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jueves, abril 04, 2024

Hecho consumado e Idealismo Analítico (Continuación)

 II. El Idealismo Analítico de Bernardo Kastrup

Un resumen de los planteamientos de Bernardo Kastrup expuestos en su obra "Pensando la ciencia".

El idealismo analítico postula un campo transpersonal de la actividad mental más allá de nuestras psiques personales.

Hay un mundo mental ahí fuera, igual que nosotros somos intrínsecamente mentales. Ver las cosas de esta manera sortea por completo el problema difícil de la consciencia, puesto que ya no necesitas salvar la infranqueable brecha entre la mente y la no mente, entre la cualidad y la cantidad, ahora todo es mental, cualitativo, y la percepción no consiste más que en modular un conjunto (personal) de cualidades para ajustarlo a otro (transpersonal).

Al no ser capaces de reconocer la naturaleza (los materialistas) de su propia consciencia a través de la introspección autorreflexiva, mezclan la materia con las cualidades de la experiencia. Piensan que el mundo material es el contenido de la percepción. (No es así, pero lo material es necesario, imprescindible para evocar lo que siente el cerebro).

* Notas propias al respecto: Esta es la conexión que elimina el problema difícil de la consciencia. La materia es necesaria e imprescindible para que se manifiesten las cualidades en el cerebro. La evolución en lo material, pues, "atrae" o hace manifestarse al mundo cualitativo - en el cerebro, por supuesto. El mundo cualitativo puede llegar al Omega -Dios-, gracias a la evolución en lo material -la evolución de la vida.

 Continúan las afirmaciones de Kastrup:

Para un idealista, sólo hay mente, siendo la materia nada más que el aspecto de ciertos procesos mentales desde un punto de vista determinado.

El fundamento de la existencia es la consciencia fenoménica.

En mi opinión, ese "algo ahí fuera" es la naturaleza experencial, esto es, consiste en actividad mental transpersonal. Dicha actividad mental sólo se nos presenta como el universo inanimado.

Lo que hay ahí fuera, sea lo que sea, no tiene, más allá de la actividad mental individual un estado definitivo antes de ser observado.

El entorno en sí mismo no comprende objetos con posición, forma, etc. precisos, sino que consiste en posibilidades o tendencias superpuestas.

Por disociación, la consciencia animal formaría múltiples alters desunidos como tú y como yo; esto es, la vida es la apariencia de un proceso disociativo a un nivel universal cuando se observa desde el otro lado de su límite disociativo.

Las propiedades físicas resultan de una interacción entre nuestros propios procesos mentales y los procesos mentales transpersonales dentro de los cuales vivimos. Esta interacción es lo que los físicos llaman observación o medición, lo que amplifica cognitivamente una de las posibilidades superpuestas de ahí afuera y conduce a la impresión de que habitamos un mundo físico determinado. Así pues, el mundo físico no es más que una imagen en la mente individual del observador, cada uno de nosotros percibe su propio mundo físico, definido por el contexto de sus propias observaciones.

Mantengo que sólo hay una consciencia animal.

Desde el interior (1ª persona) cada ser vivo, junto con el universo inanimado como un todo, es una entidad consciente.

Desde el exterior (2ª o 3ª persona) nuestras respectivas vidas interiores se presentan con la forma de aquello a lo que llamamos "materia" o "cualidad física".

La "materia" -toda materia- es simplemente el nombre que atribuimos a la apariencia de la vida interior consciente desde el otro lado de su límite disociativo. Éste es el motivo que hya correlaciones tan estrechas entre la experiencia interior y las pautas mensurables de la actividad cerebral.

Los procesos mentales transpersonales, que sustentan y sirven de fundamento al universo inanimado, no implican necesariamente metacognición. La metacognición es nuestra capacidad humana para evaluar explícitamente nuestra propia actividad mental, lo cual requiere algo más que la pura consciencia fenoménica. Una experiencia es metacognitiva si, además de tener la experiencia, el sujeto sabe que la tiene. La metacognición permite la deliberación, el razonamiento y la planificación. Los procesos mentales puramente instintivos, por otra parte, son aquellos que, pese a ser conscientes, carecen de metacognición. Dado que las leyes de la naturaleza se antojan estables y predecibles, la actividad mental transpersonal que subyace en el universo inanimado es instintiva, no metacognitiva.

En opinión del autor, la consciencia universal no tiene necesariamente un plan; puede estar haciendo lo que está haciendo sólo porque tiene la disposición inmanente a ello.

La "materia" es la etiqueta útil que ponemos a los contenidos de una modalidad particular de la experiencia: la percepción.

Pienso que los contenidos de la percepción -me refiero a las disposiciones particulares de las cualidades perceptibles, como el color, el sabor, el olor, etcétera- no son más que representaciones o fenómenos del mundo tal cual es en sí mismo. Lo que he estado llamando "apariencias extrínsecas" son equivalentes, al menos en gran parte, a las "representaciones" de Schopenhauer y de los "fenómenos" de Kant.

De acuerdo con el idealismo analítico, el andamiaje del espacio-tiempo y las percepciones básicas que lo pueblan son mecanismos cognitivos que hemos desarrollado como especie, no existencias independientes, por eso están integrados en el organismo.

A diferencia de las percepciones básicas (píxeles), esta narrativa interior se transmite por la cultura y la educación. Es precisamente una de esas historias vinculadas a la cultura la que conduce hoy a la mayoría de las personas a mirar al mundo exterior y ver objetos discretos hechos de materia fuera de la mente.

Las cantidades son útiles para describir diferencias relativas entre cualidades ya conocidas de manera experencial, pero falla por completo al ocuparse de las cualidades mismas.

Sostengo que el mundo exterior está construido por estados experienciales transpersonales que se presentan a nosotros en forma de lo que llamamos "materia". La materia, por tanto, no es sino la apariencia extrínseca -la imagen- de la experiencia interna. En los seres vivos, la "materia" que constituye su cuerpo es la apariencia extrínseca de sus estados experienciales individuales (siendo esta la razón por lo que las partes mensurables de la actividad cerebral se correlacionan con la experiencia interna). En el caso del universo inanimado, la "materia" es la apariencia extrínseca de los estados experienciales transpersonales.



Para Zeilinger "no tiene sentido suponer que lo que medimos [esto es, observamos] en un sistema posee realidad [independiente].

A continuación Kastrup expone diferentes opiniones al respecto.

"La física cuántica se despide de la realidad" (Cartwrigt, 2007).

"Algunas predicciones de la MC son incompatibles con la no contextualidad (independencia respecto a la observación), incluso para una amplia e importante clase de teorías no locales" (Leggett, 2003).

Resultados experimentales de los que se informó en el 2007 (Gröblacher) y el 2010 (Romero) han confirmado estas predicciones. Reconciliar estos resultados con el actual paradigma requeriría una redefinición profundamente contraintuitiva de lo que llamamos objetividad (¿realidad?). (¿Hay que ignorar estas anomalías?).

Tomados en conjunto estos experimentos, indican que el mundo cotidiano que percibimos no existe hasta que es observado, lo que a su vez sugiere que la mente desempeña un papel fundamental en la naturaleza.

Y recientes experimentos parecen haber demostrado el aspecto central y definitorio de la MCR (Mecánica Cuántica Relacional) de Carlo Rovelli (1996), que el mundo físico, en efecto, depende del observador de manera análoga al movimiento (Proietti et al, 2019; Emerging Technology from de arXiv, 2019).

El mundo consiste en una superposición unitaria de potencialidades (en la medida en que las personas pueden saber, antes de ser representado a través de la percepción consciente). Esta superposición -indivisible, puesto que el entrelazamiento cuántico impide que los elementos de la superposición sean describibles separadamente unos de otros- es incompatible con la existencia de objetos individuales separados y de eventos con propiedades determinadas.

* (Nota propia: ¿Explicaría esto la unicidad del ser vivo, de la segunda manifestación del universo? - Ver la parte III de este artículo).

La decoherencia no obvia ni excluye la posibilidad de que la consciencia sea la agencia que hay detrás del colapso de la función de onda.

Aunque no hay duda de que cada organismo -de acuerdo con la MCR- pueda habitar su propio mundo de percepciones, "los organismos están rodeados por un entorno común de pensamientos, lo que evita el solipsismo, al menos en esencia". (Afirmación de Richard Corn Henry de que "el universo es por entero mental". Revista Nature 2005).

El problema es que la teoría cuántica contradice nuestra comprensión intuitiva de lo que significa real. De acuerdo con la teoría, si dos partículas reales A y B son preparadas de una manera especial (se supone entrelazadas, en mi opinión), lo que Alicia ve cuando observa la partícula A depende de cómo Bob observa al mismo tiempo la partícula B, aunque ambas partículas -así como Alicia y Bob- están separadas por una distancia arbitraria (para mí, esto es normal, considerando que A y B  tienen una realidad compartida debido a su entrelazamiento). Según el razonamiento expuesto por Kastrup, esta "acción fantasmal a distancia" (Einstein) contradice o bien la causación local, o bien la misma noción de que las partículas A y B son "reales", en el sentido de existir con independencia de la observación.

Pero resulta que ciertas propiedades estadísticas de las observaciones (Leggett, 2003) -confirmadas experimentalmente (Cartwrigt, 2007)- indican lo último: que las partículas no existen con independencia de la observación. Y puesto que la observación consiste en última instancia en lo que se aprehende en la pantalla mental de la percepción, la consecuencia puede ser que "el universo es por entero mental".

La raíz de todas estas incertidumbres filosóficas es la suposición no examinada de que sólo existen las cantidades físicas.

Según Andrei Linde "nuestro conocimiento del mundo no comienza con la materia, sino con las percepciones".

En ausencia de un absoluto, de un sustrato independiente del observador, el mundo físico de la MCR sólo puede ser los contenidos de la percepción. Pero para Bernardo Kastrup, junto con los contenidos de la percepción también hay, desde luego, categorías mentales no perceptivas, como los pensamientos.

La mecánica cuántica no predice pensamientos, sino sólo el despliegue de la percepción. En opinión de Kastrup, todas las cantidades físicas que se despliegan en la pantalla de la percepción pueden surgir como relaciones entre pensamientos. Esta línea apunta a la mente como el sustrato primario de la naturaleza, cuyos estados discernibles constituyen la información.

Entonces, el pensamiento -cuyas características ambigüedades tal vez sean lo que los estados de superposición cuántica representan en última instancia- subyace en toda la naturaleza, no sólo en los organismos vivos.

El mundo físico de un organismo observador puede surgir de una interacción -una pauta de interferencia- entre los pensamientos de este organismo y los pensamientos transpersonales que subyacen en el universo inanimado que lo rodea.

Una de las implicaciones teóricas más extrañas de la mecánica cuántica es que observadores diferentes pueden dar cuenta de manera diferente -aunque con idéntica validez- de la misma secuencia de eventos.

Para Kastrup las cantidades físicas se limitan a describir nuestras percepciones y, por tanto, depende de cada uno de nosotros como observadores.

En los últimos años, el grupo de Donald Hoffman en la Universidad de California, en Irvine, ha mostrado que nuestro aparato perceptor no ha evolucionado para representar al mundo verídico, como es en sí. (Pero sí para la supervivencia). Si viviéramos el mundo tal y como realmente es, estaríamos abocados a una rápida extinción (Hoffman, 2009; Hoffman y Singh, 2012).

El universo es una construcción mental desplegada en la pantalla de la percepción. Es a este universo mental al que nos está conduciendo la Física, no a los aspavientos ni a los juegos de palabra del realismo de la información.

Solo hay una salida razonable: considerar nuestras percepciones como un panel de indicadores que proporcionan la información más importante, aunque sea de manera indirecta, sobre el universo mental de ahí fuera.

El futuro de la física -y de toda la Ciencia- es la mente; no solo la individual, la del lector o la mía, sino la mente como la esencia transpersonal que confiere a la materia su realidad interna. Ahí radican las soluciones a los enigmas de la mecánica cuántica, al problema mente-cuerpo y a las, por lo demás, extrañas conexiones entre las matemáticas y la física. ("Universo matemático" de Max Tegmark).


martes, enero 31, 2023

Inconsciente (Mundo)

 Enumeración de artículos del autor (Alejandro Álvarez Silva) publicados en el Blog Foro Esencia con la Etiqueta "Inconsciente (Mundo)":

Causalidad                                                                                   4-01-2023 

El misterio de la mente                                                              28-10-2022

La excepcionalidad de la mente                                                 24-10-2022

"Sí-mismo" y tiempo                                                                  14-10-2022 

El presente lo es todo, pero casi...                                              07-07-2022

La "aparición" de la mente                                                         05-04-2022

Recapitulación y conclusiones II (Consciencia y sensación)     02-12-2021

Recapitulación y conclusiones I  (Consciencia y sensación)      30-11-2021

Materia sensible                                                                          22-11-2021

Sensación                                                                                    12-11-2021

La consciencia y la sensación como "propiedades"

de la materia: ¡Un nuevo estado!                                                01-11-2021

La conciencia como agente moldeador y creador

del universo                                                                                 07-07-2021

Las claves del fenómeno cuántico (y X)                                     25-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (IX)                                       24-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (VIII)                                    23-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (VII)                                     22-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (VI)                                       20-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (V)                                        19-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (IV)                                       18-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico (III)                                       17-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico  (II)                                       16-02-2021

Las claves del fenómeno cuántico  (I)                                        15-02-2021

Visión "radical" del fenómeno cuántico                                     11-02-2021



Enumeración de artículos del autor publicados en el Blog El Imperio de la Verdad con la Etiqueta "Inconsciente (Mundo)":

Vida: Colisión entre dos mundos                                                23-01-2023

Esencia y dinámica del Mundo (II)                                             19-01 2023

Esencia y dinámica del Mundo (I)                                              17-01-2023

El yo y la inconsciencia                                                              10-01-2023

Sintiencia                                                                                     29-11-2022

Un universo de consciencias                                                       22-10-2022

El universo: sustancia divina... y ¡humana!                                15-10-2022

Más allá de la vida                                                                      12-12-2021

Cuántica y mente                                                                         26-11-2021

Condiciones necesarias para la materia sensible                         16-11-2021

Consciencia y sensación (Antecedentes)                                     14-11-2021

Introducción a la obra "Consciencia y sensación"                      04-11-2021

Materia "animada"                                                                      10-03-2021

Reflexión, tiempo, sensación                                                      08-03-2021

El entrelazamiento cuántico clave de la mente                           08-02-2021

"Interioridad" del Ser y el origen de su libertad                         22-01-2021


Todos son accesibles para el lector acudiendo a los dos Blogs citados, haciendo la salvedad de que el primer bloque presenta más planteamientos científicos, y el segundo posee tintes algo más metafísicos.

miércoles, enero 04, 2023

Causalidad

 Según el físico David Bohm se podría mantener la causalidad y la realidad misma (algo en suspenso dentro de la mecánica cuántica) a través de la no-localidad. En su teoría se salva la causalidad del universo a través del entrelazamiento cuántico o una interconexión de los fenómenos a distancia, apelando a una especie de variables ocultas, o sea, el extraño comportamiento a nivel cuántico podría explicarse como efectos visibles de una "totalidad implicada", en la que cada átomo estaría de alguna manera conectado a los otros átomos del universo.

Y bien, aunque las teorías de Bohm no fueron muy bien recibidas por la física contemporánea, recientemente han sido revividas por la escuela apellidada "mecánica cuántica emergente", donde las partículas son entendidas más bien como fenómenos resonantes entrelazados con un campo de punto cero. La aparente aleatoriedad de los fenómenos se debería a que cada fenómeno es modificado por otros fenómenos distantes que lo causan, como si fuere a través de variables ocultas. Y a fin de cuentas, la teoría de Bohm implica que cada fenómeno existe en una red de total interdependencia con todos los otros fenómenos.



En la teoría de la vacuidad, la realidad física es posible solamente por que no existen partículas determinadas de manera local y sí una "interconectividad cuántica". El campo vacío o campo cero es un especie de mar de infinita energía potencial, con una infinita "creatividad" y de ésta emergen todos los fenómenos que surgen y desaparecen a cada instante.

Así que la "mecánica cuántica emergente" explica la causalidad en términos del mundo que observamos y, sin embargo, existe un plano en el cual no hay causalidad, en lo que Bohm llamaba "totalidad implicada", la profunda unidad de todos los fenómenos en su potencial infinito.

Y todo ello viene a colación porque la mecánica cuántica debe lidiar con la paradoja de que en la realidad última no puede haber causalidad y, sin embargo, debe defender la existencia de la causalidad en un plano relativo, en el que ciertas acciones producen efectos que conducen hacia la misma. De alguna forma, lo relativo y lo absoluto deben convivir.

Todo esto debería tener profundas implicaciones en la misma creación el universo y sus instantes iniciales: su conexión íntima en su totalidad sin necesidad de otras hipótesis ad hoc, mucho mas extendidas. ¡Una nueva física quizás se vislumbra!


Artículo de referencia: "El extraño hecho de que la causalidad no existe a nivel cuántico, pero sí en la realidad ordinaria", por Luis Alberto Hara.

jueves, diciembre 02, 2021

Recapitulación y conclusiones II (Consciencia y sensación)

He traído a colación la teoría del filósofo José Díez Faixat por una razón principal: el aunar en una dualidad la energía y la consciencia, entre otras dualidades (aunque en el fondo exista una realidad absoluta no-dual). He de confesar que en un primer momento y con mi mentalidad de físico, se me hacía muy difícil imaginar que energía y consciencia, conceptos tan distintos, pudieran formar parte de algo común a las dos (no se me había ocurrido la hipótesis que ahora sostengo). El ¡eureka! que ha supuesto en mi pensamiento abrazar la hipótesis de consciencia y sensación como cualidades de la materia en un estado característico, me ha hecho reconsiderar la teoría de Faixat como un referente, muy arriesgado sí, pero dotado de indudable belleza y armonía... La considero, pues, como una fuente de la que puedan beber los investigadores que pretendan adentrarse en el extraordinario y complejo fenómeno de la consciencia.

He dedicado un capítulo a la empatía y las neuronas espejo, porque junto a la intersubjetividad y los "mapas cerebrales" hacen posible la "reflexión" que integra no ya el entendimiento, sino la sensación y la emoción, que si no imprescindibles para la "toma de conciencia", si son necesarias y suficientes para, "nada menos" que la "construcción del yo".


En el capítulo 8 expuse un somero análisis del movimiento llamado "Pansiquismo", sin que necesariamente sea seguidor de tal corriente, que por cierto, va añadiendo cada vez más adeptos. Lo expongo  por la "posibilidad" de que la materia, aún en su nivel más bajo de complejidad, pudiera poseer un hálito, una conciencia mínima que, curiosamente, también figura en los planteamientos de la teoría entrópica-sintrópica de Faixat.

Como creo que ya existen propuestas de explicación de la consciencia, o más bien, de las características que deben cumplir un grupo de partículas materiales para poderlas considerar un sistema consciente, he citado algunas de ellas que, en mi opinión, pueden aportar bastante al respecto. El capítulo 7 las contempla. Ahora bien, ninguna resuelve el problema de fondo de la "emergencia" de la consciencia, lo que a mi entender, sí sucede en la hipótesis propuesta en este trabajo, al defender el monismo que representa en sí la propiedad intrínseca de la materia llamada sensación.

En el capítulo 6 expongo algunos experimentos que avalan la tesis de que la Teoría Cuántica tiene mucho que ver con el tema de la consciencia. La teoría de Penrose-Hameroff ya es un clásico sobre ello, y los recientes experimentos de laboratorio en China son un indudable apoyo a su teoría.

Solo me queda aclarar que no trato de descubrir ni presentar una teoría elaborada que pueda explicar la sensación y la consciencia (el problema "difícil" de Chalmers), simplemente quiero convencer a mis colegas, y hasta a mí mismo de que poseemos el nivel científico suficiente para poder afirmar, y por ello seguir en esta misma senda en nuestras investigaciones, que la sensación-consciencia no es más que un estado de la materia-energía que se presenta cuando la misma se adorna de las siguientes características:

1) Existe un campo electromagnético craneal cuya expresión son las ondas cerebrales.

2) Existe una continua retroalimentación (feedback) entre entradas y salidas (inputs y outputs).

3) El mundo cuántico es en último extremo, con sus propiedades más significativas (entrelazamiento y efecto túnel), el verdadero motor de la consciencia.

Mucho se ha avanzado en cuanto a las teorías del caos, la complejidad y los estados estables fuera del equilibrio apuntados por Onsanger y Prigogine, y muchos otros descubrimientos referentes al metabolismo de los seres vivos, pero aquí solo me he ceñido, y es mucho, créanme, al difícil problema de la consciencia-sensación.

Por último, he de advertir que la hipótesis que promulgo en modo alguno restringe a la sensación-consciencia, las cualidades ordinarias conocidas de pensamiento, voluntad, libre albedrío, etcétera. ¿Quién nos dice que por encima de la consciencia tal como la conocemos, no existan otros estados de la materia que encierren en sí la expansión de esa consciencia a otros ámbitos apenas imaginados?... La materia-energía aún podría encerrar muchos más misterios, pues su evolución futura es una incógnita.

                                                              Alejandro Álvarez Silva

(Final del ensayo del autor, Consciencia y sensación)

martes, noviembre 09, 2021

Los límites del reduccionismo

 Aplicar el reduccionismo a situaciones o entornos donde no es apropiado, conlleva errores que en bastantes ocasiones pueden llegar a trastocar en gran medida el asunto de que se trata.

Una de las situaciones se refiere a la "qualia", sobre todo cuando se aborda desde la orilla de la pura materia (inerte), y se quiere reducir a ella todos los aspectos de la "qualia" (sensación, consciencia, etcétera).

Y es que hay cosas "irreducibles", pues su esencia es completamente diferente a la primera... Entiéndaseme bien, aunque la "qualia" pudiera ser una propiedad (cualidad) de la materia-energía, tal propiedad es "irreducible" a otras como la inercia, el espín o cualquier otra de las bien establecidas por la Ciencia hasta ahora.

Y no vale hablar de "isomorfismos"(Max Tegmark), lenguaje matemático, a aplicar por semejanza, por ejemplo en la psicofísica de la ley de Weber-Fechner.

Sabemos que dicha ley es una relación cuantitativa entre la magnitud del estímulo físico y su percepción subjetiva. Esta ley fue emitida por Ernst Heinrich Weber en 1860 a través de su libro Elemente der Psychophysik y elaborada en su forma actual por Gustav Theodor Fechner. En esencia nos dice que "si un estímulo crece en progresión geométrica, la percepción evoluciona en progresión aritmética". Así que la relación entre el estímulo y la percepción corresponde a una escala logarítmica. O sea, existe una relación entre la magnitud objetiva de un estímulo físico y la percepción cognitiva de dicho estímulo. Nuestra capacidad de apreciación de un cambio se basa en el "valor relativo de la variación respecto al valor de partida".

También, hay que distinguir entre percepción y sensación. Una sensación no implica necesariamente que la persona se dé cuenta de lo que la estimula, sensorialmente.

la sensación se transforma en percepción cuando tiene algún significado para el individuo. La percepción aumenta o se fortalece conforme se enriquece la experiencia  y la cultura del sujeto.


Aunque existe una relación entre el estímulo y la percepción-sensación, como dije, no puede aventurarse una especie de isomorfismo que los "iguale" en su esencia. El estímulo es "esencialmente físico", y la sensación, aunque ampliamente modulada de acuerdo con la ley psicofísica de Weber-Fechner, posee una esencia "irreducible" a cualquier otra propiedad o cualidad material.

Su irreducibilidad se ve claramente reflejada en la teoría de Tononi sobre la consciencia -Teoría de la Información Integrada o IIT.

A saber, la medida de la irreducibilidad del repertorio de estados del sistema, o cantidad de consciencia, según IIT, se denomina Φ (phi) y se mide en bits, usando herramientas matemáticas como la divergencia Kullback- Leibler o la distancia del movedor de tierra (EMD), aunque resulte computacionalmente intratable para sistemas suficientemente complejos como el cerebro humano. Y es que para IIT la experiencia subjetiva es un hecho fundamental e inapelable.

-La divergencia de la información es una medida no simétrica de la similitud o diferencia entre dos funciones de distribución de probabilidad.

-La EMD es la medida de la distancia entre dos distribuciones de probabilidad sobre una región D o métrica de Wasserstein (coste mínimo de convertir una pila de arena en otra).

El antirreduccionismo de IIT guarda paralelismo con el monismo de doble aspecto y el dualismo de propiedades, ya que asevera que la subjetividad es un propiedad abstracta fundamental como la carga o el espín -inherente en mayor o menor medida en todas las cosa propiamente dichas.

No busquemos la explicación de la consciencia en un reduccionismo a partir de las propiedades físicas conocidas de la materia. La "qualia" tiene entidad propia: ¡es la propiedad que hace que la materia-energía "sienta", se centre en sí misma!

lunes, noviembre 01, 2021

La consciencia y la sensación como "propiedades" de la materia: ¡Un nuevo estado!

 Conocemos como estados de la materia al sólido, al líquido y al gaseoso, a los que habría que añadir el plasma, el condensado de Bose-Einstein, el condensado de Fermi, el supersólido (Helio-4) y los estados de alta energía.

Ahora bien, la materia-energía, en términos relativistas del tensor debido a Einstein,  podemos considerar  también que posee otros "estados más básicos" aún: la energía como tal, y la materia que es energía sumamente concentrada, base de la energía nuclear, de acuerdo con la conocida fórmula, E=mc². Desde tal punto de vista, hay que considerar otro tipo de estado básico de la energía-materia, la "materia sentiente" que constituye el sistema de partículas que constituye el "cuerpo" de los seres vivos.

Es una forma o estado de la materia-energía que se presenta cuando se dan ciertas condiciones mínimas necesarias.


 Tales condiciones, a saber, 1) la existencia de un campo electromagnético intracraneal (en seres craneados), 2) profusas retroalimentaciones, y 3) dominio cuántico en los niveles más básicos, hacen posible la existencia de la "sensación" en un sistema de partículas, y con ello la "vida".

Hasta ahora las cualidades que se definían a partir de la consciencia y la sensación, parecían distinguirse con facilidad de la que poseía lo que denominamos "materia inerte" (la materia estudiada hasta ahora por la Física, adornada de la propiedad característica de la "inercia"). Se construían así dos mundos aparentemente distintos, casi opuestos, base del cartesianismo de Descartes: mundo material (cuerpo) y mundo espiritual (alma, qualitas). Pues bien, la Ciencia es ya suficientemente madura para establecer el "monismo" de considerar solo la existencia de un solo ente, la materia-energía y no los dos del dualismo cartesiano.

La materia es única, pero posee tres formas o estados básicos: energía que podríamos considerar simple; materia a secas; y "materia sentiente". ¡Consciencia y sensación, y todas las "qualias" definidas no son más que propiedades de la materia-energía, cuales la inercia, la temperatura, etcétera!

Una descripción de tal hipótesis aparece en la nueva obra de este autor: "Consciencia y sensación", publicada en la plataforma de Bubok. Consciencia y sensación

miércoles, julio 07, 2021

La conciencia como agente moldeador y creador del universo

 "Medida⇔Observador⇔Conciencia"

El clásico experimento cuántico de la doble rendija nos ilustra sobre la dualidad onda-corpúsculo, y lo que es más importante, sobre la exclusión mutua entre interferencia (superposición de estados) y uno de los caminos elegidos por el corpúsculo. Ese principio de exclusión es fundamental en cuántica e ilustra o resuelve la "paradoja del gato de Schrödinger". Me explicaré.

Claro que es real la "superposición de estados" (vivo y muerto) que se presenta en el experimento mental, así como es real la definición única de cada uno de los estados para un observador de dentro de la caja ( conciencia directa o indirecta de la medida). Ahora bien, tales eventos como en el experimento de la doble rendija, son mutuamente excluyentes... Podemos decir, por encima de cualquier otra consideración, que la existencia de un observador -conciencia de la medida- dentro de la caja, imposibilita "siempre" la posibilidad de la "superposición de estados" (sencillamente, no ha lugar). Y esta simple consideración resuelve la paradoja emitida hace tanto tiempo por Schrödinger y su consecuencia posterior, la derivación que supone lo que se ha llamado "el amigo de Wigner". Debo volver a recalcar lo sustancial del hecho o acontecimiento que se impone por intersubjetividad a todo el universo.

En mi opinión, todo esto hace que reconsideremos la forma de aplicar los métodos matemáticos en la Física, sin una previa revisión muy profunda de los aspectos lógico-teóricos de los propios principios físicos, sean clásicos o cuánticos: matemáticamente son posibles muchos resultados, pero físicamente solo se dan algunos, los que precisamente hacen desaparecer las paradojas apuntadas...

 

De las consideraciones anteriores se desprende, una vez más, el trascendental papel del observador, como agente en la medida, con su "conciencia" de tal medida, de donde no es el propio observador lo relevante, sino la "conciencia interna de tal observador", es decir, básica y sustancialmente: ¡la conciencia es el verdadero agente moldeador y creador del universo!

martes, mayo 04, 2021

La hipótesis inflacionaria, un "desaguisado" racional

 Resulta que para resolver el "problema" de científicos que no dan con la clave de asuntos teóricos del campo de la astronomía, nos obligan a "santificar" principios que no van más allá de ser unas hipótesis "ad hoc", útiles para ellos, tratando de justificar su ignorancia y creando otros problemas de mucha más enjundia que afectan, nada menos que a la lógica racional más al uso.


El ejemplo de la "inflación cósmica" es paradigmático. El intentar resolver, por ejemplo, la planitud del universo (los datos observacionales lo avalan) junto a otras cuestiones, ha llevado a dichos científicos a emitir la hipótesis de la existencia de un campo escalar a semejanza del campo de Higgs (el bosón de Higgs sí se ha medido) que produjo la expansión de forma explosiva del espaciotiempo, algo que venía muy bien para quienes especulaban sobre el "redondeo" inicial del Big Bang. Todo ello sin datos reales que lo prueben.

La justificación: "A falta de una teoría mejor...".

Claro, si la aceptación de la hipótesis inflacionaria no condujera a otros resultados, igual de especulativos, pero con una trascendencia ontológica tan grande que la hacen, verdaderamente "irracional". Me estoy refiriendo al abierto campo del "multiverso", y en particular el de los universos-burbuja que nacen por doquier "ad infinitum"... ¡Qué derroche... para tan poca sustancia! Al llegar a este punto y ante esa proliferación de que va claramente en contra del principio de la navaja de Ockham, es hora de "hacer una parada y reflexionar sobre el conjunto de todas esta hipótesis imbricadas mutuamente"... Si dar satisfacción a unos científicos de la rama cosmológica, junto a otros físicos teóricos, que a estos efectos tienen interese comunes, hace temblar todo el entramado filosófico tan "duramente" construido a lo largo del tiempo y cuya asunción posee caracteres, en cierto punto, de irracionalidad, es hora que nos planteemos su revisión, y la mejor forma es seguir los pasos de la observación, de los datos científicos "contrastados"... Además de que existen otras posibilidades igualmente científicas como la del físico Turok, etcétera.

La cuestión del multiverso creció extraordinariamente en Física a partir de las hipótesis del físico americano Hugh Everett III, y la de suma de historias o caminos de Richard Feynman; así se edificó una de las "interpretaciones de la Cuántica", que conducía al multiverso al dar plena objetividad (realidad) a cada uno de los estados, creyendo así dar explicación al problema de la medida, al dar validez en todo momento a la ecuación de estado de Schrödinger, evitando la "catástrofe" que suponía la "decoherencia".

Es una toma de posición ideológica dentro de la Ciencia, que rechaza de forma absoluta la existencia de alguna "subjetividad" dentro de la Física... Ahora bien, sin soslayar la existencia de otras muchas interpretaciones de la Cuántica que no conducen a esos postulados, hay que decir que, precisamente, la introducción de la "subjetividad" en los planteamientos físicos de la Ciencia, en mi opinión, trae más beneficios que perjuicios: ¿Cómo explicar, entonces, la existencia del campo psíquico, o mundo de cualidades de la vida?

Analizando en profundidad dichas cuestiones, tanto desde el punto de vista filosófico u ontológico, como desde el propio campo científico, la subjetividad, objetivada por la "intersubjetividad" de los actores-observadores, viene a corregir muchos de los "desaguisados" originados por la asunción del concepto de multiverso, una idea especulativa que conlleva la creación de universos a "tutiplén", en un verdadero "desaguisado" racional e intelectual.

¡Reconozcamos nuestra ignorancia y no emitamos hipótesis que den soluciones "ad hoc" para cada problema!... ¡la racionalidad nos lo agradecerá!

¡Desde que la ciencia concluyó que el universo se creó de la nada ("comida para todos"), ni el más sectario seguidor religioso podría imaginar que su dogmático principio de la "creación por Dios del universo a partir de la nada", llegaría a tales extremos!

miércoles, febrero 24, 2021

Las claves de fenómeno cuántico (IX)

 "En busca de la verdadera Teoría Cuántica"


Cuando se atraviesa el "umbral" cuántico, el principio de causa y efecto se transforma en un bucle en el que es imposible saber qué es lo que origina una cosa: el efecto se convierte en la causa de todo lo que ocurre. El viaje al pasado ya no sería un paradoja. Y tal bucle se desenvuelve fuera del espacio y del tiempo.

Como explica la física Marta García-Matos, hay tres tipos de paradojas: las que desafían la física clásica, las que desafían la intuición y el sentido común, y las que desafían "a la misma física cuántica".

En su opinión: las primeras evidencian que la física clásica falla en algunas predicciones; las segundas evidencia que las intuiciones nacidas de nuestro contacto con el mundo falla en algunas predicciones; y las terceras (construidas para testear la consistencia de la nueva teoría) no sabemos aún qué evidencian.

Todo esto se deduce de la nueva investigación realizada por científicos de la Universidad Libre de Bruselas (ULB) y de la Universidad de Oxford.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de investigadores ha desarrollado una teoría de la causalidad en la teoría cuántica. En ella los conceptos de causalidad s definen en términos inherentemente cuánticos, en lugar de relaciones con un nivel clásico de causa y efecto.

Según esta teoría, las relaciones que ocurren entre las partículas sujetas a entrelazamiento  cuántico no están sometidas al principio clásico de causa y efecto, sino que se rigen por una influencia causal de ciclos impenetrables, sin un orden causal temporal.

Esto significa que, a esos niveles de realidad, el entrelazamiento cuántico no requiere que las partículas necesiten tiempo para avanzar en una dirección (como ocurre en el mundo ordinario), sino que forman un círculo dinámico en el que la causa y el efecto se confunden: no es posible saber qué originó un proceso.

En otras palabras, cuando alteramos el estado de una partícula que ha estado entrelazada con otra, no está claro que nuestra acción origine el comportamiento de la otra distante, porque todo ocurre fuera del espacio y el tiempo. Y no es que el mundo cuántico tenga un orden causal indefinido, lo que ocurre es que sí tiene una estructura causal precisa que involucra ciclos ajenos al espacio-tiempo.

En sus especulaciones, creen en consecuencia que la estructura causal del espacio-tiempo en sí misma podría volverse cíclica cuando cruza el umbral cuántico, provocando una intersección prometedora entre la teoría cuántica y la relatividad general.

(Del artículo de Tendencias21:"El umbral cuántico distorsiona el principio de causa y efecto". Referencia: Cyclic quantum causal models. Jonathan Barrett, Robin Lorenz & Ognyan Oreshkov. Nature Communications.)


Según el físico Juan Martin Maldacena, la pareja AdS/CFT (CFT significa Conformal Fiel Theory y es una teoría cuántica en la que no hay gravedad; AdS significa anti-de Sitter y es otra teoría cuántica con gravedad y con una dimensión más que la teoría CFT) describen exactamente la misma física.

Si la teoría CFT está en tres dimensiones espaciales más el tiempo, la teoría AdS vivirá en un mundo de cuatro dimensiones más el tiempo.

Maldacena conjeturó que existen muchas de estas parejas, y que lo que ocurre en un miembro de la pareja tiene un proceso espejo en el otro miembro que describe los mismos fenómenos. O sea, la pareja AdS/CFT representan dos lenguajes diferentes para una misma realidad física: uno de los lenguajes tiene sólo una teoría cuántica; en el otro tenemos, además, un espacio-tiempo curvado y una dimensión adicional.

En un artículo recientemente publicado se especula que la dimensión adicional está codificada en el entrelazamiento de la teoría cuántica. El artículo está firmado por el canadiense Mark van Raamsdonk.

En base a ello hay investigadores que que se preguntan si podemos construir una teoría cuántica en la que sólo hubiera objetos, sin noción alguna de espacio y tiempo: el espacio-tiempo emergería a partir del entrelazamiento entre esos objetos. La regla básica sería: "si dos objetos comparten mucha información han de estar cerca en el espacio; si comparten muy poca, sería que están lejos".

(Del artículo de la Razón-Ciencia "El espacio-tiempo podría ser un fenómeno cuántico".)


Aunque la decoherencia cuántica (proceso que produce la pérdida de coherencia de un estado cuántico) sólo pudiera dar cuenta de apariencias y no de la ontología (d´Espagnet 2000), si explica la destrucción de la interferencia cuántica, es decir, de la superposición de estados. Así que la decoherencia juega un papel central en la explicación de cómo las propiedades clásicas de un sistema surgen a partir de su naturaleza cuántica; según la versión más aceptada de la decoherencia, esto se produce a consecuencia de la intersección del sistema cuántico bajo estudio con su ambiente.

De cualquier forma la decoherencia cuántica es un mecanismo poderoso que se encuentra en desarrollo y que no ha agotado todo su potencial. Por este motivo la decoherencia ha sido invocada para resolver las dificultades de ciertas interpretaciones de la MQ.

(Del artículo "Decoherencia cuántica". Fortín, Sebastián 2016. Diccionario Interdisciplinar. Austral, editado por Claudia E. Vanney, Ignacio Silva y Juan F. Frank. Url: http://diarioaustral.edu.ar/Decoherencia_cuántica)

Otro artículo muy interesante respecto al tema que recomiendo leer es: Quantum origin of life: Methodological, epistemological and ontological issues. Juan Campos Quemada. Universidad Complutense de Madrid.

(La próxima entrega del artículo será la última)

martes, febrero 23, 2021

Las claves del fenómeno cuántico (VIII)

 "En busca de la verdadera Teoría Cuántica"


La insatisfacción que produce la dicotomía entre los fenómenos subjetivos de la personalidad y el aparente mecanicismo de la neurociencia, esto es, entre el fenómeno vital y la abstracción de la ciencia físico-matemática, requiere buscar un nexo convergente entre ambos.

Teniendo en cuenta las especiales características del mundo cuántico, estas le hacen idóneo para el inicio de la búsqueda de tal meta, pero como dije, la maraña de interpretaciones de la MQ parece un hándicap nada agradable.

Es preciso, pues y como mínimo, proceder al análisis, aunque sea somero, de dichas interpretaciones, pero con el punto de vista fijado en el horizonte de ese nexo convergente entre Vida y Física.

Mi conclusión final fue, en su día, la adherencia a la ortodoxa interpretación de Copenhague, bajo las oportunas observaciones del Nobel Max Born, con su "regla" de probabilidad y su condición de realidad basada en los "invariantes de observación". A partir de ahí elaboré, hace unos años, los conceptos de "espacio probabilístico" y "realidad dual" al admitir la especial "realidad de la función de onda" de Schrödinger (*).

En mi teoría, en el proceso de la medida, el "tomar nota" del resultado, supone que la "conciencia" del resultado de esa medida equivale a una "creación" de realidad. Por tanto, aquí el "rol" del observador es intrínseco, causal como suponen, entre otros, tanto Neumann como Wheeler. La "intersubjetividad" apuntada por Born, corrobora la asunción de tal realidad por todos los observadores. En tal caso, estamos ante un "salto" metafísico importante: la entrada de la "conciencia" del observador  en el proceso, y por ello la "incidencia indirecta" de la "voluntad" del observador que, a mi juicio, en la medida "crea" realidad.

Aquel acto de "tomar nota", puede estar diferido en el tiempo a través del aparato de medida, automático o no, pero en última instancia, un observador es el último actor de la cadena (a veces, basta la simple posibilidad de su existencia).

El proceso aleatorio es imposible sin la confirmación u "consolidación" del observador (la superposición cuántica seguiría siéndolo indefinidamente sin tal requisito). Sin ir más lejos, y por otra parte, es el experimentador-observador quien fija el instante en que realiza la medida, luego la aleatoriedad necesita al menos esa intervención por parte del observador.

La revalorización del papel del observador está justificada, lo que se confirma al estudiar el papel singular que sobre el tiempo tiene, también, ese observador (tiempo creativo -ver la obra del autor "Una revisión del tiempo").

(*) Todos estos conceptos vienen desarrollados en la obra "¿Sueño o realidad?" que puede consultarse en Simbiotica´s Blog.


En la próxima entrega citaré ejemplos recientes de experimentos que nos iluminan con más claridad las especiales cualidades del mundo cuántico que entreveran la verdadera dimensión del aparente mundo de "lo inaccesible".

lunes, febrero 22, 2021

Las claves del fenómeno cuántico (VII)

"En busca de la verdadera Teoría Cuántica"


Ahora, expondré el experimento realizado hace unos años por físicos de la Universidad de Australia (ANU), publicada en Nature Physics.

La extraña naturaleza de la realidad tal como parece establecerse en la MQ sobrevivió a otra prueba, demostrando que la realidad no existe hasta que se mide.

El experimento en cuestión se refiere a la elección retardada sugerida por John Wheeler, que consiste en que a un objeto en movimiento se le da la opción de actuar como una partícula o como una onda.

El sentido común dice que el objeto es una onda o una partícula, independientemente de cómo lo medimos. Pero la MQ predice que usted observa el comportamiento ondulatorio (interferencia) o el comportamiento de las partículas (sin interferencia) dependiendo sólo de la forma en que se mide en realidad al final de su viaje. Esto es lo que exactamente encontró el equipo ANU.

"Esto demuestra que la medición es todo. A nivel cuántico, la realidad no existe si no está mirando", dijo el profesor asociado Andrew Truscott de la Escuela de Investigación ANU de Física e Ingeniería.

A pesar de la rareza aparente, los resultados confirman la validez de la MQ, que rige el mundo de lo muy pequeño (microcosmos), y ha permitido el desarrollo de muchas tecnologías como LED, láser y chips de computadora.

El equipo ANU no solo tuvo éxito en la construcción del experimento, que parecía casi imposible cuando se propuso ya en 1978, sino que invierte el concepto original de Wheeler de haces de luz, y en su lugar utiliza átomos dispersos por luz láser.

"Predicciones de la Física Cuántica sobre la interferencia parecen bastante extrañas cuando se aplica a la luz, que se parece más a una ola, pero haber hecho el experimento con los átomos, que son cosas complicadas que tienen masa e interactúan con los campos eléctricos y así sucesivamente, se suma a la rareza", dijo Roman Khakimov, estudiante de doctorado en la misma escuela.

El equipo del profesor Truscott primero atrapa una colección de átomos de helio en un estado de suspensión conocido como condensado de Bose-Einstein, y luego los expulsa hasta que no había más que un único átomo.

El único átomo cayó entonces  a través de un par de rayos láser contra-propagación, que formaban un patrón de rejilla que actuó como encrucijada de la misma forma que una rejilla sólida al dispersar la luz.

Una segunda rejilla para recombinar los caminos se añadió al azar, lo que llevó a la interferencia constructiva o destructiva como si el átomo hubiera viajado por ambos caminos. Cuando no se añadió la segunda rejilla de luz, no se observó ninguna interferencia, como si el átomo hubiera elegido un solo camino.

Sin embargo, el número aleatorio para determinar si se le añadió la rejilla, solamente se generó después de que el átomo había pasado a través de la encrucijada.

Si se opta por creer que el átomo realmente tomó un camino o los dos caminos, entonces uno tiene que aceptar que una medida futura está afectando el pasado del átomo en particular, dijo Truscott. "Los átomos no viajaban de un punto a otro. Fue solo cuando se midieron al final del viaje, cuando su comportamiento ondulatorio o de partícula fue traído a la existencia".

Esta retroacción en el tiempo es algo que solo se presenta en la Cuántica.

Existen, como sabemos, diversas interpretaciones de la Cuántica. Las más conocidas son: de las historias consistentes, del colapso objetivo o decoherencia, la de Everett, la de los múltiples mundos, la de las muchas mentes, la de Bohm, la Transaccional, la estadística, de Ithaca, de la lógica cuántica, la de Copenhague, las modales, las relacionales, las que asumen el colapso "subjetivo, etcétera. Aquí no explicitaré cada una de ellas pues, precisamente, mi objetivo es tratar de obviarlas en lo posible, buscando el nexo común clave o raíz de todas ellas, que a su debido tiempo expondré. Antes haré, en nuevas entregas del artículo, ciertas consideraciones.

jueves, febrero 18, 2021

Las claves del fenómeno cuántico (IV)

 "En busca de la verdadera Teoría Cuántica"


Seguimos el mismo hilo que en la entrega (III).

"Está suficientemente establecido que los mecanismos de acción de la fotosíntesis, metabolismo, mecánica enzimática, síntesis de proteína y replicación y traducción de los ácidos nucleicos siguen las leyes físicas y químicas conocidas, es decir, todos los procesos bioquímicos.

Pero al llegar a este punto conviene hacer notar que las leyes físicas incluyen ese mundo cuántico que, a veces, se presenta tan paradójico y asombroso.

En verdad, tanto en los inicios de la vida, como en otras etapas de la evolución, se adivina un cierto salto cuántico que daría razón de las antedichas emergencias, tan recurrentes en el fenómeno vital.

Ahora bien, siendo lo anterior cierto, sigo pensando que los signos de la vida, representados por la subjetividad, el mundo de cualidades, la sensibilidad, etcétera, pertenecen a ese mundo al que llamé inaccesible en escritos  anteriores, que parte de la evidencia volitiva, mental y accional que la acompaña en sus manifestaciones.

Sigue existiendo el problema de la conexión entre ese mundo y el que llamo accesible (al observador, a través del llamado generalmente método científico). Lo que es absurdo es aplicar ese método científico del reino de lo accesible (ciencias físico-matemáticas clásicas) al mundo de lo inaccesible.

Esa incongruencia no sería tal si dejáramos en su sitio a cada uno de esos mundos, reconociendo ambos, e intentando solo averiguar el mecanismo de su conexión que, en mi opinión, habría que buscar en el mundo cuántico, precisamente por sus especiales características.

Para resumir, y a grandes trazos, yo establecería para los sistemas construidos con el material químico de la vida -bioquímica- el término bioquímica de las dos caras. En una de tales figurarían todas las propiedades físico-químicas conocidas y por conocer; en la otra, las propiedades agrupativas de la propia vida, no como una emergencia, sino como una nueva propiedad de la sustancia bioquímica, precisamente por la potencialidad vital. (En verdad, toda la materia tendría esa propiedad, pero solo puede apreciarse de modo fehaciente, precisamente, en la química biológica.)

En una de mis primeras obras, "Ciencia, Filosofía, Religión. Una visión armónica", expuse:

"Y avanzando más, el problema de la conexión cuerpo-mente y con ello el de la libertad humana, ¿podría reducirse al tipo de realidad o teoría física que subyace en el fenómeno vital, clave de la conexión entre Biología y Física?"

Y en mi posterior obra, "La alfombra mágica":

"En esta dirección, la incertidumbre cuántica de Schrödinger, junto con las estructuras disipativas (matemáticas del caos) de Ilya Prigogine, así como las especulaciones de Roger Penrose sobre la resolución global por parte de millones de neuronas de diferentes alternativas en el procedimiento cuántico R, podrían ser la clave de la nueva teoría científica que, en contra del racionalismo científico determinista y el pensamiento marxista, nos diera el marco de la aparentemente misteriosa y enigmática libertad individual humana."

En próximas entregas expondré el porqué de mi expresada confianza en la teoría cuántica en búsqueda de la ansiada congruencia."

martes, febrero 16, 2021

Las claves del fenómeno cuántico (II)

 "En busca de la verdadera Teoría Cuántica"



Siguiendo con el capítulo "Materia física y sensibilidad" de mi obra "¿Sueño o realidad?", como hice en la primer parte de este artículo, copiamos:

"La cualidad que llamamos vida se crea en sistemas que se sostienen con capacidad para albergar una energía potencial impulsora de sus actividades.

Todos los sistemas biológicos utilizan básicamente los mismos procesos para funcionar como organismos autosostenidos.

La base fundamental de los seres vivos es el crecimiento y mantenimiento de sí mismos mediante moléculas-sillares.

De algún modo, las macromoléculas edificadas a partir de los sillares de construcción se las arreglan para asociarse y atravesar el umbral que las convertía en vida.

En mi obra "La alfombra mágica" escribía lo siguiente:

"Todo ser vivo actúa, a la vez, de forma consciente e inconsciente.

Hay una parte del inconsciente que emana de la repetición de actos conscientes. En este caso el consciente es algo así como la atención puesta, por ejemplo, al analizar algo.

Este binomio consciente-atención caracteriza a la materia viva, y es el responsable en último término de la Evolución. El móvil de esta materia viva sería el sentir: la materia viva evoluciona indirectamente porque siente. Estoy diciendo que el sentir lleva a buscar soluciones y estas soluciones hacen posible la evolución del organismo, aumentando su complejidad.

Toda materia dotada del trinomio consciente-atención-sensación es un organismo vivo.

El que no toda materia sea capaz de albergar vida puede tener dos causas: la necesaria complejidad de la estructura de la materia provista de vida, y el tipo o clase de dicha estructura que, a lo mejor, necesita de ladrillos estructurales del tamaño de átomos y moléculas, precisas para que en ellos rija sustancialmente una física cuántica modificada, seguramente imprescindible para que surja el campo mental."

Y más adelante:

"El ente que llamamos vivo tienen dos vertientes imprescindibles para ser considerado como tal, ambas necesarias y consustanciales con su propio ser: la de su apariencia como organismo para un observador exterior, y la que supone su esencia para sí mismo, estrechamente relacionada con su unicidad, su capacidad para actuar como sujeto.

La primera, la externa, la relacionamos con la objetividad. La segunda, la interior, con la subjetividad.

El mundo de las abstracciones, las ideas, es un mundo objetivo; no es un mundo de seres vivos. La idea se llena de vida, si la propia idea posee vida, si se dota de subjetividad que hace posible la unicidad o capacidad para actuar al sentirse como sujeto."

Y también:

"La naturaleza ha producido en la materia la vivificación de la misma en lo que llamamos vida. Los organismos así formados son entes básicos". "Los entes básicos son los que centran el mundo sobre sí, cuestión básica donde estriba la diferencia entre lo vivo y lo que no lo es, que significa que la sucesión de presentes que suponen una vida necesita de una ilación, una conexión, una unión de uno a otro de forma sucesiva y que les hace pertenecer a un mismo ente, conexión característica de la vida que hace variar el objetivo continuamente, en pos del mantenimiento de ese ente en cada momento, un mantenimiento de su esencia. La ilación, en esa esencia construida, permite al ente darse cuenta, actuar con esa unidad que se define como el yo propio."

En otro apartado:

"Ningún mecanismo creado por el hombre hasta el presente se da cuenta de que realiza una cosa u otra... Todos los mensaje que emite, reflejo de su conducta, están dirigidos a un observador exterior, no a sí mismo... ¡El camino de la libertad debe estar en la retroalimentación dentro del campo cuántico!...

El acto de creación de un organismo de este tipo consiste en la fabricación de la base mínima, o estructura compleja capaz de iniciar por sí mismo la autorregeneración." 

Y para finalizar, una cita:

* Paul Davies y Niels Henrik Gregersen en su obra "Information and the nature of relativity", nos dicen que la información produce las leyes físicas y estas conducen a la materia , y apuntalan: "Esta explicación deriva del estudio de la física cuántica y el papel del observador es clave, así como la nueva biología".


Decir que este artículo proseguirá en entregas posteriores, con el fin de tratar de buscar una ampliación de la Teoría Cuántica, para que ésta pueda incluir en su seno muchos fenómenos como la vida y la mente, que hasta el momento no han encontrado una explicación científica suficientemente convincente.

lunes, febrero 15, 2021

Las claves del fenómeno cuántico (I)

"En busca de la verdadera Teoría Cuántica"

Los experimentos cuánticos están a la orden del día; diríamos que están de moda, tanto desde el punto de vista de la Topología matemática, la Criptografía, los nuevos materiales, etcétera... Y, en mi opinión, en la búsqueda de los mismos fundamentos del origen de la vida, y su posterior evolución en el campo mental.

 


Últimamente, en algunos artículos advertí sobre la necesidad de cambiar o modificar la Teoría Cuántica en el sentido de su ampliación para que en su seno se incluyan y se dé explicación a muchos de los acontecimientos y hechos que, hasta el momento, iba desechando la Ciencia, al tildarlos de "no científicos", lo que no reflejaba más que la incapacidad del método científico clásico para abordarlos.

Tal ampliación de horizontes o miras, hace necesaria la búsqueda de una Teoría Cuántica más "madura" que se ajuste más a los hechos y experimentos que continuamente se están realizando.

Para enfrentar tal desafío, desde mi modesta contribución, me voy a valer, inicialmente, de la obra que escribí en 2016, titulada "¿Sueño o realidad?".

En la actualidad me parecen muy sugerentes al respecto, artículos generalistas como: "El espacio-tiempo podría ser un fenómeno cuántico" (del periódico "La Razón" -Ciencia. 2021), y "La superposición cuántica trasciende el mundo de las partículas elementales" (revista digital Tendencias21. 2021). O el trabajo más especializado, "Decoherencia Cuántica" (del Diccionario Austral de la Universidad de Buenos Aires. 2016).

Pero no adelantemos acontecimientos. Empezaré por la obra "¿Sueño o realidad?" (*). En el capítulo titulado "Materia física y sensibilidad" expuse:

"La materia o la masa, desde el punto de vista de la Física, tiene las propiedades que claramente vienen definidas en particular en la Teoría Relativista de Einstein, tanto la restringida como la General, además de ser una propiedad física perfectamente definida en todas y cada una de las ramas de la Física, y relacionada íntimamente con el bosón de Higgs.

Pues bien, en ninguna de esas ramas de la Física se establece que la masa o la materia tenga "sensibilidad", de ahí la clara separación expresada en el título de este artículo. Está claro que al referirme a la "materia física" estoy englobando en la expresión el conjunto de leyes y propiedades establecidas de forma concreta y precisa en el tronco de las Ciencias Exactas, tanto físico-químicas como en su prolongación: la abstracción matemática.

En el otro término, "sensibilidad", me estoy refiriendo, por exclusión, a aquellas otras "propiedades" o atributos que, por lo menos hoy día, no pueden incluirse en el tronco común de conocimientos anterior, aunque, si así lo convenimos, podemos considerarlas ciencias si se intenta aplicar, también, con ciertos matices, el método científico general de "prueba y error". Me estoy refiriendo a las llamadas "Ciencias de la Vida" (Biología, Neurología, Psicología, etcétera). En realidad este conjunto es bastante heterogéneo, y sus propios métodos de investigación suelen diferir bastante entre sí. Yo les aplico una propiedad de homogeneidad que se refiere a la constancia de la existencia en su interior de otro tipo de materia o sustancia que se caracteriza primordialmente por poseer la cualidad de la "sensibilidad".

La Ciencia, ante tal estado de cosas, adopta la posición de obviar, yo diría mejor "saltar" por encima de tal paradoja, construyendo una suerte de hipótesis a la que llama "emergencia" desde la materia física anterior, poco menos que una imposibilidad dada la precisa definición de esa materia en la Física.

Entonces, el problema estribaría en definir, explicar o describir esa supuesta "emergencia".

El término es un cajón de sastre que encierra en sí un profundo desconocimiento, en el que "conscientemente" no se quiere entrar. Lo único bueno, a mi juicio, es que con él queda delimitado el problema, "vacunando" de esa forma la sacrosanta ciencia exacta físico-matemática de la posible "contaminación" que la llevaría (según ellos) al antiguo oscurantismo de la magia y los mitos de los siglos anteriores. ¡Hay que salvaguardar la Ciencia/Técnica que tanto "progreso" ha supuesto a la humanidad en los últimos tiempos!

Aún estando conforme con ello, estimo que esa propia Ciencia, ese propio progreso, nos ha llevado a un nivel, ¿podría considerarse "adulto"?, superada ya la "adolescencia" científica, que reconozca la verdad esté donde esté, sin necesidad de tener que preservarla a cada momento, pues, con ese nivel actual alcanzado, la actitud adoptada más que cumplir el pretendido objetivo, nos lleva a un  retroceso, a un desaprovechamiento de las oportunidades que nos brinda nuestro nivel científico. El cambio de actitud redundaría en un notable beneficio en relación al afloramiento de una verdadera potenciación de los formidables poderes que encierra en sí la vida, la psiquis y la mente.

Es necesario entrar en el fondo de esa tal pretendida "emergencia", porque seguramente ahí radica uno de los misterios más impresionantes del Universo, el desvelamiento del origen de la vida, la ontología del ser, el propio sentido holístico del mismo. De esta forma, las dos direcciones de investigación propugnadas (la de abajo-arriba, o de lo material a lo espiritual, y la de arriba-abajo, de los espiritual a lo material) estarían equiparadas: lo físico y lo vital."


Las subsiguientes partes de este artículo serán publicadas en este mismo Blog, en días sucesivos.


(*) "¿Sueño o realidad?", se publicó en Simbiotica´s Blog a lo largo de 2016, y puede leerse en el mismo.

jueves, febrero 11, 2021

Visión "radical" del fenómeno cuántico

 En un reciente artículo, publicado en el Blog "elimperiodelaverdad", titulado "El entrelazamiento cuántico clave de la mente", emití una hipótesis sobre la cuántica que considero revolucionaria y que iría más allá de las llamadas "interpretaciones de la mecánica cuántica"... Y es que, en vez de incurrir en la confección de una nueva interpretación de la MQ, presenta una visión "radical" no ya de la propia MQ en sí, sino globalmente de toda la Física.


En el artículo en cuestión, basado en la típica propiedad de la MQ del entrelazamiento cuántico, emití la hipótesis de que más allá de cualquier consideración respecto a la interpretación de los hechos deducidos de la experimentación dentro del mundo cuántico, deberíamos considerar como pilares de todas esas interpretaciones, exclusivamente, a tales hechos, sin intentar darles una explicación desde la lógica atribuible a la ciencia clásica (Física) del espacio tetradimensional: ¡no es preciso dar una explicación a algo que parece  "sorprendente" en el mundo macroscópico en el que nos desenvolvemos!

En la hipótesis, se especulaba sobre la existencia de "dos mundos"; uno, por supuesto, el de la realidad cotidiana de las dimensiones espaciotemporales, cuya expresión más elaborada y perfecta hasta el presente, sigue siendo la RG einsteniana; y el otro, el del fenómeno cuántico que en su "interioridad" es indiferente a tales dimensiones espaciotemporales...

Resulta que la teoría que llamamos cuántica se refiere a hechos originalmente observados en el microcosmos, y que no "casan" con la lógica científica ordinaria que existía antes de la aparición y desarrollo de tal Teoría Cuántica.

Esa suposición de que en ese mundo (el del fenómeno cuántico) existe una "indiferencia", mejor, una situación fuera de las dimensiones espaciotemporales conocidas, explicaría muchas de las paradojas que parecen existir en tal mundo, dando cuenta o soporte a aquellos fenómenos un tanto extraños para el mundo material que estudiaba la Física Clásica, como el campo mental y el "mundo de cualidades" (sensibilidad, entendimiento, etcétera), cuya evidencia, por otra parte, es incuestionable.

La pista que nos lleva a tal suposición, en mi opinión, se encuentra con facilidad en la sorprendente propiedad del entrelazamiento cuántico, sobre todo en su implicación biológica, y en especial en los cerebros de los seres vivos, como expresé en el artículo citado al principio, con el llamado incipiente "cerebro cuántico", basado en la acción conjunta de los elementos que lo componen, relacionado, también con el condensado de Bose- Einstein: ¡Un conjunto de átomos, moléculas o neuronas se mueven al unísono a resultas de su entrelazamiento cuántico! El resultado: las propiedades observadas en los cerebros, como el cambio físico instantáneo, y su inteligencia reflejada en el aprendizaje autónomo.

Dentro de tales sistemas o entidades no puede definirse un punto o centro desde el que se inicie actividad alguna (es el conjunto completo quien realiza las mismas -indiferencia respecto al espacio), ni puede establecerse una causalidad en el sentido de anterioridad y posterioridad (indiferencia temporal).

Claro está, habría que profundizar muchísimo más en lo que representa la hipótesis expuesta... Lo primero que viene a la cabeza, es la necesidad de elaborar o desarrollar una "nueva" teoría cuántica, pero, esta vez, pasando el foco, no a la visión exterior al sistema, sino, algo radical en la ciencia física, desde el propio "interior" de la entidad, de ese "mundo adimensional"... ¿Habría que partir del reflejo del funcionamiento interno en las ondas cerebrales (alpha, theta, etcétera)?... ¡No me sorprendería que una lógica totalmente ausente de paradojas, y tan intuitiva como la RG del macrocosmos, apareciera en todo su esplendor!... Y así, de un plumazo, todas las interpretaciones de la MQ serían superfluas o prescindibles... La actual MQ seguiría siendo la "aparición" en el mundo observado de los visibles "salientes" del inmenso iceberg que sería el mundo esencial del fenómeno cuántico.

No hay que buscar la tan aludida Gravitación Cuántica, pues son dos los mundos que coexisten en el Universo físico global: el macroscópico conocido, y el que da soporte al fenómeno cuántico... La MQ conocida es solo la piel, la interfaz entre los dos mundos.

jueves, octubre 22, 2020

Sobre la realidad (relatividad y cuántica)

 El observador (humano), vive en una realidad de tres dimensiones espaciales (ancho, alto y profundo) y una dimensión temporal.


Para él lo que denomina (cotidianamente) realidad se circunscribe, pues, a esas cuatro dimensiones. Así que, lo que no queda "retratado" en esas cuatro dimensiones no puede catalogarse como realidad... Serían diferentes abstracciones (matemáticas o no), pero no la realidad.

Las particularidades de la teoría cuántica no comulgan con tal realidad, si excluimos únicamente a la función de onda cuántica que sí tiene los caracteres de esa realidad, pues la onda sí se encuentra en el espacio tridimensional, a lo largo del tiempo. Todas esas otras otras peculiaridades del mundo cuántico, como la "superposición de estados" y otras, no son estricta realidad, sino que "viven" en el mundo complejo de Hilbert...

No hay ningún "conflicto" o "paradoja" matemática en todo ello; sí en las costumbres o los procedimientos corrientes del investigador que confunde todos estos términos, tratando de dar "realidad" a todos esos "comportamientos" cuánticos que, como he dicho, no se circunscriben a la estricta realidad, por eso encuentran paradojas, o situaciones extrañas al querer compararlos con la realidad que llamamos cotidiana.

La Física clásica, incluida la Relatividad General y Especial, posee verdadera realidad porque se describe dentro del marco de las cuatro dimensiones citadas, y en ellas la masa-energía "deforma" o "modula" las líneas de universo de nuestro mundo real.

Quizás exista para algunos cierta confusión al haberse añadido al cuerpo de la Física dimensiones "extra", desde la teoría de Kaluza-Klein y los desarrollos posteriores de la Teoría de Cuerdas y las branas, tal como expresé en mi artículo "El porqué de las dimensiones extras". Copio: "Pero, ya desde un punto de vista un tanto filosófico, no deberíamos pensar que realmente han aparecido nuevas dimensiones físicas palpables en nuestro universo cuatridimensional espacio-temporal... Las dimensiones extras son realmente un artificio matemático muy potente para explicar y cuantificar los fenómenos o acontecimientos, estos sí reales, que aparecen a nuestro alrededor, como : las masas de las partículas, los efectos electromagnéticos, gravitacionales, interferenciales, etcétera. Nuestro mundo real, histórico, basado en sucesos o acontecimientos, sigue siendo cuatridimensional (tres dimensiones espaciales y una temporal)."

Así que si de forma fehaciente y clara especificamos lo que es la realidad para un observador (humano), dejan de aparecer las "paradojas que, a veces, entre los mismos físicos, aparecen de continuo.

El episodio del consabido "gato de Schrödinger" es un ejemplo paradigmático: ¡Nunca veremos a la vez el gato vivo y muerto, porque en la "realidad" eso no existe, sino solo en el abstracto y complejo espacio de Hilbert!... ¡La superposición de estados nunca se verá!: No es de este mundo, el de la realidad cotidiana del espacio tridimensional y el tiempo...

La no-localidad que supone el entrelazamiento cuántico que es, según algunos "una espeluznante acción a distancia", no va en contra de la localidad intrínseca de la Relatividad General, pues en la no-localidad citada no hay cambio en cuanto a materia-energía (capacidad de  variar o modular la geometría del espacio-tiempo).

Si en otros fenómenos físicos, separamos la abstracción de los cálculos matemáticos de la realidad cuatridimensional, desaparecen las ficticias paradojas.

En el caso de la no-localidad del entrelazamiento cuántico si los "objetos" entrelazados que forman el único sistema, constituyen "observables" continuos, lo que les da su realidad, hay una apariencia de acción a distancia, cuando esa "supuesta acción" está en el mismo sistema cuántico, que no es el sistema separado (distanciado) que aparenta en nuestra "realidad" cuatridimensional.

La realidad solo se presenta en los llamados "observables", productos de la medida (decoherencia).

Una regla muy sencilla que aclararía siempre las dudas, es considerar que el mundo cuántico es un mundo aparte del que se expresa en la realidad en que se inscribe la Relatividad General de Einstein, que solo aparece en nuestra realidad en tales "observables" (medidas) y en la llamada función de onda cuántica. Y lo mismo podría extenderse y aplicarse a los campos basados en otras dimensiones extras.

Por fin, me pregunto: ¿Una misma teoría que abarque a la Cuántica y a la Relatividad?... En mi opinión, debemos seguir usando cada una de ellas en su ámbito, aunque la Relatividad necesita de un "retoque" futuro para distancias del orden de la escala de Planck.