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martes, octubre 13, 2026

La "autocreación" de Dios & El universo (3)

 Lo que yo creo:

La segunda manifestación del universo.

Como en la entrega anterior, acudiremos al artículo "Manifestaciones del universo, los flujos primordiales y la voluntad" que figura en Archivos del grupo de Facebook "Consciencia, Creación y Evolución".

Copio párrafo: 

"¿Cual es el segundo flujo primordial?...

Pues aquel cuya dirección es contraria a la del otro flujo (Evolución). Me refiero a aquel que supone los jalones a hitos en el universo que van asumiendo los diversos seres vivos, durante las sucesivas fases de su evolución, y que son implementados desde el propio Omega, sí desde la Criatura Suprema que desde el origen de los tiempos, en una especie de retroacción temporal, van dirigiendo, o mejor, actuando como faro alumbrando el camino hacia su cénit."

En el artículo "¿Qué es la segunda manifestación del universo o de la naturaleza", expuse: "En una agrupación de células que conforman un órgano, su principal característica es su funcionalidad, es decir, la función para la que nació, que se perfeccionó en la evolución biológica. Pues funcionalidad implica una sensación que recae, adorna o impregna todo el órgano, y también a la criatura que la posee. Y en eso consiste la hipótesis que elaboré y describí en los artículos citados. La agrupación de células presenta el aspecto de la materialidad sometida al impacto de la físico-química clásica, por eso la llamo primera manifestación de la criatura viva. La sensación (tomada en un sentido amplio, pues comprende emociones, sensibilidades, etc.) pertenece a lo que llamo segunda manifestación. Lo que afirmo en mi hipótesis es que primera y segunda manifestación son inseparables: pertenecen al mismo órgano, a la misma criatura. Sería algo así como el yin y el yang del mundo oriental. No se presenta el uno sin el otro, como si fuera una dualidad. Salvando las distancias, tal como la onda y la partícula en Física, aunque la expresión de una de ellas no anula ala otra."



"Y precisamente los elementos que pertenecen a la segunda manifestación tienen propiedades muy distintas a las del mundo de la primera manifestación (materia). Uno de ellos y muy fundamental, la individualidad o la identidad, pertenencia a un mismo cuerpo de todos los elementos que conforman el órgano de la criatura, una especie de sentimiento íntimo de tal pertenencia. Un kuerpo animado por una sensación."

"La segunda manifestación de la naturaleza/universo (sensación) no adorna a la simple materia como tal, sino a las estructuras/organismos construidos con ella.

Las manifestaciones no se refieren a la dualidad materia/sensación, sino a lo que verdaderamente constituye un ser vivo o ser/criatura en general: dualidad estructura material/sensación.

Y es que son tan básicas y fundamentales tanto la primera manifestación como la segunda y ninguna de las dos, en principio, tiene prioridad sobre la otra, es decir, de ninguna de ellas emerge la otra."

"Así que la creación de un ser tiene por origen varias causas. La principal, las propiedades globales inscritas en el propio universo de las que emanan todas las demás. Moldea esa primera manifestación, el Kuerpo, la evolución, y remata la obra la segunda manifestación. La primera es pura objetividad, común para todos los seres, y dominio de la Ciencia; la segunda es la que da su verdadera esencia al ser, al conjunto de sensaciones que percibe y le conduce a la consciencia y en el hombre a la conciencia... Es hora de citar que también contribuye en esa creación la propia psiquis, mente del observador, quien da fe de existencia y con ello construye la propia realidad base del entorno donde trabaja la evolución: círculos que comprenden acciones y retroacciones rodeando a una sensación interna, lo que propuse o definí en una de mis obras: "El cierre del círculo".

Desde todo este sistema de cosas sugerí que el mundo en realidad es una creación de las consciencias/conciencias."

"Y hablando sobre el know how de la segunda manifestación, decir que la evolución es la potencia capaz de abrir diferentes posibilidades, que son materializadas por el entorno o por la elección de los observadores... Y ese avance en los sistemas orgánicos (kuerpos) provoca la aparición de nuevos elementos, cualidades/sensaciones, dentro de la segunda manifestación, todo lo más una semilla que produce la reacción de ese mundo de cualidades (segunda manifestación), concretada en la aparición de nuevas cualidades/sensaciones en tal modo, y que solo se manifiesta en los kuerpos de cada organismo: sensaciones, emociones y un largo etcétera.

La primera manifestación, pues, es como la lanza que dirige la inseminación en la segunda manifestación, creando en su seno nuevos elementos/cualidades... un mundo aparte del material con sus propias leyes, entre las que no figura la limitación temporal vigente en la primera manifestación, tanto en la pura materialidad como en la interfase psiquis/mente tan unívocamente relacionada con la anterior,"

(Continúa  en la 4 y última entrega)

jueves, octubre 08, 2026

La "autocreación" de Dios & El universo (2)

 Lo que yo creo:

Evolución.

Antes de nada recomendar el artículo "Conciencia universal" que aparece en Archivos del grupo de Facebook "Conciencia, Creación y Evolución". 

Copio uno de sus párrafos:

"La evolución del propio universo ha sido capaz de construir criaturas, sus hijos, capaces de observar la grandiosidad de toda la obra, del universo conjunto, consciencia de su propia existencia, una supraconsciencia universal. Todo el cuadro cosmológico aparece en todo su esplendor".

Y en la correspondiente UD7: 

"La grandiosidad del Creador del universo se refleja en ese infinito de los infinitos, que constituye aquella Potencia que llamamos Dios, confundido con la propia Creación (¿El dios de Spinoza, tal vez?). Una Cosmovisión alucinante, en la que de una Nada en mayúsculas, condensado de todas las probabilidades futuras, junto con la propensión a durar, a conservarse y afianzarse en dirección hacia el futuro, introdujeron la evolución creativa, en un principio puramente inconsciente, hasta hacerse consciente en los ojos de sus descendientes, criaturas que con sus ojos, cual faros de la Creación y su consciencia individual incipiente, hicieron consciente al propio universo; el dios de Spinoza se hizo autoconsciente, iluminando el camino a todo lo creado, en una progresión que, quizás por amor se inmoló en sucesivos períodos, haciendo posible una creación continua de criaturas que en dirección hacia el infinito, forman parte de los seres conscientes componentes de la Consciencia Universal (Dios)."

A continuación, nuevamente acudimos a otro de los artículos que aparecen en Archivos del grupo de Facebook "Conciencia, Creación y Evolución" titulado: "Universomanifestaciones".

Copio los siguientes párrafos:

"Uno de los flujos, evidentemente es el que de otra forma la ciencia llama evolución, con todo lo que ello significa: el conjunto de elementos que la hacen posible: la parte material objeto de la ciencia física, la química orgánica o elementos de la vida, y el impulso interno que obliga a las criaturas a evolucionar, azar y necesidad, y claramente la voluntad defendida por algunos filósofos entre los que se encuentran Nietzsche y Shopenhauer (Sobre la voluntad en la naturaleza). Así que ese flujo tan evidente de la primera manifestación podríamos denominarlo sin más matices y para simplificar el tema, como evolución que iría, salvo excepciones puntuales, del Alfa al Omega. Es justo ahora, dada la cantidad de alusiones a estos últimos conceptos, que demos el reconocimiento debido a al filósofo que más ha utilizado ambos términos en sus escritos. Me refiero al padre Teilhard de Chardin con su concepción cósmica de un universo en continuo crecimiento o enriquecimiento ontológico, evolucionando apoyándose en en el sustrato de su estructura atómico-molecular, y centralizado y dirigido en y para el hombre. Humanización del cosmos, cosmonización del hombre, quien da al primero el sentido direccional ascendente que marca el itinerario del Alfa al Omega. Y es que la imagen sublime del universo teilhardiano entroncado en el mismo Dios, posee un indudable atractivo. La Materia, la Nada (sin espiritualización alguna) se va empapando del Espíritu, en su lento caminar hacia la Unidad Suprema.



Es clásica su formulación de la ley complejidad-conciencia que indica que a mayor complejidad mayor conciencia.

La conciencia ha evolucionado a partir de una fase difusa, apenas perceptible, hasta su radicación en el ser humano. En el hombre se ha encontrado consigo misma, se ha convertido en consciente, en conciencia reflexiva, de ahí que el hombre no sólo sabe, sino que sabe que sabe.

El padre Teilhard utiliza el término previda para referirse al episodio inorgánico del cosmos, teniendo el sentido de anticipación de la llamada que en el futuro avasallará el interior de esas partículas. En ellas ya existe la llama de la vida, el fluido vital, ese élan bergsoniano que se exteriorizará en el momento preciso, y es que la Materia guarda en sí misma todas las potencialidades de la vida.

Todo esto enlaza muy bien con las proposiciones del mundo cuántico en cuanto a las posibilidades o probabilidades potenciales de la materia que solo se hace realidad (colapsan) gracias a la intervención del intelecto, la medida, el darse cuenta, si así lo queremos llamar, del investigador, o la simple posibilidad de realización del experimento o medida necesaria."

La Evolución se configura básicamente a partir de lo material, lo que constituye lo que llamamos la primera manifestación del universo.

(Continuará en la próxima entrega)

domingo, octubre 04, 2026

La "auto creación" de Dios& El universo (1)

 Lo que yo creo:

Lo primero: describir someramente el título.

¿Qué es la "auto creación" de Dios? ¿Por qué lo uno indistintamente a "El universo"?



La verdad es que el título ya resume absolutamente todo el contenido del texto que va a continuación.

Bueno, decir que su inspiración va a caballo de toda la doctrina de los filósofos Spinoza, Schopenhauer, Nietzsche y pinceladas de otros pensadores ciertamente importantes.

No quiero inmiscuirme en los intríngulis de confesiones religiosas, pensamientos establecidos con anterioridad de la filosofía oriental, incluso las del mundo que más cercanamente nos rodea, pues los conceptos que se verterán los considero genuinos, extraídos de mi propia cosecha a lo largo de no pocos años.

El concepto de "auto creación de Dios" lo considero un salto respecto a la propia esencia de Dios establecida en diferentes confesiones metafísicas y religiosas.

Sin darle más vueltas al asunto, todo se resume de una forma muy escueta en que el universo, de forma "paralela" a las ideas de Spinoza, está transido de la huella de Dios, pero voy aún más lejos: no solo el universo es el propio Dios, sino que es en sí la totalidad de la "película", la magnificencia de la propia creación de Dios mismo, el proceso por el cual Dios es lo que es. Al no existir suficiente fuerza, o entidad tan poderosa que pudiera "crearlo", es "Él mismo quien se crea", se "auto crea", y ese fabuloso "proceso" es el "universo mismo" en toda su completitud, ¿infinito temporal y espacial?

Pero lo más importante es, si lo anterior no lo es suficientemente, que en dicho "proceso" nosotros, mejor, la "conciencia" tiene un protagonismo trascendental.

Muchos conceptos se entrelazan para llegar a tales conclusiones: la primera y segunda manifestación del universo (*), la evolución, las fantásticas propiedades del mundo cuántico (retroacción temporal, entrelazamiento...) y ¿otros?

Lógicamente, he de ir por partes: la enjundia es considerable, y así lo requiere.

De un plumazo, quiero decir de forma sencilla y rotunda: muchos de nuestros anhelos como estirpe y misterios profundos que nos atañen pudieran barnizarse con una pátina de cierta luz clarificadora que adornase nuestra inteligencia.

Advertir de muchos supuestos que ante tamaño planteamiento debemos considerar. El referirse a cuestiones tan impresionantes que se refieren a Dios mismo, cuya inteligencia y potencia se manifiestan tan claramente muchísimamente superior a nuestra limitada inteligencia, la aparición de lagunas en el entendimiento se antoja inevitable. Nuestra modestia en tal reconocimiento, en mi opinión, no debería limitar nuestra insaciable ansia de conocimiento, ni limitar por consiguiente nuestra imaginación... Y es que el tema del infinito, que se supone ligado indisolublemente al concepto de Dios, no debe ser una barrera, sino un acicate que nos lleve a un cierto acercamiento asintótico a conceptos tan sublimes.

Quiero empezar el principio de este artículo que se prolongará en varias entregas, suscitando el interés que creo se aprecia en las palabras precedentes.

Hasta la próxima.

(*) Tales conceptos de primera y segunda manifestación del universo serán explicitados a lo largo del artículo.