, la sensibilidad en general y su relación con los distintos sentidos humanos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. 

Lo dicho, se busca únicamente lo esencial: explicar la aparición de las sensaciones en la criatura, en especial lo que perciben los seres vivos en su interior, y que en nuestro caso nos hace verdaderamente humanos.

Sabemos, sin temor a equivocarnos que el cerebro es el órgano básico capaz de "soportar" tal privilegio, por su capacidad neuronal muy por encima de los demás órganos del cuerpo; y en él se circunscribe el "campo mental". Podríamos considerar, a grosso modo, el cerebro, el campo mental, como la compleja máquina capaz de elaborar "pensamientos" continuamente, tanto en el estado de vigilia como en el sueño.

Pues bien, quiero emitir la hipótesis, por evidente que parezca y hasta en apariencia intrascendente, de que nuestro yo, si queremos nuestra voluntad, es capaz de inmiscuirse con asiduidad, "meterse literalmente" en los pensamientos, hasta llegar a una "identificación" plena con los mismos, y esa identificación supone la aparición de las propias sensaciones, acompañadas de los distintos signos identificativos externos. Y precisamente dichos signos son lo único que la ciencia estudia en neurociencia (neurotransmisores, potenciales eléctricos, etcétera).

Mi hipótesis es que la identificación entre los pensamientos y nuestro yo (voluntad, individualidad, etcétera) se refleja o se traduce en dos elementos: lo que llamamos sensaciones, algo interno (el sí mismo), y los signos externos, campo de la neurología.

Lo que reflejo en el siguiente diagrama: 



Algo en apariencia intrascendente por lo evidente que es para nosotros, y a lo que no habíamos dado la menor importancia por natural, representa curiosamente el meollo de la cuestión para poder abordar la metafísica de la sensación, del mecanismo que la hace posible, que explica la aparición de "la qualia", la mente humana con sus facultades "inmateriales" de voluntad, libre albedrío, individualidad, etcétera. 

Además, este proceso nos indica que tales propiedades o facultades "inmateriales", no poseen la misma "jerarquía", o el mismo nivel, puesto que, por ejemplo, la voluntad de la criatura propicia las distintas sensaciones según su implicación o grado de identificación de los distintos pensamientos.

Para hacer más claro el paisaje, imaginemos a un matemático escribiendo en una pizarra los distintos teoremas que va exponiendo en ella en la elaboración de un resultado buscado. Su cerebro trabaja elaborando las fórmulas, y su implicación es, como la de las personas o alumnos que le rodean, es decir, como observador, sin más sensación interna que quizás la "admiración" hacia el profesor. Pero qué diferentes son las sensaciones de alguien con un terror nocturno, cuando su imaginación, creando imágenes, pensamientos, le hace vivir (sentir) dentro de ese entorno terrorífico.

Los grados de implicación, por consiguiente, son muy variados, y así las sensaciones correspondientes.

Esta dinámica capacidad de pensamientos e ideas solo atañe a las "vivificadas" con el proceso de identificación.

Tal esquema tan sencillo, expuesto en el gráfico anterior implica, no obstante, poder explicar otros hechos singulares que atañen a los recuerdos.

Por la conexión entre signos y sensaciones (debido a la identificación), la aparición de ciertos signos evocan antiguas sensaciones que se presentaron en un entorno pasado determinado, lo que en el gráfico he denominado evocación. Nos hace recordar el pasado, primero la sensación en esos momentos, y después el episodio vivido en ese pasado (camino inferior de la flecha retrógrada).

También, directamente nuestra voluntad puede volver a reconstruir (recordar), signos y sensaciones de hechos pasados (línea de la flecha de en medio), sin seguir la pauta marcada en la primera línea.

El motivo del artículo, vuelvo a recordar, es la emisión de la hipótesis propuesta, nada más, acerca, como hemos visto, de la "aparición" de la sensación en la criatura viva, lo que en su ampliación en escritos anteriores definí como la segunda manifestación de la naturaleza (a parte de la manifestación de lo material con sus propiedades físicas).

* Ver la obra del autor "Superego" en la librería digital LULU.

viernes, enero 03, 2025

"El interrogante"

 ¿A quién y qué hay que preguntar?

¿Ateísmo o fe religiosa?

¿Dios o ausencia del mismo?

¿Son ciertas tales dicotomías o hay algo más?

¿Es la ciencia un ídolo de barro a este menester?... Quiero decir: ¿La ciencia está más cerca de los presupuestos ateos que de los religiosos?

¿Será cierto eso de que la interrogación, la pregunta, dice mucho de las respuestas?

Los dogmas, la fe, consustanciales con la religión, ¿son un "asidero" necesario para la tranquilidad del espíritu?... O, ¿hay que desecharlos, en aras de la cruda verdad o realidad?

Resulta que la ciencia, tan privilegiada en estos tiempos, ¿no pasa a adquirir en su adhesión indiscutible aires de nueva religión? ¿Qué es si no la cienciología?

A mi parecer, hay un gran defecto dentro de la llamada comunidad científica... y desde el mismo posee apariencia de intransigencia cuasi religiosa, tal nueva inquisición... Se echa de menos en ella la apertura de las mentes a más amplios horizontes, a una libertad de expresión y pensamiento mucho mayor...

Desde luego, denota mucha más madurez la apertura de horizontes en pos del infinito... ¿No deberíamos ser mucho más maduros, admitiendo más posibilidades, dejando a un lado oscurantismos, ridículas magias por ridículas, que debieran haberse desechado lustros atrás?... No vaya a ser que, como admiten algunos, la religión de ahora haya pasado a ser la ciencia, con sus mismos defectos.

Es inadmisible que algo como el mundo de cualidades, que nos rodea y representa para el hombre (y los demás seres vivos) su más genuina naturaleza, sea en más de una ocasión desechado al ser tachado de algo ajeno a la ciencia, alegándose su falta de reproducción en experimentos controlados por el científico, lo que le hace ser sospechoso por su aparente subjetividad, que en opinión del último le retrotrae al tiempo del espiritualismo o de la magia... Ese verdadero atentado, como separación, metafóricamente hablando, de tales hechos de todos los demás, por otro lado evidentes para cualquier mente abierta, ciertamente va en contra de la propia ciencia bien entendida; estaríamos, pues, ante un sectarismo ideológico, casi religioso.



Aprovechando la ocasión, quiero hacerme eco de las últimas teorías científicas acerca del "encaje" entre las dos teorías físicas más importantes de la Física actual: la Relatividad y la Cuántica.

Parece que en la busca  de la Teoría del Todo, que comprendería dentro de sí a las anteriores, aún cuando su búsqueda es intermitente y no cesa, su desarrollo no acaba de cuajar, aún cuando se estima que algunas, como la Teoría de Cuerdas se  acercarían un tanto... En vez de ello se entrevén otras posibilidades, como que la "decoherencia" que aparece en el microcosmos de la Cuántica con la complejidad de los sistemas, conduciría con naturalidad al mundo macroscópico de nuestro entorno ordinario (*).

Si fuera así, ambas teorías, la que rige en el microcosmos de lo cuántico, y la que domina en el macrocosmos, la relatividad general einsteniana, tendrían su propios dominios, sin necesidad de un solape que constituyera una sola teoría.

En mi visión, los últimos y más pequeños constituyentes del universo son cuánticos. Sobre ellos, la decoherencia produciría el espaciotiempo cuatridimensional en el que vivimos, sin solución de continuidad. Parece como si sobre las teorías iniciales que construimos con nuestro entendimiento, es decir, la mente en un cierto nivel, sobre ellas, una vez establecidas, vuelven a construirse otras nuevas con los cimientos de los anteriores conceptos: ¡Sería la mente nuestra señora que en su creación de nuevas teorías y conceptos se asimilaría al propio creador del mundo, del universo!

¿Qué digo, pues?... En el fondo la "Consciencia" es esa fantástica creadora, la mente, en esencia nuestro espíritu creador, un agente del mundo de cualidades, al que tanto parece "despreciar" el aquelarre científico, incapaz de bajarse de su pedestal.

¡Yo le llamo "el interrogante", pues es a quién y qué hay que preguntarle! Ni el dios de las sagradas escrituras, de los libros sagrados, ni de la ciencia con su sectarismo, ¡la consciencia es "el interrogante" al que debemos acudir! 


(*)  Eugenio M. Fernández Aguilar en la revista "Muy Interesante" de 30-12-2024.

"Vivimos un espejismo cuántico: Usan símbolos numéricos para modular como emerge nuestra realidad desde las posibilidades del mundo cuántico.

La decoherencia cuántica actúa como una aguja de tejer: desde el desorden de una madeja enredada hasta una bufanda bien tejida."

Referencia: Physical Review X, 14 (4), 04104

https://doi.org/10.1103/PhysRevX.14.041027

Strasberg, P., Reinhard, T.E.& Schindler, J (2024).

"First principles Numerical Demostration of Emergent Decoherent Histories."

domingo, abril 07, 2024

Hecho consumado e idealismo analítico (Final)

 III. Materia y consciencia: las dos manifestaciones del universo

Las críticas al materialismo en la obra de Kastrup ("Pensando la ciencia"), aunque duras y agrias en ocasiones, tienen bastante parte de verdad teniendo en cuenta el movimiento claramente pendular de la cultura occidental que ha existido a través de los siglos, precisamente en estos temas que atañen a la dicotomía cuerpo-mente, desde los tiempos del medioevo con los escritos de San Agustín, de Tomás de Aquino, la revolución de Descartes y los siguientes embates del marxismo más atroz, y el más reciente asentamiento de un marxismo práctico que situó al materialismo en los mismos frontispicios de la ciencia, a lo largo de los siglos XX y XXI. Es por eso, plausible en cierto modo que los amigos del idealismo, en este último movimiento pendular, exageren ahora en algunos casos la preponderancia del idealismo de la consciencia sobre la materia.

Yo me sitúo casi en el centro de tales especulaciones, pues sin volver a la filosofía "descartiana", sí introduzco en mis planteamientos, no faltaba más, los conceptos cuánticos más recientes, intentando resolver así, una vez más, el "problema difícil de la consciencia".

De esta forma, adopto algunos de los planteamientos del idealismo analítico de Bernardo Kastrup, aunque rebajando un tanto sus pretensiones globalistas; aún así, considero que la mente seguramente configura en gran medida la realidad, pero no del todo. Creo que no se identifica exactamente la materia con las cualidades  de la experiencia, es decir, el mundo material no es en su totalidad el contenido de la percepción, porque lo material es necesario e imprescindible para evocar lo que siente el cerebro, o sea, para que se manifiesten las cualidades en el cerebro. Y es que la evolución en lo material, hace manifestarse al mundo cualitativo en el cerebro.

El idealismo, no obstante, considera que hay "algo ahí fuera", a lo que llama la naturaleza experiencial, una actitud mental transpersonal que sería el universo inanimado, que no posee un estado definitivo antes de ser observado. Por la disociación la consciencia global formaría múltiples alters (como tú y como yo).

No estoy de acuerdo en la afirmación absoluta de que las propiedades físicas resultarían de una interacción entre nuestros propios procesos mentales y los procesos transpersonales dentro de los cuales vivimos, al menos no completamente. Sí considero que tales interacciones constituyen el proceso de observación o medición, que en mi opinión decanta una de las posibilidades superpuestas "de ahí fuera", lo que constituye un "hecho consumado" (para mí, una creación de realidad, llamada suceso o acontecimiento). Traigo a colación aquí la importancia de este "hecho consumado" que avalaría mi propia teoría del tiempo creativo -leer al respecto lo apuntado a lo largo de Simbiotica´s Blog).

Esta última modulación o punto de vista se aparta de la teoría del idealismo analítico, y su consecuencia es que de la forma descrita se va construyendo el mundo físico de realidades que observamos a nuestro alrededor, partiendo de una base inicial, sí física, que habría que estudiar a fondo y que representa el meollo de la creación inicial del universo que desconocemos hoy por hoy, por más esfuerzos que la ciencia actual aplica a su discernimiento.

Quiero creer también, al igual que el idealismo analítico, que cada ser vivo, junto con el universo inanimado como un todo, es una entidad consciente. Adopto, como ya he expresado, la idea de la existencia de los procesos mentales transpersonales que fundamentan en parte al universo inanimado y que no implican necesariamente metacognición (la capacidad "humana" para evaluar explícitamente nuestra actividad mental). El sujeto o criatura que la tiene, además de tener la experiencia, sabe que la tiene, lo que permite, como en el caso humano, la deliberación, el pensamiento y la planificación. Por ejemplo, los procesos mentales puramente instintivos, pese a ser conscientes, carecen de metacognición. Por eso considero, también que, dado que las leyes de la naturaleza se antojan estables y predecibles, la actividad mental transpersonal que subyace en el universo inanimado (materia) es instintiva, no metacognitiva. En mi opinión, aquí intervendría el azar, pues parece que la consciencia universal no tendría necesariamente un plan, sino que puede estar haciendo lo que está haciendo sólo porque tiene la disposición innata a ello.

Estoy de acuerdo con el aserto, también de la MCR (Mecánica Cuántica Relacional), de que las cantidades son útiles para describir diferencias relativas entre cualidades ya conocidas de manera experiencial, pero que fallan rotundamente si se ocupan de las cualidades mismas.

La materia, según el idealismo analítico son los estados experienciales transpersonales (la apariencia extrínseca -imagen- de la experiencia interna en el caso de los seres vivos).

En cierto modo sí me acerco a la idea (salvando las apreciaciones anteriormente expuestas) de que el universo es una construcción mental desplegada en la pantalla de la percepción.

Una vez reflejadas todas mis objeciones respecto al idealismo analítico de Kastrup, y subsiguientemente, a partes de la interpretación cuántica de la MCR, las  que, por otra parte, me han sido útiles para la construcción de mi propia teoría, es hora de exponer esta última, al menos de forma concisa, aquello que constituye, a mi modo de ver, una visión global del universo en su totalidad, una verdadera cosmovisión.

No es corta mi pequeña historia en busca de la aclaración de temas tan peliagudos, como la resolución de las paradojas cuánticas o la incógnita del significado y naturaleza de la consciencia (conciencia), por eso escribí, precisamente, una pequeña obra, "Consciencia y sensación", que curiosamente, aunque los "efectos" serían los mismos, el planteamiento parece opuesto al que asumo ahora; en ella me decantaba por el poder de la materia, todo poderosa, en la que además de las propiedades físicas conocidas de la misma, poseía otras propiedades tildadas de cualitativas, como el sabor, las sensaciones, la psiquis, etcétera. Pues bien, fruto de todo el replanteamiento expuesto en este artículo, y en otros que aparecen en Blogs de mi autoría, como "Simbiotica" o "El Imperio de la verdad", vuelvo a dar un paso más allá en mis especulaciones y, subsiguientemente, vuelvo a construir una teoría que, como movimiento pendular, se decanta por la prevalencia del idealismo de la mente sobre el mundo de la materia, pero en realidad no es tan así, simplemente he trasladado  el mundo de cualidades (mente, sensación) fuera de la frontera material, constituyendo un mundo aparte, que no chocaría con el problema filosófico de envergadura que representa la transmutación de las propiedades físicas en las cualidades que son en sí, mente, sensación, etcétera. (Algo que sí barruntaba en la teoría defendida en la obra "Consciencia y sensación".)



De este modo y con carácter definitivo (irónicamente, por ahora) esta nueva teoría establece que el universo global posee dos tipos de manifestaciones: la primera, o material (mundo físico); y la segunda o mundo de cualidades (mente, sensación, etcétera).

Las características de los dos tipos de manifestaciones aludidas constituyen el meollo de la serie de artículos que publiqué recientemente en este mismo Blog y en los citados anteriormente, que llevan por títulos, por ejemplo: "Las dos claves del universo", "Psiquis, mente y consciencia", y un largo etcétera. Realmente se engloban en mi obra: "Confesiones", aparecida en Simbiotica´s Blog.

Sin más pormenores y como resumen, diría que la cosmovisión que propongo, basada en la existencia de la primera y segunda manifestación del universo, afirma que el Cosmos, provendría de un estado inescrutable, anterior al universo que conocemos y que algunos filósofos orientales asignaban a una Nada metafísica a la que llamaban Tao, mas este no es el objeto de este artículo, sino el intento de explicación del universo en el que nos encontramos y en el que cotidianamente vivimos. Para no extenderme más, recomiendo al respecto el artículo: "Cosmovisión, el sentido del universo", que aparece en mi obra "El Desprendimiento".

Pues bien, partiendo del inicio del universo (Big Bang), la subsiguiente formación de estrellas y galaxias, la aparición de la vida y la psiquis de las criaturas vivas, la evolución consiguió crear en su seno criaturas conscientes como el ser humano que, claramente, son observadores privilegiados del "cuadro general de la Creación" (y no entro en la cuestión de la naturaleza de la criatura creadora, o del agente creador del universo, llamemos como lo llamemos -vuelvo a recomendar el artículo citado antes-, o si el universo tiene la potencia suficiente para existir eternamente).

Opino que la mente de esos observadores han sido y son capaces de "crear realidad" a través de la decantación de las "posibilidades superpuestas del ahí fuera", o  el sustrato de los "procesos mentales transpersonales que patrocina el idealismo analítico, y que no posee un estado definitivo antes de ser observado.

De esta forma, la evolución en lo material en la que participan parcialmente (a partir del azar y la necesidad) las consciencias de los observadores (seres vivos), va configurando estructuras materiales, entre ellas los cuerpos de los seres vivos conscientes (primera manifestación), "necesarios e imprescindibles" para que en ellos (en sus cerebros) pueda manifestarse el mundo de cualidades de la segunda manifestación. En otras palabras, la evolución en lo material hace manifestarse el mundo cualitativo en el cerebro. Esto último produce paralelamente la aparición de nuevos elementos de la segunda manifestación, que al igual que en el idealismo analítico constituyen esos "alters" que propone.

Así que, en cierto modo la evolución darwiniana (biológica), ha sido y es "necesaria e imprescindible" para el nacimiento de nuevos elementos de la segunda manifestación, aunque conviene aclarar rotundamente que de estos razonamientos no se deduce, en ningún modo, que las cantidades reflejadas en el materialismo, producen o sean capaces de dar a luz cualidades, un problema filosófico irresoluble: al contrario, la potencia de la actividad mental transpersonal, en su disociación como producto de la interacción entre nuestros propios procesos mentales y los procesos mentales transpersonales, el agente de tales, si queremos llamarlo así, emergencias, claramente está dentro del mundo de cualidades (segunda manifestación). Existe, pues, una "continuidad" dentro de este mundo, tan natural como pensamientos o sensaciones, ambas cualitativas, que no es la infranqueable brecha entre mente y no mente.

Así, la aparición de estos nuevos elementos de la segunda manifestación (cualidades) equivale a una verdadera creación. Existirían, por consiguiente, globalmente, dos tipos de creaciones: la de la materia-energía del inicio del Big Bang, y las de cada ser vivo como elemento de la segunda generación ("alters"). Lo que no impide que tales "alters" puedan, dentro de su "unicidad" como individuos, estar compuestos del conjunto de cualidades que lo constituyen, y que son a su vez elementos de la segunda manifestación.

Hay implicaciones metafísicas al respecto, por ejemplo en cuanto al devenir de esos elementos de la segunda manifestación, como las criaturas o seres vivos, que se "apoyan" en el elemento material que constituye su cuerpo (primera manifestación); al óbito, fuera ya del andamiaje espaciotemporal que promovió la evolución material darwiniana, ¿su pertenencia a la segunda manifestación le asegura una existencia "ad eterno" (fuera del tiempo?); seguramente sí, pero elucubrar sobre ello nos haría adentrarnos en los terrenos un tanto movedizos de la religión.

Hasta aquí la teoría; las consecuencias habría que analizarlas, un vez asentada la misma, en un próximo futuro.

¡Si lo escrito amplía el horizonte de nuestros pensamientos, mi principal deseo, que sea para el lector lo más provechoso posible!

lunes, febrero 05, 2024

La vida es sagrada y su preservación debe de ser nuestro "Evangelio" (II)

 Globalismo sí, siempre que nos conduzca a este fin prioritario, pero no en otras cuestiones como la abolición o decaimiento de la riqueza idiosincrática de los diversos pueblos, naciones y culturas que están provocando una fuerte oposición in crescendo en nuestras sociedades.

Claro que debemos encontrar un método eficaz para producir la estigmatización de las fuerzas opresoras con matices de autocracia que pululan por doquier.

Hay que hacer que sea imposible que cualquier nación o poder fáctico o de cualquier índole pueda imponerse a los demás. Aquí la la globalización es necesaria (por parte de la ONU, o cualquier otro organismo supranacional elegido al respecto) para establecer el modelo más eficaz para conseguirlo, que a mi entender debe de ser una aplicación de la IA, donde la Criptografía cuántica en el orden mundial sería capaz de advertir de los peligros que acechan y de forma inmediata, haciendo posible su eliminación preventiva: "la manipulación de cualquier elemento individual sería advertida por los demás", si se cumplen las expectativas de encriptación a partir del "entrelazamiento cuántico".



Bueno y ya puedo dar rienda suelta a la serie de artículos que propongo como base de la "incipiente fe" del futuro.

Me refiero a los siguientes artículos aparecidos en dos de mis Blogs; "Foro Esencia" y "El Imperio de la verdad":

-¿Entendemos el universo?: ¡La clave"! (*)

-Las claves del universo. (*)

-El Know-how de la segunda manifestación del universo. (*)

-¿Qué es la segunda manifestación del universo o de la naturaleza? (*)

-La esencial soledad del ser humano. (*)

-Correcciones a la obra "Consciencia y sensación". (*)

-La punta de lanza en la creación del ser. (*)

-Psiquis, mente y consciencia. (*)

-La segunda manifestación de la naturaleza/universo (Know-how). (*)

-Cosmovisión (1ª parte). (*)

-Cosmovisión (2ª parte). (*)

-Más allá de nuestra vida: ¿Cómo sería el cielo? (*)

-No hay infierno, mas el cielo es un gran desconocido (1ª parte). (*)

-No hay infierno, más el cielo es un gran desconocido (2ª parte). (*)

-El papel de la "sacrosanta" Ciencia. (*)

-El gran simio "feliz". (*)

-La palabra es "sublimar". (*)

Todo ello realmente surgió a partir del artículo clave publicado en Simbiotica´s Blog allá por el año 2016, de título: "Cosmovisión: El sentido del universo".

Como colofón a lo expuesto, y para completar el artículo "Más allá de nuestra vida: ¿Cómo sería el cielo?", permítaseme añadir una píldora a toda esta visión. Opino que el óbito que precede a nuestro alumbramiento en la nueva dimensión por-mortem no supone la disolución de nuestro "elemento vital de la segunda manifestación construido a lo largo de nuestra vida", y sí su ingreso como "acompañante" de aquel Ser citado origen y fin de todo (desde el Alfa al Omega), en eso que algunos llamaron cielo: ¡No es una "unificación" con el mismo, sino un "acompañamiento" en el que se conserva la "individualidad"! Y en mi opinión, esa especie de "amalgama" celestial se sustenta en la libertad, la voluntad y el amor.

¿Es la "incipiente" fe del futuro?

(*) Anexo. (Los enlaces a los artículos citados aparecerán en la parte III del artículo)

sábado, febrero 03, 2024

La vida es sagrada y su preservación debe de ser nuestro "Evangelio" (I)

 Un resumen de los planteamientos que asumo en su integridad, viene reflejado en el artículo de la Vanguardia de 29/09/2023 de Joaquín Callabel, titulado "Las claves del respeto a los animales". No es cuestión de repetirme, así que invito a los lectores a acudir al mismo.

Muchas religiones en sus preceptos incluyen ese amor por la vida en general, y en especial la vida animal. No obstante resalta en su defensa la religión Jain debida a Mahavira, que tiene sus inicios en el siglo VI antes de Cristo, adoptando ideas que provienen de la misma época védica. El budismo también hace referencia a los "seres sintientes", pertenecientes a uno de los "seis reinos". Todo ello procede del concepto de Ahinsa, "respeto hacia los seres capaces de sentir", y la no violencia, especialmente defendida por Gandhi, desde el punto de vista de que "la empatía con todo lo vivo es una condición necesaria de moralidad".



Contemporáneamente muchos autores han defendido ese respeto por la vida desde diferentes posiciones, como Peter Singer, desde el "vegetarismo". E igualmente la poesía de Rabindranath Tagore está imbuida de toda esta sensibilidad.

Otros autores (Russell y Burd) hacen unas recomendaciones en dirección a la preservación del bienestar animal, en la acción del hombre sobre el animal con la aplicación de la regla de las tres erres: Reducir, Reemplazar y Refinar.

Podríamos definir el "bienestar animal" como "el estado de armonía física y psíquica entre el organismo y el ambiente que le rodea".

Y es que la opinión más generalizada es que "el hombre moralmente es responsable del mantenimiento del sistema ecológico".

Una vez hecha esta presentación, voy a introducirme en conceptos más metafísicos que, como no, atañen a aspectos de las creencias humanas que, en mi opinión, constituirán el verdadero sanctasanctórum de una "incipiente" fe, más acorde con los tiempos presentes y el más probable inmediato futuro.

La religión, mejor, las ideas religiosas habrán de irse configurando alrededor de una idea base que debe ser común, no solo para el hombre como estirpe, sino para la indudable vida extraterrestre, extrasolar y extragaláctica.

Considero fuera de toda duda, la existencia de un formidable Poder cósmico, por encima de toda consideración de orden ideológico y hasta científico que de razón de la enormidad del Cosmos en que vivimos, de sus leyes reconocidas y por conocer, con la suficiente potencia para poder explicar tamaño hecho creativo y presencial.

Y sigo creyendo que eso, "Él y su obra", para nuestro corto entendimiento (relativo a la grandiosidad de tal obra) requiere un descenso de "lo puramente abstracto a lo concreto"...

Y eso, en mi opinión, nos responsabiliza a los que nos consideramos sus hijos (no los únicos, por supuesto).

Y particularizando en la humanidad, ante la sombría perspectiva de los acontecimientos actuales (peligro atómico, calamidades climáticas provocadas, etcétera), ¿queremos ser precursores de un futuro espléndido que nos conduzca al summum de una vida en confluencia con el Omega de tal Ser, o por el contrario, precipitarnos en una extinción, muy posible a mi parecer y el de muchos pensadores -reloj del fin del mundo-?

(Continuará en la parte II)

viernes, diciembre 22, 2023

El gran simio "feliz"

 ¡Hablamos del hombre!, un primate homínido con casi los mismos genes que chimpancés y orangutanes (alrededor del 99%).

El proyecto gran simio abordó, a grandes rasgos, la casuística de los grandes simios, primos hermanos del propio hombre, dotándoles de ciertos derechos, en cierta forma a imagen del humano.



Y hago esta referencia en el sentido de poder abordar la verdadera naturaleza del hombre, evidentemente muy alejada de lo que subyace tras los recientes hallazgos sobre robótica e inteligencia artificial (IA). Ciertamente el humano no es un robot, no es nada artificial en cuanto a ser un producto o criatura creada por la tecnología humana. El hombre es pura naturaleza, al igual que todos los otros seres pertenecientes al Reino animal. Para ser exactos, pertenece al filo de los cordados, al subfilo de los vertebrados, a la clase de los mamíferos, al orden de los primates, a la familia de los homínidos, al género Homo y a la especie Sapiens.

Para muchos representa la cima de la naturaleza, de la evolución. Esa ascendencia, en realidad supone, pues, el origen de toda su evidente sensibilidad, proveniente de tal naturaleza animal y su historia evolutiva. Otras posibles especies, terrestres o no, artificiales o naturales, lógicamente dispondrán de otras sensibilidades que no son las nuestras.

Por consiguiente, ese gran simio que somos solo será "feliz", cuando se satisfagan sus necesidades de todo tipo, que estén íntimamente relacionadas con tal sensibilidad.

Entonces, podemos aquí, solo con carácter descriptivo y no limitativo, citar la famosa y clásica Pirámide del psicólogo Abraham Maslow sobre las motivaciones humanas, tan relacionadas con la sensibilidad animal, al menos en cuanto a la Fisiología, la Seguridad y la Afiliación (aceptación social), en especial del Primate y el Simio. Los dos niveles superiores, el Reconocimiento y Autorrealización, serían más propios del hombre (Homo) en su evolución histórica.

En la jerarquía de tal Pirámide, las fuerzas de crecimiento lo representa el movimiento ascendente, y las fuerzas represivas empujan las necesidades prepotentes hacia abajo.

El humano, pues, será tanto más feliz cuanto más se "afilie" al movimiento ascendente de las fuerzas de crecimiento en la Pirámide: ¡Ahí se encuentra su felicidad!

Desde el inicial mantenimiento de la homeostasis que asegura la supervivencia (respiración, digestión, descanso, etcétera), su búsqueda de seguridad (familia, salud, etcétera) conducirá a la llamada necesidad de Afiliación (amistad, afecto, etcétera), y de Reconocimiento (confianza, respeto, éxito, etcétera).

Y, evidentemente, su mayor felicidad la encuentra en su Autorrealización, que el mismo Maslow la definía como moralidad, creatividad, espontaneidad, falta de prejuicios, aceptación de hechos y resolución de problemas.

El gran simio (el hombre) es feliz así, pues su sensibilidad nacida de su naturaleza queda de esta forma satisfecha. El mundo de cualidades de la segunda manifestación del universo, propuesta en artículos anteriores, queda de tal modo perfilada para el ser humano. Su felicidad intemporal, su esencia, queda entonces definitivamente colmada.

¡Vivir es llegar, morir es volver!

martes, noviembre 28, 2023

Más allá de nuestra vida: ¿Cómo sería el cielo?

 Continúo con la Cosmovisión propuesta recientemente en este mismo Blog.

Me gusta  calificar (por más novedoso) al Caos inicial, la Nada o el Tao como "lo que hubiere", una acepción propia que trata de soslayar los conceptos existentes al respecto por demasiado maníos dentro de las distintas corrientes filosófico-científicas.



Mi nuevo estudio se refiere al "mundo" de la segunda manifestación del universo. Dije en los artículos referidos a la Cosmovisión citada, que los elementos del mundo de la segunda manifestación, inmediatamente después del Big Bang son escasos, puesto que casi solo existen "potencialidades" (posibilidades) de los elementos que aparecerán más tarde a lo largo de la evolución, o sea, pasamos de la potencia al acto, cual sugerían los antiguos sabios griegos. Sucesivamente, pues, se crean nuevos elementos "inseminados" por las distintas estirpes de seres vivos. Pero la segunda manifestación solo se expresa en los "Kuerpos" (extensión sui generis del cuerpo de los seres vivos)´

Expuse que el tiempo y el espacio que rigen en el mundo de la primera manifestación (movimiento), no son válidos en la segunda, y continuaba diciendo que los elementos de esta segunda manifestación son "imperturbables", o sea, se sitúan fuera del tiempo, puesto que el cambio aquí no es posible.

Ahora, respecto a lo escrito con anterioridad, quiero expresar un matiz, para mí ciertamente importante: el "ser", la "esencia" de la criatura viva, es un compuesto de las dos manifestaciones: de la primera el "Kuerpo"; de la segunda el correspondiente "elemento" perteneciente al mundo de cualidades. Es cierto que la "incisión" de tal elemento de la segunda manifestación en el "Kuerpo", entre otros efectos, añade la "individualidad/unidad" al "compuesto esencial" que es el ser vivo, y aquí está el importante matiz. Tal "individualidad/unidad" cabalga sobre la primera y segunda manifestación, en particular, es ya independiente de la segunda manifestación... ¿Qué ocurre, por consiguiente, al óbito?... Una pregunta que nos habíamos planteado desde el principio.

El "Kuerpo", la parte material que lo constituye, es "utilizado" por múltiples criaturas vivas, consecuencia del ciclo vida-muerte de los seres, "la muerte de unos hace renacer a otros", pero cada ser vivo tuvo durante cierto tiempo tal "Kuerpo" (complejo sistema material que acompaña a cada criatura viva), y a la vez forma un "compuesto único" con el correspondiente elemento de la segunda manifestación.

Es una evidencia la descomposición de tal compuesto en el óbito; el "Kuerpo" vuelve a incorporarse a la materia (¿inerte?) de la que procede, y el elemento cualitativo correspondiente de la segunda manifestación, aún cuando es "imperturbable" deja de manifestarse en cualquier otro "Kuerpo" diferente.

Pero, ¿qué ocurre con aquella "esencialidad" del ser vivo, caracterizada sobre todo por la individualidad/unidad?... Ya no es, exclusivamente, un elemento (cualitativo) de la segunda manifestación, pues supera toda limitación en lo espacial y lo temporal (ya no es su mundo). Ocurre lo que aconteció en la primera y prístina transformación de "lo que hubiere"; después de la propia desaparición del universo de las coordenadas espacio-temporales, tras su destrucción, con la paralela desaparición del mundo cualitativo de la segunda manifestación, vuelven a diluirse esa primera y segunda manifestación en la misma esencia que constituía aquello que definí como "lo que hubiere"... ¿Cuál sería, entonces, verdaderamente, la consecuencia global? Sencillamente, el proceso evolutivo de la creación de los seres producido en el universo que conocemos, cotidiano, "transformaría" la indiferenciación absoluta del prístino "lo que hubiere", en un nuevo "lo que hubiere" dotado de "esencias" individuales/únicas: ¡Se han creado los seres, si queremos expresarlo así, los espíritus, en el críptico mundo del futuro absoluto de nuestra existencia!... ¿El mismo Dios sería una de las criaturas creadas en tal proceso?

Como la danza de la vida no es una "emergencia" de la materia, la disolución del cuerpo material, no hace fenecer al ser. Así que podemos afirmar con Lao-Tse que "vivir es llegar (en una creación continua) y que morir es volver (al Tronco-raíz del Todo)".

lunes, noviembre 06, 2023

Cosmovisión (2ª parte)

 El "mundo de cualidades" que define la segunda manifestación de la naturaleza, posee el mismo "prístino" origen que el material de la primera manifestación. Desde el presumible Big Bang, vigente en la primera manifestación, con la creación del espacio y el tiempo, también aparece la segunda manifestación del universo, dotada de pocos elementos aún, entre los que se supone estaría la sensación/sentimiento de "pertenencia" de las primeras agrupaciones materiales y que desembocaría en la vida que ahora conocemos. Y así fue posible la evolución en el mundo material de la primera manifestación que fue acompañada por un incremento parejo de los elementos de la segunda manifestación.

Resultado, el mundo de cualidades con, únicamente, "potencialidades" (posibilidades) de elementos que podrían a aparecer, se fue completando con nuevos elementos, desde la potencia al acto, que "alumbrarían" las sucesivas estirpes de de seres vivos que irían a apareciendo en el mundo de la primera manifestación en su complejidad creciente, impulsada por la evolución.

Este es el cuadro global completo. Y lo más especulativo acompaña al origen y al posible final de todo ello. El origen o Alfa se refiere, y así prefiero expresarlo, a "lo  que hubiere" antes del Big Bang descrito por la ciencia: nuevos ciclos, ad eterno, que desembocasen el los llamados Big Crunch, todo ello en lo que se refiere a la primera manifestación; o ciclo único, desde un Alfa a un Omega; y aún más, simplemente un Alfa extendido hasta el infinito temporal.

Particularmente, me inclino más por un Alfa y un Omega, definidos en cada período o ciclo del mundo, pero el "eterno retorno" no es descartable.



Lo importante es que esos Alfa y Omega tienen una correspondencia en la segunda manifestación. Al principio del tiempo (Big Bang) los elementos del mundo de la segunda manifestación son escasos, y sucesivamente son creados nuevos elementos que lo van llenando... Ahora, tal manifestación solo se expresa en los "Kuerpos", o complejos sistemas materiales que acompañan a los seres vivos (vida en el sentido más amplio posible).

Así que en el Alfa, espacio y tiempo (energía) son creados. En el Omega, el mundo de la primera manifestación se diluye por autodestrucción, según el Big Crunch o el Big Rip (gran desgarramiento), y el fin paralelo de la segunda manifestación le acompaña. Igual que en el Alfa, "lo que hubiere", que según el Oriente sería el Tao, para otros la Nada, o también el Caos, se transforma en los dos mundos de la primera y segunda manifestación, en el Omega vuelven a "diluirse" en la "indiferenciación", similar a lo que he definido como "lo que hubiere".

El tiempo (igual el espacio) rige en el mundo de la primera manifestación (movimiento), no en el de la segunda. Quiero decir que los "elementos" de la segunda manifestación son "imperturbables" (fuera del tiempo), pues aquí el cambio no es posible, naturaleza "ad eterno", así que el elemento de la segunda manifestación que representa la individualidad/unidad es imperecedero, hasta el expresado Omega, hito sobre el que tenemos un desconocimiento completo, terreno propio de las creencias religiosas.

El especulativo Dios de las mismas se "escondería" detrás de las leyes existentes (en ambos mundos) en el universo.

¡Eso es todo!

domingo, octubre 22, 2023

Psiquis, mente y consciencia

 Yo diría que la interface entre la primera manifestación de la naturaleza y la segunda constituiría la psiquis/consciencia. Pero esto serían trazos mayores que requieren una mayor aproximación.

La psiquis, la mente es la interface entre lo que "asciende" desde la materialidad (primera manifestación) -unicidad-,  y lo que "desciende" de la segunda manifestación -sensibilidad-.



Sería una amalgama de ambas, unicidad/sensibilidad, lo que constituye la psiquis/mente: tiene esta doble naturaleza. Por ello la sensación (segunda manifestación), a través de ella (psiquis/consciencia) influye sobre la materia por medio de la unicidad, unicidad que se refiere a dar unidad a los sistemas materiales (primera manifestación). Seguramente, mecanismo relacionado con las propiedades del mundo cuántico como el entrelazamiento, la superposición o el condensado Bose-Einstein. Un artículo reciente al respecto de la revista Esquire, escrito por Susan Lahey, puede leerse aquí.

De igual forma, la materia a través de esa adquirida sensibilidad influye sobre la segunda manifestación: sensaciones, emociones y hasta pensamientos. Los pensamientos (que siempre hemos concebido dentro de la segunda manifestación) son influidos y  hasta construidos, entonces, por la primera manifestación (materialidad). Así que estas serían las vías sobre las que la consciencia puede conectar con todo el universo, tal como supone el artículo se Susan Lahey antes citado, y cómo el soma (Kuerpo) es influido por el pensamiento y al revés... De ahí procede la mente y hasta la consciencia.

Pero dentro de los pensamientos hay una Jerarquía, como expuse cumplidamente en mi antigua obra Superego.

Sin ir más lejos por ahora, decir que existen diferentes niveles en las conexiones cuánticas referidas a la unicidad, de acuerdo con el ámbito en el que nos movamos: la mente en el cerebro (pensamientos); la intersubjetividad en el universo.

¡Un nuevo mundo, nuevas capacidades se abren ante nuestros ojos!

miércoles, octubre 18, 2023

La punta de lanza en la creación del ser

 "No hay emergencia, pero sí prioridad".

La proa de la construcción del "barco" (el ser) lo representa la primera manifestación (la estructura material- Kuerpo), consecuencia de la evolución que sería la "fuerza" original. Mas el "baño" (la forma) proviene de la segunda manifestación: "como un traje hecho a su medida, aportando la importantísima propiedad de la individualidad/unicidad". Todas esas propiedades que en conjunto denominamos "mundo de cualidades" beben de esa fuente. Se asemejaría, salvando las indudables diferencias, a la construcción de un objeto por el hombre: la última fase es la pintura que le da su aspecto último... claro que aquí la "pintura" es lo mas  esencial.

Y la fuerza que "tira" desde el interior de esa estructura material es la de "pertenencia", un sentimiento interno de su unicidad, de ser único: un "impulso" interno como ser/criatura.

Así que la creación de un ser tiene por origen varias causas. La principal, las propiedades globales inscritas en el propio universo de las que emanan todo lo demás. Moldea esa primera manifestación, el Kuerpo, la evolución; y remata la obra la segunda manifestación. La primera es pura objetividad, común para todos los seres y dominio de la Ciencia; la segunda es la que da su verdadera esencia al ser, el conjunto de sensaciones que percibe y le conduce a la consciencia y en el hombre a la conciencia... Es hora de citar que también contribuye a la creación la propia psiquis, mente del observador, quien da fe de existencia y con ello construye la propia realidad base del entorno donde "trabaja" la evolución: círculos que comprenden acciones y retroacciones "rodeando" a una sensación interna, lo que propuse o definí en una de mis obras como "el cierre del círculo".



Desde todo este sistema de cosas ya sugerí que el mundo en realidad es una creación de las consciencias/conciencias.

Todo cuanto acabo de expresar es el resumen de todo lo propuesto en mis últimos artículos aparecidos en los dos blogs: "El imperio de la verdad" y este mismo Blog, "Foro Esencia".

Que estamos ante una cosmovisión, una metafísica... no me parece mal la idea, aunque en estos tiempos parece una anacronía. No es cuestión de endulzar la píldora: las cosas son como son, llamémoslo como queramos.

¡El mundo es tan maravilloso como imaginamos, aunque tiempos turbulentos enmarañen nuestro entendimiento!