miércoles, marzo 26, 2025

Mecanismo o Metafísica (MoM) de la sensación

 La "aparición" de la sensación.

Colateralmente, el concepto de sensación puede ser abordado desde infinitud de puntos de vista, mas no es esta variedad el propósito del que escribe, es decir, no ir analizando uno a uno los incontables campos donde puede circunscribirse la sensación; por ejemplo, la sensibilidad en general y su relación con los distintos sentidos humanos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. 

Lo dicho, se busca únicamente lo esencial: explicar la aparición de las sensaciones en la criatura, en especial lo que perciben los seres vivos en su interior, y que en nuestro caso nos hace verdaderamente humanos.

Sabemos, sin temor a equivocarnos que el cerebro es el órgano básico capaz de "soportar" tal privilegio, por su capacidad neuronal muy por encima de los demás órganos del cuerpo; y en él se circunscribe el "campo mental". Podríamos considerar, a grosso modo, el cerebro, el campo mental, como la compleja máquina capaz de elaborar "pensamientos" continuamente, tanto en el estado de vigilia como en el sueño.

Pues bien, quiero emitir la hipótesis, por evidente que parezca y hasta en apariencia intrascendente, de que nuestro yo, si queremos nuestra voluntad, es capaz de inmiscuirse con asiduidad, "meterse literalmente" en los pensamientos, hasta llegar a una "identificación" plena con los mismos, y esa identificación supone la aparición de las propias sensaciones, acompañadas de los distintos signos identificativos externos. Y precisamente dichos signos son lo único que la ciencia estudia en neurociencia (neurotransmisores, potenciales eléctricos, etcétera).

Mi hipótesis es que la identificación entre los pensamientos y nuestro yo (voluntad, individualidad, etcétera) se refleja o se traduce en dos elementos: lo que llamamos sensaciones, algo interno (el sí mismo), y los signos externos, campo de la neurología.

Lo que reflejo en el siguiente diagrama: 



Algo en apariencia intrascendente por lo evidente que es para nosotros, y a lo que no habíamos dado la menor importancia por natural, representa curiosamente el meollo de la cuestión para poder abordar la metafísica de la sensación, del mecanismo que la hace posible, que explica la aparición de "la qualia", la mente humana con sus facultades "inmateriales" de voluntad, libre albedrío, individualidad, etcétera. 

Además, este proceso nos indica que tales propiedades o facultades "inmateriales", no poseen la misma "jerarquía", o el mismo nivel, puesto que, por ejemplo, la voluntad de la criatura propicia las distintas sensaciones según su implicación o grado de identificación de los distintos pensamientos.

Para hacer más claro el paisaje, imaginemos a un matemático escribiendo en una pizarra los distintos teoremas que va exponiendo en ella en la elaboración de un resultado buscado. Su cerebro trabaja elaborando las fórmulas, y su implicación es, como la de las personas o alumnos que le rodean, es decir, como observador, sin más sensación interna que quizás la "admiración" hacia el profesor. Pero qué diferentes son las sensaciones de alguien con un terror nocturno, cuando su imaginación, creando imágenes, pensamientos, le hace vivir (sentir) dentro de ese entorno terrorífico.

Los grados de implicación, por consiguiente, son muy variados, y así las sensaciones correspondientes.

Esta dinámica capacidad de pensamientos e ideas solo atañe a las "vivificadas" con el proceso de identificación.

Tal esquema tan sencillo, expuesto en el gráfico anterior implica, no obstante, poder explicar otros hechos singulares que atañen a los recuerdos.

Por la conexión entre signos y sensaciones (debido a la identificación), la aparición de ciertos signos evocan antiguas sensaciones que se presentaron en un entorno pasado determinado, lo que en el gráfico he denominado evocación. Nos hace recordar el pasado, primero la sensación en esos momentos, y después el episodio vivido en ese pasado (camino inferior de la flecha retrógrada).

También, directamente nuestra voluntad puede volver a reconstruir (recordar), signos y sensaciones de hechos pasados (línea de la flecha de en medio), sin seguir la pauta marcada en la primera línea.

El motivo del artículo, vuelvo a recordar, es la emisión de la hipótesis propuesta, nada más, acerca, como hemos visto, de la "aparición" de la sensación en la criatura viva, lo que en su ampliación en escritos anteriores definí como la segunda manifestación de la naturaleza (a parte de la manifestación de lo material con sus propiedades físicas).

* Ver la obra del autor "Superego" en la librería digital LULU.

miércoles, marzo 12, 2025

El abrazo humano hacia las criaturas

 Podría decirse que estamos ante una cuestión religiosa, mas no es esto lo que quiero transmitir. Amor, compasión, misericordia, distintas acepciones alrededor del meollo de la cuestión. En mi opinión no hay que acudir a ninguna concepción religiosa para abordar el tema. Busco la mera objetividad que acompaña al ser humano desde el principio de los tiempos. ¿Moralidad?, seguramente sí, pero no quiero acogerme al significado que ello representa en la fe religiosa, precisamente porque creo que no es necesario. ¡La religión es otra cosa, y necesita su propio espacio!

A la criatura humana hay algo más básico que le incita al comportamiento respetuoso y afectivo hacia las demás criaturas, y hacia sus semejantes. La empatía tiene mucho que ver. El hombre creció mentalmente, y no solo el hombre, gracias a la imitación, a la par que al mismo tiempo empezó a sentir con la imitación lo que podrían sentir las otras criaturas, y lo interiorizó. Quiero decir que el hombre es capaz de abstraerse de lo que le rodea, pero tal sentimiento egoísta le incomoda. Aunque pudiera sentirse satisfecho en tal situación, algo en el fondo le atrae a salir de sí, de buscar la felicidad de los otros (claro está mientras no le perjudique a él, lo que tiene mucho que ver, por supuesto, con la envidia). Hablamos de criaturas que podríamos decir, en su sano juicio.



El salto hacia una religiosidad, un polo primario también en el hombre, en teoría podría hacerle feliz, salvarle en cierto punto de su angustia existencial, pero inmediatamente, como ser social su mirada se dirige al otro, en primer lugar a sus semejantes, y en su evolución, también hacia las demás criaturas vivas.

No es preciso, por consiguiente acudir a la religión: el humano es un ser social dotado de la empatía suficiente para querer el bien de los demás, una especie de cielo en la Tierra, utopía a la que siempre aspiró, pero que la realidad tozudamente le ha negado.

Todo esto constituye el andamiaje humano que teóricamente y objetivamente podría hacer posible ese "abrazo humano hacia las criaturas" expresado en el título. ¡La felicidad completa del espíritu lo reclama, y es verdaderamente objetivo y cierto!

viernes, enero 03, 2025

"El interrogante"

 ¿A quién y qué hay que preguntar?

¿Ateísmo o fe religiosa?

¿Dios o ausencia del mismo?

¿Son ciertas tales dicotomías o hay algo más?

¿Es la ciencia un ídolo de barro a este menester?... Quiero decir: ¿La ciencia está más cerca de los presupuestos ateos que de los religiosos?

¿Será cierto eso de que la interrogación, la pregunta, dice mucho de las respuestas?

Los dogmas, la fe, consustanciales con la religión, ¿son un "asidero" necesario para la tranquilidad del espíritu?... O, ¿hay que desecharlos, en aras de la cruda verdad o realidad?

Resulta que la ciencia, tan privilegiada en estos tiempos, ¿no pasa a adquirir en su adhesión indiscutible aires de nueva religión? ¿Qué es si no la cienciología?

A mi parecer, hay un gran defecto dentro de la llamada comunidad científica... y desde el mismo posee apariencia de intransigencia cuasi religiosa, tal nueva inquisición... Se echa de menos en ella la apertura de las mentes a más amplios horizontes, a una libertad de expresión y pensamiento mucho mayor...

Desde luego, denota mucha más madurez la apertura de horizontes en pos del infinito... ¿No deberíamos ser mucho más maduros, admitiendo más posibilidades, dejando a un lado oscurantismos, ridículas magias por ridículas, que debieran haberse desechado lustros atrás?... No vaya a ser que, como admiten algunos, la religión de ahora haya pasado a ser la ciencia, con sus mismos defectos.

Es inadmisible que algo como el mundo de cualidades, que nos rodea y representa para el hombre (y los demás seres vivos) su más genuina naturaleza, sea en más de una ocasión desechado al ser tachado de algo ajeno a la ciencia, alegándose su falta de reproducción en experimentos controlados por el científico, lo que le hace ser sospechoso por su aparente subjetividad, que en opinión del último le retrotrae al tiempo del espiritualismo o de la magia... Ese verdadero atentado, como separación, metafóricamente hablando, de tales hechos de todos los demás, por otro lado evidentes para cualquier mente abierta, ciertamente va en contra de la propia ciencia bien entendida; estaríamos, pues, ante un sectarismo ideológico, casi religioso.



Aprovechando la ocasión, quiero hacerme eco de las últimas teorías científicas acerca del "encaje" entre las dos teorías físicas más importantes de la Física actual: la Relatividad y la Cuántica.

Parece que en la busca  de la Teoría del Todo, que comprendería dentro de sí a las anteriores, aún cuando su búsqueda es intermitente y no cesa, su desarrollo no acaba de cuajar, aún cuando se estima que algunas, como la Teoría de Cuerdas se  acercarían un tanto... En vez de ello se entrevén otras posibilidades, como que la "decoherencia" que aparece en el microcosmos de la Cuántica con la complejidad de los sistemas, conduciría con naturalidad al mundo macroscópico de nuestro entorno ordinario (*).

Si fuera así, ambas teorías, la que rige en el microcosmos de lo cuántico, y la que domina en el macrocosmos, la relatividad general einsteniana, tendrían su propios dominios, sin necesidad de un solape que constituyera una sola teoría.

En mi visión, los últimos y más pequeños constituyentes del universo son cuánticos. Sobre ellos, la decoherencia produciría el espaciotiempo cuatridimensional en el que vivimos, sin solución de continuidad. Parece como si sobre las teorías iniciales que construimos con nuestro entendimiento, es decir, la mente en un cierto nivel, sobre ellas, una vez establecidas, vuelven a construirse otras nuevas con los cimientos de los anteriores conceptos: ¡Sería la mente nuestra señora que en su creación de nuevas teorías y conceptos se asimilaría al propio creador del mundo, del universo!

¿Qué digo, pues?... En el fondo la "Consciencia" es esa fantástica creadora, la mente, en esencia nuestro espíritu creador, un agente del mundo de cualidades, al que tanto parece "despreciar" el aquelarre científico, incapaz de bajarse de su pedestal.

¡Yo le llamo "el interrogante", pues es a quién y qué hay que preguntarle! Ni el dios de las sagradas escrituras, de los libros sagrados, ni de la ciencia con su sectarismo, ¡la consciencia es "el interrogante" al que debemos acudir! 


(*)  Eugenio M. Fernández Aguilar en la revista "Muy Interesante" de 30-12-2024.

"Vivimos un espejismo cuántico: Usan símbolos numéricos para modular como emerge nuestra realidad desde las posibilidades del mundo cuántico.

La decoherencia cuántica actúa como una aguja de tejer: desde el desorden de una madeja enredada hasta una bufanda bien tejida."

Referencia: Physical Review X, 14 (4), 04104

https://doi.org/10.1103/PhysRevX.14.041027

Strasberg, P., Reinhard, T.E.& Schindler, J (2024).

"First principles Numerical Demostration of Emergent Decoherent Histories."

domingo, octubre 27, 2024

La noticia: ¡Esperanza!

 La noticia:

China se está preparando para el fin del mundo. Ha comenzado a probar sus comunicaciones llevadas a situaciones extremas.

(Leer la noticia en la web de "La vanguardia" )



La esperanza:

Cina, como adelantada tecnológica de estos tiempos, está encargando a sus científicos, ante la no desdeñable posibilidad de una conflagración mundial, la forma de preservar en principio sus medios de comunicación, de interrelación, para que no queden destruidos en una debacle nuclear u otros acontecimientos catastróficos, como llamaradas solares potentísimas o impactos de asteroides gigantes. Es una noticia que aunque posea visos de un adelantamiento al respecto sobre sus competidores ¿occidentales?, encierra en sí la posibilidad de avanzar, aunque sea colateralmente, en la protección a medio plazo de la civilización, que es lo que prioritariamente a todos nos interesa, en la protección en el futuro de la vida, de la evolución. Es, por consiguiente, un primer paso que contiene la esperanza del aumento de la conciencia global en tal sentido, aunque su básico interés para los que han tomado tal iniciativa, sea adelantarse a sus adversarios. Aquí habría que decir aquello de que "no hay mal que por bien no venga".

En fin, ¡aplaudamos la iniciativa!

viernes, octubre 18, 2024

Conservación de la Evolución

 El nuevo dogma: "La Evolución actual debe de ser conservada a toda costa".

El pesimismo acerca de la capacidad del ser humano para realizar tal misión, me ha sugerido el alumbramiento de una nueva sociedad separada de la humana actual tras una Transición hacia seres alejados del cainismo que la acompaña.

Dada la magnitud de las amenazas que se ciernen sobre el mantenimiento de seres inteligentes en nuestro inmediato hábitat (planeta Tierra y Sistema Solar), debido a diversas causas, muchas de ellas provocadas por el propio hombre (apocalipsis nuclear, amenazas biológicas globales o químicas, cambio climático, etcétera) o ajenas (caída de meteoritos gigantes, etcétera), no queda más remedio que buscar salidas mucho más realistas para la preservación de la vida, del hombre o de las posibles civilizaciones inteligentes más cercanas. Por mucha convergencia que exista en la evolución de la vida, los 4500 millones de años que se necesitaron para alcanzar el nivel evolutivo actual lo hace irrepetible. Lo más sencillo y viable: la conservación de la Evolución. Y ello requiere la toma de conciencia fehaciente y en consecuencia la aportación de los medios que la puedan hacer posible.



En esa dirección quiero hacerme eco de algunas de las medidas que antaño ya se tomaron pero que requieren un nuevo impulso mucho mas global. Me refiero particularmente a iniciativas como la tomada por Noruega con su Banco Mundial de Semillas de Svalbard o Cámara Global de Semillas, situada en la isla noruega de Spitsbergen, a 130 metros sobre el nivel del mar, construida a prueba de erupciones volcánicas, terremotos de hasta 10 grados en la escala de Richter, a salvo de la radiación solar, y asegurando el posible fallo eléctrico gracias al permafrost (suelo congelado) que hace posible el mantenimiento de las semillas a una temperatura ambiente de -18 grados centígrados o una temperatura natural entre -3 y -6 grados centígrados. Por eso ha sido llamada la "Cámara del fin del mundo".

Todo ello asegura la conservación de una muestra de semillas selladas herméticamente en una bolsa de aluminio con capacidad para 4,5 millones de muestras (en el 2020 ya se habían almacenado 1.074.537 muestras), a salvo de catástrofes naturales o conflictos bélicos.

En ese mismo orden de cosas hay que aplaudir la construcción y desarrollo de los diversos bancos de germoplasma animal de muchos países, pero la conservación de la Evolución debe de dar bastantes pasos más para asegurar no solo la conservación de los distintos genomas de todas las especies vivas del planeta para su uso futuro por el hombre, sino para la posterioridad, para que cualquier criatura inteligente pueda en el futuro utilizarlos, y hasta para que autónomamente la propia vida pueda renacer de sus cenizas, salvando así a la Evolución de ese paréntesis temporal al que aludí: esos fantásticos 4500 millones de años.

Habría que fomentar grandemente la labor de la UNESCO en aras de la Gobernanza mundial, ahora sí, en bien de un fin tan noble como este, continuando y desarrollando sustancialmente las iniciativas que suponen los tratados internacionales sobre los recursos filogenéticos para la alimentación y la agricultura (TRFAA), o la plataforma intergubernamental científico-normativa sobre diversidad biológica y servicios de los ecosistemas (IPBES). Los ocho principales convenios relacionados con la diversidad diversidad suscritos por este organismo no son nada desdeñables, pero hay que ir mucho más allá.

En ese camino me encontrarán y en el fomento de tales iniciativas. La conservación de la Evolución debe de ser un tema prioritario.

viernes, octubre 11, 2024

La "Transición" humana

 Continuando con la nueva orientación que quiero transmitir en mis escritos, una moralidad global que hunde sus raíces en la protección de los logros habidos en la Evolución, quiero expresar mi convencimiento de que el humano no es, ni debe ser la "cumbre" de dicha Evolución, su abanderado. El motivo es su falta de ejemplaridad y su nula eficacia hasta el presente en el arduo desempeño de la defensa de la vida, de toda la vida que requiere una escrupulosa defensa de todas las especies, del orden imprescindible necesario para salvaguardar todo lo más que se pueda a las mismas. Claro, desde el punto de vista estricto de la lucha de las especies por sobrevivir, necesaria históricamente para el progreso de la evolución biológica, sometida en gran manera al puro azar, y que ha sido imprescindible para llegar hasta aquí, el hombre no debería intervenir, mas los cambios tan lentos e imprevisibles, faltos de inteligencia, que ahora sí poseemos, aconsejan acometer un cambio en el ritmo de la Evolución; ¿Evolución "truncada", pues? Tal vez... pero la Evolución necesita ahora "incorporar" la "inteligencia" en "sus" decisiones. ¿Estaríamos, entonces, jugando a ser dioses?... No diría lo contrario, puesto que ahora nuestra responsabilidad al respecto es bien visible.



Mas hay un "pero", por cierto con notable identidad. Un "pero" respecto a nuestra capacidad para cumplir tal misión. Y el "pero" es: ¿Si no somos capaces de asegurar como humanidad nuestra propia supervivencia, cómo podemos salvaguardar la de todas las demás especies?... ¡El hombre está "rebasado", incapaz de semejante obra!... El hombre precisa, como estirpe, de una "Transición" hacia una humanidad pacífica, conservacionista, ausente de odio, que mire más allá del estricto planeta que nos dio origen, en resumen: ¡Arreglar las cosas en nuestro íntimo hábitat para trasladarse más allá de sus fronteras, transformándose, ahora sí, también, en una criatura "extraterrestre" que abandere la evolución de la vida, expansionando su campo mental! ¿"Transición"?, sí... Y como Transición, y necesariamente, deben de fenecer las antiguas (y actuales) costumbres del odio, la lucha fratricida, el egoísmo, la soberbia, el ansia de Poder, y las tendencias negativas hacia la autodestrucción... Dejar, pues, esta civilización que camina irremisiblemente hacia la hecatombe, la desaparición de la propia humanidad, un retroceso evolutivo que necesitaría nuevamente de una eternidad de azarosos hitos para volver a llegar hasta aquí, el grado de evolución en el que nos encontramos.

La civilización humana presente está demostrando su ineptitud frente al desafío tan extraordinario que tenemos por delante: ¡Esta civilización, pues, debe de ser sustituida por otra tras la imprescindible Transición hacia el nuevo orden! (La "Transición" española, salvando las distancias, representa un hito en la política: ¡El "harakiri" de los representantes del Poder de aquel momento, hizo posible el advenimiento de un sistema democrático!)

Las élites mundiales deberían abrazarse en un proceso de tal tipo, iniciando la Transición que nos llevaría al "transhumanismo de una nueva civilización".

¡La suerte está echada, destrucción o Transición!

martes, octubre 08, 2024

¿Evangelio para la sociedad actual?

 Cambio de rumbo. Sí, hablo para mí. Las prioridades, el entendimiento global sobre lo que me rodea, la evolución de los acontecimientos... Todo ello me lleva a este cambio de dirección en el planteamiento de mis escritos.

Haciendo mi pequeña historia. Hace años escribí una obra de la que me sentía muy orgulloso: "Melodía en las estrellas". En ella vaticinaba la evolución de la sociedad mundial hacia un futuro, desde luego, mucho más feliz del que se presenta hoy ante nuestros ojos. La base era que existía por entonces una nación cuyo imperio (USA), sin pretenderlo, establecía de hecho un orden mundial dado su poderío, pero que en los siguientes años se deterioraría hacia momentos de gran zozobra, que por fin acabarían en una sociedad casi idílica gobernada por prohombres más cercanos a un tipo de filosofía mística que guiaría a los habitantes de la Tierra; lo dicho, un futuro feliz, tan lejos de las siniestras profecías que aparecían en obras como "1984", o "Un mundo feliz" de Huxley.

En verdad que erré, y en fallos gruesos que trastocan grandemente tan prometedores planteamientos.

Evidentemente, factores muy importantes trastocaron mis previsiones. Y es que algunos de ellos han evolucionado en pos de buscar una primacía que yo no acerté a adivinar en lo fundamental. Lo cierto es que se ha visto crecer desmesuradamente el poder tecnológico hacia armas de destrucción masiva, como las termonucleares, la velocidad hipersónica de misiles y aviones, el peligro de las armas biológicas, y hasta el sectarismo ideológico. El Islam representa una de esas fuerzas emergentes que pretende invadirlo todo. Los nacionalismos exacerbados (China, Rusia, etcétera) representan un peligro multipolar basado en las nuevas armas. Epidemias, contaminación global, ¿cambio climático?, son otros factores que enturbian el panorama. 

El reloj hacia la destrucción humana completa se ve, por consiguiente, muy cerca del punto final del no retorno.

Así que mi visión actual sobre el destino de la humanidad ha pasado de la esperanza idílica que presentaba en "Melodía de las estrellas", a un pesimismo que en verdad me remueve el alma.



Cierto que el destino individual de cada uno de nosotros está escrito en molde en los avatares de la historia, en nuestra irremisible muerte, pero aspiramos a que todo lo demás que nos rodea perdure (hijos, criaturas, naturaleza, etcétera), el mismo destino del ser humano.

Así que ahora persigo dos metas principales. Una, el enfrentamiento y conocimiento de mi más cercano e indudable destino que representa mi cierta (nuestra cierta) muerte, en la preparación hacia ese indudable destino que para mí representa más una liberación, un acompañamiento a la formidable Potencia que nos dio nuestro existir.

La otra meta tiene que ver con la herencia que dejamos aquí al irnos; lo particular (nuestro entorno inmediato) y lo general, el destino de la humanidad en conjunto. Al ser humanos, nuestros sentimientos nos inclinan a la salvaguarda de nuestra herencia como especie, la salvaguarda de los valores humanos, la estirpe humana, precisamente para que no exista un retroceso en la Evolución. Dentro de esta última el azar tiene una importancia trascendental; desde este punto de vista, es casi un milagro el haber llegado a construir la vida, el ser humano, la mente, el observador que se hace eco de toda la Creación.

Por ello considero totalmente obligatorio el intento de conservar la estirpe humana, lo que ello representa en la evolución de la mente y la vida, y en ello estimo la moralidad que debe hoy prevalecer en nuestra sociedades. Así que visto el caos actual, los peligros que se ciernen sobre la civilización, sobre el devenir humano, mis nuevos artículos se dirigirán prioritariamente a aportar mi granito de arena a la preservación de nuestra herencia humana, en cuanto me sea posible.

Tristemente estamos más cerca de la destrucción, de la hecatombe que de cualquier otro destino más halagüeño. ¡Luchemos para que tales presentimientos no se cumplan!