El mayor peligro al que se enfrenta la Civilización Humana es el de su autodestrucción.
Se especula que la Paradoja de Fermi, en la que se especula que es sumamente extraño que ante la magnitud del universo, con su infinidad de galaxias, planetas y otros objetos siderales que se cuentan por billone y billones, ante la proliferación de vida en nuestro planeta Tierra, parece casi imposible que no hallamos encontrado otros seres vivos extraterrestres, y más allá, otras civilizaciones tecnológicas cuyas señales hubieramos podido percibir.
Una de las soluciones a esta paradoja, aparte de la enormidad de las distancias (medidas en años luz) que separan entre sí cada uno de los elementos del universo, sería la posibilidad de que las civilizaciones tecnológicas por regla general sucumbieran en unos pocos miles de años, tiempo insuficiente para para que se den la relaciones o conexiones necesarias entre las mismas.
¿Este sería el destino de nuestra propia civilización?
No sería extraño, así que nuestra principal preocupación debería de ser intentar poner cuantos más medios mejor para que ello no se produzca. Algo prioritario, entonces, hacia lo que deberíamos poner todo nuestro empeño...
Desde tal punto de vista, es preciso el análisis de todas aquellas circunstancias que ponen en peligro, a nuestro entender, nuestra propia supervivencia.
El estado actual de tensiones, guerras, ideologías contrapuestas, etc. existentes en el mundo, nos hace ser muy pesimistas al respecto.
Siempre la guerra fue algo negativo para la convivencia humana, y hoy no lo es menos, agravada por el desarrollo tecnológico que ha aumentado mucho el riesgo, hasta el punto del temor a una III Guerra mundial que supondría, dada la potencia de las armas actuales, practicamente nuestra extinción, al menos de nuestra civilización y posiblemente hasta de la misma especie humana... Otras especies serían nuestro relevo, tal vez, pero estaría en peligro hasta la propia Vida que conocemos.
Desde tales perspectivas hay que analizar, entonces, aquellas ideologías susceptibles o capaces de provocar enfrentamientos fraticidas... Entre tales ideologías, el hecho religioso no es menor... Muchas religiones no propugnan el enfrentamiento, entre las que destacan muchos credos orientales, pero otras tienen en sí el germen de la aspiración a la supremacía sobre las otras, intentando borrarlas del mapa...Que cada una analice su actitud ante tales males presagios...
Si no es el caso, la Religión no solo no es peligrosa, sino por el contrario representa un acicate para el crecimiento espiritual y el asentamiento del amor mutuo.
Lo mismo decimos respecto a la Ciencia y la Tecnología. En sí no son perturbadoras, sino un adelanto, un progreso en cuanto al dominio de los elementos naturales opuestos a las posibles catástrofes ya sean naturales o del espacio que nos puedan afectar... Pero todo posee una segunda cara, que nosotros calificamos como mal, entre ellas el descontrol que supone el bagaje armamentístico aplicado sobre nosotros mismos, un cainismo presente en la Humanidad desde el principio... Así que lo dicho:¡Religión sí (con aquellos matices) y Tecnología también (bien enfocada)!

No hay comentarios:
Publicar un comentario