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viernes, julio 17, 2026

CONSCIENCIA UNIVERSAL

 "Es la base de la Segunda Manifestación del universo."

"No tiene entidad individual; son las consciencias quienes la modulan para crear las consciencias individuales que desembocarán en la Consciencia Infinita de la Criatura Divina."

"Las consciencias no son emergencias de las estructuras (cuerpos) compuestas por elementos de la Primera Manifestación del universo, sino que las mismas (consciencias) se adhieren a esas distintas estructuras (cuerpos). Desde la base de la Consciencia Universal como componentes de la Segunda Manifestación, se adhieren a los cuepos materiales correspondientes de la Primera Manifestación. De esta forma las consciencias construyen su unidad, su individualidad, haciendo así posible, tras la aplicación cuántica (niveles o cuantos de consciencia) de la llamada Ley de Semejanza, la consciencia individual de cada criatura, una evolución cuyo Faro final es el Punto Omega, la Criatura Suprema, lo que llamamos Divinidad".

"No hay emergencia, puesto que la Primera Manifestación del universo (materia) no tiene tal capacidad; sí hay adherencia de elementos de la Segunda Manifestación, cuya base es la Consciencia Universal definida anteriormente, sobre las estructuras (cuerpos) compuestas por elementos de la Primera Manifestación. Estamos, entonces, ante una fehaciente definición de vida, compuesta, por consiguiente, por un cuerpo (material) y una Consciencia individual, un elemento de la Segunda Manifestación. Estos últimos elementos son indestructibles, pero su adherencia o interrelación con los elementos (estructuras) de la Primera Manifestación son variables: solo hay una constante visible, a través de la Ley de Semejanza en lo que llamamos la qualia del sí-mismo (el reconocimiento propio de nuestra individualidad)".



El cambio de paradigma, entonces, es total, no como dirán algunos, una vuelta de nuevo al dualisno de Descartes. En verdad es un más allá que desde esa dualidad cartesiana, pasando por la unicidad científica, vuelve a desembocar en la intuición básica de generaciones anteriores que se encontraba más cerca de la realidad.

viernes, enero 09, 2026

Evolución, misterio y creación (y Parte 3)

El verdadero "meollo" del relato que sustenta todo el artículo: ¡La Creación!

Aquí la Creación se divide en dos partes; cada una atañe a la "manifestación de la naturaleza o del universo" correspondiente.

En la "primera manifestación", la que tiene que ver con la materia en sentido amplio, su "creación" es la que tiene que ver con la más conocida del origen o principio de los tiempos, que sin ir más lejos y sin tener en cuenta otras consideraciones de "trazo más fino", podríamos señalar globalmente como la "creación del Big Bang", por supuesto sin citar otras teorías no desechables en absoluto, y que con carácter general atañen al mundo físico o material que nos rodea, y que podríamos considerar, por encima de otras consideraciones, como una visión clásica.

Lo novedoso en el tema se refiere a la creación dentro del ámbito de la "segunda manifestación", que atañe al propio corazón de esta segunda manifestación, de ese "mundo de cualidades" tan identificable dentro de la vida. Y es que cada ser vivo, con su individualidad, es una verdadera  creación "novedosa" dentro del inerme mundo de la materia.

Una frase que acuñé hace años: "El ser es libre, solo y únicamente porque se crea a sí mismo"... Estamos ante una creación muy particular, pues no se debe a algo ajeno a sí mismo, a otro u otros, sino al propio ser, en particular a su Voluntad, a su Consciencia.

Este es otro tipo de creación, la que se produce en cada ser vivo, a lo largo de los tiempos, con base a la evolución de la vida, que "da a luz" nuevos seres únicos, con la capacidad de libertad suficiente para configurar un único "comportamiento", el suyo, que se traduce en una "ontología del ser", una naturaleza propia que como tal está dotada de cierta consciencia, cierta libertad que permite la "constitución" de su propia naturaleza (la existencia antes que la esencia, como apuntaba el filósofo Sartre); desde tal punto de vista, "la creación de sí mismo".



Pero esta creación no es indiferente del "entorno" que rodea a la criatura, y lo que es más trascendente, del "influjo", de la "iluminación" que desde el final de los tiempos, el Omega, emite el Dios Creador, el summum de la Evolución Universal.

El cuadro es impresionante, magnífico, pues llena o calma toda aspiración de los espíritus más excelsos: la evolución continua de las criaturas "in crescendo" desemboca en el Ser Supremo, de tal forma que la aparición de las consciencias de los diversos seres vivos, gracias a su voluntad y libertad de elección (aún cuando muchos de los comportamientos sean inconscientes), origina un desarrollo evolutivo exponencial que finalmente concluye en el Ser Supremo del punto Omega, y desde allí tal fantástico Ser "ilumina" y a su vez "promueve" ese desarrollo que conduce a Él... Y en ese "promueve" se sitúa el mayor misterio del que solo llegamos a comprender simples indicios (realmente estamos inmersos en una especie de "cueva de Platón"). Existe una retroacción temporal, y a su vez un avance en dirección al futuro que tan misteriosamente como puede vislumbrase parcialmente desde las extrañas propiedades cuánticas, llegan a configurar todo el entramado espaciotemporal en el que la Totalidad, como ese Dios que imaginaba Spinoza, se construye a sí mismo, con la contribución solidaria de todas las otras consciencias que somos todos nosotros y todos los seres vivos que han sido, son y serán.

El Universo, con sus variadas dimensiones, no es más que el artificio utilizado por la Totalidad Dios (Ser Supremo) para su propia creación, que a su vez es la de todos.

Espacio, tiempo, etcétera son meras dimensiones cuya importancia en sí tan solo consiste en ser el medio dentro del que se manifiesta la Creación y la presencia del Ser Supremo.

Dios sería, pues, parecido al que definió el filósofo Spinoza en su día, que en nuestra visión actual aparece aún más majestuoso y esplendoroso.

Nuestro papel: ¿Quieres contribuir y con ello transformarte en una pieza básica de la infinita expansión de lo divino?

¡El Universo desde la misteriosa Nada del Origen, hasta la gloria del Punto Omega, incluidos nosotros, somos simplemente (nada menos) la Presencia de Dios!


domingo, octubre 19, 2025

Los "ojos" del universo

La conciencia universal, propuesta que constituye la base de este grupo ("Conciencia Universal Majadahonda"), necesita para su posibilidad de varias condiciones necesarias.

Desde nuestra posición dentro del inmenso universo, cada vez más conocido gracias a los avances en astronomía, en la actualidad se nos presenta en su inconmensurable dimensión que causa admiración, ante el relativismo de nuestra pequeñez que supone nuestro entorno, un pequeño planeta rocoso, y la inmensidad inabarcable de soles, galaxias y otros objetos cósmicos.

¿Qué significa, entonces, la conciencia universal aludida? Con ella quiero significar la apreciación de que el nivel de nuestra inteligencia es ya capaz de entender el universo como un todo, que gracias a nuestra presencia puede llegar a "conocerse" a sí mismo: un hito en la evolución cósmica al haber sido capaz de construir en su seno actores (en verdad, hijos suyo) capaces de percibir su inmensidad en esta etapa de la Creación.

Todo ello significa que un "nuevo ser", el propio universo en su totalidad, ha emergido gracias a las individualidades que somos nosotros (y otros seres de inteligencia igual o superior) cual ocurre, salvando las distancias, con otras comunidades biológicas tales como las hormigas, las abejas o las mismas termitas. La comunidad (el termitero, la colmena, etcétera) es como un "organismo" colectivo, gracias a la "colaboración" de sus elementos individuales (hormiga, termita, etcétera).


Este "nuevo ser" sería la totalidad del universo, espoleado por las criaturas inteligentes, observadores privilegiados (nosotros) que son las individualidades que construyan (quizás, inconscientemente) el ser universo que en su evolución se dirige hacia su cénit, el punto Omega, con cierta semejanza al vislumbrado por el filósofo Teilhard de Chardin.

Ahora bien, para la consecución de tal objetivo, habría que limar asperezas. Una y muy básica sería la que debe exigirse al robot construido por el hombre y la propia IA, que se traduce en el imperativo de que "un robot no puede atacar a un humano". Y si tal exigimos a una máquina, a un avanzado hardware, mucho más lo debemos exigir a nosotros mismos, a nuestros semejantes: "el hombre no puede atacar a otros hombres"; la violencia debe de ser erradicada en el comportamiento humano (fuera guerras, agresiones, actitudes violentas, etcétera). Y esto comprende no solo la violencia física, sino las imposiciones de todo orden provocadas por individuos o colectivos humanos sobre otros hombres.

Parece algo fuera de nuestras posibilidades, pero ello no será cierto si imponemos un relativismo que pasa por un cambio fundamental de perspectiva.

Gaia, una particularidad ya expresada para el universo, pero circunscrita simplemente a nuestro pequeño planeta Tierra, se nos queda muy corta al aplicar la perspectiva no solo al sistema solar, las galaxias o el universo conocido actualmente.

Si ampliamos los seres inteligentes a los que presumiblemente existirán en numerosos otros planetas, dada la inmensidad del universo, con sus diferentes estados de evolución, más allá o equivalentes a nuestro nivel de evolución global terrestre, la perspectiva se amplia tan enormemente que la exigencia descrita con anterioridad se antoja ineludible y muy natural.

La eliminación de esa negatividad en el comportamiento de los individuos componentes de las diversas sociedades o comunidades, supone de inmediato, la sucesiva desaparición de aquellas circunstancias que consideramos cánceres de la sociedad humana global... Sin ir más lejos, se potencia la sana espiritualidad que potencia lo "bueno" y "común" que identificamos en las distintas comunidades o colectivos sociales, como razas, naciones, culturas y religiones.

Empecemos por desechar todo aquello que infrinja un "mal" a lo ajeno, aún cuando en nuestra opinión sea un bien propio... Esa limpieza, alambicada en los cimientos de nuestras propias raíces, nuestros terruños propios, supondrá un cambio cualitativo fundamental para el advenimiento de la "Conciencia Universal".

domingo, octubre 27, 2024

La noticia: ¡Esperanza!

 La noticia:

China se está preparando para el fin del mundo. Ha comenzado a probar sus comunicaciones llevadas a situaciones extremas.

(Leer la noticia en la web de "La vanguardia" )



La esperanza:

Cina, como adelantada tecnológica de estos tiempos, está encargando a sus científicos, ante la no desdeñable posibilidad de una conflagración mundial, la forma de preservar en principio sus medios de comunicación, de interrelación, para que no queden destruidos en una debacle nuclear u otros acontecimientos catastróficos, como llamaradas solares potentísimas o impactos de asteroides gigantes. Es una noticia que aunque posea visos de un adelantamiento al respecto sobre sus competidores ¿occidentales?, encierra en sí la posibilidad de avanzar, aunque sea colateralmente, en la protección a medio plazo de la civilización, que es lo que prioritariamente a todos nos interesa, en la protección en el futuro de la vida, de la evolución. Es, por consiguiente, un primer paso que contiene la esperanza del aumento de la conciencia global en tal sentido, aunque su básico interés para los que han tomado tal iniciativa, sea adelantarse a sus adversarios. Aquí habría que decir aquello de que "no hay mal que por bien no venga".

En fin, ¡aplaudamos la iniciativa!

viernes, octubre 18, 2024

Conservación de la Evolución

 El nuevo dogma: "La Evolución actual debe de ser conservada a toda costa".

El pesimismo acerca de la capacidad del ser humano para realizar tal misión, me ha sugerido el alumbramiento de una nueva sociedad separada de la humana actual tras una Transición hacia seres alejados del cainismo que la acompaña.

Dada la magnitud de las amenazas que se ciernen sobre el mantenimiento de seres inteligentes en nuestro inmediato hábitat (planeta Tierra y Sistema Solar), debido a diversas causas, muchas de ellas provocadas por el propio hombre (apocalipsis nuclear, amenazas biológicas globales o químicas, cambio climático, etcétera) o ajenas (caída de meteoritos gigantes, etcétera), no queda más remedio que buscar salidas mucho más realistas para la preservación de la vida, del hombre o de las posibles civilizaciones inteligentes más cercanas. Por mucha convergencia que exista en la evolución de la vida, los 4500 millones de años que se necesitaron para alcanzar el nivel evolutivo actual lo hace irrepetible. Lo más sencillo y viable: la conservación de la Evolución. Y ello requiere la toma de conciencia fehaciente y en consecuencia la aportación de los medios que la puedan hacer posible.



En esa dirección quiero hacerme eco de algunas de las medidas que antaño ya se tomaron pero que requieren un nuevo impulso mucho mas global. Me refiero particularmente a iniciativas como la tomada por Noruega con su Banco Mundial de Semillas de Svalbard o Cámara Global de Semillas, situada en la isla noruega de Spitsbergen, a 130 metros sobre el nivel del mar, construida a prueba de erupciones volcánicas, terremotos de hasta 10 grados en la escala de Richter, a salvo de la radiación solar, y asegurando el posible fallo eléctrico gracias al permafrost (suelo congelado) que hace posible el mantenimiento de las semillas a una temperatura ambiente de -18 grados centígrados o una temperatura natural entre -3 y -6 grados centígrados. Por eso ha sido llamada la "Cámara del fin del mundo".

Todo ello asegura la conservación de una muestra de semillas selladas herméticamente en una bolsa de aluminio con capacidad para 4,5 millones de muestras (en el 2020 ya se habían almacenado 1.074.537 muestras), a salvo de catástrofes naturales o conflictos bélicos.

En ese mismo orden de cosas hay que aplaudir la construcción y desarrollo de los diversos bancos de germoplasma animal de muchos países, pero la conservación de la Evolución debe de dar bastantes pasos más para asegurar no solo la conservación de los distintos genomas de todas las especies vivas del planeta para su uso futuro por el hombre, sino para la posterioridad, para que cualquier criatura inteligente pueda en el futuro utilizarlos, y hasta para que autónomamente la propia vida pueda renacer de sus cenizas, salvando así a la Evolución de ese paréntesis temporal al que aludí: esos fantásticos 4500 millones de años.

Habría que fomentar grandemente la labor de la UNESCO en aras de la Gobernanza mundial, ahora sí, en bien de un fin tan noble como este, continuando y desarrollando sustancialmente las iniciativas que suponen los tratados internacionales sobre los recursos filogenéticos para la alimentación y la agricultura (TRFAA), o la plataforma intergubernamental científico-normativa sobre diversidad biológica y servicios de los ecosistemas (IPBES). Los ocho principales convenios relacionados con la diversidad diversidad suscritos por este organismo no son nada desdeñables, pero hay que ir mucho más allá.

En ese camino me encontrarán y en el fomento de tales iniciativas. La conservación de la Evolución debe de ser un tema prioritario.

martes, octubre 08, 2024

¿Evangelio para la sociedad actual?

 Cambio de rumbo. Sí, hablo para mí. Las prioridades, el entendimiento global sobre lo que me rodea, la evolución de los acontecimientos... Todo ello me lleva a este cambio de dirección en el planteamiento de mis escritos.

Haciendo mi pequeña historia. Hace años escribí una obra de la que me sentía muy orgulloso: "Melodía en las estrellas". En ella vaticinaba la evolución de la sociedad mundial hacia un futuro, desde luego, mucho más feliz del que se presenta hoy ante nuestros ojos. La base era que existía por entonces una nación cuyo imperio (USA), sin pretenderlo, establecía de hecho un orden mundial dado su poderío, pero que en los siguientes años se deterioraría hacia momentos de gran zozobra, que por fin acabarían en una sociedad casi idílica gobernada por prohombres más cercanos a un tipo de filosofía mística que guiaría a los habitantes de la Tierra; lo dicho, un futuro feliz, tan lejos de las siniestras profecías que aparecían en obras como "1984", o "Un mundo feliz" de Huxley.

En verdad que erré, y en fallos gruesos que trastocan grandemente tan prometedores planteamientos.

Evidentemente, factores muy importantes trastocaron mis previsiones. Y es que algunos de ellos han evolucionado en pos de buscar una primacía que yo no acerté a adivinar en lo fundamental. Lo cierto es que se ha visto crecer desmesuradamente el poder tecnológico hacia armas de destrucción masiva, como las termonucleares, la velocidad hipersónica de misiles y aviones, el peligro de las armas biológicas, y hasta el sectarismo ideológico. El Islam representa una de esas fuerzas emergentes que pretende invadirlo todo. Los nacionalismos exacerbados (China, Rusia, etcétera) representan un peligro multipolar basado en las nuevas armas. Epidemias, contaminación global, ¿cambio climático?, son otros factores que enturbian el panorama. 

El reloj hacia la destrucción humana completa se ve, por consiguiente, muy cerca del punto final del no retorno.

Así que mi visión actual sobre el destino de la humanidad ha pasado de la esperanza idílica que presentaba en "Melodía de las estrellas", a un pesimismo que en verdad me remueve el alma.



Cierto que el destino individual de cada uno de nosotros está escrito en molde en los avatares de la historia, en nuestra irremisible muerte, pero aspiramos a que todo lo demás que nos rodea perdure (hijos, criaturas, naturaleza, etcétera), el mismo destino del ser humano.

Así que ahora persigo dos metas principales. Una, el enfrentamiento y conocimiento de mi más cercano e indudable destino que representa mi cierta (nuestra cierta) muerte, en la preparación hacia ese indudable destino que para mí representa más una liberación, un acompañamiento a la formidable Potencia que nos dio nuestro existir.

La otra meta tiene que ver con la herencia que dejamos aquí al irnos; lo particular (nuestro entorno inmediato) y lo general, el destino de la humanidad en conjunto. Al ser humanos, nuestros sentimientos nos inclinan a la salvaguarda de nuestra herencia como especie, la salvaguarda de los valores humanos, la estirpe humana, precisamente para que no exista un retroceso en la Evolución. Dentro de esta última el azar tiene una importancia trascendental; desde este punto de vista, es casi un milagro el haber llegado a construir la vida, el ser humano, la mente, el observador que se hace eco de toda la Creación.

Por ello considero totalmente obligatorio el intento de conservar la estirpe humana, lo que ello representa en la evolución de la mente y la vida, y en ello estimo la moralidad que debe hoy prevalecer en nuestra sociedades. Así que visto el caos actual, los peligros que se ciernen sobre la civilización, sobre el devenir humano, mis nuevos artículos se dirigirán prioritariamente a aportar mi granito de arena a la preservación de nuestra herencia humana, en cuanto me sea posible.

Tristemente estamos más cerca de la destrucción, de la hecatombe que de cualquier otro destino más halagüeño. ¡Luchemos para que tales presentimientos no se cumplan!

miércoles, septiembre 04, 2024

EVOLUCIÓN

 En primer lugar hacer referencia a dos verdaderos monstruos del episodio evolutivo: Charles Darwin y Alfred Russell Wallace.

Este último tuvo un amplio campo de trabajo, tanto en el río Amazonas como en el archipiélago malayo. Su nombre ha quedado grabado en nuestros días por su identificación de la llamada línea de Wallace que señala una línea geográfica que divide a Indonesia en dos zonas, una relacionada con los animales comunes en Australia, y otra en la que las especies son en gran parte de origen asiático.

Wallace y Darwin son abanderados de la evolución, aunque según los historiadores de la ciencia existen claras diferencias entre ellos: "Darwin enfatizó la competición entre individuos de la misma especie para sobrevivir y reproducirse, mientras que Wallace dio una mayor importancia a la influencia del medio para forzar a las especies a adaptarse al entorno local". (Wikipedia)

Como sabemos, tanto Darwin como Wallace propusieron que la selección natural era el mecanismo básico responsable del origen de nuevas variantes genotípicas y en última instancia, de nuevas especies. Al mecanismo de cambio Darwin lo conceptuó como evolución biológica. Su combinación con las leyes de Mendel se denomina síntesis moderna o "teoría sintética". Según la misma, la evolución se define como un cambio en la frecuencia de los alelos de una población a lo largo de las generaciones. Y tal cambio puede ser causado por diferentes mecanismos, tales como la selección natural, la deriva genética, la mutación y la migración o flujo genético.

Actualmente la evolución como propiedad inherente a los seres vivos no es materia de debate en la comunidad científica, sin embargo, los mecanismos que explican la transformación y diversificación de las especies se hallan bajo intensa y continua investigación científica.



Dentro de los diferentes tipos de evolución que se han considerado (divergente, paralela, reticular, convergente, etc.), y sus implicaciones tanto filosóficas, como sociales y religiosas, me gustaría poder añadir ciertos matices que acompañarían a las ideas ampliamente expuestas en artículos míos anteriores, como suponen la existencia de las dos principales manifestaciones del universo (primera y segunda manifestación).

A grandes rasgos, mi tesis sobre la evolución se resume en el hecho de que "dicha evolución es hija tanto del azar, como de la libertad del ser vivo, y del devenir del mismo universo (los distintos niveles creados dentro de la segunda manifestación)". Ello supone el no dar prioridad, como muchos alegan, a una u otra de tales causas. No simplemente "azar y necesidad" como se afirmó con asiduidad, sino, sobre todo, debido al impulso interno de cada ser (quizás la voluntad de Schopenhauer, la voluntad de dominio de Nietzsche, las pulsiones de Freud, etc.), dentro de las vías o canales señalados por la segunda manifestación con origen en la propia naturaleza o raíz de la potencia suprema (el propio Dios o Criatura Suprema) que son los polos que conducen toda la evolución universal. Evidentemente, todo ello constituye en el fondo una clara cosmovisión, en la que no se da prioridad a una evolución dirigida, ni a una causalidad azarosa sin sentido o errática, sino a un compendio de todo ello, en el que cada uno de los factores poseen su parte de realidad. Y dentro de los conceptos a desechar se incluyen algunos de los más santificados por la neurociencia, tales como la negación del libre albedrío, la causación puramente material de la mente (neurotransmisores en exclusividad), etc.

En tal cosmovisión, como matriz marco de la evolución, caben tanto el libre albedrío, como las circunstancias del medio, la expresión clara de las leyes físico-químicas, y los designios del devenir temporal del universo.

¡La evolución está abierta a todo, y no da prioridad absoluta a ninguno de los agentes aludidos!